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Bielorrusia

Elecciones soviéticas en el siglo XXI: Lukashenko mantiene la presidencia de Bielorrusia con el 80% de los “votos”

Las elecciones del pasado domingo dieron como ganador al actual presidente Lukashenko por un ridículo margen de casi el 80% de los votos. La gente, cansada del autoritarismo y de una economía soviética, ha tomado las calles en protesta.

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Desde el domingo se ha visto una clara preocupación por los resultados de la elección a presidente de Bielorrusia, donde los dos más fuertes candidatos fueron el actual presidente Aleksandr Lukashenko y la oposición dirigida por Svyatlana Tsikhanouskaya, candidata liberal y opositora de las políticas pro-rusas de Bielorrusia. 
Los resultados provenientes de la cámara electoral dieron como vencedor al presidente Aleksandr Lukashenko por 80,08% del total de los votos, mientras que la opositora Tsikhanouskaya obtuvo el 10,09%, una diferencia increíble y fantasiosa para estar hablando de una elección donde participó más del 85% del padrón electoral.

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Ante los vídeos y pruebas evidentes de un escándalo fraudulento y robo de votos por parte de los fieles a este régimen autoritario e interminable, la gente salió a mostrar su rechazo con protestas en contra del Presidente, a lo que la policía procedió a reprimir con dureza. 

La principal sospecha de los manifestantes surge de los resultados que se dieron en las mesas escrutadas en el extranjero, donde se invierte el resultado por un porcentaje muy alto y ganó la oposición con más del 80% de los votos.
Por otro lado, buena parte del enojo de parte de la ciudadanía del país ex-soviético viene por el lado del masivo arresto de periodistas, manifestantes opositores e incluso candidatos registrados para estas elecciones cuyas candidaturas fueron denegadas. Tras estos sucesos, los manifestantes ya habían salido a protestar, pero con menos fuerzas que ahora. 

Protestas en Minsk tomaron lugar de uno de los epicentros de la capital el día domingo, donde a viva voz se reclama el gran fraude electoral y la destitución de Lukashenko.

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Las protestas continuaron en el día de ayer con mayor cantidad de civiles para defenderse e instalarse en el centro de la capital bielorrusa y un fuerte apoyo internacional a las protestas por parte de varios gobiernos europeos.

Foto viral de la protesta del día lunes que circula por todo Europa, citando la frase “Free Belarus” o “Bielorrusia Libre”.

Muchos de estos acontecimientos sociopolíticos que atraviesa el país desde las elecciones dan un cierto parecido a lo que fue el Euromaidán de Ucrania en 2014, donde ante la corrupción del gobierno y el acercamiento a Rusia gran parte de la sociedad se manifestó y derrocó al gobierno.
En el día de hoy se esperan salidas masivas de manifestantes con mayor protección, se revelaron comunicados de los manifestantes en los que indicaban que para asistir a las marchas se recomienda equipamiento de seguridad personal, y una voluntad inquebrantable. Incluso cientos de miles de trabajadores han convocado una huelga general.
El presidente Lukashenko gobierna Bielorrusia desde 1994, cuando ganó tras la caida del muro en las primeras y únicas elecciones libres que tuvo el país.
Históricamente Bielorrusia dependió exclusivamente de la inversión rusa para subsistir, ya que casi toda la economía del país está estatizada. Sin embargo, en la última década, Vladimir Putin ha estado soltándole la mano a Lukashenko de manera considerable y la deplorable situación económica del modelo soviético se ha empezado a sentir entre la gente.
El líder, que mantiene al país como una isla soviética en una Europa democrática, ha encarcelado a todos los políticos opositores que surgieron en los últimos años, pero la pandemia, la precaria economía y la pobreza han hecho del país un caldo de cultivo para una verdadera revolución anti-comunista.

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Bielorrusia

¿Quién es Svetlana Tijanóvskaya, la principal opositora de Lukashenko?

La principal voz opositora al gobierno dictatorial tuvo que escaparse a Lituania luego de un intento de captura por la policía. Reclama la victoria de las últimas elecciones, exige que se publiquen los resultados sin adulterar y convocó masivas huelgas en todo el país.

