Seguinos en redes

China

Recesión global a la vuelta de la esquina: La industria en China se derrumbó un 7% en abril y las ventas minoristas cayeron un 0,7%

Publicado

en

Las medidas sanitarias extremistas del régimen comunista, en conjunto con una crisis inmobiliaria y energética, amenazan con tumbar la economía del gigante asiático y generar una nueva recesión mundial.

Los principales indicadores técnicos de la economía china demuestran resultados cada vez más decepcionantes, y anticipan una posible recesión como no se veía desde 2020. El Índice de Producción Industrial cayó violentamente hasta un 7,08% en el mes de abril, con respecto al mes anterior.

Se trata de la segunda mayor caída de China en las últimas dos décadas, solo por detrás de la caída en enero de 2020 por el inicio de la pandemia. Solamente con la caída de abril la industria retrocedió al nivel agregado que tenía en octubre de 2020, acorde a la serie sin estacionalidad.

Cerca del 37,5% del PBI chino se explica por la actividad industrial, y posee además la proporción más importante sobre el abastecimiento de la demanda mundial. El efecto recesivo sobre la actividad fabril supone un shock sobre la oferta para el mundo.

Se registró una caída del 0,69% en el Índice de Ventas Minoristas en el mes de abril, el segundo dato recesivo después de haberse registrado otra caída del 2% mensual en marzo. Los servicios representan casi el 60% de la economía china, y en este caso el efecto recesivo tiene un impacto más directo en la economía local que a nivel internacional.

Sorteando el efecto de la inflación, el gasto agregado de los consumidores se mantiene prácticamente estancado desde enero de 2021 en términos reales. Esta cifra es extremadamente pesimista considerando que, hasta 2019, el consumo privado se expandía a razón del 5% anual.

La previsión de crecimiento para China asciende al 4,4% según el Fondo Monetario Internacional, aunque las previsiones privadas proyectan sólo un 4% anual. Pero estas cifras sólo muestran un arrastre estadístico contra 2021, y prácticamente el crecimiento efectivo para 2022 sería el más modesto desde la década de 1980.  Todas las proyecciones de crecimiento se encuentran alejadas de la meta propuesta por el Partido Comunista, en torno al 5,5% anual para 2022.

Existen tres razones fundamentales para explicar la incipiente recesión de China: las políticas de “Covid cero” impulsadas por el dictador Xi Jinping, la crisis inmobiliaria y finalmente la crisis energética. Juntos, estos elementos conforman una suerte de tormenta perfecta.

Las nuevas medidas sanitarias de la dictadura comunista incluyen la vuelta de los confinamientos masivos y estrictos, aunque con un alcance geográfico sustancialmente menor al que se llevó a cabo en 2020.

Por otra parte, la crisis del sector inmobiliario (que representa el 29% del PBI chino) sigue fuera de control por las autoridades. Después del colapso de la gigante empresa Evergrande, el “efecto contagio” sobre el sistema financiero arrastró a por lo menos 10 promotores chinos del mercado inmobiliario.

El más reciente caso de incumplimiento de pagos fue presentado por Sunac, una promotora inmobiliaria que no pudo afrontar pagos por 742 millones de dólares con acreedores internacionales.

En tercer lugar, la crisis energética responde al deficiente sistema de precios que impera en las tarifas a los servicios públicos. A diferencia de otros países, China regula fuertemente el precio de las tarifas de energía y el shock internacional por la guerra de Ucrania no pudo ser compensando enteramente por un “efecto precio” percibido por los consumidores, y en su lugar la corrección se realiza sobre las cantidades (desabastecimiento).

La economía china es, además, sustancialmente más sensible ante cambios en la oferta energética mundial no solamente por las rigideces en el sistema de precios, sino también porque por ser el principal país consumidor de energía en todo el mundo.  

China

El Partido Comunista Chino domina completamente el Foro Económico de Davos este 2023

Publicado

en

Gradualmente, el régimen comunista de China fue ganando más influencia en el Foro Económico Mundial en los últimos años, completando su dominación de Davos este 2023.

Los propagandistas del Partido Comunista Chino se apresuraron esta semana por dejar bien en claro que el espíritu del Foro Económico Mundial (WEF), que se celebra anualmente en Davos, Suiza, está hecho a imagen y semejanza de las ideas económicas y políticas que se aplican en China.

A pesar de que a lo largo de los últimos años la influencia de China no ha parado de subir en Davos, este es el primer año que todos coinciden está completamente fuera de discusión quien domina los temas de exposición. Además, es el primer año que se celebra de manera presencial, después de que China liberara el coronavirus en todo el mundo.

Este 2023 quedó en claro que el país que desató el virus de Wuhan en el resto del mundo, mintió sin descanso sobre la enfermedad y actuó despiadadamente contra cualquiera que cuestionara su relato, es quien manda en el foro de cooperación global más importante del mundo.

