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Alemania acepta enviar tanques de guerra Leopard a Ucrania y Biden se suma enviando tanques M1 Abrams

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Después de una llamada privada entre Biden, Macron, Scholz, Meloni y Sunak, se aprobó el envío de 14 unidades desde Alemania y más desde otros países de los modernos tanques Leopard 2A6, además de 31 tanques pesados M1 Abrams.

Finalmente, después de meses bloqueando el envío de tanques de guerra, el canciller alemán Olaf Scholz aprobó el envió de los poderosos Leopard a las Fuerzas Armadas de Ucrania, que venía pidiendo la donación de estos carros de combate desde el comienzo de la guerra.

Según informaciones del diario alemán Der Spiegel, el gobierno alemán enviará una compañía del modelo “Leopard 2 A6” a Ucrania, una información que fue confirmada este miércoles a la tarde por el portavoz del Ejecutivo, Steffen Hebestreit.

Una “compañía” de estos tanques equivale en la mayoría de ejércitos europeos a 14 unidades, por lo que se puede esperar que se envíen 14 tanques en las próximas semanas. El coste medio de cada uno de estos aparatos es de unos 8,5 millones de euros, por lo que Alemania gastará casi 120 millones de euros en esta ayuda militar sin precedentes.

Además, y tal vez lo más importante de la decisión, el gobierno de Olaf Scholz autorizó a otros países que poseen estos tanques a enviárselos a Ucrania, como Polonia, Finlandia, Grecia y España.

La decisión de Alemania, que llega casi 8 meses después de que Ucrania pidió oficialmente el envío de estos tanques, se da después de que el gobierno de Scholz consiguiera reemplazar el gas ruso por combustibles de Qatar y de Irak.

El canciller alemán había señalado este lunes que toda decisión respecto a los envíos de armas debía ser adoptada “en estrecho consenso con nuestros aliados”, tanto europeos como con Estados Unidos. El cambio de opinión de Berlín supone un giro en la postura de cautela y reflexión que Scholz había mantenido hasta ahora, cediendo así ante la presión de varios de sus aliados.

Inmediatamente, el gobierno de Joe Biden en Estados Unidos celebró la decisión de Alemania, y dio un paso sin precedentes en la historia de Europa: autorizó el envío de 31 tanques M1 Abrams, los más poderosos del mundo, a Ucrania. Se trata de la primera vez que Estados Unidos envía estos tanques a un país fuera de la OTAN.

Estos tanques son demasiado grandes y pesados, y no son ideales para el terreno pantanoso y congelado del sur de Ucrania, según confirmó el propio general ucraniano Valerii Zaluzhnyi, pero “serán utilizados inteligentemente donde se pueda“, aseguró un portavoz del gobierno de Zelénski.

El coste total de un solo tanque Abrams puede variar, pero supera fácilmente los US$ 10 millones de dólares por tanque si se incluye el entrenamiento y el mantenimiento que darán los especialistas de General Dynamics con la entrega de cada unidad. El costo total de este envío superará los US$ 310 millones de dólares, lo cual se suma a los miles de millones de dólares que Estados Unidos ya le envió.

El embajador de Ucrania en Alemania, Oleksiy Makeiev, celebró la formación de una “gran coalición de tanques de combate” de cara a la entrega de este tipo de armamento a Kiev. “Estos tanques nos ayudarán a repeler la ofensiva rusa y a liberar nuestros territorios ocupados por Rusia y a la población”, dijo durante una visita a la ciudad alemana de Hamburgo.

En este sentido, ha subrayado que los carros de combate ayudarían a “salvar vidas”. “Necesitamos de todo y estamos agradecidos por todo tipo de ayuda”, ha manifestado Makeiev, asegurando luego que el Ejército y los militares ucranianos “han demostrado que pueden manejar distinto equipamiento”.

La decisión de enviar estos tanques surgió después de una llamada entre el presidente estadounidense Joe Biden; el canciller alemán Olaf Scholz; el presidente francés Emmanuel Macron; la primera ministra italiana Giorgia Meloni; y el primer ministro británico Rishi Sunak, sobre la asistencia a Ucrania, según informó la Casa Blanca.

