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Alemania

Alemania llega a un acuerdo con Qatar para importar gas árabe y reducir su dependencia del gas ruso

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El gobierno alemán deja de lado sus políticas verdes y pisa el acelerador para comprar gas qatarí y poder mantener su matriz energética fuera de la influencia rusa.

Este domingo por la mañana, el ministro de Economía de Alemania Robert Habeck cerró un acuerdo con el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, para que la nación árabe le provea por lo menos el 60% del gas que actualmente importa de Rusia.

A partir de este acuerdo, muchas empresas de energía alemanas, cuyos representantes viajaron a Doha este fin de semana junto a Habeck, pasarán a importar gas de Qatar, lo que le dará una menor dependencia al país de los hidrocarburos rusos, en medio de tensiones con Putin por la invasión de Ucrania.

Qatar es el tercer productor de gas más grande del mundo, por debajo de Estados Unidos y Rusia. El problema con el gas es que es muy difícil de transportar a través de largos trechos, excepto por gasoductos, y el único que tiene estas instalaciones ya desplegadas es Rusia.

Como ocurrió con la decisión de Biden de acercarse a Venezuela para reemplazar el petróleo ruso, Alemania no le hace asco a cambiar una dictadura por otra con tal de asegurarse el suministro. Todo lo que acusan a Putin de hacer, Qatar lo hace con diez veces más brutalidad y con mayor impunidad.

En noviembre del 2011, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente ruso Dimitri Medvedev (títere de Putin), el primer ministro francés François Fillon y el primer ministro holandés Mark Rutte firmaron la inauguración del gasoducto Nord Stream, y todos estos países se sometieron a una dependencia absoluta del gas ruso.

Sin embargo, Qatar ha perfeccionado el transporte de gas licuado en barco, con enormes exportaciones a países asiáticos como China, Japón, Corea del Sur. Este tipo de transporte encarece el precio final pero dado el riesgo que existe de que Rusia cierre la llave de gas, lo vale.

A fines de febrero, unos días después del ataque de Rusia, el canciller alemán Olaf Scholz anunció la construcción de dos nuevas terminales para gas natural licuado, que le permite a Alemania no solo aumentar su producción nacional de gas si no que le permite recibir los barcos con GNL. Las terminales estarán ubicadas en las ciudades portuarias de Brunsbuttel y Wilhelmshaven, en el norte de Alemania.

INTERACTIVE - gas exports

Es irónico que estas medidas las esté tomando el ministro Robert Habeck, un ferviente ecologista que dijo hace pocos meses que le gustaría sentar las bases para que Alemania no use más gas en 2030.

Habeck es también vicecanciller de Alemania ya que representa al partido Los Verdes, que gobierna en coalición junto a los socialistas del SPD y a los liberales del FDP. Durante la campaña, había prometido una “transición verde total”, una agenda que parece haber quedado en el olvido, a tan solo 3 meses de asumir.

Se sabía que los plazos que tienen los partidos de extrema izquierda ecologista para la transición verde son completamente irreales e irracionales. Pero nadie esperaba que se les caigan las caretas con tanta velocidad.

Es claro que cualquier transición verde necesita de una robusta matriz energética basada en hidrocarburos que puedan dar precios baratos y un suministro confiable. Solo de esta manera pueden aparecer empresas que inviertan a largo plazo en energías renovables.

Además, es insólito pensar que puede existir cualquier matriz energética no contaminante sin plantas nucleares, algo que había dicho Habeck en campaña. La energía nuclear no genera absolutamente ningún gas contaminante, y a pesar de los dos grandes desastres —Chérnobil y Fukushima—, es la producción de energía que menos impacto al medio ambiente ha generado desde su implementación hace casi 70 años.

Es una lástia que los radicales militantes ecologistas hayan tenido que ver una guerra a gran escala de dos potencias europeas para darse cuenta de estos preceptos básicos de la producción de energía, renovable o no renovable.

Alemania

El Canciller Scholz anunció la expropiación de la filial de Gazprom en Alemania

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El Gobierno socialdemócrata estatizará las operaciones del gigante energético ruso Gazprom dentro de Alemania, a fin de evitar la quiebra del proveedor e incrementar el control del Estado sobre uno de los mercados energéticos más importantes de Europa. 

La agenda de nacionalizaciones se ramificó por las economías europeas tras el estallido del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. El Gobierno socialdemócrata de Olaf Scholz anunció la expropiación de Securing Energy for Europe GmbH (SEFE), la subsidiaria local del gigante energético Gazprom. Esta empresa concentra y administra la mayor instalación de almacenamiento de gas de Alemania.

