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Bielorrusia

El dictador de Bielorrusia Lukashenko parece revelar que Rusia atacará a Moldavia

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Alexander Lukashenko le indicó a su consejo de seguridad que las fuerzas de Vladimir Putin tienen planes para invadir Moldavia mientras se paraba frente a un mapa de guerra en televisión.

El dictador Alexander Lukashenko mostró el mapa de la guerra en Ucrania mientras se dirigía a su consejo de seguridad luego de dar la orden de que las tropas bielorrusas ingresen al país junto con los rusos. Pero en las imagenes que se publicaron se ve al mandatario parado frente a un mapa que parece mostrar una invasión planificada de Moldavia

El mapa detalla las líneas de ataque rusas que se dirigían a Ucrania, algunas de las cuales se materializaron en los primeros días de la invasión, como las fuerzas que asaltaron hacia Kiev desde el norte y hacia Kherson desde Crimea.

Pero también mostraron varios ataques que aún no se han producido, como a la ciudad de Dnipro, que aún no se ha llevado a cabo, posiblemente porque las fuerzas asignadas para atacarla han sido retenidas por una feroz resistencia en Járkov. Otro ataque parece dirigirse a la ciudad de Cherkasy a través de la ciudad de Sumy, donde también se han detenido las fuerzas rusas, mientras que un tercero parece separarse del asalto de Kiev hacia Zhytómyr.

En la imagen se ven ataques que todavía no ocurrieron, y se presume que son tácticas propuestas que Putin le envió a Lukashenko. El mapa está dividido en cuatro secciones que se alinean con los distritos de mando del Ejército de Ucrania, mostrando los ataques rusos desde Bielorrusia, a lo largo de la frontera oriental de Ucrania y desde la Crimea ocupada.

Pero lo más llamativo es un ataque que parece apuntar desde la ciudad portuaria de Odesa a Moldavia, lo que sugiere que Rusia también planea enviar allí a sus tropas, una vez que tome control de Odesa.

Cuando los medios locales publicaron la noticia, Nicu Popescu, viceprimer ministro de Moldavia, admitió en una entrevista que su país se encuentra en una “zona de mucho riesgo” y que la población de Moldavia siente “ansiedad y miedo”, pero agregó que por el momento no esperan ser invadidos y que, en cambio, ve que el mayor desafío es manejar la afluencia de refugiados ucranianos que están entrando al pequeño país.

Mientras tanto, el Ejército de Putin se ha encontrado con una feroz resistencia al intentar llevar a cabo ataques de precisión sobre objetivos clave en un aparente esfuerzo por ganar la guerra de forma rápida.

En las últimas horas han surgido rumores de que Putin está a punto de desplegar artillería y armamento pesado en un intento de abrirse camino por la fuerza bruta, una estrategia que podría causar grandes bajas civiles.

Desde hace unos días existen imágenes de un convoy de varios kilómetros de largo compuesto por tanques y artillería rua que está en camino hacia la capital Kiev, aparentemente con el objetivo de rodear y tomar la capital.

Se estima que 36.400 refugiados ya han huido a Moldavia y se esperan más a medida que avanza el conflicto, especialmente mientras avanzan las tropas rusas y bielorrusas.

En estos días, Bielorrusia se está preparando para enviar tropas a Ucrania en apoyo de la invasión rusa. Hasta el momento le había cedido sus tierras a Rusia para que lancen una parte de la invasión desde su territorio, pero ahora pasará a ser parte de la fuerza militar que ingresa al país con sede en Kiev. Esta decisión le ha valido que la Unión Europea le imparta sanciones incluyendo medidas contra las exportaciones, los oligarcas y los bancos en el país.

Bielorrusia

¿Quién es Svetlana Tijanóvskaya, la principal opositora de Lukashenko?

La principal voz opositora al gobierno dictatorial tuvo que escaparse a Lituania luego de un intento de captura por la policía. Reclama la victoria de las últimas elecciones, exige que se publiquen los resultados sin adulterar y convocó masivas huelgas en todo el país.

