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Europa

El primer ministro esloveno y actual presidente europeo pidió que se declare a Antifa como grupo terrorista

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En su cargo como presidente provisorio del Consejo de la Unión Europea, el derechista Janez Janša pidió que el bloque supranacional declare al violento grupo de extrema izquierda como agrupación terrorista.

El pasado sábado 6 de noviembre, el primer ministro esloveno de derecha Janez Janša, quien ocupa la presidencia pro tempore del Consejo de la Unión Europea hasta el 31 de diciembre, anunció de forma pública que Antifa debe de ser calificado como un “grupo terrorista de la ultra izquierda”.

Janša tiene una relación amistosa con el húngaro Viktor Orbán y hace tan solo unos días, provocó la ira en Bruselas al llamar a algunos eurodiputados “títeres de Soros”. A su vez, fue uno de los pocos mandatarios europeos que se opuso al Compacto Global de la Migración de las Naciones Unidas.

Ahora ha tomado una posición firme tras los disturbios que tuvieron lugar en la ciudad francesa de Nantes con motivo de un “mitín de campaña” para el futuro candidato presidencial Éric Zemmour.

El periodista y ensayista de derecha, del que nadie duda pronto anunciará su candidatura en las elecciones presidenciales francesas del próximo año, organizó una reunión pública el pasado 30 de octubre en Nantes para presentar su nuevo libro “La France n’a pas dit son dernier mot (“Francia no ha tenido su última palabra”), que ha servido de justificación para una precampaña electoral.

El grupo comunista Antifa decidió atacar la reunión pública de los seguidores de Zemmour. Los terroristas se reunieron fuera del Zenith en Nantes para corear consignas como “¡Muerte a Zemmour!” “¡Muerte a la policía!” “¡Muerte a los fascistas!”.

La manifestación, impulsada por otro grupo de izquierda afiliado a Antifa llamado “Nantes révoltée” (“Nantes en revuelta”), degeneró rápidamente en violencia, con los aproximadamente 400 terroristas de extrema izquierda arrojando piedras contra los simpatizantes de Zemmour, además de atacar vehículos particuales y de la policía en la zona.

Como era de esperar, estas imágenes pueden ser bastante impactantes para las personas que viven en sociedades democráticas libres, y entre los que quedaron conmocionados por las imágenes de anarquía y brutal intolerancia hacia las opiniones de otras personas se encontraba el esloveno Janša, quien reaccionó al día siguiente en Twitter: “Antifa es una organización terrorista global que se apoya con dinero de especuladores financieros que se benefician del caos causado por sus acciones“.

De esta manera, Janša pidió que se declare a los grupos involucrados como agrupaciones terroristas de extrema izquierda en todo el territorio de la Unión Europea, algo que probablemente no ocurra ya que Antifa es defendido por la casta política europea, en especial la dirigencia alemana.

Despues de los incidentes, el propio Éric Zemmour reaccionó ante la violencia dirigida contra él y comparó a Antifa con los grupos de choque de Stalin antes de la Revolución Rusa.


Por Alfonso Lorenzo de Olmos, para La Derecha Diario.

Noruega

Noruega: Ataque terrorista islámico en un bar gay deja 2 muertos, 21 heridos y el gobierno cancela la Marcha del Orgullo

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Un refugiado de origen iraní con ciudadanía noruega abrió fuego contra un restaurante, un club de jazz y un bar gay en la calle Rosenkratz, que estaba celebrando el Oslo Pride.

Este sábado, en plenas festividades por el Mes del Orgullo gay, un terrorista de origen iraní entró a un bar gay en Oslo, capital de Noruega, y comenzó a los disparos. El brutal atentado dejó 2 muertos y 21 heridos de bala, diez de ellos de gravedad.

La Policía de Oslo ha informado este sábado que una persona ha sido arrestada cerca del lugar de los hechos, contra quien se han presentado cargos ahora por homicidio, intento de homicidio y acto terrorista, precisó en rueda de prensa el jefe de la investigación, Christian Hatlo.

En una declaración posterior, se definió el ataque como “un acto de terrorismo islamista“, y se confirmó que el detenido “tiene un largo historial de violencias y amenazas“. El sujeto ingresó al país en 2015, como refugiado, y rápidamente obtuvo la ciudadanía noruega.

