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Europa

El gobierno de Dinamarca impulsa leyes extremadamente socialistas aún para los daneses, que revertirían décadas de prosperidad

La actual primer ministra del país escandinavo, Mette Frederiksen, presentó al parlamento danés un nuevo plan de recuperación económica pos-COVID en el que se promueven políticas socialistas de aumento de impuestos y bajas de la edad jubilatoria.

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Este lunes 2 de noviembre, la actual jefa de Estado de Dinamarca, la socialdemócrata Mette Frederiksen presentó en una conferencia de prensa su proyecto para la recuperación económica pos coronavirus, en el que incluye leyes socialistas y que comenzarán el fin de la prosperidad danesa lograda por décadas de capitalismo y libertad económica.

Entre las leyes que se buscarán aprobar está un masivo impuesto a la riqueza, a los inversores, a los fondos de pensiones y a los bancos, con el objetivo de recaudar 400 millones de euros para poder financiar una baja de la edad jubilatoria para trabajadores en situación de “riesgos laborales”.

Sin embargo, esta baja de la edad jubilatoria no toma de imprevisto a la sociedad, ya que fue una de sus promesas de campaña. En caso de ser aprobado el paquete de leyes, unas 38 mil personas podrían jubilarse de forma anticipada, pagado por los daneses.

Aparte, si el Folketing (el parlamento nacional danés) decide permitir a la mandataria llevar a cabo su paquete de medidas, recién en 2023 sería efectiva la baja de la edad jubilatoria. Sobre esto, Frederiksen declaró recientemente: No me puedo imaginar que este proyecto no obtenga la mayoría necesaria en el Parlamento“.

Mette Frederiksen.

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Tras los anuncios, el sector financiero salió a cuestionar las medidas económicas. La Asociación Nacional de Bancos sostuvo que la propuesta del aumento impositivo a estas entidades es una decisión política y no una necesidad financiera real y que perjudicará a miles de ciudadanos. 

Por su parte, Birger Krogh Nielsen, gerente financiero del banco Jyske Bank A/S, uno de los bancos más importantes de Europa y el tercero más importante de Dinamarca, le comentó al medio de comunicación Bloomberg en una entrevista: “los políticos no pueden implementar semejante impuesto al sector financiero sin esperar que le pasemos la cuenta a los clientes, aludiendo a que si es aprobado el nuevo impuesto, tendrán que cobrarle más a los clientes, perjudicando así a ciudadanos dinamarqueses. 

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Alemania

El gobierno de extrema izquierda en Berlín gana un referéndum para expropiar viviendas a los ricos

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Un gobierno de coalición entre socialdemócratas, ecologistas y comunistas creó en 5 años la peor crisis habitacional de la historia de Europa, y ahora van por más.

Berlín vive un momento de máxima tensión política como no se veía desde la caída del Muro. Desde 2016, el alcalde socialdemócrata Michael Müller gobierna junto a Los Verdes y al partido comunista Die Linke, en un gobierno de extrema izquierda que en 5 años ha destruido la economía de la capital alemana.

Nada ha sufrido más las reformas socialistas que el mercado inmobiliario. Actualmente la capital está en una crisis habitacional sin precedentes. En 2016 y en 2019, el gobierno de coalición de Müller pasó leyes para regular los alquileres y la venta de inmuebles, lo cual solo profundizó la crisis.

Estas regulaciones y tope de precios llevó a que las viviendas solo sean accesibles para mega-empresas, las cuales no desaprovecharon la oportunidad y empezaron a comprar departamentos en toda la ciudad. Al ser un mercado tan inflexible y con precios tan altos y regulados, las empresas privadas podían sacar buenos márgenes a su inversión.

Pero en vez de identificar el problema como uno de exceso de regulación y corporativismo, el gobierno berlinés decidió presentar un referéndum, a votarse el mismo día de la elección federal de este domingo, para expropiar estas 200.000 viviendas que están en manos de conglomerados empresariales, además de otros 100.000 departamentos en manos de importantes familias que tienen más de 3.000 propiedades.

El resultado de la consulta popular fue abrumador: la postura a favor de la expropiación se impuso con el 56,5% de los votos al rechazo, el cual solo obtuvo un 38,8%. Asimismo, los votantes que votaron por el “Sí” lograron superar el piso mínimo requerido para la validación del plebiscito – el cual se ubicaba en 611.900-, al obtener un total de 717.363 votos.

