La disputa comenzó cuando Parker y Stone rechazaron los términos propuestos por Paramount en medio del proceso de fusión con Skydance. Mientras los creadores pedían un contrato a diez años y más de 3.000 millones de dólares, la nueva directiva consideró que un compromiso de esa magnitud era inviable dada la incertidumbre del mercado del streaming.
Esto provocó que la serie fuera retirada de varias plataformas internacionales, paralizando parcialmente la producción. La tensión escaló a tal punto que los creadores amenazaron con iniciar acciones legales, lo que generó preocupación entre los fanáticos y los trabajadores de la serie.













