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Rusia

Putin reforma la Constitución para seguir al frente de la presidencia rusa

Tras una votación en el Congreso ruso, este sábado el presidente Putin firmó la ley sobre las enmiendas constitucionales que le permiten postularse a un quinto y sexto mandato cuando finalice su actual periodo de gobierno en 2024. Extendiendo su gobierno por lo menos hasta 2036.

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El presidente ruso, Vladimir Putin, lleva ya 20 años en el
poder
, desde su asunción provisional como presidente federal tras la renuncia
de Boris Yeltsin el 31 de diciembre de 1999, que duró pocos meses, hasta su primera
elección como máxima autoridad el 7 de mayo del año 2000. 

Luego, completó dos mandatos (2000/2004 y 2004/2008) y como la Constitución requiere que
solo haya dos mandatos consecutivos, dejó su cargo para ser presidido por Dmitri
Medvédev, su mano derecha, en el periodo de 2008 a 2012, ejerciendo Putin
como primer ministro. El puesto de primer ministro en Rusia hasta esta nueva reforma era comparable al del jefe de gabinete en los sistemas presidencialistas latinoamericanos, como el argentino, y ese puesto ya lo había ocupado Medvédev durante la primer presidencia de Putin. Estos roles de presidente/primer ministro los intercambiaron de nuevo tras la asunción de Putin
en 2012, esta vez con una reforma que permitía el aumento de duración del mandato de dos años más, para un total
de 6 años. 

Vladimir Putin fue luego reelegido en 2018, también con Medvédev como
primer ministro, y debería entregar el mando en 2024. Sin embargo, a principio de este año, Putin le propuso al Congreso una reforma constitucional que cambiará toda la estructura jerárquica en el país. Esta reforma provocó la salida de Medvédev del gobierno y su reemplazo por otro fiel aliado de Putin, el economista Mijaíl Mushustin.

Con esta reforma, el puesto del presidente no tendrá tanto poder como viene teniendo, y se le dará un rol más importante al del primer ministro, que no será más elegido por el presidente si no que será elegido por el mismo Congreso. De esta forma, Putin espera que el futuro del sistema político de Rusia se parezca al de Alemania o Italia, con una cabeza de estado y una cabeza de gobierno separados.

El senado aprobó con 164 votos a favor y 1 voto en
contra, la ley que busca los cambios a la Carta Magna. Ahora es momento de que
el Tribunal Supremo, verifique la compatibilidad de la ley. En caso que el
tribunal dé el visto bueno, el pueblo ruso votará un plebiscito
en el cual, con
la mayoría de los votos de quienes tienen permitido participar en las
elecciones, Putin podría modificar la actual constitución que rige desde
1993. 

La enmienda elimina la palabra “consecutivos” del artículo que se refiere
a la cantidad de mandatos permitidos por el presidente
(dos mandatos consecutivos y después por lo menos uno afuera de la presidencia para poder volver a presentarse), avalando así la reelección indefinida de un
candidato, perpetuando al mismo en el poder.

Putin se mostró por años en contra de modificar la Constitución para continuar en el poder, pero frente a la crisis económica que afecta al país y los múltiples conflictos que está teniendo con sus naciones vecinas, el futuro de Rusia está en duda, y con esta maniobra piensa en dividir las responsabilidades pero quedarse hasta por lo menos 2036 como cabeza de estado del país, hasta sus 83 años.

Esta maniobra política es muy similar a la que intentó Evo Morales, años
atrás, cuando la constitución no le permitía volver a postularse como
presidente de Bolivia.
La cual, tras llegar a la instancia de plebiscito, fue
rechazada por el pueblo boliviano, aún así, Morales se presentó de todos modos,
en una elección muy dudosa que sigue causando impacto e incertidumbre hasta
hoy.

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Rusia

Fracasó la cumbre entre Biden y Putin: Estados Unidos no descarta militarizar Ucrania y confrontar con Rusia

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El presidente Biden no aceptó las “líneas rojas” del líder ruso Vladimir Putin sobre Ucrania durante su videoconferencia, y el conflicto entre las tres naciones acaba de escalar en una peligrosa dirección.

