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Colombia

Tras la victoria de Petro, el peso colombiano se desploma un récord 4% y caen violentamente las acciones de las petroleras

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El triunfo de la izquierda extremista provocó una rápida y previsible reacción negativa en los mercados financieros, que anticipan al próximo modelo económico del gobierno de Pacto Histórico.

El candidato Gustavo Petro terminó por imponerse en los comicios de Colombia y se convirtió en el nuevo presidente electo del país, y su sola victoria desató una profunda corrida contra la moneda, los bonos públicos y el mercado bursátil. Los mercados entraron en pánico tras buscar anticipar el efecto de las medidas que tomará el próximo Gobierno de la extrema izquierda.

Sólo en lo que va de la hornada del martes, el peso colombiano cayó un 4% de acuerdo a su paridad con respecto al dólar estadounidense, llegando a una cotización de $3.905 por dólar. Esta fue la devaluación diaria más pronunciada desde abril de 2020, en medio del peor momento económico de la pandemia.

De hecho, la mayor volatilidad de los mercados cambiarios es aún moderada en comparación a lo que se estima para los próximos 5 años. De acuerdo a la plataforma económica propuesta por Petro, la sola suspensión de los nuevos contratos petroleros en el país provocaría una violenta devaluación de entre el 30% y el 40%, y las proyecciones de mercado ya estiman un dólar en $7.000 para 2027.

La Bolsa de Valores de Colombia comenzó el día con una fuerte caída del 5,42%, lo que representa una retracción de 1.375 puntos básicos. Nuevamente, la caída de la bolsa es la más intensa registrada desde el año 2020.

Como era de esperarse, las acciones más afectadas fueron las concernientes a empresas petroleras. Los títulos de Ecopetrol, la petrolera más importante de Colombia y la segunda más grande en Latinoamérica, se derrumbaron violentamente hasta un 9,42% en las primeras horas de la apertura del martes.

La empresa ISA corrió la misma suerte y sus acciones cayeron casi un 9% en el día martes. Del mismo modo el Grupo Aval, un importante conglomerado que desarrolla diversas activades, retrocedió un 7,46% debido al ajuste de expectativas en torno a sus inversiones petroleras.

Los valores bursátiles se proponen reflejar el valor presente de los resultados futuros que promete una determinada empresa o actividad. El exguerrillero y ahora Presidente electo dejó muy clara su posición: la actividad petrolera buscará desmantelarse progresivamente, y la misma postura se alegó para la industria gasífera e incluso la minería. Se destruye así cualquier tipo de promesa de mayores resultados futuros para las industrias afectadas.

Los bonos externos emitidos por el Gobierno también sufrieron un impacto negativo y cayeron un 3,5% en promedio. Esto se debe al ajuste de expectativas por la pérdida de recursos en concepto de regalías petroleras y otros impuestos que derivan de la actividad. Cabe destacar que la exportación de hidrocarburos es actualmente la principal ventaja comparativa de Colombia frente al mercado internacional. 

Colombia

El programa económico de extrema izquierda con el que Gustavo Petro llegó a la presidencia de Colombia

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Reforma agraria, estatización del sistema previsional, proteccionismo extremo y el desmantelamiento de la industria petrolera: Así es el plan económico de Gustavo Petro para Colombia.

Con el 50% de los sufragios válidos y logrando un margen de diferencia con respecto a Fernández, Gustavo Petro es electo presidente de Colombia. El exterrorista del Movimiento 19 de abril prometió llevar adelante una reforma económica estructural con perspectiva socialista, lo que significa un cambio radical en el modelo económico colombiano.

El programa de Petro se declara abiertamente “socialista y ecologista”, y propone dar marcha atrás con las reformas estructurales llevadas a cabo en la década de 1990 y acentuadas en la presidencia de Álvaro Uribe hasta 2010.

Expropiación de los fondos del sistema previsional

De la misma manera que se realizó en Argentina durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, Gustavo Petro propone destruir el sistema de capitalización individual de las Administradoras Privadas de pensiones (AFP). Este sistema había sido instalado a mediados de los 90s, con excelentes resultados en materia de poder adquisitivo de las pensiones.

Actualmente, los colombianos lograron acumular una suma por $357 billones en las cajas de previsión social privadas. Este dinero genera rendimientos para el pago de futuros haberes jubilatorios con intereses, y estimula fuertemente el mercado de capitales local generando crédito hipotecario y crédito para empresas de todo tipo.