Si bien el referéndum no es vinculante, no hay dudas que el gobierno de Müller empezará con las expropiaciones masivas prontamente. En sus discursos ha dicho que él cree que la situación se solucionará solo con una intervención del Estado, expropiando las viviendas “de los ricos” y ofreciéndolas a precios más bajos podrá reducir la especulación inmobiliaria y ofrecer espacios habitacionales a precios más accesibles.

Michael Müller, el alcalde que lidera un gobierno de extrema izquierda en Berlín.

Actualmente, el 80% de los berlineses alquila ya que es imposible comprar una vivienda por los altos precios de los inmuebles, y se estima que entre 2017 y 2030 la ciudad necesitará al menos 200.000 nuevas propiedades para hacer frente al problema de vivienda.

El miércoles pasado, antes del referéndum, el gobierno de Berlín ya había comprado a las principales inmobiliarias, Deutsche Wohnen y Vonovia, adquiriendo 14.750 viviendas y 450 locales por 2.500 millones de euros (casi 3.000 millones de dólares), con el fin de intervenir en los precios del alquiler.

Estas propiedades serán distribuidas entre las compañías públicas de vivienda de la ciudad y se suman a otras 6.000 casas sociales que habían sido compradas en 2019 a la inmobiliaria Ado Properties.

Sin embargo, el nivel de expropiación que la coalición entre socialdemócratas, ecologistas y comunistas tiene en mente para lograr su objetivo es tal que necesitaban de un plebiscito que les otorgue un apoyo público porque la situación se pondrá muy oscura muy pronto.

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Alemania

Triunfo acotado de la izquierda en las elecciones de Alemania y futuro incierto tras la salida de Merkel

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Las elecciones alemanas están más fragmentadas que nunca: el izquierdista Olaf Scholz se impone pero no logra una mayoría clara para suceder a Angela Merkel.

Los alemanes acudieron a las urnas este domingo 26 de septiembre para definir al sucesor de la canciller Angela Merkel, quien dejará el poder tras 16 años al frente del gobierno, y se va con una profunda crisis política y social.

Tras el recuento de los 299 distritos electorales, los socialdemócratas se alzan como ganadores con el 25,7% de los votos y 206 bancas, dejando a los demócrata cristianos de la CDU/CSU en segundo lugar, con el 24,1% del total y solo 196 bancas. Perdieron 7,9 puntos porcentuales respecto a las elecciones pasadas y el histórico partido alemán obtuvo su peor resultado desde la Segunda Guerra Mundial.

Los Verdes quedan como el tercer partido más votado, con el 14,8% de los votos y 118 escaños, haciendo así la mejor elección de su historia. Seguido quedaron los liberales progresistas del FDP, con 11,5% y 92 bancas; luego los derechistas de AfD, con 10,3% y 83 bancas; y últimos los comunistas de Die Linke, con 4,9% y solo 39 escaños.

El claro ganador de la elección fue el Partido Socialdemócrata alemán (SPD) y su candidato Olaf Scholz, actual vicecanciller de Merkel. Hace años que viene tratando de minar la autoridad de la saliente Canciller y ahora está a un paso de llegar al poder.

Scholz había apostado a una coalición de izquierda con Los Verdes y Die Linke, una composición de gobierno que a pesar de los desastrosos resultados económicos viene imponiéndose fuerte en Berlín. Pero la suma de estos tres partidos quedó apenas afuera de poder lograr la mayoría: ganaron 363 parlamentarios y necesitan 368.

Esto abre la puerta a una enorme cantidad de posibilidades, donde Scholz queda al frente en prácticamente todos los casos. Al fallar conformar una mayoría de izquierda, el mandato de gobierno pasaría a Armin Laschet, el líder de la CDU. En papeles, Laschet podría conformar un gobierno de derecha junto a la CSU de Markus Söder, el FDP y AfD con 371 bancas, pero ni él ni el líder liberal Christian Lindner quieren unirse a la derechista Alice Weidel, y desde antes de que se publicaran los resultados ya habían descartado esa alianza.

Otra posible conformación de gobierno de Laschet es con la CSU, el FDP y Los Verdes, que suman 407 bancas, pero tanto Söder como Lindner han dicho que las propuestas económicas ajenas al cambio climático de Los Verdes son inaceptables y esta alianza, si bien es más posible que con AfD, también resulta poco probable.