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Luego de revelarse los resultados de las últimas elecciones presidenciales en Bielorrusia, mucha gente salió a las calles denunciando el fraude que supone la victoria por el 80% de los votos de Alexander Lukashenko, quien es el presidente del país desde 1994, a pesar de que la mayoría de la gente, a través de los boca de urna independientes, afirma haber votado a la oposición.
Sólo en Minsk, la capital del Estado ex soviético, se estima que fueron 60.000 ciudadanos quienes salieron a manifestarse tras oír del fraude por parte del gobierno de Lukashenko.
Las detenciones antes, durante y posterior a las elecciones también ascienden a cifras altas. Sin ir más lejos, el propio marido de la principal opositora al régimen, Svetlana Tijanóvskaya, fue arrestado en mayo por “incitación a la violencia
Otro precandidato, Viktor Babariko, también fue encarcelado previo a los comicios por “evasión impositiva” y “lavado de dinero”. Se estima que Babariko tiene un apoyo masivo por parte del pueblo, pero su candidatura fue anulada. 

Tijanóvskaya emitiendo su voto.

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Perfil político y propuestas de Tijanóvskaya

A sus 37 años de edad, quien le disputa el poder al último dictador de Europa estaba dedicada al cuidado del hogar y de sus hijos mientras realizaba actividades políticas en la plataforma de su marido, hace tan solo un año atrás.

Aunque es una candidata independiente, es apoyada por el partido Democracia Cristiana Bielorrusa, el Partido Socialdemócrata Bielorruso, el Partido Cívico Unido de Bielorrusia y el Partido de la Mujer Bielorrusa.

Tijanóvskaya se lanzó a la política masiva y anunció su candidatura luego del arresto de su marido, y tomó una gran parte de su plataforma asegurando que en caso de ser electa liberaría a los presos políticos, democratizaría el país y dimitiría a los 6 meses de gobierno para organizar elecciones verdaderamente democráticas.

Por otro lado, a pesar de que el idioma más usado en Bielorrusia es el ruso, la candidata apoya la expansión del bielorruso dentro de la sociedad y la promoción de la cultura nacional.

Debido a su popularidad, el Gobierno de Lukashenko no dudó en ordenar su captura, y al día siguiente de los comicios, Tijanóvskaya anunció que se había escapado en carácter de refugiada a Lituania. Desde allí promete dirigir huelgas nacionales en todo el país hasta que el régimen publique los resultados reales de las elecciones.

A pesar de que se la considera una progresista dentro del país, para el posicionamiento mundial es una nacionalista. Apoya el comercio con la Unión Europea pero rechaza unirse a ella, propuso una reforma educativa para enseñar la verdad sobre la historia del país y quiere alejar la influencia de Rusia del Gobierno.

Tijanóvskaya, en protestas contra el Gobierno, con la bandera “blanca-roja-blanca”, característica del movimiento nacionalista anti-ruso. 

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Existe hace largos años un gran conflicto interno en el país, entre quienes se identifican con una cultura e identidad propia, y quienes sienten un gran sentido de pertenencia con la identidad rusa.

Este conflicto estalló en Bielorrusia tras la caída del muro y las negociaciones para la formación de un Estado independiente, que concluyeron con la formación de la actual República de Bielorrusia. Si bien se logró la autonomía, rápidamente llegó al poder Lukashenko, quien desde 1994 ha hecho todo lo posible para que el país siga en las garras de la influencia rusa.

Incluso rechazó la incorporación de la histórica bandera “blanca-roja-blanca” que representa la independencia bielorrusa y la identidad nacional, eligiendo en su lugar la bandera rojiverde utilizada por el país durante su ocupación soviética.

Tijanóvskaya prometió quitar a Bielorrusia de la esfera de influencia del Kremlin, prometió modernizar la economía del país, que todavía se niega a privatizar la gran mayoría de las empresas que habían sido estatizadas durante la Unión Soviética, y quitar reincorporar todos los símbolos patrios históricos.

Arriba: bandera “Verde-Roja”, pro-rusificación. Abajo: bandera “Blanca-Roja-Blanca”, nacionalista.

