El presidente del Parlamento de Irán reconoció los profundos problemas económicos y estructurales del país, declarando que la República Islámica tiene los días contados si su pueblo pasa hambre y la economía continúa deteriorándose.
Mohammad Bagher Qalibaf, uno de los altos mandos del régimen, hizo estos comentarios la semana pasada durante una reunión con economistas iraníes e iraquíes en Bagdad. "No importa cuán fuerte sea nuestro poder militar, si tenemos hambre, no podremos soportarlo", dijo el jerarca de la dictadura islámica.
Ahora mismo, el país persa se encuentra militarizado por las tropas del régimen, pero desde hace años que no hay crecimiento económico, producción nacional e ingresos suficientes para los ciudadanos comunes, por lo que el gobierno no puede sostener la seguridad indefinidamente.
Qalibaf y una cruda advertencia desde dentro del régimen.
La inflación de Irán ronda el 90%, mientras que su PBI se ha contraído drásticamente y se han perdido más de 1 millón de empleos y las exportaciones de petróleo están cerca de cero a causa del bloqueo naval impuesto por Trump. Aun así, los ayatolás continúan invirtiendo fuertemente en misiles balísticos, drones y otras armas y financiando a grupos terroristas en todo Medio Oriente.
Pero las declaraciones de Qalibaf sugieren que los líderes iraníes están cada vez más preocupados de que sus capacidades militares sirvan poco y nada ante la creciente dificultad económica. "Tenemos hambre, no podemos sobrevivir", resumió el medio Al Bawaba al referirse a la situación.
Qalibaf es un piloto y excomandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán que se desempeña como presidente del Parlamento del país. Ostenta un poder cada vez más grande luego de que Estados Unidos e Israel aniquilaran en la guerra a la mayor parte de la cadena de mando del régimen, incluido al Líder Supremo Ali Jameneí.
Trump tiene al país de los ayatolás contra las cuerdas.