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Europa

Cumbre del clima en Glasgow: Líderes del mundo acuerdan fuertes regulaciones al carbón pero no para China

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Sin China, Rusia ni Japón, tres de los cinco principales emisores del mundo, Estados Unidos y Europa llevaron a cabo una cumbre contra el cambio climático.

Los líderes mundiales se reunieron este lunes en Glasgow, Escocia, para asistir al primer día de la tan esperada cumbre climática COP26, patrocinada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Basta de brutalizar la biodiversidad. Basta de matarnos con carbono. Ya basta de tratar a la naturaleza como un retrete. Basta de quemar, perforar y minar nuestro camino más profundo. Estamos cavando nuestras propias tumbas”, dijo el secretario general Antonio Guterres.

Después de una jornada augurando el fin del mundo por la emisión de carbono, se acordó entre las principales potencias mundiales implementar regulaciones internacionales para presionar por reducir la emisión de carbono a cero para 2050.

India, el tercer mayor emisor de carbono del mundo, se comprometió a convertirse en “carbono neutra” para el año 2070, 20 años más tarde que Estados Unidos y Europa.

Sin embargo, los otros dos mayores “transgresores”, China (1°) y Rusia (4°), no formaron parte del encuentro y no prometieron bajar sus emisiones.

China, que emite casi 10 gigatones de dioxido de carbono por año, más que duplica a Estados Unidos en emisiones, quien produce 4,8 gigatones por año. Por su parte, Rusia emite 1,5 gigatones por año, además de ser uno de los países que más emite per cápita. Japón, el quinto emisor más grande del mundo, que produce 1,1 gigatón por año, tampoco asistió. Por esto, para muchos expertos es absurdo hablar de reducir las emisiones sin incluir a China y Rusia a la mesa de discusión.

La cumbre en Glasgow fue una pérdida de tiempo, y para muchos países fue una falta de respeto hablar de bajar las emisiones y derrochar dinero en energías verdes en plena recesión global por la pandemia.

Jair Bolsonaro de Brasil, López Obrador de México, Ebrahim Raisi de Irán, Cyril Ramaphosa de Sudáfrica, Fumio Kishida de Japón se sumaron a Xi Jinping de China y a Vladimir Putin de Rusia en no asisitar a la cumbre, donde se aseguró que sería una “emboscada” de la Unión Europea y de Estados Unidos para obligar a estos mandatarios a que firmen un compromiso.

Xi Jinping no ha salido de China desde el comienzo del brote de coronavirus y no asistió al G20 y no está en la COP 26, lo que ha frustrado a muchos. Porque, como el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, muchos simplemente dicen que eso no es suficiente”, informó el medio Al Jazeera desde Beijing.

Otra ausencia notable fue la del Papa Francisco, quien había sido invitado personalmente por Joe Biden pero quien finalmente no terminó asistiendo, aunque sí dio su apoyo a la reducción de emisiones en un comunicado previo al inicio del evento.

Noruega

Noruega: Ataque terrorista islámico en un bar gay deja 2 muertos, 21 heridos y el gobierno cancela la Marcha del Orgullo

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Un refugiado de origen iraní con ciudadanía noruega abrió fuego contra un restaurante, un club de jazz y un bar gay en la calle Rosenkratz, que estaba celebrando el Oslo Pride.

Este sábado, en plenas festividades por el Mes del Orgullo gay, un terrorista de origen iraní entró a un bar gay en Oslo, capital de Noruega, y comenzó a los disparos. El brutal atentado dejó 2 muertos y 21 heridos de bala, diez de ellos de gravedad.

La Policía de Oslo ha informado este sábado que una persona ha sido arrestada cerca del lugar de los hechos, contra quien se han presentado cargos ahora por homicidio, intento de homicidio y acto terrorista, precisó en rueda de prensa el jefe de la investigación, Christian Hatlo.

En una declaración posterior, se definió el ataque como “un acto de terrorismo islamista“, y se confirmó que el detenido “tiene un largo historial de violencias y amenazas“. El sujeto ingresó al país en 2015, como refugiado, y rápidamente obtuvo la ciudadanía noruega.