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Bielorrusia

¿El fin de la dictadura en Bielorrusia? Lukashenko asegura que podría dejar el poder si logra aprobar su nueva Constitución

Ante las masivas protestas en su contra, acusado de fraude masivo, corrupción y pobreza, el dictador que gobierna Bielorrusia desde la caída de la Unión Soviética ha abierto la puerta a la posibilidad de dimitir si se aprueba la nueva constitución.

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El pasado viernes 27 de noviembre, el dictador bielorruso Alexander Lukashenko anunció la posibilidad de que deje su cargo en caso de que logre aprobar la nueva constitución que está impulsando. 
En la conferencia que otorgó ese día, el propio mandatario anunció ha visto las masivas manifestaciones del pueblo en su contra y que quiere escuchar al pueblo. Cabe recordar que Lukashenko es Presidente desde 1994 y desde 2006 veedores internacionales aseguran que no hay elecciones totalmente libres en el país. Además, desde el 23 de septiembre de este año la Presidencia del país está oficialmente “en disputa” ya que tanto él como la opositora Sviatlana Tsikhanouskaya se adjudican la victoria de la elección de agosto.
Desde principios de año que los manifestantes en Bielorrusia tomaron las calles, expresando realmente el fin del modelo soviético que aún mantiene el país europeo. Bielorrusia subsiste a base de los subsidios que le da Rusia para mantener el gigantesco aparato estatal, ya que Lukashenko no privatizó una sola empresa pública de la época de la Unión Soviética.
Sin embargo, las protestas se intensificaron cuando el dictador ordenó el encarcelamiento del empresario Viktor Babariko, principal candidato en las elecciones, descalificándolo de los comicios. Los resultados “oficiales” de esa elección, celebrada en agosto, dieron como ganador a Lukashenko con más del 80% de los votos, lo cual llevó al país a un estado de protesta permanente, donde millones de bielorrusos tomaron las calles y exigieron el fin de la dictadura.
Las protestas fueron fuertemente reprimidas y según varias organizaciones de derechos humanos, medios internacionales y sociedades civiles bielorrusas, los detenidos por oponerse a Lukashenko han sido torturados brutalmente.
Escuadrón de policías anti-disturbios de Minsk, capital bielorrusa, minutos antes de reprimir a los protestantes. Este hecho sucedió al día siguiente de la fraudulenta elección.

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La reforma constitucional que piensa llevar a cabo el “último dictador de Europa” aún no ha sido detallada de forma completa, sin embargo cuenta con el total apoyo del mandatario ruso Vladimir Putin, quien incluso se ofreció a financiar cualquier costo que esta nueva carta magna requiera.

Algunas de las propuestas que vendrían dentro del paquete de reforma constitucional serían descentralizar el poder en el país y darle más poderes a los líderes regionales. 

Esto ha sorprendido a más de uno, puesto que indicaría que Lukashenko está buscando reducir su propio poder. Sin embargo, algunos líderes opositores como María Kolesnikova afirmaron que esta medida es en realidad una manera de Lukashenko de mantenerse en el Gobierno, con menos poder pero más legitimidad.

El hecho de que ahora el dictador diga que podría llegar a dejar su cargo, marca un importante cambio discursivo, tanto para Lukashenko que siempre se mostró muy aferrado al poder, como para los partidos opositores, que nunca vieron como posible que el ex líder soviético abandone su régimen pacíficamente.

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Efectos de una posible dimisión de Lukashenko

Luego de las declaraciones de Lukashenko, varios representantes internacionales han reaccionado y criticado la veracidad de su anuncio, dudando de que sea pura “demagogia” para calmar la crisis del país, una jugada política para poder volver al Gobierno en algunos años o si verdaderamente se retirará de la política.
En esta línea, Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea en Política Exterior, instó a Lukashenko a honrar sus palabras y abrir el diálogo nacional para encontrar una salida a la crisis social, política y económica de Bielorrusia.

“Lukashenko ha anunciado muchas cosas pero lo importante son los resultados. La posición de la UE es clara y la ha expresado en numerosas ocasiones desde agosto, esperamos un diálogo nacional amplio e inclusivo”, expresó el funcionario europeo.

A su vez, Borrell afirmó que el gobierno de sede en Minsk debería ir comenzando a liberar a los detenidos en las masivas manifestaciones pacíficas y planificar la celebración de nuevas y limpias elecciones nacionales, con observación internacional y libertad política a los opositores.
Los mandatarios de Rusia y Bielorrusia siempre han tenido una relación sólida desde la caída de la URSS. Fuente: Беларусь в шоке!.