Biden agradeció a Alemania su decisión de suministrar a Ucrania tanques Leopard. “Alemania realmente ha dado un paso adelante“, dijo Biden. “La expectativa por parte de Rusia era que nos ibamos a dividir“, aseguró Biden, refiriéndose a los aliados estadounidenses y europeos; “pero estamos plena, total y completamente unidos“.

Un tanque M1-A1 Abrams del Ejército de Estados Unidos dispara durante el ejercicio militar del grupo de combate de Presencia Avanzada Mejorada de la OTAN Crystal Arrow 2021 en Adazi, Letonia.
Tanque Leopard 2A6 en un entrenamiento en Polonia.

La respuesta rusa no se hizo esperar. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que cualquier envío de Abrams sería una pérdida de dinero, ya que “arden” como el resto de los tanques.

Estoy seguro de que muchos expertos comprenden lo absurdo de esta idea. El plan es desastroso en términos de tecnología“, dijo. “Pero, sobre todo, sobrestima el potencial que añadirá al ejército ucraniano. Estos tanques arden igual que todos los demás“, declaró Peskov.

Los anuncios de Washington y Berlín ponen fin a una importante disputa entre los aliados acerca de la mejor manera de asistir a Ucrania, que reclamaba los tanques para responder a la ofensiva que Rusia parece estar preparando para los próximos meses y para recuperar al menos parte de los territorios ocupados por Moscú.

El Pentágono consideraba que el envío de Abrams no era la solución más práctica. Aunque son vehículos ágiles y resistentes, requieren un adiestramiento especial para su manejo. También consumen enormes cantidades de queroseno para aviones y necesitan un grupo de apoyo muy numeroso para garantizar su mantenimiento: sus cadenas logísticas serían más complicadas de construir.

En cambio, según el Pentágono, el Leopard necesita mucho menos combustible y está más establecido entre los ejércitos europeos, lo que facilita el trazado de sus cadenas logísticas hacia Ucrania. Además, muchos países vecinos o cercanos a Ucrania tienen stock de estos tanques, y pueden enviarlos más rápido y a un costo menor que Estados Unidos. Todo esto quedó descartado en una decisión motivada políticamente por Biden.

Fuente: El País

El canciller alemán, Olaf Scholz, y su ministro de Defensa, Boris Pistorius, han estado estos días bajo gran presión de países como Estados Unidos, Polonia y los países bálticos, debido a su reticencia a tomar una decisión sobre, al menos, permitir que otros países reexporten los tanques de fabricación alemana.

Scholz y Pistorius han repetido estos días que estaban esperando a formar una coalición de todos los aliados y que Alemania nunca actuaría en solitario. Al canciller le preocupaba que el presidente ruso, Vladímir Putin, encuentre en los tanques alemanes la excusa para una escalada en el conflicto. “Debemos evitar que se convierta en una guerra entre Rusia y la OTAN”, dijo la semana pasada en el foro económico de Davos, Suiza.

Esta retórica parece haber cambiado, y este mismo martes la ministra de Relaciones Exteriores alemana, la líder del Partido Verde Annalena Baerbock, expuso en el Bundestag y dijo sin tapujos “esta guerra nuestra contra Rusia“.

¡El Leopard ha sido liberado!”, celebró la vicepresidente del Parlamento alemán, Katrin Göring-Eckardt, de Los Verdes, en su cuenta de Twitter. “Ahora esperemos que pueda ayudar rápidamente a Ucrania en su lucha contra el ataque ruso y por la libertad de Ucrania y Europa”.

Tomar la decisión ha sido difícil, pero era inevitable”, ha señalado la presidente del comité de Defensa del Bundestag, la liberal Marie-Agnes Strack-Zimmermann, en sus redes sociales.

Ejércitos de 15 países europeos cuentan en sus arsenales con un total de 2.405 unidades del tanque alemán Leopard 2, de distintos modelos y actualizaciones. Según cifras oficiales, Alemania dispone de 521 Leopard 2, aunque no todos del modelo A6 que será enviado a Ucrania.

Modelo de los tanques Leopard 2 que poseen los europeos. Fuente: El País.

Polonia, que ha liderado al grupo de países que presionaban duramente a Alemania para que haga el envío, ha presentado este martes la solicitud formal al gobierno de Scholz para mandar varias unidades de estos tanques a Kiev.