No solo es un nuevo fracaso de la política de fronteras abiertas, si no que fue un fracaso de inteligencia. La NIS, la agencia de inteligencia noruega, admitió este lunes que lo tiene en su radar “desde 2015 por preocupaciones respecto a su radicalización” y su pertenencia “a una red islamista”, pero que falló en armar un caso para detenerlo.

El terrorista primero atacó un restaurante de comida rápida en la calle Rosenkrantz, en el centro de Oslo, dónde se especula que estaba comiendo. Tras herir a algunas personas allí, se dirigió al club de jazz Herr Nilsen, que estaba decorado con banderas LGBT, y luego de herir un par de personas más, se dirigió al bar gay London Pub, donde desató una verdadera masacre.

El festival Oslo Pride, que estaba patrocinando varios de los bares en la zona donde ocurrió el atentado, ha comunicado las condolencias hacia los familiares y heridos, y aclaró que se cancelan todos los desfiles que quedaban en agenda en los últimos días del Mes del Orgullo Gay, por recomendación del gobierno.

Oslo Pride les pide a todos los que han planeado participar o ver el desfile que no asistan. Todos los eventos relacionados con Oslo Pride están cancelados“, comunicaron.

Pronto estaremos orgullosos y visibles nuevamente, pero hoy celebraremos y compartiremos las celebraciones del Orgullo desde casa“, completa el mensaje escrito por Inger Haugsevje, responsable de Oslo Pride e Alexander Gjestvang, líder de FRI, la Asociación para la Diversidad de Género y Sexualidad de Noruega.

Estas organizaciones son en parte responsable del atentado, ya que, excediéndose de su objetivo que es promocionar la diversidad de género, también se han sumado al lobby para promover políticas de fronteras abiertas, la causa número uno de este brutal ataque contra personas homosexuales.

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Economía

Insólito: El Gobierno de Sánchez prepara un impuestazo a las eléctricas en medio de la histórica suba de la energía

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El presidente español prepara el lanzamiento de un nuevo gravamen para los “beneficios extraordinarios” de las empresas de energía. El impuesto será trasladado a la espalda del consumidor final y sumará otro costo más, en medio de la dramática suba de precios.

El presidente Pedro Sánchez pretende aprobar un nuevo impuesto a los beneficios no distribuidos de las empresas eléctricas en España. La iniciativa cuenta con el amplio respaldo del PSOE, el núcleo del oficialismo, y de la extrema izquierda representada por Podemos.

En un primer momento el impuesto se perfiló como un recargo adicional de 10 puntos porcentuales sobre la alícuota máxima del impuesto a las rentas corporativas no distribuidas, pero finalmente se resolvió aplicar un impuesto independiente con una perspectiva idéntica a la adoptada por Martín Guzmán y Alberto Fernández en Argentina.

La nueva iniciativa de Sánchez quiere gravar la “renta extraordinaria” que supone para las empresas eléctricas esta histórca suba de precios, a pesar de que la suba de precios no está generando rentas extraordinarias, si no que tiene que ver con una escasez de combustbles a lo largo del globo y la alta inflación. Este impuesto entrará en vigor formalmente a partir del primero de enero de 2023.

El Gobierno socialista ya había intentado tomar medidas a estos efectos por medio del impuesto a la generación de energía eléctrica, pero el tributo se trasladó sistemáticamente a los consumidores finales y la iniciativa fue suspendida por el propio Gobierno. En esta misma línea, se dispuso de una rebaja del IVA para la energía del 21% al 15%.

Nuevamente, el Presidente socialista volverá a insistir con el mismo camino, pero esta vez con un impuesto que no se aplica a la producción sino que aplica a las ganancias no distribuidas por dividendos. Sin embargo, se espera que se vuelva a repetir el mismo efecto que producía el tributo anterior y, una vez más, los consumidores deberán hacerse cargo del impuesto.

Del mismo modo que otros países europeos, el Gobierno español aplicará impuestos para financiar un nuevo aumento del gasto público. Entre otras aplicaciones presupuestarias, el socialismo anunció un nuevo bono por 200 euros para asalariados, autónomos y desocupados con ingresos catalogados como bajos. Además, se incrementarán los subsidios al transporte público y se aumentarán un 15% las pensiones por invalidez y jubilaciones no contributivas.

