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Rusia

La marina británica alertó a la OTAN de actividad “inusualmente alta” de buques rusos

La Royal Navy alertó a la Organización del Tratado Atlántico Norte sobre actividad “inusualmente alta” de 7 buques de guerra procedentes de Rusia en aguas británicas.

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La Marina Real británica alertó a la Organización del Tratado Atlántico Norte sobre actividad “inusualmente alta” de buques procedentes de Rusia en aguas británicas. En consecuencia, la OTAN está desplegando unidades para contrarrestar dicha actividad rusa.

El despliegue consiste de 9 barcos con apoyo aéreo de helicópteros, que estarán siguiendo a 7 buques de guerra rusos por el Canal de la Mancha y el Mar del Norte durante una semana.

Esta flota de 9 barcos está compuesta por 4 fragatas, 2 buques patrulleros, 2 buques tanque de reabastecimiento y 1 barco de prospección hidrográfica. Por otro lado, los helicópteros encargados son un Merlin y un Wildcat de los Escuadrones Aéreos Navales del Reino Unido.

Helicoptero Merlín de la Royal Navy

Según la Royal Navy, están monitoreando “cada movimiento” de los buques rusos para proteger la seguridad nacional. 

Del bando ruso, se observaron 3 fragatas, 2 antiguos buques de desembarco fabricados antes de la disolución de la Unión Soviética, y 2 fragatas patrulleras, además de buques auxiliares de apoyo y remolcadores.

Estos hechos suceden mientras el Reino Unido se encuentra sumido en una gran crisis por la pandemia de COVID-19, donde incluso el Primer Ministro conservador Boris Johnson se ha contagiado del virus. Ante esta circunstancia, la Royal Navy se está preparando para ayudar al Servicio Nacional de Salud inglés para hacerle frente al brote del virus chino en el país.

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Rusia

Fracasó la cumbre entre Biden y Putin: Estados Unidos no descarta militarizar Ucrania y confrontar con Rusia

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El presidente Biden no aceptó las “líneas rojas” del líder ruso Vladimir Putin sobre Ucrania durante su videoconferencia, y el conflicto entre las tres naciones acaba de escalar en una peligrosa dirección.

Desde la vuelta del Partido Demócrata a la Casa Blanca, Estados Unidos redireccionó su “guerra fría” que había librado contra China durante el gobierno de Trump a Rusia y a los aliados de Vladimir Putin.

Para rebajar las tensiones, el Departamento de Estado norteamericano organizó una cumbre entre el presidente Joe Biden y el mandatario ruso, pero la videoconferencia resultó en un fracaso absoluto.

Biden escuchó a Putin por varios minutos pero rechazó todas sus propuestas, y le aseguró que no aceptaría las “líneas rojas” que marcó el gobierno ruso sobre Ucrania, mientras ambos países aumentan su presencia militar en el país europeo.

El conflicto con Ucrania data de hace más de 10 años. Desde la caída de la Unión Soviética que Putin quiere recuperar el territorio ucraniano para Rusia, y está llevando a cabo una guerra híbrida contra el país para lograr anexarlo.

Por años financió a partidos políticos que respondían a él, que incluso llegaron al poder, y permitieron en 2014 que Rusia anexe la península de Crimea, el primer gran avance sobre la soberanía del país. El por entonces presidente Barack Obama no hizo nada para evitarlo, y permitió que Putin hiciera lo que quiera con Ucrania.

Al llegar Donald Trump a la Casa Blanca, el republicano llegó a un acuerdo con Putin. Estados Unidos cedería territorio en Siria a los rusos, a cambio de que Putin cese hostilidades contra Ucrania. La estrategia fue un éxito rotundo, e incluso los ucranianos lograron elegir en elecciones libres a Volodímir Zelenski, un ferviente anti-ruso.

Pero la llegada de Biden al poder cambió todo. Putin reanudó sus ataques híbridos a algunas regiones de Ucrania, donde financia grupos guerrilleros para que esparzan el terror, mientras extorsiona a los líderes políticos locales para que no hagan nada, y retiren a las fuerzas de seguridad de las calles.

Esta anarquía es un caldo de cultivo perfecto para que los ucranianos pidan la intervención del Kremlin en sus regiones para garantizar la seguridad. Esto ocurre principalmente en las regiones de Donetsk y Luhansk, en el este de Ucrania.

Ahora, el presidente Zelenski ha pedido formalmente ingresar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la alianza defensiva más importante del mundo.

Si Ucrania ingresa a la OTAN y Rusia vuelve a hacer uno de estos ataques, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea están obligados a militarizar la zona y defender el territorio ucraniano. Un ataque a un país de la OTAN se considera un ataque a todos ellos.

Durante la llamada, Putin le ofreció a Biden que rechace la oferta de Ucrania para unirse a la OTAN a cambio de garantías de que las tropas rusas no llevarán a cabo un ataque. Pero Biden no aceptó y amenazó con militarizar la zona.

