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Europa del Este

Hungría y Polonia firman la Declaración de Budapest en oposición al nuevo presupuesto europeo, que busca prohibir el conservadurismo en Europa

Hungría y Polonia han establecido una nueva alianza bajo la Declaración de Budapest en oposición al nuevo presupuesto de la Unión Europea que busca someter la soberanía de los Estados al cumplimiento de las normas progresistas.

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Durante el último mes, en el Parlamento de la Unión Europea (UE) se estuvo impulsando y debatiendo un polémico nuevo presupuesto que involucraría cambios en el modo de distribuir los fondos europeos. Varios mandatarios de países de Europa del Este aseguraron que con estos cambios, se busca chantajear a los Estados más conservadores a que adopten una agenda globalista y progresista.

En caso de ser aprobado este presupuesto, países que según la Comisión Europea no cumplan con un “Estado de derecho moderno” sufrirán fuertes recortes en los fondos que reciben. Es importante recordar que estos fondos surgen de una transferencia anual que hacen todos los países de la Unión Europea, incluso los que tienen gobiernos conservadores.

El término “Estado de derecho” puede ser considerado como igualdad ante la ley, pero para la Comisión un Estado de derecho moderno implica acatar diversas normas progresistas y globalistas, y que el Estado “garantice” el derecho al aborto, a la identidad de género y a otras elucubraciones de la izquierda.

Es por esto que el mandatario húngaro Viktor Orbán, junto al primer ministro polaco Mateusz Morawiecki, ratificaron su rechazo a la iniciativa de varios países de la Unión Europea y firmaron la histórica Declaración de Budapest.

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Previamente, Orbán ya había cargado múltiples veces contra el proyecto y lo había identificado como un chantaje sobre una base ideológica sin fundamentos objetivos y que busca que la UE se vuelva una “segunda Unión Soviética”.

El Secretario de Estado de Hungría, Zoltan Kovacs, twitteó: “El Primer Ministro Orbán con Morawiecki: El dinero no va a resolver este debate. ‘Mi responsabilidad como un patriota también me obliga a que si veo que hay una decisión en contra de los intereses de Hungría, debo ejercer el veto.’

En el documento de la Declaración de Budapest, se definen los motivos por los que el Estado polaco y el húngaro se oponen a los presupuestos que regirán la UE de 2021 a 2027.

Además, se ratifican ciertos principios que comparten los dos gobiernos de tendencia conservadora y se establece una duradera y consolidada alianza bilateral entre los países.

Específicamente, la Declaración detalla que se opone firmemente a la cláusula 5 del presupuesto, que busca, según los mandatarios, socavar el Estado de Derecho dentro de la Unión Europea degradándolo a un instrumento político y que si esta cláusula no es eliminada, usarán el poder del veto tanto Polonia como Hungría y dificultará la aprobación del presupuesto.

Los gobiernos de República Checa y Eslovaquia podrían ser los primeros países en sumarse a esta Declaración, iniciando una reacción en cadena entre muchos países que están en esta misma situación que, aunque no se han manifestado recientemente en contra del presupuesto, han criticado en el pasado los atropellos de la Unión Europea y tienen gobiernos cercanos ideológicamente al conservadurismo anti-globalista.

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Recientemente, Orbán tuvo un altercado con el líder del SPD alemán, Martín Schulz, uno de los principales defensores de la Unión Europea y quien incluso recientemente pidió que ésta conforme un Ejército supranacional propio.

Schulz acusó al mandatario húngaro de anti-semita y de ser un dictador en su país. Como respondió el Primer Ministro, estas acusaciones son simplemente delirantes: Orbán es un declarado sionista, y ha defendido a la comunidad judía de Hungría, en especial ante la persecución religiosa de los refugiados musulmanes en Europa, quienes en países como Alemania o Austria comenten atroces actos terroristas prácticamente todos los meses.

Por último, Orbán es un mandatario elegido en elecciones libres y limpias, y quien siempre ha obtenido contundentes resultados en torno al 50% de los votos. Todos estos puntos fueron enumerados en una carta que le envió a Schulz el mandatario húngaro, tras los ataques.