Países Bajos también está considerando poner a disposición de Ucrania 18 carros de combate Leopard 2A6, que posee en régimen de alquiler. “Los alquilamos, lo que significa que podemos comprarlos, lo que significa que podemos donarlos”, dijo este martes el primer ministro Mark Rutte en una entrevista con varios medios internacionales en Bruselas.

España todavía no ha revelado si enviará este tipo de tanques, si bien es una opción que no descarta. A este respecto, el ministro de Asuntos Exteriores socialista, José Manuel Albares, ha asegurado este martes que “España no ha dado nunca la espalda a Ucrania y no va a dar nunca la espalda”, pero no ha querido precisar qué tipo de ayuda militar está dispuesto a ofrecer.

El Leopard 2 lleva una tripulación de cuatro soldados y puede disparar a blancos que están hasta a 5.000 metros de distancia, tiene un peso de cerca de 60 toneladas, puede desarrollar una velocidad cercana a los 70 kilómetros por hora, tiene la capacidad de atravesar zonas inundadas y ríos de hasta 4 metros de profundidad y dispone de un periscopio.

Se trata de blindados modernos y ágiles que el Ejército ucranio reclama desde hace meses para defenderse de la agresión rusa y poder recuperar terreno conquistado por las fuerzas invasoras, así como para hacer frente a la nueva ofensiva que, según la OTAN, está preparando el Kremlin para esta primavera y en la que Moscú podría poner en marcha ya a su aviación de forma activa.

A pesar de que Ucrania exige el envío de 300 de estos tanques para marcar una diferencia significativa en el terreno contra los rusos, la coalición de países que decidan entregar algunos de sus Leopard tratarán de sumar al menos un centenar, número que, según analistas del think tank International Institute for Strategic Studies (IISS), es el mínimo necesario para poder marcar la diferencia en el campo de batalla.

Los Leopard 2, sin embargo, no supondrán un punto de inflexión si no llegan acompañados de una estructura técnica de acompañamiento: apoyo aéreo, apoyo de infantería y mando integrado. En este sentido, el envío de aviones puede ser el siguiente capítulo de debate entre los aliados. Por demás, la puesta en marcha adecuada y la logística para que los Leopard 2 sean efectivos tampoco será rápida.

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Se derrumba la economía alemana: Las ventas se desplomaron un 5,3% en diciembre del año pasado

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Las políticas de estímulo fiscal patrocinadas por el Gobierno socialista encontraron el más contundente fracaso. La actividad económica se encamina rumbo a una recesión que amenaza con volver a desequilibrar las finanzas públicas. 

La recesión parece completamente inexorable para Alemania. La Oficina Federal de Estadística de Alemania confirmó que el Índice de Ventas minoristas se desplomó un 5,3% en diciembre de 2022, la caída más violenta desde el shock que produjo la pandemia entre 2020 y 2021.

Se trata de un derrumbe inédito en el marco de una economía que ya no tiene restricciones por la emergencia sanitaria. Asimismo, las ventas del comercio minorista acumularon una retracción real del 13,33% entre junio de 2021 y diciembre de 2022

Si bien una parte de esta corrección bajista se debe al efecto transitorio de los cheques familiares, el fuerte derrumbe de diciembre es una señal contundente para el advenimiento de una recesión. De hecho, el volumen de ventas es actualmente un 3,36% más bajo de lo que era en febrero de 2020 (la situación previa a la pandemia).

Evolución de las ventas minoristas de Alemania entre 2006 y 2022.

La actividad económica general del país tuvo una retracción del 0,2% hacia el último trimestre del año pasado, y la mayor parte de los analistas estiman que volverá a caer en los primeros tres meses de 2023. Alemania entraría en recesión técnica a partir de marzo, si los indicadores siguen evolucionando de la forma en que lo hicieron en los últimos meses de 2022.

La producción de la industria manufacturera tuvo un ligero repunte del 0,2% en noviembre del año pasado, pero acumula una caída del 1,43% desde febrero y de hasta 5,84% en comparación con la situación de pre-pandemia.

El programa fiscal lanzado por el Gobierno socialista de Olaf Scholz fracasó contundentemente a la hora de reactivar la economía. El Canciller aprobó un paquete de estímulo fiscal por 65.000 millones de euros en septiembre del año pasado, con el objetivo de aminorar los efectos del shock energético y revitalizar la actividad. Pero la economía no respondió al estímulo.