Ucrania es una nación soberana e independiente. Y cada nación soberana e independiente tiene derecho a elegir su propio camino, incluido el tipo de acuerdos de seguridad de los que quiere formar parte. Así que depende de Ucrania y 30 aliados decidir cuándo Ucrania está lista para unirse a la alianza”,  dijo el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante una reunión en Riga, Letonia esta semana.

Biden en su dialogo con Putin por videoconferencia

Putin ha dicho una y otra vez que Ucrania es cultural e históricamente parte de Rusia. La historia de Ucrania es complicada, pero para Putin y otros rusos, Rusia debería por derecho incluir a Ucrania, por lo tanto no hay garantías de que las Fuerzas Armadas rusas se vayan del territorio ucraniano.

Ucrania ha advertido a Washington y a sus aliados europeos durante semanas que las tropas rusas se están concentrando a lo largo de su frontera oriental, un hecho que imita lo que terminó siendo la invasión de Crimea por Moscú en 2014.

Biden tiene por delante un conflicto sin precedentes, y un paso en falso puede disparar una brutal guerra en la región que tranquilamente puede desencadenar un conflicto mundial, o por lo menos en todo el continente euroasiático.

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Rusia

Putin contra el progresismo: “Enseñarle a un niño que puede cambiar de género es monstruoso”

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En su visita a Sochi, Putin fue preguntado acerca de los tratamientos de hormonas para menores de edad que están siendo aprobados en muchos países de Occidente y su respuesta fue lapidaria.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, tachó de “monstruosoenseñarle a los niños que pueden elegir cambiar de género cuando quieran y de manera fácil, y advirtió que esta decisión puede arruinar su vida.

En una reunión en la ciudad de Sochi, donde atendió al Club de Discusión del think-tank Valdai, Putin rechazó a los activistas y organizaciones LGBT que presionan a los niños desde muy temprano a que es algo “sano” hacer un cambio de género a temprana edad.

En Rusia está prohibido darle hormonas a los menores de 18 años para que realicen un cambio de género, y en la educación escolar el gobierno impulsa fuertes purgas de maestras que enseñen que está bien hacer tratamientos para virar el género.

Dar esa elegibilidad a los niños, que todavía no tienen completo conocimiento de lo que están haciendo, puede arruinar su vida“,a severó el máximo mandatario ruso. “De eso no hay vuelta atrás“.

Incluso, en el discurso que dio en su visita a la ciudad turística, dijo que impulsar a los niños a hacer una transición de género debería ser considerado un crimen contra la humanidad, pues “se disfrazan estas acciones de progreso, cuando, hay datos que evidencian que los niños no son capaces de tomar este tipo de decisiones“.

Además, insistió que para hacer un tratamiento con hormonas, en Rusia se requiere una evaluación médica previa y un tratamiento psiquiátrico, y solo se permite en mayores de edad.

Putin afirmó que cualquier reforma social en favor de la diversidad sexual yes inadmisible, y sentenció que “no va a permitir que la propaganda gay llegue a los niños“.

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Rusia

Putin rompe relaciones con la OTAN, y ordena suspender indefinidamente la misión rusa en Bruselas

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En una tajante decisión, Rusia corta sus vínculos con la OTAN y profundiza el conflicto con Estados Unidos, que revivió con la llegada de Biden al gobierno.

El Kremlin suspenderá indefinidamente su misión en Bruselas ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), así como la misión de la organización internacional basada en la embajada de Bélgica en Moscú, luego de una creciente tensión entre Estados Unidos y Rusia desde la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca.

La semana pasada, el gobierno demócrata le pidió a la OTAN que retire las acreditaciones a ocho emisarios rusos, acusados de espionaje, lo cual fue rápidamente acatado por la alianza, y generó la furia del presidente Vladimir Putin.

Después de ciertas medidas adoptadas por la OTAN, las condiciones básicas para un trabajo en común han dejado de existir”, indicó ayer el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, precisando que la decisión de Moscú entrará en vigor el 1° de noviembre.

Lavrov también anunció el cierre de “la oficina de información de la OTAN” en Moscú, que tiene por misión oficial “mejorar el conocimiento y la compresión mutua”. Según el canciller ruso, a partir de 2014, “la OTAN redujo sensiblemente los contactos con nuestra misión. En el plano militar, no hubo ningún contacto desde entonces”.

El ministro ruso insistió además en que la Alianza “no tiene interés en dialogar y promover un trabajo de igual a igual”. No viendo ninguna perspectiva de mejora “en un futuro próximo”, en caso de “urgencia” la OTAN podrá contactar al embajador ruso en Bélgica, que permanecerá en funciones”, concluyó Lavrov.

Este nuevo enfrentamiento ruso-occidental es producto de un cambio de política exterior que Biden promovió en los últimos meses, quitando el foco de China y volviendo a ponerlo en Rusia, quien se aprovechó de la debilidad de Obama en 2014 y anexó el territorio ucraniano de Crimea.

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