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Luego de revelarse los resultados de las últimas elecciones presidenciales en Bielorrusia, mucha gente salió a las calles denunciando el fraude que supone la victoria por el 80% de los votos de Alexander Lukashenko, quien es el presidente del país desde 1994, a pesar de que la mayoría de la gente, a través de los boca de urna independientes, afirma haber votado a la oposición.
Sólo en Minsk, la capital del Estado ex soviético, se estima que fueron 60.000 ciudadanos quienes salieron a manifestarse tras oír del fraude por parte del gobierno de Lukashenko.
Las detenciones antes, durante y posterior a las elecciones también ascienden a cifras altas. Sin ir más lejos, el propio marido de la principal opositora al régimen, Svetlana Tijanóvskaya, fue arrestado en mayo por “incitación a la violencia
Otro precandidato, Viktor Babariko, también fue encarcelado previo a los comicios por “evasión impositiva” y “lavado de dinero”. Se estima que Babariko tiene un apoyo masivo por parte del pueblo, pero su candidatura fue anulada. 

Tijanóvskaya emitiendo su voto.

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Perfil político y propuestas de Tijanóvskaya

A sus 37 años de edad, quien le disputa el poder al último dictador de Europa estaba dedicada al cuidado del hogar y de sus hijos mientras realizaba actividades políticas en la plataforma de su marido, hace tan solo un año atrás.

Aunque es una candidata independiente, es apoyada por el partido Democracia Cristiana Bielorrusa, el Partido Socialdemócrata Bielorruso, el Partido Cívico Unido de Bielorrusia y el Partido de la Mujer Bielorrusa.

Tijanóvskaya se lanzó a la política masiva y anunció su candidatura luego del arresto de su marido, y tomó una gran parte de su plataforma asegurando que en caso de ser electa liberaría a los presos políticos, democratizaría el país y dimitiría a los 6 meses de gobierno para organizar elecciones verdaderamente democráticas.

Por otro lado, a pesar de que el idioma más usado en Bielorrusia es el ruso, la candidata apoya la expansión del bielorruso dentro de la sociedad y la promoción de la cultura nacional.

Debido a su popularidad, el Gobierno de Lukashenko no dudó en ordenar su captura, y al día siguiente de los comicios, Tijanóvskaya anunció que se había escapado en carácter de refugiada a Lituania. Desde allí promete dirigir huelgas nacionales en todo el país hasta que el régimen publique los resultados reales de las elecciones.

A pesar de que se la considera una progresista dentro del país, para el posicionamiento mundial es una nacionalista. Apoya el comercio con la Unión Europea pero rechaza unirse a ella, propuso una reforma educativa para enseñar la verdad sobre la historia del país y quiere alejar la influencia de Rusia del Gobierno.

Tijanóvskaya, en protestas contra el Gobierno, con la bandera “blanca-roja-blanca”, característica del movimiento nacionalista anti-ruso. 

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Existe hace largos años un gran conflicto interno en el país, entre quienes se identifican con una cultura e identidad propia, y quienes sienten un gran sentido de pertenencia con la identidad rusa.

Este conflicto estalló en Bielorrusia tras la caída del muro y las negociaciones para la formación de un Estado independiente, que concluyeron con la formación de la actual República de Bielorrusia. Si bien se logró la autonomía, rápidamente llegó al poder Lukashenko, quien desde 1994 ha hecho todo lo posible para que el país siga en las garras de la influencia rusa.

Incluso rechazó la incorporación de la histórica bandera “blanca-roja-blanca” que representa la independencia bielorrusa y la identidad nacional, eligiendo en su lugar la bandera rojiverde utilizada por el país durante su ocupación soviética.

Tijanóvskaya prometió quitar a Bielorrusia de la esfera de influencia del Kremlin, prometió modernizar la economía del país, que todavía se niega a privatizar la gran mayoría de las empresas que habían sido estatizadas durante la Unión Soviética, y quitar reincorporar todos los símbolos patrios históricos.

Arriba: bandera “Verde-Roja”, pro-rusificación. Abajo: bandera “Blanca-Roja-Blanca”, nacionalista.

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Bielorrusia

¿El fin de la dictadura en Bielorrusia? Lukashenko asegura que podría dejar el poder si logra aprobar su nueva Constitución

Ante las masivas protestas en su contra, acusado de fraude masivo, corrupción y pobreza, el dictador que gobierna Bielorrusia desde la caída de la Unión Soviética ha abierto la puerta a la posibilidad de dimitir si se aprueba la nueva constitución.

