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Economía

Se cayó el Presupuesto kirchnerista: Por qué está bien rechazado y cuáles son los fundamentos

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En una histórica derrota del oficialismo en el Congreso, finalmente se cayó el Presupuesto 2022 que pretendía aprobar el kirchnerismo de la mano de Martín Guzmán. El esquema suponía proyecciones imposibles de alcanzar, y no contemplaba un ajuste sobre el gasto político.

Las aspiraciones del Gobierno kirchnerista para aprobar el Presupuesto 2022 finalmente se derrumbaron ante la dura oposición de prácticamente todos los bloques legislativos no partidarios al oficialismo.

El bloque de Juntos por el Cambio, los liberales, el bloque de Consenso Federal e incluso la extrema izquierda rechazaron el proyecto del kirchnerismo. El Presupuesto 2022 fue rechazado por 132 votos negativos, contra 121 positivos y una sola abstención.

La principal negativa para aprobar la ley radica en las metas ridículas que perfilaba para el año próximo. El proyecto suponía esperar una inflación en torno al 33% anual para diciembre de 2022, lo cuál contradice completamente a todas y cada una de las estimaciones de mercado REM que releva el propio Banco Central.

Cabe destacar que el Presupuesto 2021, votado por Juntos por el Cambio el año pasado, suponía una inflación del 29% anual para diciembre, cuando ya es de común conocimiento que la inflación cerrará este año cerca del 50%. Nuevamente, el kirchnerismo pretendía volver a subestimar el alza inflacionaria de una forma exagerada.  

Por otra parte, y en línea con las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se planteaba un déficit fiscal primario del 3,3% del PBI para 2022, y un resultado negativo del 4,9% del PBI considerando los intereses de deuda.

El resultado fiscal acumulado de 12 meses a octubre de este año alcanzó un déficit primario del 2,82% del PBI y un déficit financiero total del 4,4% del PBI, todas cifras que corresponden al Sector Público Nacional (sin provincias ni municipios). Por lo tanto, queda en evidencia que el oficialismo pretendía incluso seguir incrementando el déficit primario y global.

Lejos de ser un Presupuesto con disciplina fiscal, se pretendía profundizar los desequilibrios y solamente se considerada un ajuste debido a la reducción de los subsidios económicos a los servicios.

Este incipiente e insuficiente ajuste que proponía el kirchnerismo recaería exclusivamente sobre el sector privado, a partir de importantes aumentos tarifarios previstos en forma escalonada y segmentada. Pero el aumento de gastos, propiamente presupuestados, esperaban anular todo el esfuerzo fiscal de este nuevo ajuste para el sector privado.

Uno de los pocos diputados que mencionó esta inconsistencia fue el liberal Javier Milei, en su primera intervención en el recinto. Los otros legisladores que también hablaron de este tema fueron José Luis Espert, Ricardo López Murphy y Martín Tetaz.

Intervención del diputado Javier Milei, explicando su frontal rechazo al Presupuesto 2022 del kirchnerismo.

Como si esto no fuera suficiente, el Gobierno planteó una meta para el dólar oficial en torno a los $133 para diciembre de 2022. Nuevamente, esta cifra parece completamente inconsistente con la política monetaria y cambiaria que actualmente lleva adelante el Banco Central.

La brecha cambiaria hoy oscila entre el 80% y el 85% con respecto al dólar paralelo, y el Presupuesto presentado por el kirchnerismo no tiene forma de explicar cómo será sostenido el cepo cambiario y el bajo ritmo de devaluación oficial, en un contexto en donde el Banco Central no posee reservas internacionales como para poder intervenir en los mercados.

En un principio el bloque de Juntos por el Cambio barajaba la posibilidad de brindar apoyo al Presupuesto 2022 con el fin de evitar, al menos levemente, cierta discrecionalidad en materia de asignación de gastos. Sin embargo, el proyecto del kirchnerismo fue tan desequilibrado, que la meta de expansión de gastos por 40% no es creíble y, en consecuencia, la discrecionalidad en el reparto de gastos continua vigente sin problemas.

De forma repentina y sin escrúpulos, el bloque kirchnerista buscó añadir cerca de 54 artículos adicionales al proyecto de ley, sin explicar mayores detalles, sin mayor diálogo y sin brindar siquiera algún tipo de información sobre las fuentes de su financiamiento.

Este hecho dejó en evidencia la intención por desplegar un arsenal de discrecionalidad al Presupuesto, haciendo que Juntos por el Cambio finalmente optase por rechazar las negociaciones.

La dramática intervención del diputado Máximo Kirchner, culpando a Mauricio Macri otra vez por los problemas económicos del país, terminó de sepultar las esperanzas del oficialismo para aprobar su proyecto, y fue tal el rechazo que generó su discurso que rápidamente consiguió unir a toda la oposición en su contra.  

