El senador republicano por Pensilvania Dave McCormick advirtió que China y Rusia están intentando aprovechar las divisiones existentes en Estados Unidos para generar rechazo hacia la inteligencia artificial (IA) y los centros de datos, sectores que considera decisivos para la competencia tecnológica y estratégica entre Washington y Beijing.
Durante una entrevista, McCormick señaló una diferencia que resulta llamativa en las actitudes públicas hacia estas tecnologías. El senador afirmó que, mientras en China la opinión sobre la IA y los centros de datos sería ampliamente favorable, en Estados Unidos ocurriría lo contrario. A partir de esa diferencia, sostuvo que Beijing y Moscú estarían contribuyendo a moldear el debate estadounidense mediante campañas de influencia.
Las declaraciones de McCormick se producen en medio de una creciente disputa entre Estados Unidos y China por el liderazgo mundial en inteligencia artificial. El senador advirtió que la cuestión no se limita al crecimiento económico, ya que considera que el país que domine la IA podría obtener ventajas militares, económicas y geopolíticas, además de tener una mayor capacidad para influir en las reglas internacionales que regirán esta tecnología.
''Si China fuera el líder en IA, le daría una ventaja militar, una ventaja económica y podría establecer las reglas para el mundo'', afirmó McCormick.
El senador republicano Dave McCormick afirmó que actores chinos buscan influenciar de forma negativa la opinión estadounidense de centros de datos e Inteligencia Artificial
El republicano también atribuyó parte de la desconfianza estadounidense hacia los centros de datos a errores cometidos inicialmente por las propias empresas tecnológicas. Según McCormick, las compañías no explicaron adecuadamente el impacto de estas instalaciones sobre las comunidades locales, lo que permitió que preocupaciones legítimas sobre energía, agua y desarrollo urbano fueran incorporadas a campañas de influencia extranjera.
Una investigación de OpenAI aportó elementos concretos al debate. En junio, la compañía informó que había bloqueado un grupo de cuentas probablemente originadas en China que utilizaban sus modelos para producir publicaciones e imágenes destinadas a influir clandestinamente en la conversación estadounidense sobre centros de datos e infraestructura de IA. Los operadores se hacían pasar por estadounidenses y generaban contenidos que vinculaban la expansión de los centros de datos con mayores costos de electricidad para las familias.
OpenAI indicó que los operadores probablemente formaban parte de un ecosistema comercial chino que trabajaba para clientes gubernamentales provinciales y que buscaba respaldar prioridades del Partido-Estado en materia de opinión pública. La compañía también identificó otra operación vinculada a China que utilizaba IA para generar contenido contra las políticas tecnológicas y arancelarias estadounidenses.
Estos hallazgos ofrecen una base documental para las preocupaciones expresadas por McCormick sobre la actividad de influencia vinculada con China, aunque OpenAI aclaró que no encontró evidencia de que la operación hubiera producido una modificación significativa de la opinión pública estadounidense. La actividad buscaba aprovechar preocupaciones que ya existían en Estados Unidos, especialmente en torno a los precios de la energía y el impacto local de los centros de datos.
OpenAI lanzó una investigación que determinó que agentes del Partido Comunista Chino buscaron influir en la opinión pública de forma clandestina
McCormick propuso además estudiar un modelo de supervisión de la IA similar al de FINRA, con reglas desarrolladas por la propia industria bajo orientación federal. Respecto de los centros de datos, defendió que las decisiones sobre su instalación deberían quedar en manos de las comunidades locales y destacó acuerdos alcanzados en localidades de Pensilvania para proteger costos energéticos y recursos hídricos, ampliar la base tributaria y contratar trabajadores locales.
El senador también elogió al demócrata John Fetterman, quien ha coincidido con Donald Trump en advertir que una reacción excesiva frente a la IA podría beneficiar a China. Fetterman ha sostenido que Beijing continúa avanzando mientras Estados Unidos debate internamente sobre cómo responder al desarrollo tecnológico.
Para McCormick, la competencia exige evitar que las campañas de influencia extranjeras conviertan preocupaciones legítimas en una oposición generalizada a una tecnología que considera estratégica. En su visión, Estados Unidos debe resolver los problemas asociados con los centros de datos sin perder de vista que la capacidad de desarrollar IA también forma parte de la competencia económica, militar y geopolítica con el régimen de Xi Jinping
El senador demócrata John Fetterman se alineó a Donald Trump al coincidir que una reacción excesiva frente a las nuevas tecnologías podrían brindarle una superioridad a China