El plan del presidente Donald Trump para reabrir el estrecho de Ormuz está dando resultados, con la navegación comercial dando indicios claros de un retorno a las operaciones normales.
Los datos marítimos revelan que el tráfico de barcos a través de esta estratégico paso marítimo se ha más que cuadruplicado durante la última semana, a medida que las compañías navieras reanudan con cautela sus viajes por el golfo Pérsico y confían en el plan de vigilancia y escolta militar implementado por Trump.
Según Signal, una plataforma de inteligencia marítima, el número de trayectos rastreables que entran y salen del Golfo aumentó de solo uno o dos barcos durante la mayor parte del conflicto a ocho buques para el 1 de julio, basándose en un promedio móvil de siete días. Pero se cree que hasta 40 barcos al día transitan con sus transpondedores apagados y son escoltados por al ejército estadounidense para protegerlos ante cualquier ataque iraní.
Éxito de Trump: el tráfico marítimo en Ormuz se cuadruplicó gracias a la ruta alternativa bajo control militar de EEUU
Señales positivas en los mercados
El incremento de la navegación está teniendo un impacto inmediato en los mercados energéticos globales. El precio del crudo Brent ha vuelto a sus niveles de preguerra, y los expertos en el mercado ya creen que se han evitado los peores escenarios de desabastecimiento. Además, la mayoría de los petroleros que permanecían varados en alta mar por la guerra ya lograron salir de esta vía fluvial.
Otro efecto inmediato de esta reapertura del estrecho es que el coste de los seguros marítimos han disminuido drásticamente, es decir que para las navieras el costo de transportar petróleo a través del Golfo ya no implica un gasto astronómico que luego se lo trasladarán a los consumidores. Así, las primas por riesgo de guerra han bajado a cerca del 2% del valor del buque, frente al 7% registrado antes de que entrara en vigor el alto al fuego.
A su vez, las tarifas de flete al contado para los buques de transporte de crudo de gran tamaño (VLCC) que transitan la ruta de Ormuz, que llegaron a valer hasta 500.000 dólares diarios en el momento de mayor tensión militar, ahora cuestan aproximadamente 294.000 dólares al día a medida que hay más barcos disponibles y los operadores perciben que todo retorna a la normalidad.
La mayoria de los buques transitan por la ruta estadounidense.
El peligro iraní persiste
A pesar de estas mejoras, persisten peligros significativos en la región. La Organización Marítima Internacional estimó que, durante el conflicto, el régimen iraní colocó unas 80 minas navales en el estrecho que no han sido retiradas en su totalidad, lo que impide la reapertura total de las dos vías de navegación internacionales principales.
En su lugar, los buques comerciales dependen de rutas alternativas. Algunos barcos -principalmente los de bandera china y rusa- utilizan una ruta que requiere la aprobación del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, mientras que la mayoría navega más cerca de las aguas territoriales de Omán bajo la vigilancia y control estadounidense.
Irán está usando la tregua para acelerar sus exportaciones y pretende financiar la reconstrucción del país cobrando una especie de tarifa de peaje a toda embarcación que use su ruta designada en el área de Ormuz, una medida que Trump ha rechazado tajantemente y que reiteró en varias ocasiones que no dejará que sea implementada.
Trump implementó un plan de escolta y vigilancia militar dentro de Ormuz.