Economía

El tímido ajuste de Massa no convence: los bonos vuelven a caer y el Riesgo País superó los 2.400 puntos

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La llegada del nuevo ministro de Economía supuso un paño frío para las volatilidades financieras, pero las medidas anunciadas hasta ahora resultaron decepcionantes. La rebaja de subsidios genera un ahorro mínimo que no garantiza cumplir con la meta del Fondo.

Luego del optimismo inicial tras la llegada de Sergio Massa al frente del ministerio de Economía, los mercados poco a poco recuperan el escepticismo y reaccionan ante la falta de medidas contundentes.

Se esperaba que el Ministro anunciara lineamientos mínimos para garantizar, al menos, el cumplimiento con el Fondo Monetario Internacional, pero las expectativas empeoran. Incluso el cumplimento efectivo de las metas no garantiza la estabilidad, dada la laxitud del programa.

Los bonos Globales en dólares y bajo ley extranjera registraron una caída del 1,5% en la jornada del día miércoles. Esto marca un leve revés al repunte registrado en la primera semana de agosto. Pese al nombramiento de Massa, los precios de los bonos argentinos cotizan en los niveles más bajos desde el año 2008, y también en niveles similares a los que se registraban en 2001.

Por otra parte, la calificadora de riesgo JP Morgan determinó que el Riesgo País volvió a superar los 2.400 puntos básicos en el día miércoles. Esto marca una tasa de interés adicional de hasta el 24% para los papeles argentinos, por encima de la tasa de referencia a nivel internacional.

Los rumores por la llegada de Massa, y posteriormente la efectivización de su nombramiento, provocaron la caída del Riesgo País de los 2.943 puntos hasta los 2.395 al día 30 de julio, pero los anuncios del 3 de agosto no sorprendieron a nadie y el optimismo se abortó.

El “plato fuerte” de las medidas anunciadas por Massa, al menos en relación al clima social del país, es la aplicación de la segmentación tarifaria. Los consumidores deberán soportar el impacto de tarifas más caras, pero a nivel fiscal el impacto es insignificante: la reducción de subsidios para la electricidad, el gas y el agua para el 2022 equivale a un ahorro por $49.500 millones, y representa solamente un 0,06% del PBI.

El economista Fernando Marull estima que, si no se concretara ningún ajuste, el déficit primario para fin de año cerraría en torno al 3,1% del PBI. El tímido ajuste de Massa ahorra un 0,06% del PBI en concepto de aumentos tarifarios, por lo que para cumplir la meta del 2,5% que establece el Fondo es necesario un ajuste 6 veces mayor.

El Gobierno respondió a la necesidad de atender el desequilibrio y anunció una modificación en el régimen de anticipos del impuesto a las Ganancias para sociedades, aumentando las cuotas a pagar. Por el nuevo régimen de anticipos la recaudación podría aumentar en un 0,25% del PBI para fin de año, un monto equivalente a $200.000 millones.

Nuevamente, el ajuste es evidentemente insuficiente. Se necesita consolidar un ahorro del 0,6% del PBI para llegar a la meta mínima establecida por el FMI para diciembre, pero hasta ahora todos los ajustes anunciados por Massa suman a duras penas la mitad

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Brasil

Gracias a la baja de impuestos de Bolsonaro, Petrobras vuelve reducir el precio del combustible

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La petrolera estatal anunció una nueva rebaja del 4,9% sobre las tarifas percibidas por el consumidor en la estación de servicios, luego de una baja de impuestos y de la caída de precios a nivel internacional.

La empresa Petrobras anunció una nueva rebaja tarifaria del 4,9%. El precio final percibido por los consumidores cae a 3,53 reales por litro de gasoil, cuando antes de los anuncios los brasileños abonaban hasta 3,71 reales por litro.

El precio percibido por los consumidores es el más bajo registrado desde el mes de marzo, en medio del estallido energético por la guerra entre Rusia y Ucrania. A su vez, se trata de la tercera caída en menos de un mes, después de los recortes anunciados el 19 y el 28 de julio respectivamente.

Los nuevos precios de referencia responden a un reajuste de precios relativos que tiene por origen la caída de las commodities a nivel internacional. La petrolera estatal se limitó a trasladar la volatilidad externa (en este caso favorable) hacia los precios internos, del mismo modo en que lo haría una empresa privada.

Se debe tener en consideración que el precio del barril de petróleo a nivel internacional se desplomó desde los US$ 140 en marzo para luego llegar a los US$ 106 en la actualidad. De no trasladarse las rebajas correspondientes, la empresa enfrentaría una disminución contraproducente de la demanda energética.

Pese a los mecanismos de control impulsados por Jair Bolsonaro, la política de precios de la empresa continúa marcando una vinculación taxativa entre los precios domésticos y los precios internacionales.