Petro propone expropiar los $357 billones acumulados por los colombianos, para que formen parte de las arcas del Estado y financien el gasto público corriente, por ejemplo, en pensiones no contributivas o subsidios directos para la población (como ocurre en Argentina). En reemplazo al sistema actual, los cotizantes se verán brutalmente forzados a enviar sus ahorros a un sistema único y estatal, de la misma manera en que funcionaba antes de los 90s.

Reforma agraria

Gustavo Petro propone retomar el concepto de “función social” de la propiedad privada, dando así una justificación para su intervención. La principal propuesta de Petro consiste en instalar un elevado impuesto a cualquier propietario de más de 1.000 hectáreas de tierra. El objetivo manifiesto es incentivar la atomización de la tenencia de tierras, algo que según el propio Petro convertiría a Colombia en una “potencia agroindustrial”.

Petro retoma un viejo y obsoleto concepto de la “escuela Cepalina” que dominó la política económica de Latinoamérica a mediados del siglo XX, y pretende llevar adelante un incentivo para “industrializar” el país.

Sin embargo, la acumulación de tierras por parte de inversiones capital-intensivas es precisamente lo que permite, y de hecho permitió, incrementar la productividad. Los incentivos artificiales para la atomización de tierras aumentarán la proporción de la inversión trabajo-intensiva, deteriorando la productividad y la capacidad exportable.

Proteccionismo y revisión de los TLC firmados

Nuevamente siguiendo con la lógica de la vieja CEPAL hace más de 70 años, Petro propone una reforma arancelaria para elevar fuertemente los impuestos sobre productos elaborados. En particular, el programa implementará aumentos arancelarios en 4 ramas principales: alimentos, agroindustria con valor agregado, textiles y por último la indumentaria con confecciones de cuero.

El nivel de protección arancelaria nominal de Colombia ascendió al 6% en 2020, y con los cambios propuestos se volvería a un nivel cercano al que había en 2010, con casi el 12,5% de protección arancelaria promedio.

También se propone una revisión de los tratados de libre comercio firmados. Colombia posee acuerdos comerciales con la Unión Europea, el Mercosur, la Alianza del Pacífico, Canadá, Chile, Corea del sur, Costa Rica, Estados Unidos, Israel, México, El Salvador, Guatemala y Honduras.

Las renegociaciones de Petro implican el aumento de los aranceles máximos aceptados y la ampliación de las cláusulas para implementar restricciones cuantitativas. También se incluye un mayor endurecimiento regulatorio para restringir el ingreso de inversión extranjera directa (IED) en Colombia.

Desmantelamiento de la industria petrolera

Sin ningún reparo, el exguerrillero aseguró que su programa incluye el desbaratamiento de la industria petrolera en el país, siguiendo una agenda ecologista radical incluso en comparación a países desarrollados.

Este no fue un tema menor, pues actualmente la principal exportación de Colombia es el petróleo, y se transformó en la principal fuente de recursos para el Estado a partir de las regalías y la tributación local.

El programa incluye, como primera medida, la prohibición total de la Fracturación hidráulica o fracking, lo que supondrá un golpe violento para el potencial del sector. Junto con esto, se propone la prohibición de la exploración para buscar nuevos yacimientos de petróleo y gas, las empresas solamente podrán seguir explotando los recursos disponibles en la actualidad.  

En medio del delicado contexto económico a nivel internacional, las propuestas extremistas de Petro parecen irrealizables: Colombia no solamente perdería una oportunidad histórica para colocar hidrocarburos en el mercado externo, sino que incluso se verá obligada a importar grandes cantidades de estos productos para evitar un colapso energético similar al que se produce en Sri Lanka por políticas similares.

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Colombia

Colombia cae en las garras del comunismo: El ex terrorista Petro gana las elecciones y será el nuevo presidente

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El ex líder del M-19, Gustavo Petro, venció al empresario de centro Rodolfo Hernández, quien no pudo acortar la diferencia en balotaje.

A las 17 horas de este domingo 19 de junio, la diferencia de votos se hizo irremontable y por primera vez en la historia de Colombia, un candidato a presidente abiertamente de izquierda ganó las elecciones.

Con más de 11,2 millones de votos (50,5%), el ex líder guerrillero Gustavo Petro, candidato del Pacto Histórico, venció al empresario Rodolfo Hernández, que no pudo convencer ni al electorado de derecha ni el más moderado, y resultó derrotado con 10,5 millones de votos (47,3%).

Hubo un récord de casi 800.000 votos blancos/nulos, que excedió la diferencia de los dos candidatos, lo que marcó la victoria del comunista, quien en la recta final de la campaña llamó al centro a votar en blanco, estrategia que terminó beneficiándolo.