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El pasado viernes 27 de noviembre, el dictador bielorruso Alexander Lukashenko anunció la posibilidad de que deje su cargo en caso de que logre aprobar la nueva constitución que está impulsando. 
En la conferencia que otorgó ese día, el propio mandatario anunció ha visto las masivas manifestaciones del pueblo en su contra y que quiere escuchar al pueblo. Cabe recordar que Lukashenko es Presidente desde 1994 y desde 2006 veedores internacionales aseguran que no hay elecciones totalmente libres en el país. Además, desde el 23 de septiembre de este año la Presidencia del país está oficialmente “en disputa” ya que tanto él como la opositora Sviatlana Tsikhanouskaya se adjudican la victoria de la elección de agosto.
Desde principios de año que los manifestantes en Bielorrusia tomaron las calles, expresando realmente el fin del modelo soviético que aún mantiene el país europeo. Bielorrusia subsiste a base de los subsidios que le da Rusia para mantener el gigantesco aparato estatal, ya que Lukashenko no privatizó una sola empresa pública de la época de la Unión Soviética.
Sin embargo, las protestas se intensificaron cuando el dictador ordenó el encarcelamiento del empresario Viktor Babariko, principal candidato en las elecciones, descalificándolo de los comicios. Los resultados “oficiales” de esa elección, celebrada en agosto, dieron como ganador a Lukashenko con más del 80% de los votos, lo cual llevó al país a un estado de protesta permanente, donde millones de bielorrusos tomaron las calles y exigieron el fin de la dictadura.
Las protestas fueron fuertemente reprimidas y según varias organizaciones de derechos humanos, medios internacionales y sociedades civiles bielorrusas, los detenidos por oponerse a Lukashenko han sido torturados brutalmente.
Escuadrón de policías anti-disturbios de Minsk, capital bielorrusa, minutos antes de reprimir a los protestantes. Este hecho sucedió al día siguiente de la fraudulenta elección.

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La reforma constitucional que piensa llevar a cabo el “último dictador de Europa” aún no ha sido detallada de forma completa, sin embargo cuenta con el total apoyo del mandatario ruso Vladimir Putin, quien incluso se ofreció a financiar cualquier costo que esta nueva carta magna requiera.

Algunas de las propuestas que vendrían dentro del paquete de reforma constitucional serían descentralizar el poder en el país y darle más poderes a los líderes regionales. 

Esto ha sorprendido a más de uno, puesto que indicaría que Lukashenko está buscando reducir su propio poder. Sin embargo, algunos líderes opositores como María Kolesnikova afirmaron que esta medida es en realidad una manera de Lukashenko de mantenerse en el Gobierno, con menos poder pero más legitimidad.

El hecho de que ahora el dictador diga que podría llegar a dejar su cargo, marca un importante cambio discursivo, tanto para Lukashenko que siempre se mostró muy aferrado al poder, como para los partidos opositores, que nunca vieron como posible que el ex líder soviético abandone su régimen pacíficamente.

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Efectos de una posible dimisión de Lukashenko

Luego de las declaraciones de Lukashenko, varios representantes internacionales han reaccionado y criticado la veracidad de su anuncio, dudando de que sea pura “demagogia” para calmar la crisis del país, una jugada política para poder volver al Gobierno en algunos años o si verdaderamente se retirará de la política.
En esta línea, Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea en Política Exterior, instó a Lukashenko a honrar sus palabras y abrir el diálogo nacional para encontrar una salida a la crisis social, política y económica de Bielorrusia.

“Lukashenko ha anunciado muchas cosas pero lo importante son los resultados. La posición de la UE es clara y la ha expresado en numerosas ocasiones desde agosto, esperamos un diálogo nacional amplio e inclusivo”, expresó el funcionario europeo.

A su vez, Borrell afirmó que el gobierno de sede en Minsk debería ir comenzando a liberar a los detenidos en las masivas manifestaciones pacíficas y planificar la celebración de nuevas y limpias elecciones nacionales, con observación internacional y libertad política a los opositores.
Los mandatarios de Rusia y Bielorrusia siempre han tenido una relación sólida desde la caída de la URSS. Fuente: Беларусь в шоке!.