No solo es un nuevo fracaso de la política de fronteras abiertas, si no que fue un fracaso de inteligencia. La NIS, la agencia de inteligencia noruega, admitió este lunes que lo tiene en su radar “desde 2015 por preocupaciones respecto a su radicalización” y su pertenencia “a una red islamista”, pero que falló en armar un caso para detenerlo.

El terrorista primero atacó un restaurante de comida rápida en la calle Rosenkrantz, en el centro de Oslo, dónde se especula que estaba comiendo. Tras herir a algunas personas allí, se dirigió al club de jazz Herr Nilsen, que estaba decorado con banderas LGBT, y luego de herir un par de personas más, se dirigió al bar gay London Pub, donde desató una verdadera masacre.

El festival Oslo Pride, que estaba patrocinando varios de los bares en la zona donde ocurrió el atentado, ha comunicado las condolencias hacia los familiares y heridos, y aclaró que se cancelan todos los desfiles que quedaban en agenda en los últimos días del Mes del Orgullo Gay, por recomendación del gobierno.

Oslo Pride les pide a todos los que han planeado participar o ver el desfile que no asistan. Todos los eventos relacionados con Oslo Pride están cancelados“, comunicaron.

Pronto estaremos orgullosos y visibles nuevamente, pero hoy celebraremos y compartiremos las celebraciones del Orgullo desde casa“, completa el mensaje escrito por Inger Haugsevje, responsable de Oslo Pride e Alexander Gjestvang, líder de FRI, la Asociación para la Diversidad de Género y Sexualidad de Noruega.

Estas organizaciones son en parte responsable del atentado, ya que, excediéndose de su objetivo que es promocionar la diversidad de género, también se han sumado al lobby para promover políticas de fronteras abiertas, la causa número uno de este brutal ataque contra personas homosexuales.

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Economía

Insólito: El Gobierno de Sánchez prepara un impuestazo a las eléctricas en medio de la histórica suba de la energía

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El presidente español prepara el lanzamiento de un nuevo gravamen para los “beneficios extraordinarios” de las empresas de energía. El impuesto será trasladado a la espalda del consumidor final y sumará otro costo más, en medio de la dramática suba de precios.

El presidente Pedro Sánchez pretende aprobar un nuevo impuesto a los beneficios no distribuidos de las empresas eléctricas en España. La iniciativa cuenta con el amplio respaldo del PSOE, el núcleo del oficialismo, y de la extrema izquierda representada por Podemos.

En un primer momento el impuesto se perfiló como un recargo adicional de 10 puntos porcentuales sobre la alícuota máxima del impuesto a las rentas corporativas no distribuidas, pero finalmente se resolvió aplicar un impuesto independiente con una perspectiva idéntica a la adoptada por Martín Guzmán y Alberto Fernández en Argentina.

La nueva iniciativa de Sánchez quiere gravar la “renta extraordinaria” que supone para las empresas eléctricas esta histórca suba de precios, a pesar de que la suba de precios no está generando rentas extraordinarias, si no que tiene que ver con una escasez de combustbles a lo largo del globo y la alta inflación. Este impuesto entrará en vigor formalmente a partir del primero de enero de 2023.

El Gobierno socialista ya había intentado tomar medidas a estos efectos por medio del impuesto a la generación de energía eléctrica, pero el tributo se trasladó sistemáticamente a los consumidores finales y la iniciativa fue suspendida por el propio Gobierno. En esta misma línea, se dispuso de una rebaja del IVA para la energía del 21% al 15%.

Nuevamente, el Presidente socialista volverá a insistir con el mismo camino, pero esta vez con un impuesto que no se aplica a la producción sino que aplica a las ganancias no distribuidas por dividendos. Sin embargo, se espera que se vuelva a repetir el mismo efecto que producía el tributo anterior y, una vez más, los consumidores deberán hacerse cargo del impuesto.

Del mismo modo que otros países europeos, el Gobierno español aplicará impuestos para financiar un nuevo aumento del gasto público. Entre otras aplicaciones presupuestarias, el socialismo anunció un nuevo bono por 200 euros para asalariados, autónomos y desocupados con ingresos catalogados como bajos. Además, se incrementarán los subsidios al transporte público y se aumentarán un 15% las pensiones por invalidez y jubilaciones no contributivas.

