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Economía

Según el INDEC, casi 19 millones de argentinos son alcanzados por la pobreza

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Según la encuesta EPH del INDEC, la pobreza alcanzó al 40,6% de los argentinos en el primer semestre de 2021. Si bien registró una tenue caída con respecto a diciembre de 2020, la indigencia sigue creciendo y llegó al 10,7% en la primera mitad del año.

El INDEC anunció que la pobreza a nivel nacional llegó al 40,6% de los argentinos, representando el 31,2% de los hogares. Las cifras se mantuvieron dentro de los parámetros previstos por las estimaciones privadas.

Acorde a estos datos, un total de 18,8 millones de argentinos cayeron por debajo de la línea de pobreza en todo el país al no poder compensar el costo de la canasta básica total. Pese a que el nivel de pobreza cayó tenuemente en comparación con el segundo semestre del 2020, la indigencia continuó subiendo.

Según el INDEC, cerca de 5 millones de argentinos fueron alcanzados por la indigencia en el primer semestre de 2021, marcando una tasa del 10,7%. Al término del año pasado, esta relación llegaba al 10,5% de los argentinos.

Probablemente el dato más duro sea el que atañe a la pobreza infantil. El INDEC estimó que el 54,3% de los chicos entre 0 y 14 años de edad son pobres en Argentina, un total de 5,9 millones de menores se encuentran en esta situación.

Si bien a nivel país la pobreza cerró en el 40,9%, la realidad desagregada por región cambia sustancialmente. En la Provincia de Buenos Aires un 39,2% de las personas cayeron en la pobreza, mientras que en los partidos del conurbano bonaerense llegó al 45,3%.

La Región de Cuyo registró una pobreza del 41,5%, en la Región Noreste llegó al 45,4%, en el Noroeste alcanzó el 44,7% y finalmente la Región Pampeana registró una cifra del 42,1%. Los aglomerados urbanos de Concordia y Gran Resistencia fueron los más afectados de todo el país, registrando un nivel de pobreza en torno al 56,1% y 51,9% respectivamente.

Alberto Fernández recibió el país con una pobreza del 35,5% según el INDEC, marcando un fuerte aumento en sus dos años de gestión. En términos relativos, y usando una canasta básica comparable, la pobreza en el 2021 es la más elevada desde 2006, y es similar a la situación previa a la crisis de 2001.

Aunque el nivel de actividad económica rebotó de forma considerable desde mayo de 2020, la recuperación sobre el mercado laboral se concentró principalmente en sectores con una alta carga de informalidad, como la construcción y los servicios domésticos.

Además, la economía argentina no logró volver a los niveles de empleo que había antes de la pandemia. Según el INDEC la tasa de ocupación se situó en el 41,5%, cuando en el último trimestre de 2019 llegaba al 43%.

La desocupación pasó del 8,9% en el último cuarto de 2019 al 9,6% en el segundo trimestre de este año, llegando a un pico de 13,08% a mediados del 2020. De no ser por la violenta caída de la tasa de actividad, la desocupación habría llegado al 29,5%.

Con la reapertura de la economía la población económicamente activa volvió a rebotar, pero no logró volver a los niveles que había en 2019, cerró en el 45,9% en el primer trimestre de 2021 mientras que antes de la pandemia ascendía al 47,2%. Esto refleja que la tasa de desempleo no bajó por la recuperación del trabajo, sino porque menos personas buscaron activamente trabajar.

Economía

Massa quiere que las Provincias le presten al Gobierno Nacional frente a la falta de prestamistas privados

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El ministro de Economía está listo para desplegar una “aspiradora de pesos” y ampliar el margen de la deuda pública doméstica, pero esta vez teniendo como acreedores a las Provincias y los organismos públicos frente a la reticencia del sector privado. 

En una nueva maniobra peligrosa y desesperada ante el fracaso de las licitaciones en pesos, el ministro de Economía Sergio Massa pretende seguir expandiendo el endeudamiento público en pesos, pero esta vez acudiendo a la liquidez que presentan las Provincias.

Se pretende captar todo el financiamiento que el sector privado ya no está dispuesto a refinanciar. Crecen las expectativas por un eventual “reperfilamiento” de plazos, intereses y capital sobre la deuda en pesos, incluso a pesar de que el Banco Central podría rescatar toda la deuda que fuera necesaria a costa de un shock inflacionario brutal. 

El ministró colocará nuevos bonos con un plazo de hasta 120 días y cuya fecha de emisión será el próximo jueves 30 de noviembre, que será ofrecido a las Provincias. La clave de la operación es la posición que tienen las Provincias en plazos fijos con una remuneración del 75% nominal anual y aún superior en términos efectivos.

Si el Tesoro pretende que las Provincias desarmen su posición en plazos fijos para prestarle dinero y transferir su liquidez, se deberán colorar bonos a una tasa que compense y supere a las que se perciben con los plazos fijos. A la fecha, ni las tasas ni los montos de capital fueron establecidos públicamente por la cartera de Economía

La liquidez de las Provincias, aquellos fondos tan codiciados por el ministerio de Economía asciende a un monto equivalente a 1,6 billones de pesos a valores actuales, un valor más que suficiente para concluir los compromisos del año sin necesidad de recurrir a la emisión monetaria directa (adelantos transitorios) o la indirecta (rescate de deuda pública). 

Asimismo, Massa no solo apunta a las entidades provinciales sino también a las empresas públicas y los organismos descentralizados. Se calcula que la liquidez sobre estas últimas instituciones alcanza los $1,12 billones, y los municipios retienen hasta $348.000 millones depositados en plazos fijos en pesos. 

