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Economía

Se agranda el Estado y se achica la Nación: el gasto público alcanza el nivel más alto de la historia

Según las estimaciones del economista Orlando J. Ferreres, este año el gasto público consolidado alcanzaría el nivel más alto de la historia argentina, consumiendo casi la mitad de la economía.

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El gasto público consolidado, incluyendo todos los niveles que comprenden al Sector Público Argentino, alcanzaría este año el nivel más alto de la historia. Entre los gastos que implica la actual situación pandémica y el desplome de la actividad privada, el Estado representa casi la mitad del total de la economía. 

El reconocido economista y consultor, Orlando J. Ferreres, afirmó que el gasto público se encuentra en niveles insostenibles para el país, en su propia columna para el diario La Nación. Ferreres estimó que el Estado pasaría a representar el 46,2% del PIB en este año, el ratio más alto de la historia. 

Dependiendo del comportamiento en el tipo de cambio (algo imposible de prever con exactitud), el Estado registraría gastos por más de 172.000 millones de dólares en todo 2020, considerando el segmento oficial. 

Comparando la trayectoria histórica de los niveles de gasto público registrados en nuestro país desde los 60s, el nivel promedio fue alrededor de 33,5% del PIB, casi 13 puntos menos que el nivel actual. Tomando el período histórico previo al kirchnerismo, el promedio fue de 31% del PIB. 

El Estado duplicó su tamaño entre 1966 y 2020.


El nuevo récord en el tamaño del Estado supera incluso al nivel registrado en 2015, de forma tal que todo el esfuerzo realizado entre 2018 y 2019 estaría prácticamente perdido. Argentina debería nuevamente volver a encarar un fuerte ajuste fiscal para retornar a niveles de gasto razonables. 

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Ferreres utiliza la medición de un “gasto público sustentable”, para poder tener una aproximación del desequilibrio fiscal que tiene Argentina. El nivel razonable surge de la constante actualización de un nivel de gasto en torno a los 23.000 millones de dólares del año 1983. 

Esto quiere decir que, para este año y aplicando los ajustes pertinentes, el límite de gasto alcanzaría los 100.000 millones de dólares actuales.
El límite se articuló en base a una previsión razonable para el mantenimiento de un orden macroeconómico sostenible. 

El economista explicó que este nivel es creciente, conforme aumenta el nivel de actividad medido en dólares al tipo de cambio oficial correspondiente. Un mayor nivel de actividad permite un mayor límite nominal para los gastos en el Estado. 

A partir de estos parámetros, Argentina muy pocas veces respetó sus restricciones fiscales naturales. 

Orlando J. Ferreres, ex viceministro de Economía en 1989, fundador del estudio de asesoría económica OJF & Asociados, y miembro del directorio del CEMA.

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Desde el inicio de la democracia, Argentina logró estabilizar sus niveles de gasto público en dos oportunidades: El primer episodio se dio con la reforma del Estado en 1989, que implicó un fuerte y rápido ajuste fiscal. El segundo ocurrió a partir de la enorme devaluación en el gobierno del ex presidente Duhalde, permitiendo así un período de gastos sustentables entre 2002 y 2007. 

El kirchnerismo terminó con el cumplimiento de la regla fiscal óptima, y volvió a desequilibrar las cuentas públicas, incurriendo nuevamente en elevados niveles de déficit fiscal y presión tributaria. 

El gobierno del ex presidente Macri se negó sistemáticamente a corregir el desequilibrio hasta el año 2018, momento en el cual la crisis económica lo obligó a detener el gradualismo. 

La devaluación de la moneda posibilitó la constante licuación de los gastos del Estado, y de esa forma se pasó de USD 300.000 millones, a los USD 172.000 millones actualmente. El nivel de gasto medido en dólares se redujo, pero la enorme contracción económica podría poner contra las cuerdas al presidente Fernández. 

Para retornar a un sendero de estabilidad económica, el Estado tendría que realizar un ajuste por USD 72.000 millones en este año. Sin lugar a dudas, el gobierno no avanza en esta dirección, y todo indica que se profundizarán los desequilibrios existentes. 

La contra-cara del enorme Estado elefantiásico es el déficit fiscal, cada vez más indomable para el gobierno. Se estima un alivio sustancial en materia de intereses, a partir de un eventual acuerdo definitivo con los bonistas, pero el déficit primario alcanzaría cómodamente los 8 puntos del producto para fin de año.  

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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Economía

Fuerte revés para el kirchnerismo en el plano internacional: el FMI designó a un economista ortodoxo para auditar el caso argentino

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El FMI dejará de ser extremadamente permisivo con Argentina y volverá a adoptar una postura convencional para las negociaciones de la deuda. El Fondo resolvió el nombramiento de Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional para las negociaciones con el país.

Después de casi 3 años de negociaciones poco convencionales y excesivamente permisivas con Argentina, el Fondo Monetario Internacional endurecerá su posición con el país y decidió designar a Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional. La decisión fue anunciada por Kristalina Georgieva, y marca una nueva etapa en las relaciones con Argentina y el tratamiento de la deuda.

Ilan Goldfajn es ampliamente conocido por sus enfoques ortodoxos o convencionales, teniendo además experiencia como funcionario en el Banco Central de Brasil bajo las presidencias de Dilma Rousseff y Jair Bolsonaro.

Los mercados esperan que, bajo su auditoría en el FMI, no se aceptará ningún acuerdo irrealista en términos de metas fiscales, se buscarán establecer estrictas pautas de disciplina fiscal para concretar un exitoso programa de pagos en el futuro.

Cabe recordar que los créditos para la Argentina representan una gran cantidad de la cartera total que dispone el FMI, y dada la pobre reputación del país a lo largo de su historia, esto constituyó un acto sumamente permisivo y hasta riesgoso desde el punto de vista de las autoridades del fondo, por lo que se buscará establecer pautas de mayor ajuste fiscal.

Pero la nueva cara del FMI no se limita a un ajuste de las cuentas públicas, pues se especula con que se pedirá formalmente un plan económico integral, consistente y concreto por parte del Gobierno argentino, que fije metas claras y que garantice la consolidación de las instituciones, como por ejemplo la formal independencia del Banco Central.

Ilan Goldfajn, economista y nuevo Auditor Regional del Fondo Monetario Internacional.

Estos lineamientos parecen absolutamente irreconciliables con las posturas extremistas del Gobierno de Alberto Fernández, que hasta ahora se había negado a producir mayores correcciones fiscales y negociaba un programa para posponer el pago de intereses de deuda.

La corrección en el déficit fiscal fue pronunciada entre diciembre de 2020 y julio de este año, pero una gran cantidad de esa variación se debió exclusivamente al alivio que supuso posponer una gran parte de los intereses de deuda. En la práctica el déficit primario, que se encontraba casi erradicado en diciembre de 2019, cerró el mes de julio en el 2,9% del PBI.

La negativa del oficialismo para corregir las tarifas de los servicios públicos explicó la mayor parte del aumento de las erogaciones por fuera de la pandemia.

Pero pese a la volatilidad, el Gobierno no presentó un plan económico integral al FMI, y tampoco anunció un programa de estabilización consistente. Bajo la directiva de Martín Guzmán, el kirchnerismo se limitó a repetir un típico programa de corte heterodoxo como los que vivió Argentina a lo largo del siglo XX.

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