El Estado alemán desembolsará la suma de hasta 255 millones de euros para adquirir la empresa, el equivalente a 233 millones de dólares. De esta manera, el Gobierno obtendrá la participación total de la empresa energética y se convertirá en su único accionista, no habrá lugar para inversores del sector privado. 

La empresa constituye uno de los principales proveedores energéticos para el mercado alemán, uno de los más grandes de Europa. Las autoridades determinaron que la nacionalización se justifica por la “seguridad del suministro de gas”, y de esta manera se concluye con la segunda gran nacionalización en solo 3 meses.

Cabe resaltar que el Gobierno socialista expropió la empresa Uniper en septiembre de este año, debido a las tamañas dificultades financieras que enfrentaba por la guerra. Uniper había desempeñado un rol preponderante como inversor para el proyecto Nord Stream II, completamente boicoteado por el conflicto bélico. 

En este último el Estado tomó hasta el 99% de la participación accionaria de la empresa de gas más importante del país. La operación involucró un monto de 500 millones de euros. 

Uniper es un pilar central del suministro energético alemán, el Gobierno se hará cargo de alrededor de 99% de Uniper”, confirmó el ministro de Economía Robert Habeck.

Para ambos casos, no solo serán asumidos importantes costos para adquirir y recapitalizar las empresas, sino que también se asumirán las pérdidas operativas que resultan del shock por la guerra. La recapitalización tendrá un costo de 8.000 millones de euros para el caso de Uniper. 

Alemania sigue la misma estrategia que adoptó la administración de Emmanuel Macron en Francia tras el anuncio por la expropiación de Electricité de France (EDF), la principal empresa de generación de electricidad en el país. 

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Alemania

Alemania posó en protesta por la decisión de la FIFA de no permitir usar cintas LGBT: Perdieron un partido histórico contra Japón

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La selección germana parece estar más enfocada en lo político que en lo futbolístico, y se notó: perdió por 2-1 contra Japón, que venía de un pésimo desempeño en las eliminatorias de Asia.

Japón superó a Alemania por 2-1 gracias a los goles de Ritsu Dōan y Takuma Asano, en un resultado impensado para los nipones que venían de un pésimo desempeño en las eliminatorias. Con este resultado, el equipo que dirige Hajime Moriyasu se ubica primero del Grupo E con 3 puntos.

El seleccionado japonés tuvo que dar vuelta el resultado, ya que a los 30 minutos tras un penal pateado por Gündoğan quien puso el marcador 1 a 0 a favor de los Germanos. Pero en el Segundo Tiempo, se lo vio apagado a Alemania y quedó físicamente lejos del desempeño de Japón.

Doan puso el 1-1 y poco después, Asano marcó el 2 a 1 final, dando un batacazo parecido al de los saudíes con Argentina este martes.

Este resultado poco tuvo que ver con lo futbolístico. Nadie puede dudar que Alemania es un equipo que supera en todos los aspectos al seleccionado nipón, sin embargo, no pudo aguantar el resultado y terminó perdiendo bien.

En Alemania ya están criticando a los jugadores por estar más enfocados en cuestiones políticas que en lo futbolística, lo que quedó muy claro en la apertura del partido, cuando los 11 germanos posaron con las manos tapando sus bocas en protesta por la decisión de la FIFA de cancelar la campaña “One Love”.

Las asociaciones del fútbol de nueve países (Holanda, Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica, Dinamarca, Suecia, Noruega Suiza) habían lanzado la campaña “One Love“, para que los capitanes de los equipos utilicen un brazalete con los colores de la bandera LGBT en vez de la cinta tradicional de capitán.

La FIFA había dado el visto bueno en septiembre, pero el gobierno de Qatar expresó su enojo y después de que Francia se bajara de la campaña, el presidente de la asociación del fútbol mundial, Gianni Infantino, anunció que no se permitiría el uso de las cintas multicolor en territorio qatarí.

La Selección de Alemania, que tiene los ojos puestos en enviar mensajes políticos y resistir las leyes retrógradas de Qatar en vez de jugar al fútbol, pensó en un primer momento no presentarse a jugar el partido contra Japón.

