Trump sostiene que Washington logró una ventaja frente a Beijing en inteligencia artificial y descarta compartir avances mientras impulsa la ''superinteligencia''.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó la posibilidad de integrar o compartir con China los avances estadounidenses en inteligencia artificial (IA), al considerar que Washington mantiene una ventaja significativa sobre Beijing en una tecnología que se ha convertido en un eje central de la competencia estratégica entre ambas potencias.
''Preferiría no integrarnos porque estamos liderando por mucho'', declaró Trump el 26 de septiembre ante periodistas antes de abandonar la Casa Blanca. El mandatario estimó que Estados Unidos lleva una ventaja de ''al menos un año, y quizás un año y medio'' sobre China en la carrera por desarrollar esta tecnología.
Trump explicó que un país que se encuentra a la cabeza no tiene incentivos para abrir completamente sus avances al competidor. ''Cuando estás liderando, no te abres el uno al otro'', afirmó, al tiempo que señaló que durante su reciente encuentro con el dictador chino, Xi Jinping, ambos hablaron poco sobre cooperación tecnológica.
Las declaraciones se produjeron pocos días después de que Trump recibiera a Xi en Washington para una cumbre bilateral que abordó comercio, tecnología, seguridad internacional y otros asuntos de interés para ambos países. La visita incluyó además una cena de Estado en la Casa Blanca, a la que asistieron destacados ejecutivos estadounidenses del sector tecnológico.
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que no compartirá todos los avances en Inteligencia Artificial con el régimen de Xi Jinping
Aunque Trump descartó una integración tecnológica amplia, las dos potencias sí acordaron establecer mecanismos de comunicación relacionados con los riesgos y beneficios de la denominada ''superinteligencia''. La Casa Blanca informó que Washington y Beijing crearán un diálogo bilateral sobre esta tecnología y un canal de comunicación para abordar posibles incidentes. El próximo intercambio está previsto para noviembre de 2026.
El acuerdo refleja una diferencia entre compartir capacidades tecnológicas y establecer canales para evitar incidentes. Trump mantiene que Estados Unidos debe preservar su ventaja mientras avanza en el desarrollo de sistemas cada vez más sofisticados, pero el gobierno estadounidense también aceptó mantener conversaciones con Beijing sobre los riesgos asociados con estas tecnologías.
Durante sus declaraciones del pasado sábado, Trump cuestionó además los llamados a frenar el desarrollo de la IA debido a posibles riesgos para la humanidad. El presidente calificó esas advertencias de ''un engaño'' y sostuvo que detener el avance estadounidense beneficiaría a los competidores de Washington.
''No vamos a ponerle freno'' al progreso de Estados Unidos, afirmó Trump, argumentando que quienes pretenden detener el desarrollo tecnológico estadounidense buscan limitar una ventaja que Washington posee actualmente frente a China.
El gobierno norteamericano aceptó mantener conversaciones con China acerca de los posibles riesgos que representan las nuevas tecnologías
El mandatario también volvió a defender su decisión de sustituir el término ''inteligencia artificial'' por ''superinteligencia'', o ''SI'', al considerar que la palabra ''artificial'' puede transmitir una idea equivocada sobre las capacidades de estos sistemas. Según Trump, Xi mostró interés por la nueva denominación durante sus conversaciones en Washington.
China confirmó posteriormente que había tomado nota del cambio de terminología. El Ministerio de Relaciones Exteriores chino señaló el 26 de septiembre que Beijing ''respeta'' la elección estadounidense del término ''superinteligencia'' y añadió que ambos países pueden mantener intercambios para buscar puntos de coincidencia a medida que evoluciona la tecnología.
La posición de Trump se produce en un contexto de creciente competencia tecnológica entre Estados Unidos y China. La administración estadounidense busca mantener una ventaja en sectores estratégicos, mientras Beijing impulsa sus propias capacidades en inteligencia artificial y exige una mayor supervisión política sobre su desarrollo.
La dictadura china aceptó el cambio de terminología del gobierno de Trump con respecto a la Inteligencia Artificial, al mismo tiempo que ha defendido una mayor intervención del PCC
Las autoridades chinas también han expresado preocupaciones específicas sobre el uso de estas tecnologías dentro de su propio sistema político. Funcionarios de seguridad de Beijing han advertido sobre posibles usos de la IA por parte de lo que denominan ''fuerzas hostiles'' y han defendido una mayor supervisión del Partido Comunista sobre su desarrollo.
Al mismo tiempo, el resultado de la cumbre demuestra que la negativa de Trump a compartir capacidades tecnológicas no significa una ruptura completa del diálogo con Beijing. Washington y Beijing acordaron mantener un mecanismo específico para discutir la tecnología y responder ante eventuales incidentes.