Sánchez prometió que sus medidas tendrán un efecto inmediato sobre la inflación, y aseguró que bajará 3 puntos porcentuales. Pero la verdadera causa de la inflación, el desequilibrio monetario y fiscal en la economía, sigue sin ser atendida por las autoridades.

La presidente del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, no fue capaz de responder cómo hará la autoridad monetaria para volver a normalizar la hoja de balance. Lagarde prometió eliminar el exceso de liquidez producida desde 2020, pero no dio ninguna precisión sobre cómo será posible hacerlo.

Al mismo tiempo, el Gobierno de Sánchez se negó a cualquier ajuste no gradualista del déficit fiscal. El sector público cerró el año 2021 con un fuerte déficit financiero de 6,9% del PBI, mientras que el gasto público consolidado representaba el 50,6% de la economía en el último trimestre del año pasado. 

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Bélgica

Masiva protesta en Bélgica por la alta inflación del euro: Una generación entera en Europa está conociendo los efectos de la emisión monetaria

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Más de 80.000 personas protestaron en Bruselas por el alto coste de la vida después de la histórica inflación del última año.

Unas 80.000 personas marcharon el lunes por la capital belga, Bruselas, para protestar por el alto coste de la vida y la falta de un aumento suficiente de los salarios frente a la alta inflación del euro. 

Los manifestantes se reunieron frente a la estación de tren de Bruselas Norte, y contaron con el apoyo de varios sindicatos, especialmente los gremios de trabajadores ferroviarios que convocaron un paro para toda esta semana.

Una pantalla gigante instalada frente a la estación mostraba las palabras “La vida es demasiado cara, queremos salarios más altos“. La gente también desplegó pancartas que decían “Aumenten los salarios“, “Dinero para hospitales y escuelas“, “Liberen nuestros salarios” y “Alto al robo de salarios“.

Portando los banderines rojo, verde y azul de su sindicato y vistiendo ropas de los mismos colores, los manifestantes caminaron hasta la estación de tren de Bruselas-Sur, a unas pocas millas de distancia, utilizando las carreteras principales.

Los manifestantes y los sindicalistas corearon consignas anti-gubernamentales durante toda la marcha, la cual interrumpió el tráfico en las zonas centrales de la ciudad y contó con varios intentos de la policía de reprimir la movilización, pero fallando. Finalmente, se decidió solamente implementar medidas de seguridad alrededor de los manifestantes y dejarlos protestar.

Las manifestaciones en Bélgica reflejan otras acciones que están teniendo lugar en Europa, con muchos en todo el continente luchando para llegar a fin de mes. Un ejemplo está la huelga ferroviaria que tuvo lugar en Gran Bretaña el día martes.

Pero la manifestación en Bruselas tiene un impacto especial y muy importante, ya que en esa ciudad se ubican todos los edificios de gobierno de la Unión Europea, y en especial, el Banco Central Europeo, el principal responsable de la masiva inflación que están viviendo los países que utilizan el euro.

Reacción al aumento del costo de vida

Los manifestantes pidieron mejores salarios, señalando que el costo de vida ha aumentado más del 8% en el último año, subsecuentemente reduciendo el poder adquisitivo de los empleados, cuyos salarios no han subido más de 2%.

A pesar del sistema de indexación en práctica en Bélgica, los salarios de los empleados no están pudiendo alcanzar la suba del IPC, y los manifestantes piden un aumento adicional del 3% para acercarse a la suba de inflación, y las siguientes subas que todavía se esperan para los próximos años.

El Banco Central Europeo estima que la inflación del 2022 será del 6,8%, del 3,5% en 2023 y del 2,1% en 2024, por lo que si no se hace una actualización general, los belgas verán una fuerte caída en el largo plazo de su poder adquisitivo y de sus ahorros.

Estos países están teniendo por primera vez en una generación problemas con la inflación. La última vez que Bélgica tuvo niveles inflacionarios de este nivel fue en 1982, cuando el franco belga tuvo una inflación del 8,7%.

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