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Bielorrusia

Con el respaldo de Putin, el dictador Lukashenko impulsa una reforma constitucional

En la reunión entre el presidente ruso Vladimir Putin y el dictador bielorruso Alexsander Lukashenko, Putin manifestó su apoyo a la reforma constitucional que quiere impulsar el líder del país ex-soviético.

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Este lunes 14 de septiembre, los líderes de Rusia y BIelorrusia, Putin y Lukashenko, se reunieron en Sochi, una ciudad al suroeste de Rusia. Durante esta cumbre bilateral, el líder ruso expresó su apoyo a la reforma constitucional que propone su homónimo. 


A pesar de las características claramente dictatoriales del régimen de Lukashenko, la reforma constitucional consiste en “descentralizar” el poder en el país y darle más poder a los líderes locales para controlar la población. Es por esta contradicción que figuras de la oposición como María Kolesnikova afirmaron que esta medida es una búsqueda de Lukashenko de legitimizar su poder y manipular a la población.
Además, Putin afirmó que no duda en despachar policías a Bielorrusia, en caso de que faltaran, para reprimir a la población y mantenerla controlada. Dicha maniobra genera sospechas de que desea usar las protestas como excusa para anexar el país, como hizo con Crimea, ex territorio de Ucrania, en 2014. 
La “oferta” de Putin se debe a que hace meses que los ciudadanos bielorrusos se manifiestan en contra del autoritarismo y de las medidas ecónomicas soviéticas, rechazando los resultados fraudulentos de las pasadas elecciones efectuadas el 9 de agosto, que dieron como ganador al actual presidente Lukashenko por un ridículo margen de casi el 80% de los votos.
Desde la fecha de las elecciones, casi todos los días se juntan más de 100.000 personas en Minsk, la capital, y otras ciudades, para expresar su rechazo hacia el régimen totalitario, aunque el Ministerio del Interior cifra la participación en 3.000 personas, desestimando el fuerte repudio de la población hacia el oficialismo. Estos números son fácilmente desmentibles si vemos las masivas fotos de las protestas.
Manifestaciones pacíficas en contra del régimen totalitario de Alexander Lukashenko. Fuente: Tut.By via REUTERS.
No por nada Lukashenko es considerado el último dictador de Europa. A pesar de esto, Putin no reconoce ni a Lukashenko como dictador ni a las protestas de la población descontenta como algo preocupante o razonable. 
Asimismo, el Jefe de Estado ruso anunció que su gobierno ha pactado con Minsk una financiación de 1.500 millones de dólares a su aliado estrátegico para sacar al país de la crisis económica e impulsar las reformas que implican una nueva Constitución. 

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Las características dictatoriales también se pueden ver reflejadas en los arrestos a unas 250 personas en Minsk, únicamente por usar banderas y símbolos de la oposición, además de otras 600 que fueron detenidas también en otras ciudades el fin de semana pasado. 

Por otro lado, buena parte del enojo de parte de la ciudadanía del país ex-soviético viene por el lado del masivo arresto de periodistas, manifestantes opositores e incluso importantes candidatos registrados para estas elecciones cuyas candidaturas fueron inhabilitadas como sucedió con Babariko. Tras estos sucesos, los manifestantes ya habían salido a protestar, pero con menos fuerzas que ahora. 

Siguiendo esta línea, la principal candidata opositora de las elecciones de este año, Svetlana Tijanóvskaya, está exiliada en Lituania por amenazas a ella y a su familia por parte del régimen y envió un video saludando a un “pueblo realmente heroico” que prosigue su “combate por la libertad”.

Tijanóvskaya votando junto a la prensa que la observaba atentamente. Fuente: Público y AllianceAP.

El pueblo bielorruso cuenta con apoyo internacional, especialmente de varios gobiernos europeos que se mostraron firmemente en contra de Lukashenko, quién gobierna hace 26 años ininterrumpidamente. Estos últimos días, la Unión Europea estuvo considerando imponerle a Bielorrusia y varios de sus funcionarios importantes sanciones colectivas.

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