Rodolfo Hernández, mal llamado como el “Trump colombiano”, había hecho una campaña de outsider populista antes de la primera vuelta, con propuestas muy interesantes, que le ganaron un lugar en balotaje.

Sin embargo, en una notoria contratación de una consultora de marketing político para encarar la campaña para la segunda vuelta, Hernández moderó su discurso, y empezó a hablar de temas que generaron rechazo en los votantes conservadores, especialmente en videos que comenzó a subir en Tik Tok y Twitter.

Por ejemplo, ratificó su apoyo a la legalización de las drogas, una propuesta que cayó muy mal en un país como Colombia que fue dominado por el narcotráfico hasta la llegada de Uribe al poder.

Además, expresó su intención de realizar un acuerdo de paz con el grupo guerrillero comunista ELN, que está en guerra con el Estado colombiano desde la década del ’60 y es responsable de la muerte de decenas de miles de colombianos, incluida la hija del propio Hernández.

Una parte del electorado conservador uribista, que en primera vuelta le dio más de 5 millones de votos al centroderechista Fico Gutiérrez, no acompañó a Hernández en balotaje, materializando un claro desinterés con esta segunda vuelta electoral.

El ahora presidente-electo, Gustavo Petro, tiene un lamentable pasado en el grupo guerrillero M-19. Este grupo llevó a cabo múltiples ataques terroristas, asesinando tanto civiles como militares durante sus años de operación, entre 1977 y 1991, cuando firmó la paz con el Estado colombiano.

En esa firma de la paz, Petro, cuyo alias guerrillero era “Aureliano“, por el coronel Aureliano Buendía, personaje de la novela “Cien años de soledad“, del colombiano Gabriel García Márquez, y quien había estado preso por sus actividades terroristas, recuperó sus derechos políticos y se le permitió presentarse a elecciones.

Gustavo Petro: el paso por la guerrilla del M-19 del candidato a la  Presidencia de Colombia - Infobae
Gustavo Petro de joven, en la década del ’80, como uno de los líderes de M-19.

Ese mismo año ingresa como diputado por Cundimarca y luego renueva en 1998, pero esta vez por Bogotá. El cambio de jurisdicción no fue casual, ya que en 2006 es electo como senador por la capital y luego en 2012 se presenta y gana las elecciones como alcalde.

Su mandato estuvo plagado de denuncias por corrupción, incluso siendo cesado del cargo en 2014 durante un mes, hasta que es reintroducido por la Justicia. En 2015 completó su mandato con niveles de aprobación por el piso, y estuvo unos años alejados de la política, hasta que en 2018 se presenta como candidato a presidente.

A pesar de su fracaso electoral, perdiendo un balotaje contra el actual presidente Iván Duque, entra como senador y comienza a tejer el armado del Pacto Histórico, donde une su partido, Colombia Humana, a fuerzas socialdemócratas, ecologistas e indígenistas, agrupando a toda la izquierda colombiana bajo su candidatura.

El futuro de Colombia por los próximos 4 años quedará en manos de un verdadero comunista, viejo amigo de Hugo Chávez y admirador de Fidel Castro. Será la primera vez en la historia que Colombia tenga un presidente de izquierda, especialmente después de los últimos 20 años de uribismo.

Irónicamente, su candidatura contó con el respaldo de la Embajada de Estados Unidos, quien prefirió a un ex guerrillero comunista antes que a un “anti-político” como Rodolfo Hernández.

Entre sus propuestas, se nota que Petro es un fiel adherente a la Agenda 2030, y propone una transición energética de la matriz dependiente del petróleo y el carbón a las energías renovables. “Pondremos fin al extractivismo, prohibiremos la exploración y explotación de yacimientos no convencionales, detendremos los proyectos de fracking y el desarrollo de yacimientos en ultramar”, dijo en campaña.

También promueve el aborto, la ideología de género, cupos para movimientos indígenas, estatización de recursos naturales y otras medidas que la Casa Blanca demócrata ha empezado a ver con buenos ojos desde la llegada de Biden al poder en 2021, y como se vio apoyando en Chile y Honduras.

Sin embargo, también tiene las medidas más clásicas del comunismo. La propuesta central de su programa es una “reforma agraria y acuaria” para avanzar en materia de “igualdad en la tenencia y uso de la tierra“, garantizando el “derecho a la tierra para las familias rurales“.

Para lograr esta reforma agraria se desincentivarán los “multifundios improductivos en tierras fértiles” a través de impuestos de hasta el 80%.