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A continuación, el texto completo de la Declaración de Budapest firmado por Orbán y Morawiecki:

Budapest, 26 de noviembre de 2020

«Con respecto al paquete financiero MFP / Next Generation EU, incluido el proyecto de Reglamento sobre un régimen general de condicionalidad para la protección del presupuesto de la Unión, acordamos los siguientes principios y objetivos que perseguiremos durante las negociaciones dentro de la Unión Europea: 

1. Estamos comprometidos con nuestros valores comunes consagrados en el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea. Recordamos que el procedimiento para la protección de esos valores está estipulado en el artículo 7 del Tratado. Nos basamos en la legalidad y, por lo tanto, defendemos el statu quo contenido en los Tratados. 

2. Buscamos soluciones que pongan los recursos financieros necesarios a disposición lo antes posible para todos los Estados miembros. 

3. La situación actual que impide la rápida conclusión del proceso legislativo es creada por quienes establecieron un vínculo entre el Estado de Derecho y el presupuesto de la UE. Nuestra posición ha sido clara desde el comienzo de las negociaciones que comenzaron con la propuesta de la Comisión en 2018. Se sabía que esa vinculación conllevaba el riesgo de bloquear el proceso de aprobación del paquete financiero MFP / Next Generation EU. 

4. El resultado de las negociaciones entre la Presidencia del Consejo y el Parlamento Europeo no se ajusta al acuerdo alcanzado entre los Jefes de Estado y de Gobierno en el Consejo Europeo de julio. 

5. Nuestro objetivo es evitar un mecanismo que no fortalecería, sino que socavaría el Estado de Derecho dentro de la Unión degradándolo a un instrumento político. La condicionalidad propuesta elude el Tratado, aplica definiciones vagas y términos ambiguos sin criterios claros en los que se puedan basar las sanciones y no contiene garantías procesales significativas. 

6. Nuestros países han estado actuando y continúan actuando sobre la base de la cooperación leal y la solidaridad. Seguimos dispuestos a contribuir a la solución de la situación actual. Sostenemos que requiere una modificación sustancial del mecanismo propuesto actualmente. 

Nuestra propuesta común es facilitar la rápida adopción del paquete financiero mediante el establecimiento de un proceso de dos vías. Por un lado, limitar el alcance de cualquier condicionalidad presupuestaria adicional a la protección de los intereses financieros de la Unión de conformidad con las conclusiones de julio del Consejo Europeo. Por otro lado, debatir en el Consejo Europeo si conviene establecer un vínculo entre el Estado de Derecho y los intereses financieros de la Unión. Si así se decide, se deberían considerar los procedimientos apropiados previstos por los Tratados, incluida la convocación de una conferencia intergubernamental, para negociar la modificación necesaria de los Tratados. 

Hemos decidido alinear nuestras posiciones sobre estos temas. Ni Polonia ni Hungría aceptarán ninguna propuesta que la otra parte considere inaceptable.

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Ucrania

Entrevista Jorge Vigo: Qué está pasando en el conflicto entre Rusia y Ucrania

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Nicolás Promanzio entrevista al mayor especialista argentino en la crisis entre Ucrania y Rusia, Jorge Vigo, para repasar todos los hechos relevantes hasta el momento.

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Armenia

Renunció el Presidente de Armenia en medio de una guerra interna con el Primer Ministro

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Armen Sarkissian abandonó el cargo luego de que el jefe de Gobierno le bloqueara negociaciones diplomáticas con Rusia para mejorar las relaciones entre los países.

El presidente armenio, Armen Sarkissian, renunció a su cargo el pasado domingo, citando la falta de poder político en el puesto gubernamental en un momento donde “el país y la nación necesitan un cambio profundo“.

El presidente no tiene las herramientas necesarias para influir en los procesos radicales de política interior y exterior en estos tiempos difíciles para el país y la nación”, dijo Sarkissian en un comunicado publicado en su sitio web oficial.

