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Economía

Volver 15 años al pasado: como en 2006, el kirchnerismo ordenó el cierre de las exportaciones de carne, poniendo en peligro el abastecimiento

El presidente Alberto Fernández decretó el cierre de las exportaciones de carne, en principio, por un período de 30 días. La misma medida había sido tomada en 2006, generando pésimos resultados y sin ningún efecto sobre la inflación.

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En respuesta al creciente nivel de inflación y ante la ausencia de un programa económico claro, el Gobierno decidió apostar nuevamente por el cierre de las exportaciones de carne en un intento desesperado por bajar los precios locales. 

En principio el cierre está previsto para un período de 30 días, aunque la credibilidad del Gobierno es baja y no se descartan nuevas extensiones por tiempo indefinido. La restricción llega en un momento de extrema necesidad de divisas, por lo que la falta de dólares de exportación supondrá una presión adicional sobre el tipo de cambio. 

Las medidas adoptadas no son nuevas dentro del kirchnerismo, pues en el año 2006 y bajo la gestión de Néstor Kirchner se había decretado la prohibición de las exportaciones de carne, persiguiendo los mismos objetivos que hoy se propone el Gobierno. 

Kirchner había propuesto la medida para un período de seis meses pero fue extendida constantemente hasta acumular los diez años, con ligeros cambios y concesiones progresivas. Los resultados fueron catastróficos en materia de puestos de trabajo y producción local. 

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El cierre de exportaciones de carne había generado la quiebra de cientos de frigoríficos argentinos y la ruina de miles de productores ganaderos tras la imposibilidad de exportar, marcando además una fuerte contracción en la oferta de carne local que terminó impactado sobre el nivel de precios. 

La quiebra de frigoríficos trajo consigo importantes pérdidas en materia de puestos de trabajo: entre 10.000 y 12.000 argentinos perdieron su fuente de empleo a causa de las restricciones de Kirchner

De esta forma, la restricción no solo fue inefectiva para aminorar la inflación sino que produjo un aumento en el precio relativo de la carne, haciéndola más inaccesible para la mesa de los argentinos. 

Entre 2006 y 2015 el precio de la carne aumentó un 300% en el mercado interno frente a una inflación acumulada del 200%.
El precio real del kilo de asado experimentó un aumento del 75% a partir de 2006, después de haber permanecido en valores relativamente estables entre 1994 y 2003. 

El “asado de los domingos” fue un concepto que perdió terreno sistemáticamente a lo largo de la década kirchnerista.
El impacto de las medidas de Néstor Kirchner sobre la explotación agropecuaria fue superlativo

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Entre marzo de 2006 y marzo de 2011 se perdieron el equivalente a 12 millones de cabezas de ganado vacuno, una caída del 20%. Las existencias de ganado vacuno en 2010 habían retrocedido al nivel más bajo desde 1989. El nivel de cabezas para faena retrocedió incluso al nivel más bajo desde la década de 1970. 

El consumo de carne por habitante se derrumbó un 11,3% entre 2005 y 2011, pasando de 62 kilos por persona a fines del 2005 a 55 kilos por persona a mediados del 2011. 

A nivel país la intervención en los mercados supuso la pérdida de un enorme caudal de divisas que podría haber ingresado al país, calculado en US$ 10.000 millones entre 2006 y 2011. 

Se produjo un fuerte deterioro en materia de competitividad, Argentina había perdido una enorme parte de la posición exportadora lograda en la década del 90, a partir de la apertura económica implementada por Carlos Menem y Domingo Cavallo

El presidente Alberto Fernández, que había sido crítico del cierre de exportaciones en el pasado, ahora decide radicalizarse apostar nuevamente por medidas que no prometen ningún tipo de resultado positivo para el país. 

Las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) anunciaron su contundente rechazo a las medidas del kirchnerismo, y convocaron al cese de la comercialización para todas las categorías de hacienda vacuna hasta el viernes 28 de mayo. 

Jorge Chemes, el presidente de las CRA, afirmó que las medidas de cierre para la exportación cárnica no tendrán un efecto significativo sobre la inflación, y que no apuntan a solucionar el problema de fondo: la falta de acceso en alimentos. Además, agregó que una enorme parte del costo de los alimentos es explicada por la voracidad fiscal que Fernández se niega a corregir.  

Dentro del peronismo las medidas de Fernández encontraron el rechazo, marcando la falta de consenso y la desorganización en el seno del espacio político de Fernández. 

El gobernador Omar Perotti criticó las medidas de Fernández, cuestionando el sentido de las medidas, y aseguró que la apuesta por soluciones disfuncionales solo generará un costo en materia de puestos de trabajo. 

Incluso el propio Guillermo Moreno, que había estado presente en la gestión de Néstor Kirchner, criticó con dureza la posición del Presidente por ser demasiado extremista. Además planteó que Alberto Fernández “no es apto para conducir Argentina” y que su administración está marcada por “políticas radicales” que lo emparentan con Raúl Alfonsín

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Economía

Guzmán se queda pero con la condición de usar los dólares del FMI para la campaña

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

A través de un decreto, el Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público como campaña para las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrán hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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