Finalmente se presentaron pero rechazaron sacarse la foto con la bandera de Qatar o de la FIFA y en su lugar posaron tapándose la boca. Además, el capitán alemán, el arquero Manuel Neuer, se colgó una cinta blanco y negro, pero con el logo de la campaña “One Love” y una frase que dice “No a la discriminación“.

De hecho, al principio del partido, uno de los árbitros se acercó al arquero y chequeó cuál era el brazalete que tenía puesto, y preguntó por comunicador si tenía que amonestarlo. Pero finalmente le dijeron que no lo amoneste, ya que si bien tenía el logo de la campaña, no tenía la bandera multicolor de la comunidad LGBT.

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Alemania

Tribunal Electoral de Berlín anula elecciones marcadas por irregularidades y denuncias de fraude: Se repetirá en 90 días

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La suspensión del transporte público el día de las elecciones, falta de urnas y fallas en las máquinas de tabulación llevaron al Tribunal Constitución a anular las elecciones en una decisión histórica.

El Tribunal Constitucional Electoral de Berlín anunció este miércoles que se anularían las elecciones locales que se llevaron a cabo en septiembre de 2021 en la capital alemana, en las que se registraron varios errores de las máquinas electrónicas, anomalías en los resultados y varias denuncias de fraude.

Esta situación sin precedentes marca un antes y un después en Alemania y en todo el mundo, ya que un respetado tribunal reconoce que el sistema electoral con máquinas electrónicas no es seguro y si se registran suficientes irregularidades, es correcto anular el proceso electoral.

La corte decidió que las elecciones deberán repetirse en un plazo de 90 días, probablemente para el 12 de febrero. “Se declaran nulas las elecciones en la Cámara de Diputados y en las asambleas distritales en toda la zona electoral de Berlín”, anunció Ludgera Selting, la presidente del tribunal electoral.

Los votantes de Berlín acudieron a las urnas el pasado 26 de septiembre para elegir a los diputados nacionales del Bundestag (Parlamento nacional), a los miembros de la Cámara de Representantes local y a los de las asambleas de los 12 distritos de la ciudad. También se celebró un referéndum para aprobar una ley inmobiliaria que permitiría al gobierno expropiar la vivienda ociosa.

La elección dio un masivo triunfo a la izquierda. La socialdemócrata Franziska Giffey fue electa alcalde en una coalición junto a los ecologistas de Die Grunen y a los comunistas de Die Linke. Además, el referendum salió a favor de las expropiaciones.

Sin embargo, la oposición denunció múltiples irregularidades en la elección. Por un lado, Berlín se paralizó completamente ese domingo 26 de septiembre por una maratón que el entonces alcalde Michael Muller (del mismo partido que ganó las elecciones) solo permitió hacer en el día de la elección. Muchos votantes adultos mayores, generalmente más conservadores, se quejaron de que no pudieron ir a votar debido al parálisis total del transporte público.

También se denunciaron errores en las máquinas electrónicas que tabulan los votos, falta de boletas para votar y un reducido número de urnas en los centros de votación. Los funcionarios judiciales apelaron a la “frecuencia y gravedad de los errores de votación” para justificar esta decisión histórica.

Las nuevas elecciones deberán llevarse a cabo con la supervisión directa del Tribunal Constitucional, que enviará fiscales para asegurarse que el transporte público funcione correctamente, no haya errores en las máquinas de tabulación y que haya suficientes urnas y boletas en los centros de votación.

La coalición de izquierda había obtenido el 54,4% de los votos, un resultado masivo para la formación pero que no sorprendió a muchos ya que Berlín es un bastión de la izquierda en Alemania. Por su parte, la derecha había obtenido un total de 33,1% de votos, distribuido entre los demócrata-cristianos de la CDU, los derechistas de la AfD y los liberales del FDP.

Si bien no se espera que el oficialismo pierda las elecciones, si la coalición de izquierda obtiene menos del 50% de los votos, deberá incluir a algunos de los tres partidos de la derecha en el gobierno para tener mayoría, lo cual limitaría la agenda extremista del actual gobierno.

Por último, la oposición apuesta fuertemente a que esta vez el referéndum sea derrotado, después de un año de desastres del gobierno de Giffey aplicando la medida. El “Sí” ganó el año pasado por el 57% de los votos, pero su apoyo ha caído considerablemente.

Sin embargo, el referéndum no es vinculante, por lo que incluso si ganara el “No”, el gobierno izquierdista podría seguir con su política de expropiaciones de inmuebles, en un intento desesperado por bajar el precio de los alquileres.

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