La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el inicio de una retirada gradual de los fondos destinados a programas de lucha contra el VIH y el sida en Sudáfrica, una decisión que marca un nuevo capítulo en el deterioro de las relaciones entre ambos países y que busca impulsar una mayor autosuficiencia del gobierno sudafricano.
Durante años, Estados Unidos fue uno de los principales financiadores de la respuesta sudafricana frente a la epidemia de VIH mediante el programa Plan Presidencial de Emergencia para el Alivio del SIDA (PEPFAR). Hasta 2025, la iniciativa aportaba alrededor de 400 millones de dólares anuales, equivalentes a cerca del 20% del gasto total destinado a combatir la enfermedad en el país africano.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses confirmaron que comenzará un proceso de reducción progresiva de esos recursos debido a la falta de avances de Sudáfrica en una serie de solicitudes planteadas por la administración Trump. La medida responde también a la convicción de que el país africano posee la capacidad económica suficiente para sostener sus propios programas sanitarios sin depender indefinidamente de la ayuda exterior.













