El presidente Donald Trump se dirigió el martes a la Asamblea General de la ONU en Nueva York. En su discurso, acusó al Consejo de Derechos Humanos de la ONU de ignorar la persecución a los cristianos y metió presión con la inmigración.
"Los hipócritas cobardes del Consejo de Derechos Humanos tienen poco que decir sobre la persecución de los cristianos o sobre los crímenes de los regímenes más represivos del mundo, pero quieren que Estados Unidos abra sus fronteras a pandillas y criminales de los lugares más peligrosos del mundo", sostuvo ante los líderes del mundo.
"No existe el derecho humano a la inmigración ilegal, pero sí el derecho a seguir siendo una nación soberana, y queremos seguir siendo una nación soberana, y ustedes también deberían hacerlo", añadió el presidente.
Trump en la ONU.
Luego, el presidente mencionó la exitosa operación de los Marines en Caracas que culminó con el dictador Nicolás Maduro siendo trasladado junto a su esposa a una celda en una cárcel federal de Nueva York, y que dio lugar a que se firme "el mayor acuerdo petrolero de la historia" entre Estados Unidos y Venezuela. "Fue una guerra. Al vencedor pertenecen los despojos", fundamentó Trump.
"Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas a Estados Unidos ganen terreno en ningún lugar del hemisferio occidental y, si es necesario, utilizaremos nuestro inigualable poder militar para asegurar los intereses nacionales vitales de los Estados Unidos", siguió.
Pasando a Cuba, Trump indicó que su gobierno comunista enfrenta "la mayor presión que jamás haya tenido" y pronosticó su caída. "El comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba", reforzó.
Trump también apuntó contra otros organismos internacionales en su discurso. Le pidió a las otras naciones que se retiren de la Corte Penal Internacional, a la que describió como un tribual lleno de gente malvada, y fustigó a la UNESCO, señalando que su promoción de la inmigración masiva está destruyendo el patrimonio cultural que la agencia fue creada para proteger.
Durante sus casi dos años de mandato, Trump ha denunciado el asesinato de cristianos en Nigeria, ordenando al Pentágono que intervenga militarmente en territorio africano. En noviembre de 2025, las Fuerzas Armadas estadounidenses atacaron a terroristas del ISIS en coordinación con las autoridades nigerianas, y en mayo de este año, participaron en una operación para abatir a uno de los terroristas más buscados del ISIS, Abu-Bilal al-Minuki.
A su vez, Trump ha presionado a los líderes europeos para que aseguren sus fronteras y protejan al Viejo Continente de la inmigración. En una visita de Estado a Escocia en julio de 2025, el líder republicano declaró que la "inmigración está matando a Europa" y, en la cumbre de la OTAN en Turquía de julio de 2026, le dijo a sus pares que si no tienen cuidado con la política migratoria y energética, "ya no van a tener una Europa", citando el caso de Ceuta en España.
Trump viene exponiendo a la ONU desde la primera vez que pronunció un discurso ante la Asamblea General en 2017. En ese año, dijo que era "una fuente masiva de vergüenza para las Naciones Unidas" que gobiernos con historiales atroces en DDHH formaran parte del Consejo de Derechos Humanos. Dos meses después, le ordenó a la entonces embajadora Nikki Haley que se retire de ese organismo.
En la cumbre de la ONU de 2018, Trump calificó al consejo como "una profunda vergüenza para esta institución, que protege a los agresores de derechos humanos atroces mientras arremete contra Estados Unidos y sus muchos amigos". El 4 de febrero de 2025, cuando el magnate volvió a la Casa Blanca para un segundo mandato, firmó la Orden Ejecutiva 14199, ordenando a EEUU a dejar de participar en el consejo y retener su parte de su financiación.