El Global Times, administrado por el estado de China, dijo el lunes que el WEF que se lleva a cabo en persona por primera vez en tres años “marca que la economía mundial y la vida social de las personas están saliendo gradualmente de la sombra de la pandemia”.

Dado que la imagen y la voz de China en el WEF siempre atraen una gran atención mundial, el mundo espera con ansias el papel constructivo de China en un momento en que los riesgos económicos mundiales se están intensificando”, se jacta el artículo.

The Global Times mencionó brevemente la invasión rusa de Ucrania, que China se ha negado rotundamente a denunciar, como uno de esos factores de riesgo global, pero luego se quejó de que hay países que todavía no han caído en sus garras.

“El verdadero desafío de nuestra era es que algunos países han adoptado repetidamente políticas unilaterales con el intento de revitalizar sus propias economías descartando el comercio basado en el apoyo a los amigos”, rezan los propagandistas del régimen.

En otras palabras, el gran problema es que demasiados países no confían en las inversiones chinas que han demostrado una y otra vez ser las más depredadoras del mundo, y que no lo hacen porque Rusia está en guerra con Ucrania; algo completamente disparatado.

Desde 1979, China nunca se ha perdido un Foro Económico de Davos, dirigido por el socialista Klaus Schwab. Si bien alguna vez este foro fue uno de los mayores promotores del libre mercado del mundo, hoy trabaja para instaurar regímenes democráticos en su fachada, pero socialistas y autoritarios en su núcleo.

En el Foro Económico Mundial de este año, sin embargo, China tuvo que sacar toda la fuerza de su propaganda, ya que por primera vez en los últimos 50 años, ha tenido un pobre crecimiento económico y ha dejado detrás aquél “milagro chino” que tantas veces se expuso en Davos.

En otro artículo del Global Times, se aulló a Estados Unidos y Japón por atreverse a trabajar juntos en la exploración espacial porque el acuerdo supuestamente estaba infestado de un “color anti-China subyacente”, lo cual fue traído a colación en varios paneles del WEF.

El periódico chino se quejó brevemente de que el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, describió a China como el “mayor desafío estratégico compartido” entre Washington y Tokio, pero lo que realmente enfureció al Global Times fue la nueva política de defensa de Japón bajo la dirección del primer ministro Kishida Fumio, que incluye una cooperación más estrecha con los Estados Unidos y la mayor escalada militar en el Pacífico desde la Segunda Guerra Mundial.

Japón debería evitar convertirse en un lacayo de Estados Unidos en el espacio, y debería abandonar la idea de desempeñar el papel de ‘lanza afilada’ en el Pacífico, ya que iría en contra de las promesas de posguerra y daña la delicada confianza de sus vecinos asiáticos, creando caos y turbulencia en la región de Asia y el Pacífico”, sentenció el Global Times, con un fuerte discurso que en otra época no hubiera tenido lugar en Davos.

Seguir Leyendo

Argentina

El Partido Comunista Chino está construyendo un puerto en Tierra del Fuego con la complicidad del kirchnerismo

Publicado

en

Avanza la construcción de un puerto del régimen chino en Río Grande, aprobado por el gobernador Gustavo Melella, que le permitirá a Xi Jinping tener acceso completo a la Antártida.

No contento con la “base espacial” que se levantó en Loncopué, Neuquén, donde residentes, periodistas, organizaciones civiles y hasta el gobierno de los Estados Unidos han denunciado presencia militar, ahora el régimen comunista chino avanza con la construcción de un puerto en Tierra del Fuego.

Gracias a un decreto firmado por el gobernador kirchnerista Gustavo Melella, la empresa estatal china Shaanxi Chemical Industry Group obtuvo una habilitación sin precedentes para crear un masivo “puerto multipropósito” en la localidad de Río Grande, donde además instalará una planta química y una central eléctrica, creando un masivo complejo industrial y comercial que se convertirá de facto en territorio chino dentro de Argentina.

En la construcción del puerto también participará HydroChina Corp, otro grupo consolidado que pertenece al Partido Comunista Chino que ya ha construido puertos en otros países del mundo con el mismo modus operandi. China construye masivos puertos en países pobres de Asia y de África, donde terminan depredando la economía local.

Personas de estos países, como Uganda o las Filipinas, han denunciado que el régimen comunista envía nacionales chinos para trabajar en estos puertos y ni siquiera contrata locales, el único aspecto que parecería positivo de permitir una construcción que le entregará una región de tu país al Partido Comunista Chino.

En los últimos años, China ha conseguido incluso instalar puertos construidos y operados por empresas estatales en países más ricos, como el puerto de Haifa en Israel, el puerto de Hamburgo en Alemania y el puerto de Piraeus de Grecia.