“Propondremos al propietario del latifundio improductivo activar la producción de sus terrenos, pagar los impuestos correspondientes, o en última instancia, venderlos al Estado para que este a su vez lo entregue a las comunidades rurales“, dice el programa.

Petro propone una extensa cantidad de expropiaciones, pero ha insistido en declaraciones recientes, que prefiere usar la palabra “democratización“. “Jamás he pronunciado la palabra expropiación“, dijo durante el debate con ‘Fico’ Gutiérrez, aunque no se negó a “democratizar” empresas, tierras o recursos naturales.

En abril, Petro firmó en frente a un notario un documento en el que se compromete a no expropiar bienes de los colombianos, pero nuevamente, su plan de gobierno usa la palabra “democratizar” para lo que es en la práctica, lisa y llanamente, expropiaciones.

Petro también propone sustitución de importaciones, mediante una “política de aranceles inteligentes que estimule la vida, la generación de valor agregado, la competitividad y la industria nacional“. Esto generará una suba de los precios internos y escasez de bienes que no se producen localmente, como experimentó Argentina en los últimos 20 años.

Así, Petro propone revisar los Tratados de Libre Comercio, la política de derechos de propiedad intelectual y las condiciones hacia la inversión extranjera existentes, y anticipó que derogará todos los acuerdos que no vayan en línea con su visión “humanista” del país.

También propone subsidios al desempleo, subir el salario mínimo, y una brutal expansión del empleo público. “El Estado actuará como empleador de última instancia ofreciendo empleo a quienes puedan y quieran trabajar, pero no encuentran empleo en el sector privado, beneficiando principalmente a las y los desempleados, jóvenes, mujeres, trabajadores informales, las economías populares y los territorios”, dice el texto de gobierno.

En el centro de las políticas económicas propuestas por Petro se encuentra la promesa de avanzar hacia una “justicia tributaria con impuestos progresivos y equitativos“, con énfasis en “ir por los evasores“, y “eliminar todos los beneficios tributarios“.

Petro dice que espera aumentar la recaudación fiscal en un 5,5% del PBI, una pésima estimación que no tiene en cuenta el efecto Laffer, que indica que a mayor carga tributaria, un porcentaje de la población saldrá del mercado formal y dejará de pagar impuestos.

Por último, Petro propone subsidiar un sistema de salud “público y universal”, en el cual el acceso y la calidad de la prestación no dependan de la capacidad de pago de los clientes, según el programa. Analistas económicos aseguran que de implementarse este punto del programa, el Estado colombiano quebraría antes del fin del mandato.

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Colombia

Elecciones Colombia: El comunista Petro y el outsider populista Rodolfo Hernández a ballotage

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Por primera vez desde su llegada al poder hace 20 años, el candidato de Uribe no alcanza la segunda vuelta en Colombia. El ballotage será el 19 de junio.

Como predijeron todas las encuestas y con la derecha dividida, el comunista y ex guerrillero Gustavo Petro salió primero en las elecciones generales de Colombia de este domingo, con el 40,3% de los votos, pero no le alcanzó para ganar en primera vuelta e irá a ballotage.

En frente tendrá un candidato difícil. A pesar de que muchas encuestas anticipaban una segunda vuelta contra el candidato del conservador Equipo por Colombia, que tuvo el respaldo del histórico ex presidente y senador Álvaro Uribe, Fico Gutiérrez obtuvo el peor resultado de la historia del uribismo.

Fico obtuvo solo el 23,9% de los votos, y quedó en tercer lugar, perdiendo el cupo en el ballotage contra Rodolfo Hernández, un empresario multimillonario con discurso en contra de la casta política y considerado ampliamente como el outsider de esta elección, quien sacó 28,2% de los votos.

El ballotage se llevará a cabo el próximo 19 de junio, y verá un enfrentamiento inédito en la política colombiana. Ninguno de los dos candidatos son respaldados por los históricos Partido Conservador, Partido Liberal o el Centro Democrático.

La izquierda alcanzó su mejor resultado electoral en la historia de Colombia, país que cabe recordar es el único de Latinoamérica que nunca fue gobernado por un partido afiliado al Foro de Sao Paulo.

Sin embargo, la traición del ex presidente Juan Manuel Santos al uribismo, le dio una pata en el poder a la izquierda con el acuerdo de paz de 2016 que desarmó, en teoría, a la guerrilla de las FARC.

