El gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, anunció una nueva iniciativa para limitar la influencia extranjera en las escuelas públicas del estado, proponiendo prohibir completamente que trabajadores con visas H-1B sean empleados por instituciones educativas financiadas con fondos públicos y restringir la recepción de dinero, regalos y programas provenientes de gobiernos y entidades extranjeras.
La propuesta forma parte de la estrategia de Abbott para reforzar el control estatal sobre los contenidos y las influencias que llegan a las aulas de Texas. El gobernador sostiene que las escuelas públicas deben responder principalmente a las políticas aprobadas por los representantes electos del estado y no a intereses extranjeros.
''Las mentes de nuestros estudiantes están impulsadas por las influencias a las que están expuestos en nuestras escuelas públicas'', afirmó Abbott. Según el gobernador, esas influencias deben estar determinadas por políticas establecidas por los legisladores estatales, en lugar de depender de gobiernos, organizaciones o instituciones extranjeras.
El gobernador republicano de Texas impulsa un proyecto para limitar la influencia extranjera en las escuelas del estado
Uno de los principales objetivos de la propuesta es impedir que los distritos escolares acepten fondos, propiedades o donaciones provenientes del extranjero, además de prohibir contratos con gobiernos, empresas, entidades u organizaciones extranjeras. Abbott argumenta que este tipo de financiamiento puede permitir que intereses externos tengan una influencia indebida sobre los programas educativos destinados a niños de Texas.
El gobernador puso como ejemplo al Distrito Escolar Independiente de Austin, que recibió dinero procedente de Qatar para apoyar programas de enseñanza del idioma árabe y cultura árabe. El distrito también incorporó profesores provenientes de Qatar mediante el programa de visas H-1B. Otros sistemas escolares, según la propuesta, han desarrollado iniciativas similares con respaldo chino y han contratado profesores procedentes de China.
Abbott advirtió que Texas no debe permitir un adoctrinamiento silencioso'' de los estudiantes dentro de las aulas. Su propuesta busca, en consecuencia, cerrar lo que considera una vía de influencia extranjera sobre la educación pública y garantizar que las prioridades educativas respondan a las necesidades de las familias y comunidades texanas.
El distrito de Austin incorporó cientos de empleados bajo la modalidad de visas H1-B en las escuelas públicas
La Fundación de Políticas Públicas de Texas respaldó la iniciativa. Kate Bierly, directora de campaña de ''Next Generation Texas'' dentro de la organización, señaló que las actuales reglas estatales para que las escuelas informen sobre influencias extranjeras son insuficientes y necesitan ser fortalecidas. También sostuvo que no existe justificación para que los niños de Texas sean expuestos a ideologías islamistas radicales dentro de las escuelas públicas.
La segunda parte de la propuesta de Abbott está dirigida al programa federal H-1B, utilizado para contratar trabajadores extranjeros especializados. El gobernador quiere impedir que cualquier empleado de las escuelas públicas de Texas sea contratado mediante este sistema.
''Exactamente cero empleados de las escuelas públicas de Texas deberían estar aquí con visas H-1B'', afirmó Abbott, ampliando una medida anterior mediante la cual ordenó congelar nuevas solicitudes H-1B en agencias estatales y universidades públicas.
El gobierno de Texas mostró serias preocupaciones acerca de la creciente influencia islámica en los estudiantes, particularmente aquellos menores de edad
Abbott sostiene que la falta de controles federales suficientes sobre el programa ha obligado a Texas a tomar medidas propias. El gobernador argumenta que las escuelas deberían buscar primero trabajadores estadounidenses capaces de ocupar esos puestos.
Datos citados en el debate nacional muestran que cientos de distritos escolares públicos utilizan trabajadores con visas H-1B. Según la Asociación Nacional de Educación, más de 500 distritos K-12 empleaban colectivamente a más de 2.300 titulares de estas visas en 2025.
Para Abbott, la prioridad debe ser garantizar que los empleos educativos financiados por los contribuyentes estén disponibles para estadounidenses y que las aulas permanezcan libres de influencias extranjeras que no hayan sido aprobadas por las autoridades estatales.
El gobernador texano también aseguró que buscará garantizar que los empleos estatales sean ocupados por ciudadanos estadounidenses