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Economía

¿Se termina la paz cambiaria que había logrado Guzmán? El dólar paralelo subió 4% este lunes, llegó a $158 y la brecha con el oficial alcanzó el 70%

Después de meses de relativa estabilidad en el mercado de cambios, la divisa se disparó en los segmentos alternativos mientras se derrumban las proyecciones de Martín Guzmán. El dólar blue alcanzó su máximo valor en tres meses.

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En la jornada cambiaria de este lunes, el dólar paralelo operó con una fuerte alza que no se veía hace varios meses. La divisa alcanzó un valor en torno a los $158, su valor más elevado en los últimos tres meses, lo que constató un aumento del 3,9% en cuestión de algunas horas. 

Pese a la política de absorción de pesos del mercado por parte del Banco Central (BCRA), la tranquilidad cambiaria vivida en los últimos meses parece estar llegando a su fin, conforme arranca una nueva corrida contra el peso. 

Con las cifras de la jornada, el dólar paralelo se asemeja cada vez más a la cotización del llamado “dólar solidario”, resultante de aplicar el impuesto PAIS (del 30%) y la generalización del impuesto a las ganancias (del 35%) sobre el valor de mercado oficial, que alcanzó un valor en torno a los $98,83

Sumando estos impuestos, el segmento “solidario” cerró el día lunes en los $163,07

La brecha cambiaria entre el dólar paralelo y el dólar del mercado oficial ascendió al 69,4%. Las intervenciones del BCRA lograron bajar esta brecha hasta un piso del 50% el pasado 7 de abril, pero este “veranito de paz cambiaria” ha llegado a su fin

La brecha cambiaria alcanzó el 66,2% si se la mide a partir de la diferencia entre el mercado oficial y el dólar Contado con Liqui, un valor que también se sitúa por encima del promedio de las dos primeras semanas de este mes.

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En esta ocasión el Banco Central decidió no aplicar mayores intervenciones por medio de la venta de dólares, e incluso llegó a tener un saldo positivo de compraventa en términos netos durante la jornada. 

De esta forma, a pesar de la “mini-corrida” del día de hoy, las reservas internacionales de la entidad bancaria permanecieron estables y crecieron por un monto de US$ 178 millones al finalizar la semana pasada.

La divisa paralela continua en un valor muy por debajo del que llegó a registrar en los últimos meses del año pasado; en octubre el dólar blue rozó los 200 pesos y ahí el gobierno decidió coordinar una masiva estrategia de intervención del mercado cambiario para aplastar el dólar.

Sin embargo, esta batería de acciones tienen su vida útil, y la profundización de la recesión y el fracaso definitivo en las metas de inflación de Guzmán llevan a nuevas volatilidades.     

Pese a la desaceleración en el ritmo de devaluación en el segmento mayorista del dólar oficial, los precios sufrieron una fuerte alza en los últimos meses y registraron un pico de aumentos en marzo, con una inflación mensual del 4,8% según el INDEC de Marco Lavagna, quien ahora el gobierno quiere desplazar para poner a alguien que esté dispuesto a enmascarar los números.

 

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El Ministro de Economía, Martín Guzmán, negó el fracaso de su propio programa económico y eligió culpar a las estimaciones de los economistas privados por la inflación, adjudicándoles un rol preponderante a la hora de “formar expectativas falsas” en los agentes económicos. 

Además, el Ministro calificó de “falla de mercado” al fracaso de los controles de precios impuestos por la Secretaría de Comercio, y decidió desligarse de cualquier tipo de responsabilidad ante el desborde de precios.  

La mayoría de las consultoras privadas dan por hecho un fracaso en la meta del 29% de inflación anual para diciembre, y estiman que los precios podrían aumentar hasta un 50% a lo largo de 2021

De cumplirse este escenario, el efecto sobre los salarios podría ser catastrófico en los sectores que ya acordaron aumentos sustancialmente menores al 50% anual. 

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Economía

Guzmán se queda pero con la condición de usar los dólares del FMI para la campaña

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

A través de un decreto, el Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público como campaña para las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrán hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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