Por su parte, desde la llegada al poder de Uribe en 2002, Colombia siempre estuvo gobernada por gente de su círculo íntimo. Uribe puso a Santos en 2010, y también fue Uribe quien apoyó a Iván Duque en 2018. Pero estos últimos 4 años han sido tan desastrosos para el uribismo, que por primera vez en la historia, el apoyo de Uribe no logró ni siquiera que el candidato pase a segunda ronda.

Rodolfo Hernández: ¿El Trump Colombiano?

Muchos medios han rápidamente apodado a Hernández como el “Trump colombiano“, y ciertamente algunos parecidos existen, aunque sus agendas son incomparables.

Ambos se hicieron millonarios en el sector privado con una exitosa carrera en la construcción. Hernández es el dueño de Constructora HG, una empresa del rubro que le ha dado una fortuna valuada en 100 millones de dólares.

A su vez, Hernández tiene un discurso muy fuerte contra la corrupción y la delincuencia, y ha hablado en múltiples ocasiones de “drenar el pantano” de Bogotá. Incluso ni siquiera participó de los debates presidenciales, ya que dijo que no quería pararse al lado de “dos corruptos de la casta política”, en referencia a Petro y Fico Gutiérrez.

No usa el lenguaje típico de la política que tiene cansados a los colombianos. Durante la campaña ha acusado a sus detractores de “sinvergüenzas“, “atracadores“, “ladrones“, y hasta “drogadictos“. Consultado al respecto, aseguró sin titubear: “Uso malas palabras porque es espontáneo, porque soy natural, porque aquí en las reuniones de amigos hablamos así“, dijo en el medio local Minuto 30.

Con 77 años, su única incursión política previa había sido en 2016, cuando se presentó y ganó las elecciones para alcalde de Bucuramanga, una ciudad del norte de Colombia extremadamente próspera y con una de las bases electorales más de derecha del país.

Allí, sin embargo, hizo un gobierno con una economía muy enfocada en la asistencia social. Desde la alcaldía ordenó construir miles de viviendas, colegios, parques, zonas deportivas, alumbrado público, infraestructura para la movilidad y centros culturales.

Ahora, en su agenda, propone bajar el IVA del 19% al 10%, reducir la nómina del Estado y eliminar algunos impuestos impopulares como el 4×1.000. Pero también dice que impulsará los subsidios a las personas menos favorecidas y y creará un subsidio para bajar las tarifas de los peajes.

Hace poco confirmó que rechaza de cuajo el fracking en Colombia, en un reciente debate presidencial sobre economíaHernández dijo que sí continuaría con el desarrollo de pilotos de proyectos de exploración por fracking “en caso de que estos cumplan las condiciones ambientales”.

Se opone al aborto, pero apoya la legalización de la marihuana, aunque dice que creará centros de atención para adictos a las drogas, incluso diciendo que en Colombia se “produce la mejor” del mundo.

Sin lugar a dudas, Hernández no es comparable con Trump, quien tiene una agenda más sólida hacia una derecha de libre mercado. Para el contexto latinoamericano, tal vez sea mejor compararlo con figuras como Nayib Bukele en El Salvador, Franco Parisi en Chile, o Rodrigo Chaves en Costa Rica.

Uno de los temas que tal vez más preocuparon al electorado de derecha es su postura frente a las FARC. Hernández es una reconocida víctima de la guerrilla comunista. Las FARC secuestraron y torturaron a su padre y el ELN, secuestró y asesinó a su hija en 2004, incluso hizo campaña públicamente en 2016 en contra del acuerdo de paz. Sin embargo, ahora dijo estar de acuerdo con el cumplimiento de los pactos firmados entre el Gobierno y las FARC, y añadió que quiere extenderlo con el ELN.

“Yo he dicho y me comprometo a que esta guerrilla se adhiera al compromiso que se hizo con las FARC, lo que pasa es que no lo han hecho cumplir y el Gobierno no ha cumplido en su totalidad. Yo le pondré un otrosí al ELN para que acepte esas condiciones y firme, porque yo no puedo trasladar la tragedia mía al pueblo colombiano. Colombia necesita es tranquilidad para poder trabajar”, sentenció el candidato.

En su plan de gobierno, explica este “otrosí” como un mero trámite administrativo, que no necesitará de armas “nuevas mesas de negociación que impliquen interminables conversaciones” ni de un plebiscito. Esto ha generado el rechazo en una buena porción de la derecha colombiana, y una buena parte del casi 24% de Fico puede explicarse por ello.

De cara a la segunda vuelta, se espera que las fuerzas de centroderecha y el uribismo le brinden su apoyo a Hernández, tal vez exigiendo una postura más firme frente al ELN a cambio de apoyo electoral.

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