Las medidas impactaron negativamente en el desempeño de las finanzas públicas, un hecho que se acrecentó todavía más por la desaceleración económica. El déficit fiscal alemán volvió a crecer en el tercer trimestre de 2022, aumentando del 1,74% del PBI al 1,9%. La caída del producto para el cuatro trimestre anticipa una nueva retracción para la recaudación y, en última instancia, la profundización del desequilibrio fiscal.

Aunque la recaudación del sector público opera en récord, el total de las erogaciones sigue estando casi 5 puntos del PBI por encima del cuarto trimestre de 2019, a pesar de que la actividad ya logró recuperarse completamente.

La incipiente recesión podría ralentizar el proceso de ordenamiento de las finanzas del Estado, disparando aún más el stock de la deuda pública sobre uno de los muy pocos países europeos que pretendía cumplir seriamente con las requisitos de Maastricht.

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Alemania

La economía alemana cayó un 0,2% en el último trimestre de 2022 y se dirige a una severa recesión

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La caída efectiva superó las perspectivas de los analistas, principalmente por el bajo desempeño del consumo privado. Se pronostica una nueva caída en los primeros tres meses de 2023, dando inicio a una nueva recesión.

La Oficina Federal de Estadísticas de Alemania anunció que la actividad económica se desplomó un 0,2% en el último trimestre del año pasado. El dato efectivo fue incluso peor a lo que preveían los mercados, que esperaban observar un leve repunte del 0,1% en comparación con el tercer trimestre. 

El PBI acumuló un crecimiento anual de sólo el 1,1% en comparación con el cuarto trimestre de 2021, una cifra por debajo del ritmo de 1,3% al que venía expandiéndose la economía en el período anterior y también por debajo de la expectativa para fin de año.

El principal factor disruptivo para definir la tendencia recesiva fue la caída del consumo privado, pese a los fuertes estímulos fiscales desplegados por el Gobierno de Olaf Scholz.

Los niveles récord de inflación deterioraron el poder adquisitivo de los salarios, un fenómeno aún más violento si se considera el segmento de precios de la energía, como resultado del cambio de precios relativos provocado por la guerra en Ucrania. 

Los precios minoristas de Alemania aumentaron un 8,6% interanual al término del año 2022, mientras que los mayoristas escalaron hasta un 12,8%. La inflación en alimentos alcanzó los niveles más altos de la historia del Euro, y se disparó hasta el 20,7% en diciembre del año pasado.

Asimismo, los precios básicos al productor (un segmento dentro del mercado mayorista) tuvieron un drástico aumento del 21,6% interanual en diciembre de 2022. La llamada “inflación núcleo” que surge de la sustracción de la energía y los alimentos, alcanzó el 5,17% al término de 2022 y fue la cifra más elevada en los últimos 30 años.

El alza de las tasas de interés también contribuyó a retraer el consumo de los hogares. La tasa de política monetaria del Banco Central Europeo ascendió al 2,5% en diciembre y la tasa de préstamos bancarios en Alemania ya supera el 3,5% nominal anual, prácticamente duplicándose desde julio de 2022.

La Oficina Federal de Estadísticas revisó hacia la baja sus estimaciones del PBI para el cuatro trimestre del año pasado, lo cual provocó una retracción similar en las proyecciones de los mercados. El consenso privado de expectativas sugiere una caída del 0,5% para el primer trimestre de 2023, nuevamente liderada por la caída del gasto de los consumidores.

Si se cumplen los pronósticos Alemania entraría nuevamente en una recesión técnica, normalmente definida como la caída consecutiva de la actividad por un período de dos trimestres. El Ministerio de Economía alemán aún proyecta una muy tenue expansión del 0,2% para la totalidad del año 2023 (pese a la recesión del primer trimestre), pero con un diagnóstico más realista el Fondo Monetario Internacional estima que la economía alemana caerá un 0,3% y no será capaz de sortear la recesión. 

Alemania se convierte en uno de los pocos países para los cuales el Fondo Monetario espera una recesión en 2023 como su escenario más probable, junto con Rusia, Suecia, Ucrania, Sri Lanka, Chile y Afganistán.