Sánchez prometió que sus medidas tendrán un efecto inmediato sobre la inflación, y aseguró que bajará 3 puntos porcentuales. Pero la verdadera causa de la inflación, el desequilibrio monetario y fiscal en la economía, sigue sin ser atendida por las autoridades.

La presidente del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, no fue capaz de responder cómo hará la autoridad monetaria para volver a normalizar la hoja de balance. Lagarde prometió eliminar el exceso de liquidez producida desde 2020, pero no dio ninguna precisión sobre cómo será posible hacerlo.

Al mismo tiempo, el Gobierno de Sánchez se negó a cualquier ajuste no gradualista del déficit fiscal. El sector público cerró el año 2021 con un fuerte déficit financiero de 6,9% del PBI, mientras que el gasto público consolidado representaba el 50,6% de la economía en el último trimestre del año pasado. 

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Bélgica

Masiva protesta en Bélgica por la alta inflación del euro: Una generación entera en Europa está conociendo los efectos de la emisión monetaria

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Más de 80.000 personas protestaron en Bruselas por el alto coste de la vida después de la histórica inflación del última año.

Unas 80.000 personas marcharon el lunes por la capital belga, Bruselas, para protestar por el alto coste de la vida y la falta de un aumento suficiente de los salarios frente a la alta inflación del euro. 

Los manifestantes se reunieron frente a la estación de tren de Bruselas Norte, y contaron con el apoyo de varios sindicatos, especialmente los gremios de trabajadores ferroviarios que convocaron un paro para toda esta semana.

Una pantalla gigante instalada frente a la estación mostraba las palabras “La vida es demasiado cara, queremos salarios más altos“. La gente también desplegó pancartas que decían “Aumenten los salarios“, “Dinero para hospitales y escuelas“, “Liberen nuestros salarios” y “Alto al robo de salarios“.

Portando los banderines rojo, verde y azul de su sindicato y vistiendo ropas de los mismos colores, los manifestantes caminaron hasta la estación de tren de Bruselas-Sur, a unas pocas millas de distancia, utilizando las carreteras principales.

Los manifestantes y los sindicalistas corearon consignas anti-gubernamentales durante toda la marcha, la cual interrumpió el tráfico en las zonas centrales de la ciudad y contó con varios intentos de la policía de reprimir la movilización, pero fallando. Finalmente, se decidió solamente implementar medidas de seguridad alrededor de los manifestantes y dejarlos protestar.

Las manifestaciones en Bélgica reflejan otras acciones que están teniendo lugar en Europa, con muchos en todo el continente luchando para llegar a fin de mes. Un ejemplo está la huelga ferroviaria que tuvo lugar en Gran Bretaña el día martes.

Pero la manifestación en Bruselas tiene un impacto especial y muy importante, ya que en esa ciudad se ubican todos los edificios de gobierno de la Unión Europea, y en especial, el Banco Central Europeo, el principal responsable de la masiva inflación que están viviendo los países que utilizan el euro.

Reacción al aumento del costo de vida

Los manifestantes pidieron mejores salarios, señalando que el costo de vida ha aumentado más del 8% en el último año, subsecuentemente reduciendo el poder adquisitivo de los empleados, cuyos salarios no han subido más de 2%.

A pesar del sistema de indexación en práctica en Bélgica, los salarios de los empleados no están pudiendo alcanzar la suba del IPC, y los manifestantes piden un aumento adicional del 3% para acercarse a la suba de inflación, y las siguientes subas que todavía se esperan para los próximos años.

El Banco Central Europeo estima que la inflación del 2022 será del 6,8%, del 3,5% en 2023 y del 2,1% en 2024, por lo que si no se hace una actualización general, los belgas verán una fuerte caída en el largo plazo de su poder adquisitivo y de sus ahorros.

Estos países están teniendo por primera vez en una generación problemas con la inflación. La última vez que Bélgica tuvo niveles inflacionarios de este nivel fue en 1982, cuando el franco belga tuvo una inflación del 8,7%.

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