El papel del presidente de Armenia es en gran parte ceremonial y el primer ministro es quien tiene todo el poder político. Esto es relativamente novedoso en el país del Cáucaso, ya que la dinámica fue introducida en la reforma constitucional de 2015 que convirtió al país en una república parlamentaria, reduciendo los poderes presidenciales y favoreciendo ampliamente los del Primer Ministro.

Sarkissian había sido premier entre 1996 y 1997, bajo la presidencia de Levon Ter-Petrosián, el primer mandatario electo de la historia del país tras la disolución de la Unión Soviética, y quien tenía amplios poderes en el cargo ejecutivo.

Su salida, después de 4 años en el cargo, viene tras una serie de fuertes peleas internas con Nikol Pashinian, el actual primer ministro. Sarkissian quería despedir al jefe del Estado Mayor del Ejército tras perder la guerra contra Azerbaiyán, cuando se disputaron el control de la región de Nagorno-Karabaj, pero Pashinian bloqueó su desvinculación.

Más de 6.500 personas murieron en las seis semanas de combates, que terminaron en un acuerdo de alto el fuego negociado por Rusia, otorgando a Azerbaiyán parte del enclave y las áreas circundantes, consolidando una victoria absoluta de los musulmanes.

Sarkissian también tuvo varios encontronazos con el primer ministro respecto a su diplomacia con Rusia. Según el presidente, Pashinian “tiró por la borda” años de relaciones con el Kremlin, y de hecho Rusia no intervino en favor de Armenia en la guerra, a pesar de tener un tratado de defensa militar firmado entre ambas naciones.

El ahora ex máximo mandatario intentó en las últimas semanas ponerse la diplomacia del país al hombro y negociar mano a mano con Putin una reconciliación de amistades, pero Pashinian lo criticó duramente, dijo que ese labor es del Ministro de Relaciones Exteriores, y bloqueó sus negociaciones.

Ante la total incapacidad de poder ejercer cualquier rol activo en el gobierno, Sarkissian decidió que no había otra opción que renunciar, y dejar que otro político “más preparado para agachar la cabeza” asuma ese rol.

“Vivimos una realidad donde el Presidente no puede influir en asuntos de guerra o paz. No puede vetar las leyes que considera inconvenientes para el Estado y el pueblo“, explicó en un comunicado tras el anuncio de su dimisión.

“Es una realidad en la que el Presidente no puede utilizar la mayor parte de su potencial para resolver problemas sistémicos de política interior y exterior. Una realidad donde el mundo está en una zona de turbulencia constante, pero la presidencia no tiene herramientas constitucionales para ayudar a su país“, se quejó.

Y agregó: “Una realidad donde el jefe de Estado, a veces incluso su familia, es blanco de varios ataques de grupos políticos. Estos últimos no están tan interesados en los logros de la institución presidencial en beneficio del país como en mi pasado, varias teorías de conspiración y mitos. Esta ‘preocupación’ por mí va más allá de la moralidad y, en última instancia, afecta directamente a mi salud”, dijo, enviando un contundente mensaje al resto de los líderes e instituciones políticas del país.

Además, deseó que en el futuro se realicen las reformas constitucionales necesarias para un correcto funcionamiento de la Presidencia. Lo que queda por hacer es esperar que el Parlamento se reúna en los próximos 25 días, en sesión especial, para elegir al nuevo presidente del país. Por lo pronto, Alen Simonyan, presidente de la Asamblea Nacional, tendrá a su cargo las funciones presidenciales.

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Hungría

La Comisión Europea admite que retiene los fondos de ayuda económica de Hungría por sus políticas conservadoras

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El dinero que le corresponde a Hungría del fondo de recuperación COVID-19 está retenido hace casi un año por las autoridades europeas, por la aprobación de una ley de protección infantial, según admitió el comisionado Paolo Gentiloni.

La Unión Europea (UE) anunciaba el pasado mes de septiembre la paralización total de la entrega de los fondos de recuperación a Hungría, el dinero que se repartió entre todos sus miembros para afrontar la crisis generada por la pandemia.

