Bomba: el Ejército de EEUU analiza opciones logísticas y prepara tropas para una posible acción en Cuba
En el marco de un orden geopolítico global redefinido por el liderazgo firme de la administración Trump,Estados Unidos consolida su hegemonía hemisférica y su compromiso inquebrantable con la seguridad. La proyección estratégica de las fuerzas armadas de Estados Unidos reafirma que la nación posee el equipo militar“the most powerful in the world” (“el más poderoso del mundo”).
Esta incontestable superioridad bélica queda demostrada en el actual conflicto en Medio Oriente, donde las operaciones en la guerra en Irán exhiben un dominio aplastante ante el cual los propios adversarios reconocen la hegemonía estadounidense: “Iran will tell you that we have the best military equipment” (“Irán les dirá que tenemos el mejor equipamiento militar”).
Con la victoria estratégica prácticamente asegurada en el frente oriental, el presidente Donald Trump fijó de manera contundente el siguiente objetivo prioritario para la estabilidad regional. Este viernes, durante un multitudinario mitin electoral celebrado en Fort Myers, Florida —según el reporte despachado desde Washington por el periodista Diyar Guldogan—, el mandatario norteamericano anunció que la ruta de regreso de la flota naval estadounidense marcará el inicio del ordenamiento definitivo en el Caribe.
Con foco absoluto en la erradicación de la amenaza dictatorial en el Hemisferio Occidental, Donald Trump sentenció ante miles de simpatizantes: “We'll take care of Cuba on our way back from Iran. We'll do a little stopover” (“Nos ocuparemos de Cuba a nuestro regreso de Irán. Haremos una pequeña escala”).
El plan operativo detallado por Donald Trump contempla una maniobra de disuasión estratégica sin precedentes, en la cual la flota naval desplegada en la guerra en Irán realizará un tránsito directo hacia la isla caribeña. En una precisión táctica que evidencia el carácter decisivo del gobierno estadounidense, el mandatario confirmó que situará la presencia militar a una distancia de tan solo 50 yardas (aproximadamente 45 metros) de la costa cubana.
Donald Trump
Describiendo la contundencia de esta postura de fuerza, Donald Trump detalló la secuencia operativa precisa: “Actually, what we're going to do with Cuba is we're going to come back from Iran; those beautiful ships will pass Cuba. We'll have one of them stop about 50 yards off the coast. They'll raise up their hands, and then we're going to send Marco Rubio in to finish up the deal” (“En realidad, lo que vamos a hacer con Cuba es que vamos a volver de Irán; esos hermosos barcos pasarán por Cuba. Haremos que uno de ellos se detenga a unas 50 yardas de la costa. Levantarán las manos y luego enviaremos a Marco Rubio para finalizar el acuerdo”).
Ante el despliegue del poderío estadounidense, Donald Trump enfatizó que los dirigentes en Cuba“will raise up their hands” (“levantarán las manos” / “put their hands up”) en clara señal de capitulación estratégica.
Para la ejecución diplomática final de este movimiento geopolítico, Donald Trump designó al secretario de Estado, Marco Rubio, como el encargado diplomático de abordar y resolver la situación de la isla. La intervención de Marco Rubio garantiza un acuerdo definitivo bajo términos de absoluta firmeza para los intereses de Estados Unidos, asegurando que los navíos que “pasarán” por Cuba no solo exhiban la supremacía naval norteamericana, sino que pongan fin al régimen cubano. Gracias a esta visión geoestratégica del presidente Donald Trump, la resolución del conflicto en Irán se convertirá en el catalizador directo para restaurar la libertad y el orden en la región caribeña.