Lo que los medios locales andan diciendo es que ante la imposibilidad de Scholz y de Laschet de hacer un gobierno de izquierda o de derecha, lo más probable es que vuelvan a armar lo que en Alemania se conoce como “Große Koalition” (Gran Coalición), que es una alianza entre el SPD y la CDU/CSU.

Con esta coalición es que Angela Merkel gobierna el país desde 2005 (excepto entre los años 2009 y 2013). El problema es que esta alianza siempre benefició a los demócrata cristianos, y la cancillería de Merkel nunca estuvo en duda. Pero con los resultados de esta elección la Gran Coalición debería tener por primera vez a Scholz a la cabeza, y Laschet, quien quería ser el sucesor de Merkel, de vice.

El nuevo gobierno deberá asumir en noviembre, y los partidos alemanes tendrán un octubre muy movido de negociaciones y disputan políticas por decidir quién se queda con el control del Bundestag.

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Suiza

Referéndum en Suiza: “Sí” al matrimonio homosexual, “No” al impuesto a la riqueza

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Los suizos hablaron claramente en las urnas este domingo y marcaron una política liberal tanto en lo económico como en lo social.

Suiza celebró este domingo 26 de septiembre un referéndum vinculante sobre dos temas que habían colmado la discusión pública en el país: la legalización del matrimonio homosexual y la implementación de un impuesto a la riqueza.

La votación en ambos casos fue contundente: el 64,1% de la población votó a favor de que se permita el matrimonio entre personas del mismo sexo, algo que estaba prohibido hasta el momento en el país, y el 65,3% votó en contra de introducir un impuesto que afectaría 1,5 veces más a las familias de altos ingresos que a las de ingresos bajos o medios.

Casi dos tercios de los votantes suizos se pronunciaron a favor de la “Iniciativa del Matrimonio Igualitario”, que fue planteada por el gobierno tras ocho años de debates políticos y parlamentarios sobre la propuesta de que las parejas del mismo sexo tengan los mismos derechos que las parejas heterosexuales.

Si bien el partido más grande de Suiza, el Partido Popular Suizo (SVP, por sus siglas en alemán), hizo campaña en contra de esta iniciativa, junto a la Iglesia y demás grupos religiosos, el resto de las formaciones políticas apoyaron el “Sí”, con el Partido Verde siendo el portaestandarte de la causa.

Así, Suiza se convierte en el trigésimo país del mundo en aceptar esta figura matrimonial y sale así del pequeño grupo de países de Europa occidental que todavía no han legalizado el matrimonio homosexual y en el que han quedado Italia, Grecia y Liechtenstein.

Hasta ahora, Suiza regía la unión de dos personas del mismo sexo a través de las “alianzas registradas”, una figura aprobada en 2007 y que les ha ha garantizado desde entonces algunos de los derechos de las parejas heterosexuales, como elegir un apellido en común, acceder a la herencia del cónyuge o a rentas de viudez, entre otros, y desde 2018 también les permitía adoptar al hijo o hija de la pareja.

A partir de ahora, este tipo de parejas podrán adoptar hijos como cualquier otro matrimonio o tener acceso a las técnicas de reproducción asistida, como alquiler de vientre.

Una bandera es fotografiada antes de una votación sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo en Berna, Suiza, el 8 de septiembre de 2021Una bandera es fotografiada antes de una votación sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo en Berna, Suiza, el 8 de septiembre de 2021

Por otra parte, los electores rechazaron por una mayoría incluso más grande una segunda propuesta lanzada por iniciativa del Partido Socialista Suizo cuyo lema era “¡El dinero no trabaja, tú sí!”.

La “Iniciativa del 99%” exigía que los ingresos del capital (intereses, dividendos, por ejemplo) se graven 1,5 veces más que los del trabajo, lo cual iba a llevar a impuestos estrafalarios para las familias de más altos ingresos.

El documento presentado ante el gobierno pedía que los ingresos fiscales adicionales generados por este impuesto se utilizaran para financiar prestaciones sociales como guarderías, subsidios al niño, seguro médico o de formación. Finalmente el “No” triunfó por más del 65%.

La iniciativa solo contó con el apoyo de los socialistas, un partido que tiene 9 de las 46 bancas en la Asamblea General de Suiza y del Partido Verde, pero éste último dedicó todos sus recursos en hacer campaña por el “Sí” del matrimonio homosexual, y prácticamente no habló del impuesto a la riqueza.

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