Desde la vuelta del Partido Demócrata a la Casa Blanca, Estados Unidos redireccionó su “guerra fría” que había librado contra China durante el gobierno de Trump a Rusia y a los aliados de Vladimir Putin.

Para rebajar las tensiones, el Departamento de Estado norteamericano organizó una cumbre entre el presidente Joe Biden y el mandatario ruso, pero la videoconferencia resultó en un fracaso absoluto.

Biden escuchó a Putin por varios minutos pero rechazó todas sus propuestas, y le aseguró que no aceptaría las “líneas rojas” que marcó el gobierno ruso sobre Ucrania, mientras ambos países aumentan su presencia militar en el país europeo.

El conflicto con Ucrania data de hace más de 10 años. Desde la caída de la Unión Soviética que Putin quiere recuperar el territorio ucraniano para Rusia, y está llevando a cabo una guerra híbrida contra el país para lograr anexarlo.

Por años financió a partidos políticos que respondían a él, que incluso llegaron al poder, y permitieron en 2014 que Rusia anexe la península de Crimea, el primer gran avance sobre la soberanía del país. El por entonces presidente Barack Obama no hizo nada para evitarlo, y permitió que Putin hiciera lo que quiera con Ucrania.

Al llegar Donald Trump a la Casa Blanca, el republicano llegó a un acuerdo con Putin. Estados Unidos cedería territorio en Siria a los rusos, a cambio de que Putin cese hostilidades contra Ucrania. La estrategia fue un éxito rotundo, e incluso los ucranianos lograron elegir en elecciones libres a Volodímir Zelenski, un ferviente anti-ruso.

Pero la llegada de Biden al poder cambió todo. Putin reanudó sus ataques híbridos a algunas regiones de Ucrania, donde financia grupos guerrilleros para que esparzan el terror, mientras extorsiona a los líderes políticos locales para que no hagan nada, y retiren a las fuerzas de seguridad de las calles.

Esta anarquía es un caldo de cultivo perfecto para que los ucranianos pidan la intervención del Kremlin en sus regiones para garantizar la seguridad. Esto ocurre principalmente en las regiones de Donetsk y Luhansk, en el este de Ucrania.

Ahora, el presidente Zelenski ha pedido formalmente ingresar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la alianza defensiva más importante del mundo.

Si Ucrania ingresa a la OTAN y Rusia vuelve a hacer uno de estos ataques, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea están obligados a militarizar la zona y defender el territorio ucraniano. Un ataque a un país de la OTAN se considera un ataque a todos ellos.

Durante la llamada, Putin le ofreció a Biden que rechace la oferta de Ucrania para unirse a la OTAN a cambio de garantías de que las tropas rusas no llevarán a cabo un ataque. Pero Biden no aceptó y amenazó con militarizar la zona.

Ucrania es una nación soberana e independiente. Y cada nación soberana e independiente tiene derecho a elegir su propio camino, incluido el tipo de acuerdos de seguridad de los que quiere formar parte. Así que depende de Ucrania y 30 aliados decidir cuándo Ucrania está lista para unirse a la alianza”,  dijo el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante una reunión en Riga, Letonia esta semana.

Biden en su dialogo con Putin por videoconferencia

Putin ha dicho una y otra vez que Ucrania es cultural e históricamente parte de Rusia. La historia de Ucrania es complicada, pero para Putin y otros rusos, Rusia debería por derecho incluir a Ucrania, por lo tanto no hay garantías de que las Fuerzas Armadas rusas se vayan del territorio ucraniano.

Ucrania ha advertido a Washington y a sus aliados europeos durante semanas que las tropas rusas se están concentrando a lo largo de su frontera oriental, un hecho que imita lo que terminó siendo la invasión de Crimea por Moscú en 2014.