En el caso de Argentina, lo que China busca es construir una base naval con un muelle y salida al mar en el sur del Atlántico. Esto le permitirá a Beijing dar asistencia a los barcos pesqueros ilegales que depredan el mar argentino, además de tener una puerta de entrada a la Antártida y monitorear el paso entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Esto no es poca cosa, y por ejemplo el Reino Unido le ha robado las Islas Malvinas a la Argentina con exactamente el mismo objetivo con el que hoy China busca instalarse en la zona, pero con una estrategia más sigilosa, que no despierte alarmas en la población general.

El documento otorgando soberanía a China fue firmado el pasado 7 de diciembre por el gobernador provincial Gustavo Melella, quien es uno de los mayores aliados del Partido Comunista Chino en el país.

Llamativamente, no hizo mención de la rúbrica en sus cuentas oficiales, pese a que suele comunicar cada uno de sus pasos, sabiendo que la decisión no caería bien entre sus votantes. Ahora será la Legislatura fueguina la que deberá ratificar la decisión política del mandatario del Frente de Todos.

De acuerdo al memorándum provincial, China Shaanxi Chemical Industry Group se comprometerá en la “construcción de un proyecto con una capacidad anual de 600 mil toneladas de amoníaco sintético, 900 mil toneladas de urea y 100 mil toneladas de glisofato”. Es por eso que el régimen se enfocará particularmente en levantar “una terminal portuaria multipropósito con recinto interno que permita el amarre de embarcaciones de 20 mil toneladas”.

Llama la atención que se impulse un nuevo puerto en Río Grande, teniendo en cuenta que ya hay uno del sector privado -con capitales argentinos y financiación extranjera- en marcha. “Hacer un puerto en Tierra del Fuego no es rentable. No hay volumen, no hay escala, ni hay probabilidad de hacer una inversión que lo justifique”, indicó una fuente con conocimiento del negociado a Infobae. “Los representantes chinos nunca quieren ganar plata. Siempre tienen un objetivo político”, concluyó.

Pese a que Usuhaia es la ciudad base para transportarse hacia el polo sur y actúa como el canal para cualquier otra nación que quiera tener acceso a esta zona del Atlántico, Beijing está empecinada en contar cada vez con mayor presencia en la región, y necesita desesperadamente un puerto que pueda controlar por completo, y Argentina, un Estado fallido y con una clase dirigente completamente corrupta y entreguista, está dispuesta a regalarla con moño.

Seguir Leyendo

China

Suenan las alarmas en China: La economía creció solamente un 2,9% en 2022, la cifra más baja en 50 años

Publicado

en

La crisis inmobiliaria, la ralentización industrial y las medidas sanitarias extremistas fueron algunos factores condicionantes para la tendencia recesiva en la segunda economía más importante del mundo. 

La economía de Xi Jinping es la menos exitosa desde el lanzamiento de las reformas de mercado en China a finales de la década de 1970. La dictadura confirmó que el PBI solamente creció un 2,9% al término del año 2022, una cifra que no representa ni la mitad de la meta fijada por el Congreso del Partido Comunista para ese año.

Tanto las cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) de China como los relevamientos propios del FMI y el Banco Mundial, todos los informes confirman el mismo escenario: la segunda economía más grande del mundo abandonó las famosas “tasas chinas” y ahora crece a un ritmo similar al europeo. 

Excluyendo el desempleo del año 2020 (eclipsado por el estallido de la pandemia) China no registraba un nivel de crecimiento tan moderado desde 1978, es decir, al comienzo del proceso reformista llevado a cabo por Deng Xiaoping. 

La dinámica de la economía es aún peor si se considera la evolución de los últimos 3 meses del año pasado. El cuatro trimestre de 2022 registró un crecimiento nulo en comparación al período precedente, la producción industrial mensual se desplomó un 0,31% en noviembre, y el índice de ventas minoristas acumula una caída del 2,8% desde febrero del año pasado. 

Aunque el crecimiento acumulado del año 2022 cerró en el 2,9%, esta variación fue mayormente explicada por el comportamiento del primer y del tercer trimestre, pero no así el segundo y el cuarto. 

La llegada de Xi Jingpon al poder representa un retroceso político incluso dentro de un régimen ya dictatorial, pero también un retroceso al proceso de reforma y apertura de mercado en la economía. 

Si bien no se plantea una marcha atrás con las reformas, el régimen abortó el proceso hacia adelante, y en su lugar apuesta cada vez más por las “políticas de demanda” típicamente keynesianas

La Conferencia Central de Trabajo Económico de China confirmó que el programa económico de Xi Jinping avalará una agresiva política de expansión fiscal, lo que se corresponde con un déficit sostenido en el 7% del PBI para los próximos años. 

El FMI estima que el resultado financiero deficitario del país se incrementó del 6,1% del PBI en 2021 al 8,9% del producto para 2022, pero esta agresiva inyección de gasto no se tradujo en crecimiento de la actividad real. El déficit de China se reduciría al 7,08% del producto para el año 2026, un sendero que garantiza el constante incremento del ratio de deuda pública.

Seguir Leyendo

Tendencias