Este sistema se encuentra en vigencia desde el año 2016 y fue mantenido por la gestión de Bolsonaro, en contraste con el sistema obsoleto y autárquico que se mantenía anteriormente bajo la gestión socialista de Dilma Rousseff.

Se estima que la medida anunciada tendrá un impacto en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes de agosto. El mes de julio registró una histórica deflación de hasta el 0,68%, en gran medida impulsada por una rebaja en los precios del combustible.

El Gobierno de Bolsonaro colaboró con la rebaja de precios a partir de una fuerte quita de impuestos para reordenar la estructura de precios relativos, y abaratar así la energía en relación al precio de otros bienes y servicios.

Las ventajas a raíz de los términos de intercambio con los precios de la energía, y la mejor administración de Petrobras bajo la gestión Bolsonaro, permiten avanzar con los planes de privatización.

El nuevo ministro de Minas y Energía, Adolfo Sachsida, solicitó oficialmente la incursión de estudios tendientes a producir los cambios legales necesarios para transferir Petrobras a manos privadas, maximizando así la capitalización de la empresa.  

“Como mi primer acto de gestión solicito también el inicio de los estudios tendientes a la propuesta de cambios en la ley necesarios para la desestatización de Petrobras“, anunciaba Sachsida en mayo. 

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Economía

“Emitan sin miedo”: El día que Gerardo Morales desde la oposición llamó a emitir descontroladamente

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El Gobernador de la Provincia de Jujuy y máximo referente del radicalismo, aconsejaba públicamente al Gobierno kirchnerista para que emitiera dinero sin respaldo en 2020. El oficialismo siguió la tesis de Morales, y hoy la inflación alcanza el nivel más alto en 30 años.

Los precios minoristas marcaron un aumento del 7,4% solamente en el mes de julio, según confirmó el INDEC. La inflación interanual ya alcanza el 71% en comparación contra julio del año pasado, y es la cifra más extrema desde enero de 1992.

La inflación interanual aumentó sin pausa desde el año 2020. Cerró en el 36% en diciembre de ese mismo año, trepó al 50,8% para diciembre de 2021 y finalmente alcanzó la cifra más alta en 30 años en lo que va de 2022. Se registró un aumento sideral de 35 puntos en menos de dos años.

El presidente de la Unión Cívica Radical (UCR) a nivel nacional y actual gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, llamaba públicamente a emitir dinero sin ningún tipo de control en el año 2020. El gobernador radical concluía que el violento nivel de emisión no produciría ningún efecto inflacionario porque amenazaba con meter preso a cualquier comerciante que se atreviera a subir los precios.

Morales “lamentó disentir con los economistas ortodoxos” e incluso admitió públicamente que alentó a varios ministros de la administración kirchnerista para que defendieran la brutal expansión de la oferta monetaria en 2020.

El Gobierno kirchnerista siguió la tesitura de Morales a la perfección. Bajo el liderazgo del radical Miguel Pesce como presidente del Banco Central, la oferta monetaria ampliada bajo el agregado M2 creció un 101% interanual en julio de 2020, y cerró ese año con una expansión neta del 79% en diciembre.

Se registró una fuerte expansión de la masa monetaria en todos los agregados que se pueden relevar, incluyendo la base monetaria, el circulante fuera del sistema financiero, y los pesos en circulación a través del sistema bancario.

La persecución contra los comerciantes no surtió ningún tipo de efecto en materia de inflación, y este tipo de políticas fracasaron sistemáticamente en la historia argentina. Las multas contra los comercios, los “precios máximos” y los “precios cuidados” no impidieron el estallido inflacionario.

La UCR se desligó de cualquier tipo de responsabilidad por haber defendido y alentado públicamente la violenta expansión monetaria del 2020. Cuando quedó en evidencia el fracaso de estas políticas, el radicalismo se lamentó por el estallido inflacionario, el deterioro del poder adquisitivo y el aumento de la pobreza, los efectos de sus propias recomendaciones de política económica.

La inflación mensual correspondiente a julio de 2022 fue la más elevada en 20 años, pero la interanual registró el dato más extremo en 30 años. En otras palabras, la inflación acumulada de 12 meses es la más grande desde la última hiperinflación, un episodio que involucra directamente a la presidencia de Raúl Alfonsín.

Con las mismas ideas que Gerardo Morales, el presidente Alfonsín se apartó de las teorías ortodoxas, y mostró un irresponsable escepticismo por los equilibrios fiscales y monetarios en la economía.

La inflación mensual llegó al 114% en junio de 1989, y hasta 196% en julio. La inflación interanual trepó al 5000% para diciembre de ese año, y fue finalmente erradicada con el plan de Convertibilidad en marzo de 1991. 

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