Los vencimientos de corto plazo del Tesoro, solamente por la deuda doméstica en pesos, ascienden hasta los $700.000 millones hasta fin de año. Se estima que se obtendrán cerca de $250.000 millones como resultado del cobro de retenciones tras la liquidación de la soja a través de la nueva paridad cambiaria especial, pero el monto remanente espera cubrirse con más endeudamiento. 

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Economía

Bidenomics: La Bolsa cayó un 17% en lo que va del año y los bonos del Tesoro tuvieron el peor derrumbe desde 1788

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El índice S&P 500 obtuvo el peor rendimiento de 11 meses para cualquier año desde 2008, y los bonos emitidos por el Tesoro de los Estados Unidos se desplomaron al ritmo más violento registrado desde 1788. 

Los efectos adversos de la aplicación de fuertes estímulos fiscales y monetarios durante la pandemia siguen dando de qué hablar aún en la actualidad, dos años después del impacto por la emergencia.

La reaparición de la inflación en Estados Unidos desequilibró el rendimiento que era habitual tener en los últimos años. El índice bursátil S&P 500 obtuvo una caída nominal del 17% entre el 1 de enero y el 30 de noviembre, y considerando el efecto del alza de los precios la caída efectiva es aún más drástica. 

Pero obviando el efecto de la inflación, aún así la caída nominal del precio de las acciones es la peor registrada para un período de 11 meses desde el año 2008. Esto desalienta la inversión en el agregado de la economía, ya que se modifica la relación entre el valor real de reposición de los bienes de capital y el valor del capital en el mercado bursátil a través. 

La caída del S&P 500 es equivalente a una pérdida de hasta US$ 11 billones en capitalización de mercado durante los últimos 11 meses. Solamente para tomar una real dimensión de lo que este monto significa, resulta equivalente a producción anual de bienes y servicios de las economías de Alemania, Japón y Canadá, puestas juntas.

El valor bursátil de las empresas tecnológicas se vio particularmente afectado, lo cual precipitó una oleada de despidos sobre las principales Bit Tech de los Estados Unidos

Lo que es aún peor, la caída de los bonos de largo plazo del Tesoro de los Estados Unidos es la peor registrada desde el año 1788. Pero combinando el desempeño de los bonos públicos y las acciones del sector privado, los retornos nominales correspondientes al 2022 arrojan la peor combinación desde 1932, cuando el país atravesaba la famosa Gran Depresión. 

La economía de Biden dista mucho de la solidez adjudicada por el Presidente, y según algunas firmas especializadas en microdatos de alta frecuencia como IHS Markit, la actividad económica manifiesta evidentes señales de desaceleración desde, al menos, noviembre del año pasado. 

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Brasil

La economía de Brasil logró sumar 159.000 nuevos puestos de trabajo en el mes de las elecciones

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La reforma laboral de Bolsonaro y el acomodado crecimiento económico crearon las condiciones necesarias para la recuperación del trabajo. La desocupación es la más baja desde junio de 2015 y se aproxima a recuperar todo lo perdido durante la última gran recesión de la administración de Rousseff. 

El más reciente informe del Registro General de Ocupados y Desocupados (Caged) de Brasil confirmó que el país logró sumar hasta 159.000 nuevos puestos de trabajo netos al término del mes de octubre, como resultado de las contrataciones brutas y los despidos totales.

Las estadísticas señalan que la recuperación laboral alcanzó a los distintos Estados que conforman Brasil, y además todos los sectores de la economía registraron saldos positivos a excepción de la agricultura, que debió enfrentar fuertes volatilidades en los precios de referencia internacional. 

Sin embargo, el mejor desempeño de entre todos fue liderado por el sector servicios, que logró añadir más de 91.000 empleos en el sector privado formal. Solamente en el sector de comercio se registraron hasta 49.000 nuevas plazas laborales. 

Asimismo, la tasa de desocupación abierta de Brasil cayó al 8,3% en el trimestre móvil finalizado en octubre y según la serie original del indicador. Esta cifra fue confirmada y divulgada por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE). 

Considerando la serie desestacionalizada del indicador, que elimina la incidencia de factores meramente coyunturales y cíclicos sobre la economía, la desocupación alcanzó el 8,5% de la población activa y de esta manera cayó al umbral más bajo desde junio de 2015

Se acumuló una muy fuerte baja de hasta 6,48 puntos porcentuales sobre la tasa de desempleo entre diciembre de 2020 y octubre de este año. En lo que va de la administración de Jair Bolsonaro como presidente del país, la desocupación acumuló una caída de 4,1 puntos porcentuales. 

Tasa de desocupación de Brasil desde marzo de 2012.

Bolbonsaro se convirtió en el primer presidente desde 2014 capaz de lograr una baja en este indicador, y las estadísticas laborales más recientes sugieren que Brasil recuperó la mayor parte del terreno perdido durante la última gran crisis financiera heredada por el mandato de Dilma Rousseff. 

La reactivación de la actividad económica post-pandemia tuvo un rol importante en la recuperación laboral, pero un factor trascendental fue la flexibilización en la legislación laboral impulsada por Bolsonaro a mediados del año 2021

Los efectos positivos de la reforma laboral del Presidente pueden apreciarse si se compara la elasticidad entre creación de puestos de trabajo y crecimiento económico. En otras palabras: antes de la reforma, por cada punto porcentual que Brasil crecía se creaban menos puestos de trabajo de los que se crean actualmente con el nuevo marco regulatorio.

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