La Bolsa porteña volvió a teñirse de verde y ratificó el envión poselectoral con una nueva jornada de ganancias que confirmó la continuidad del optimismo en los mercados. El Merval cerró con una suba del 5,36%, alcanzando los 2.664.519,13 puntos, en una clara señal de que el voto de confianza que los argentinos depositaron en el rumbo liberal del Gobierno no fue un impulso pasajero, sino el inicio de una tendencia que comienza a consolidarse.
Lejos de un rebote técnico, la dinámica de precios confirma un cambio de régimen: expectativas ancladas, horizonte político despejado y una lectura de los inversores que premia la disciplina fiscal y monetaria. Después de la contundente victoria de La Libertad Avanza en las legislativas, el mercado local encadenó otra jornada positiva y reforzó la narrativa que viene ordenando las carteras: menos riesgo político, más previsibilidad.

El contraste con la década kirchnerista es inevitable. Allí donde predominaban el déficit crónico, los parches cambiarios y la hostilidad al capital, hoy se percibe un proceso de normalización. La corrección del gasto político, la eliminación del rojo primario y el compromiso con reglas claras se traducen en precios de activos al alza y menor percepción de riesgo. La plaza local está anticipando —como suele hacerlo— el ciclo de inversión, competencia y apertura que el oficialismo promete profundizar en el Congreso.