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Sostener la guerra en Ucrania le costará a la economía alemana 190.000 millones de dólares en 2023, el 4,5% de su PBI

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Según un informe del Instituto Económico Alemán, el costo de sostener la guerra en Ucrania para los alemanes ascenderá a 190.000 millones de dólares. Sumando la crisis del Covid-19 y las consecuencias de la guerra, el daño total a la economía alemana será de 600.000 millones de dólares entre 2020 y 2023.

La economía alemana deberá gastar unos 175.000 millones de euros (190.000 millones de dólares), equivalente al 4,5% de su PBI proyectado para el 2023 para sostener la política que el canciller Olaf Scholz anunció para apoyar a Ucrania en la guerra este año, según un informe del Instituto Económico Alemán (IW por sus siglas en ingles).

El informe, publicado el lunes 23 de enero, días antes que Scholz aprobara el envío de 14 unidades de tanques Leopard 2A6, comparó la situación actual con un escenario ficticio en el cual no se hubiese desencadenado una operación militar en Ucrania ni las consecuentes sanciones impuestas a Rusia, que desencadenaron un aumento vertiginoso de los precios de la energía, la inflación y las interrupciones en la cadena de suministros.

Los nuevos cálculos de IW estiman las pérdidas económicas en 2023 en 175.000 millones de euros. Esto corresponde a una pérdida de bienestar de 2.000 euros por habitante” cita el informe.

En total, calcularon que la economía alemana tendrá un Producto Bruto Interno (PBI) 4,5% más alto que el que tendría en caso de sostenerse el conflicto a lo largo del año.

Los economistas señalaron que el banco federal de desarrollo del país, KfW, ya había advertido sobre una amenaza para la prosperidad en Alemania debido a la falta de personal calificado y al crecimiento insuficiente de la productividad.

En 2020, Alemania registró una pérdida de alrededor de 175.000 millones de euros, otros 125.000 millones de euros en 2021 y casi 120.000 millones de euros en 2022 debido a la pandemia.

Las pérdidas previstas de 175.000 millones de euros para este año totalizan un daño total para la economía alemana entre 2020 y 2023 por el Covid-19 y el conflicto en Ucrania de 595.000 millones de euros (650.000 millones de dólares), según el informe.

La situación de la economía seguirá siendo “extremadamente inestable” en los próximos meses, lo que obstaculizará una recuperación en Alemania, según el profesor del Instituto Económico Alemán IW, Michael Gromling.

Este informe reafirma lo que ha informado La Derecha Diario acerca de cómo la Unión Europea y Estados Unidos cargan el peso de sus propias sanciones. Estas brutales sanciones no han afectado trascendentemente a Rusia, que ahora destina sus exportaciones a China e India entre tantos otros.

El Banco de Rusia anunció hace pocas semanas que el país continúa aumentando sus reservas de divisas, las cuales superaron los 580.000 millones de dólares en diciembre. Este monstruoso número, respaldado en el aumento de las exportaciones y la revaluación positiva de las monedas, permitiría sostener la ofensiva en Ucrania durante varios meses e incluso años sin mayores complicaciones.

Alemania, sin embargo, buscará eliminar su dependencia de los hidrocarburos rusos. Más allá de todo lo que puedan decir los discursos de Scholz, Borrel o cualquier funcionario local, es una realidad que en el país germano se están inaugurando terminales para proveerse de gas natural licuado, especialmente de Qatar y de Irak.

Olaf Scholz abre la válvula en la nueva terminal de GNL en Lubmin.

El sábado 14 de enero, comenzó a operar oficialmente la segunda terminal alemana de gas natural licuado en la ciudad de Lubmin, sobre el mar Báltico. El acto contó con la presencia del canciller Olaf Scholz, quien vio a los operadores de la planta recibir la licencia necesaria y luego visitó la terminal flotante.

La nueva terminal suministrará hasta 5.200 millones de metros cúbicos de gas natural al año, principalmente al este de Alemania. Es la segunda planta de regasificación de este tipo en Alemania, ya que la anterior se inauguró hace un mes en la ciudad portuaria de Wilhlemshaven.

Además, se proyecta la inauguración de dos plantas de regasificación más en los próximos meses para alcanzar la capacidad total de 33.000 millones de metros cúbicos de gas por año. Para tener una referencia, el gasoducto NordStream en 2021 proveyó a Alemania de 60.000 millones de metros cúbicos de gas en 2021. Este gasoducto fue saboteado el año pasado, sin culpables todavía.

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