Biden tiene por delante un conflicto sin precedentes, y un paso en falso puede disparar una brutal guerra en la región que tranquilamente puede desencadenar un conflicto mundial, o por lo menos en todo el continente euroasiático.

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Rusia

Putin contra el progresismo: “Enseñarle a un niño que puede cambiar de género es monstruoso”

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En su visita a Sochi, Putin fue preguntado acerca de los tratamientos de hormonas para menores de edad que están siendo aprobados en muchos países de Occidente y su respuesta fue lapidaria.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, tachó de “monstruosoenseñarle a los niños que pueden elegir cambiar de género cuando quieran y de manera fácil, y advirtió que esta decisión puede arruinar su vida.

En una reunión en la ciudad de Sochi, donde atendió al Club de Discusión del think-tank Valdai, Putin rechazó a los activistas y organizaciones LGBT que presionan a los niños desde muy temprano a que es algo “sano” hacer un cambio de género a temprana edad.

En Rusia está prohibido darle hormonas a los menores de 18 años para que realicen un cambio de género, y en la educación escolar el gobierno impulsa fuertes purgas de maestras que enseñen que está bien hacer tratamientos para virar el género.

Dar esa elegibilidad a los niños, que todavía no tienen completo conocimiento de lo que están haciendo, puede arruinar su vida“,a severó el máximo mandatario ruso. “De eso no hay vuelta atrás“.

Incluso, en el discurso que dio en su visita a la ciudad turística, dijo que impulsar a los niños a hacer una transición de género debería ser considerado un crimen contra la humanidad, pues “se disfrazan estas acciones de progreso, cuando, hay datos que evidencian que los niños no son capaces de tomar este tipo de decisiones“.

Además, insistió que para hacer un tratamiento con hormonas, en Rusia se requiere una evaluación médica previa y un tratamiento psiquiátrico, y solo se permite en mayores de edad.

Putin afirmó que cualquier reforma social en favor de la diversidad sexual yes inadmisible, y sentenció que “no va a permitir que la propaganda gay llegue a los niños“.

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Rusia

Putin rompe relaciones con la OTAN, y ordena suspender indefinidamente la misión rusa en Bruselas

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En una tajante decisión, Rusia corta sus vínculos con la OTAN y profundiza el conflicto con Estados Unidos, que revivió con la llegada de Biden al gobierno.

El Kremlin suspenderá indefinidamente su misión en Bruselas ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), así como la misión de la organización internacional basada en la embajada de Bélgica en Moscú, luego de una creciente tensión entre Estados Unidos y Rusia desde la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca.

La semana pasada, el gobierno demócrata le pidió a la OTAN que retire las acreditaciones a ocho emisarios rusos, acusados de espionaje, lo cual fue rápidamente acatado por la alianza, y generó la furia del presidente Vladimir Putin.

Después de ciertas medidas adoptadas por la OTAN, las condiciones básicas para un trabajo en común han dejado de existir”, indicó ayer el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, precisando que la decisión de Moscú entrará en vigor el 1° de noviembre.

Lavrov también anunció el cierre de “la oficina de información de la OTAN” en Moscú, que tiene por misión oficial “mejorar el conocimiento y la compresión mutua”. Según el canciller ruso, a partir de 2014, “la OTAN redujo sensiblemente los contactos con nuestra misión. En el plano militar, no hubo ningún contacto desde entonces”.

El ministro ruso insistió además en que la Alianza “no tiene interés en dialogar y promover un trabajo de igual a igual”. No viendo ninguna perspectiva de mejora “en un futuro próximo”, en caso de “urgencia” la OTAN podrá contactar al embajador ruso en Bélgica, que permanecerá en funciones”, concluyó Lavrov.

Este nuevo enfrentamiento ruso-occidental es producto de un cambio de política exterior que Biden promovió en los últimos meses, quitando el foco de China y volviendo a ponerlo en Rusia, quien se aprovechó de la debilidad de Obama en 2014 y anexó el territorio ucraniano de Crimea.

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