Es de importancia aclarar que este dinero es recaudado a través de las transferencias anuales de los países miembros al Consejo Europeo, por lo que en definitiva no es un subsidio si no una retribución por la cuota pagada en tiempo y forma.

La excusa que utilizaron en su momento las autoridades europeas fue la falta de “rule of law” y la poca transparencia política que tenía el país, como si Hungría fuera una dictadura tercermundista.

En todo momento negaron que fuese por la ley de Protección de la Infancia que aprobó el Parlamento húngaro, y que tanto revuelo había causado en la Unión Europea, clasificándola incluso como ley “anti-LGTB”

A finales de septiembre y principios de octubre de 2021, el Parlamento Europeo enviaba una misión especial a Hungría para inspeccionar la independencia judicial y la libertad de prensa.

La mayoría de los legisladores coincidieron en que no se encontraron pruebas de ello, aunque como era de esperarse un puñado de diputados progresistas y de extrema izquierda afirmaron lo contrario, y recolectaron supuestas declaraciones de algunos periodistas y jueces denunciando persecución política.

A pesar de la satisfactoria misión parlamentaria, la Unión seguía sin liberar los fondos. Este viernes, finalmente, la Comisión Europea admitió que la retención de los fondos de recuperación de Hungría se debe a su “preocupación” por la ley de protección de la infancia.

El comisario de política económica de izquierdas, Paolo Gentiloni, admitió formalmente en el Consejo ECOFIN que, efectivamente, existe un vínculo entre la ley húngara de protección de la infancia y la retención de los fondos de recuperación.

La eurodiputada del Fidesz, Enikő Győri, señaló que “el sabotaje de la Comisión hasta ahora ha resultado ser ilegal. Este procedimiento es inaceptable y supone una grave violación de los Tratados y del principio de igualdad entre los Estados miembros. Este tipo de juego político hace imposible la competencia leal y socava profundamente la unidad de la Unión“.

Además, Győri añadió: “El comisario Gentiloni acusó a Hungría de practicar la discriminación en la educación. Permitir que los padres decidan sobre la educación sexual de sus hijos no es una discriminación, es una cuestión de competencia nacional y no puede vincularse al desembolso de fondos de la UE. Hungría tiene derecho a este dinero del mismo modo que los demás Estados miembros. Seguir reteniendo los pagos es un intento de obstaculizar el desarrollo de la economía húngara y de poner a los húngaros en desventaja”.

Hungría fue uno de los primeros países de la Unión en presentar su plan de recuperación nacional en mayo de 2021 y ha participado activamente en las consultas con la Comisión. El plan de recuperación húngaro estaba en vías de adopción, cuando Viktor Orbán se enteró que no iba a poder ser aplicado porque no iba a recibir los fondos que le pertenecían. Las negociaciones llegaron a un punto muerto tras la adopción de la ley húngara.

Esto es un claro ataque ideológico a Hungría, por una ley que tiene que ver con la educación, una competencia la cual Hungría es soberana y la Unión Europea no tiene ningún tipo de competencia, por lo cual, están cometiendo una ilegalidad.

Todo este ataque a Hungría se basa en que el gobierno del Fidesz no sigue la Agenda 2030. En su lugar, tiene una agenda propia, una agenda patriótica, cristiana y conservadora. No se dejan amedrentar ante el órgano supranacional ni a los intereses globalistas, frenan la ideología “woke”, con todo lo que eso conlleva: multiculturalismo, feminismo radical, ecologismo anticapitalista, ideología LGTB, multiculturalismo, en definitiva, marxismo cultural.

Lo que más hace rabiar a los burócratas de Bruselas es que Hungría es un modelo de éxito, tanto social, como económico, como político e incluso demográfico.

Siempre se había dicho que se tenía que seguir la agenda progresista para que un país pudiera tener éxito, ahora Hungría, y también países como Polonia, presentan un modelo alternativo, con el cual se puede conseguir el éxito y esto es lo que no quieren permitir, porque si lo hacen, aparecería un ejemplo a seguir en sus propios países y se les caería el chiringuito fácilmente.

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