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Economía

Sorprendente: Argentina aún permanece como país emergente

La firma MSCI determinó extender el plazo de consulta y Argentina logró permanecer categorizado internacionalmente como país emergente, a pesar de haber vuelto al control de capitales y con un mercado local muy disminuido.

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Morgan Stanley Capital International (MSCI) mantuvo la condición de “país emergente” para Argentina. Lejos de concretar una posición clara, lo cierto es que simplemente se postergó una reconsideración del panorama del país, a partir de las medidas tomadas durante los últimos meses del gobierno de Macri y lo que va del de Alberto Fernández. 

La vuelta al control de capitales significa, habitualmente, una relegación del país y su recategorización como “país de frontera” en vez de “emergente”. Esto implicaría perder acceso a crédito internacional y dejar al país en una peor posición para renegociar deudas actuales. 

Esta categoría fue la normalidad durante el gobierno de Cristina Kirchner, y también durante los años 80. Si bien el actual contexto de la pandemia implica una situación atípica en todos los mercados, Argentina ya venía de incorporar restricciones cambiarias desde agosto del 2019, mucho antes de esta situación

Paradójicamente, Argentina había logrado salir de la categoría fronteriza a mediados del 2019. Ostentar la nueva categoría por tan sólo un año parece un reto muy complicado para un país sin reformas como el que dejó Mauricio Macri. 

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La clasificación actual pende de un hilo. Ya en el 2019, la firma británica dedicada a la elaboración de índices bursátiles FTSE Russell, dio de baja a la Argentina como mercado emergente. Parece solo una cuestión de tiempo para que Morgan Stanley adopte una posición similar. 

El fenómeno argentino es desalentador incluso para la región Latinoamericana, que no se caracteriza por su enrome stock de capital pero que, aun así, mantiene ciertas diferencias con respecto a nuestro país. El caso más prominente es el de Chile, que mantiene una capitalización interna capaz de satisfacer las necesidades del sector privado, e incluso del sector público. 

Capitalización interna implica desarrollo de la inversión, canalización del ahorro y crecimiento sostenible. Para el caso chileno, el mercado de capitales local alcanzaría el 84% del PBI, pero Argentina sólo alcanzó un magro 8,8% en 2018, casi diez veces menos. Las políticas orientadas al control de capitales a lo largo de todo el siglo XX argentino, así como la gestión kirchnerista entre 2011 y 2015, ahuyentaron todo tipo de entrada hacia la capitalización. 

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La cuenta capital y financiera se mantuvo anulada por muchos períodos de tiempo, y el resultado más notable fue la descapitalización del país, seguida por numerosas crisis cíclicas en la balanza de pagos.

El desmantelamiento del control de cambios en los primeros días de la gestión Macri fue anulado también por su propia gestión. 

En el 2017, MSCI advertía sobre la incertidumbre que generaba el panorama argentino sobre un siempre posible retorno en las restricciones cambiarias. Actualmente, la firma advierte que si continúan las dificultades en el acceso al mercado argentino, el país será indefectiblemente recategorizado

El índice de emergentes es actualmente liderado por China y por Corea, claramente por fuera de nuestro alcance. Sin embargo, países latinoamericanos como México, Brasil, Perú, Colombia y Chile, alcanzaron la categoría de emergentes de manera sostenible. Todos estos países realizaron las reformas necesarias en esa dirección, libertad en el flujo de capitales y el desarrollo de mercados de capitales.  

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Economía

Cristina se impone a Guzmán: se usarán los dólares del FMI para el despilfarro y se dispara la emisión monetaria

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

El Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público en cara a las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrá hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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