El Partido Demócrata enfrenta una nueva crisis política en plena campaña para las elecciones legislativas de noviembre, luego de que el candidato al Senado por Maine, Graham Platner, fuera acusado de violación por una mujer que aseguró haber sido agredida sexualmente por él hace casi cinco años.
La denuncia desencadenó una estampida de dirigentes, legisladores y organizaciones progresistas que retiraron su respaldo al aspirante en cuestión de horas, en un intento por contener el impacto político de un escándalo que amenaza con arruinar las posibilidades demócratas de recuperar el control del Senado.
La acusación fue presentada públicamente por Jenny Racicot, de 41 años, quien relató en entrevistas con Politico y CNN que Platner ingresó sin autorización a su vivienda mientras estaba intoxicado y la obligó a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento. Según su testimonio, ambos mantenían una relación intermitente en aquella época, pero afirmó que durante el encuentro perdió completamente la capacidad de decidir sobre lo que estaba ocurriendo.
Racicot aseguró que intentó detener a Platner en repetidas ocasiones y que, pese a ello, el entonces activista continuó hasta consumar el acto sexual sin protección. Recordó que hubo un momento específico en el que comprendió que ''ya no era una decisión suya'', descripción que posteriormente calificó ante CNN como la ''definición de diccionario'' de una violación.

Platner respondió rápidamente mediante un comunicado en el que negó categóricamente las acusaciones. El candidato sostuvo que el relato presentado por Racicot es falso y afirmó que estaba ''reflexionando sobre el mejor camino a seguir'' para su campaña. Sin embargo, esa respuesta estuvo lejos de contener la reacción dentro de su propio partido.
