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Bielorrusia

Con el respaldo de Putin, el dictador Lukashenko impulsa una reforma constitucional

En la reunión entre el presidente ruso Vladimir Putin y el dictador bielorruso Alexsander Lukashenko, Putin manifestó su apoyo a la reforma constitucional que quiere impulsar el líder del país ex-soviético.

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Este lunes 14 de septiembre, los líderes de Rusia y BIelorrusia, Putin y Lukashenko, se reunieron en Sochi, una ciudad al suroeste de Rusia. Durante esta cumbre bilateral, el líder ruso expresó su apoyo a la reforma constitucional que propone su homónimo. 


A pesar de las características claramente dictatoriales del régimen de Lukashenko, la reforma constitucional consiste en “descentralizar” el poder en el país y darle más poder a los líderes locales para controlar la población. Es por esta contradicción que figuras de la oposición como María Kolesnikova afirmaron que esta medida es una búsqueda de Lukashenko de legitimizar su poder y manipular a la población.
Además, Putin afirmó que no duda en despachar policías a Bielorrusia, en caso de que faltaran, para reprimir a la población y mantenerla controlada. Dicha maniobra genera sospechas de que desea usar las protestas como excusa para anexar el país, como hizo con Crimea, ex territorio de Ucrania, en 2014. 
La “oferta” de Putin se debe a que hace meses que los ciudadanos bielorrusos se manifiestan en contra del autoritarismo y de las medidas ecónomicas soviéticas, rechazando los resultados fraudulentos de las pasadas elecciones efectuadas el 9 de agosto, que dieron como ganador al actual presidente Lukashenko por un ridículo margen de casi el 80% de los votos.
Desde la fecha de las elecciones, casi todos los días se juntan más de 100.000 personas en Minsk, la capital, y otras ciudades, para expresar su rechazo hacia el régimen totalitario, aunque el Ministerio del Interior cifra la participación en 3.000 personas, desestimando el fuerte repudio de la población hacia el oficialismo. Estos números son fácilmente desmentibles si vemos las masivas fotos de las protestas.
Manifestaciones pacíficas en contra del régimen totalitario de Alexander Lukashenko. Fuente: Tut.By via REUTERS.
No por nada Lukashenko es considerado el último dictador de Europa. A pesar de esto, Putin no reconoce ni a Lukashenko como dictador ni a las protestas de la población descontenta como algo preocupante o razonable. 
Asimismo, el Jefe de Estado ruso anunció que su gobierno ha pactado con Minsk una financiación de 1.500 millones de dólares a su aliado estrátegico para sacar al país de la crisis económica e impulsar las reformas que implican una nueva Constitución. 

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Las características dictatoriales también se pueden ver reflejadas en los arrestos a unas 250 personas en Minsk, únicamente por usar banderas y símbolos de la oposición, además de otras 600 que fueron detenidas también en otras ciudades el fin de semana pasado. 

Por otro lado, buena parte del enojo de parte de la ciudadanía del país ex-soviético viene por el lado del masivo arresto de periodistas, manifestantes opositores e incluso importantes candidatos registrados para estas elecciones cuyas candidaturas fueron inhabilitadas como sucedió con Babariko. Tras estos sucesos, los manifestantes ya habían salido a protestar, pero con menos fuerzas que ahora. 

Siguiendo esta línea, la principal candidata opositora de las elecciones de este año, Svetlana Tijanóvskaya, está exiliada en Lituania por amenazas a ella y a su familia por parte del régimen y envió un video saludando a un “pueblo realmente heroico” que prosigue su “combate por la libertad”.

Tijanóvskaya votando junto a la prensa que la observaba atentamente. Fuente: Público y AllianceAP.

El pueblo bielorruso cuenta con apoyo internacional, especialmente de varios gobiernos europeos que se mostraron firmemente en contra de Lukashenko, quién gobierna hace 26 años ininterrumpidamente. Estos últimos días, la Unión Europea estuvo considerando imponerle a Bielorrusia y varios de sus funcionarios importantes sanciones colectivas.

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