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Alemania y Rusia: ciberataque sobre la mesa

Sergei Netschajew, embajador ruso en Alemania fue llamado a declarar por el ciberataque hacia la Bundestag en 2015, cuyo blanco fue la canciller Merkel y el principal sospechoso es Rusia. El principal acusado, Dmitriy Badin, es aún buscado por el FBI.

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El embajador ruso, Sergei Netschajew, fue citado por las autoridades alemanas sobre el ciberataque hacia la Bundestag, el Parlamento Federal alemán, en 2015. El país damnificado pide la activación de un sistema de sanciones de la Unión Europea.

La queja formal

El Auswärtiges Amt, Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania, finalmente, presentó una queja formal a Netschajew por el ciberataque que tuvo la Bundestag (Parlamento alemán) en 2015, que tuvo como blanco también a la canciller Merkel. Los servicios alemanes apuntaron a los servicios secretos rusos como autores del ataque. 

Alemania se justifica en “claros indicios” de que este ataque, ocurrido hace cinco años, fue liderado por Dmitriy Badín. Este sospechoso, que actualmente es buscado por el FBI, pertenencía en aquel momento al “servicio de inteligencia militar” ruso GRU. 

Berger, el secretario de Estado alemán para las Relaciones Internacionales, se reunió con el embajador ruso y le hizo saber que Alemania va a reclamar en Bruselas la activación del sistema de sanciones previsto por la Unión Europea en casos de ciberataque contra los presuntos culpables del delito. Aún así, el ministro comunicó que el embajador ruso “condenó el ataque de piratas informáticos contra el Bundestag”.

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El ataque

El ciberataque ocurrió el 30 de abril de 2015. Miembros del Bundestag recibieron un correo con dirección vinculada a la Organización de las Naciones Unidas. Este mail tenía un link que, al abrirse, descargaba un malware. Los hackers navegaron por sistemas de la Bundestag, cuyo números de computadoras asciende a 5.600, y con más de 12.000 cuentas asociadas. La fuga de documentos contabilizó, en ese entonces, más de 16GB de información.  

¿Que opinó Merkel?

La canciller alemana dijo haber encontrado “pruebas claras” que imputan a Rusia y además, también, le atribuyó a Rusia una guerra híbrida que incluye un frente cibernético, y un frente diplomático, de desorientación y distorsión de los hechos, llevados a cabo por Moscú, advirtiendo que la nación germana se reserva el derecho a tomar las medidas necesarias. Destaca que esta investigación no modifica su evaluación acerca de estas tácticas rusas. 

Además, Merkel acusó a Rusia del ciberataque en 2015 contra la Bundestag donde se filtraron sus correos personales. Alemania hará todo esfuerzo para seguir en el camino de la diplomacia para mejorar las relaciones, pero aseguran que “la colaboración se ve perturbada” por la influencia de estos actos. Tales acciones son “indignantes, y desde luego, siempre nos reservamos el derecho de tomar medidas, incluso contra Rusia”.  

Sin embargo, confía en poder seguir trabajando para mantener buenas relaciones con Moscú, aunque en el caso del envenenamiento del polonio 210 al ex-espía ruso Litvinenko, el país soviético no fue de mucha ayuda. 

 “Me alegro mucho de que las investigaciones han permitido al fiscal federal incluir a una persona concreta en la lista de los buscados […]. Tomo estas cosas muy en serio”, declaró Angela Merkel sobre la fiscalía.

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“Historia Trillada”

Otra acusación que realizó Angela Merkel a Rusia vino por el lado de “apoyar a regímenes fantoches en algunas partes del este de Ucrania y de atacar las democracias occidentales, Alemania entre ellas”. Rusia rechazó estas acusaciones, clasificándolas como una “historia trillada”, poniendo vista que fueron “sin presentar hechos”. 

“Cada vez que la parte rusa se mostraba dispuesta a debatir a través de los canales competentes las preguntas que inquietaban a nuestros socios alemanes y a investigar posibles indicios, el tema perdía interés para Berlín,” criticó la Embajada rusa. 

Además, Rusia niega el uso de hackers que tengan como fin tomar perseguir a Merkel. En este sentido, el canciller ruso, Serguei Lavrov, declaró que “han pasado cinco años pero no se ha suministrado ningún hecho concreto”. Merkel, por su parte declaró que tiene “pruebas” de “escandalosos” intentos de ciberataques rusos, cuyos objetivos fueron la Cámara de diputados y la Cancillería en 2015.  El del Bundestag fue atribuido al GRU, el servicio de inteligencia militar ruso. “No hay hechos que demuestren algo contra Rusia”, insistió Lavrov.  

Moscú, tomó esté accionar germano como una distracción “en vista de la crisis provocada por el coronavirus y las dificultades políticas y económicas internas causadas por la pandemia”, y, además, la embajada agregó que:

“Alguien creyó oportuno revelar una ‘prueba’ más de la amenaza rusa. Lamentamos que se dé preferencia al uso de medios de comunicación y a la ‘diplomacia de megáfono’ en lugar de a numerosas oportunidades de diálogo político, a canales diplomáticos, a la mutua cooperación entre los servicios o a la asistencia jurídica en materia penal” . 

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El hacker Dmitriy Badín es buscado por el FBI desde 2018 junto con otros 11 rusos por una supuesta inferencia en las elecciones estadounidenses de 2016, donde se los acusa de robar y difundir mails de Hillary Clinton.

Esta acusación surge de las filas del Partido Demócrata y sirvió para impulsar el mito de la intervención rusa en la elección de Donald Trump. La realidad es que la filtración ocurrió por Wikileaks, y no hay evidencia concreta que relacione a esta red de hackers con el Kremlin.
El FBI y Alemania lo vinculan con la unidad 26.165 del GRU, unidad especializada en el ciberespacio. Moscú, aún así, rechazó tajantemente las acusaciones de injerencia rusa en la elección presidencial de Estados Unidos.

Badín, junto con otros sospechosos, también se infiltró en el tribunal de La Haya haciéndose pasar por un diplomático alemán. Por esto, sacándole polvo al asesinato de un ciudadano georgiano en Berlín en el año 2019, la justicia alemana cree en la implicación del servicio secreto ruso en este asunto. Este conflicto sacó a relucir una gran crisis diplomática entre ambos países.


Por Zoé Paz, para La Derecha Diario.

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Alemania

El jefe de la Armada de Alemania dijo que hay que aliarse con Rusia contra China: Fue despedido inmediatamente

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El viceadmiral Kay-Achim Schönbach, quien estaba al frente de la Fuerza Naval hace un año, dijo que era una “tontería” que Alemania se peleara con Rusia en vez de aliarse con ella para enfrentar a China.

El jefe de la Armada alemana fue removido de su cargo después de decir en un evento transmitido en vivo que Putin “merece respeto” y que Occidente debería sumar a Rusia como un aliado en su guerra fría contra China.

Se trata de Kay-Achim Schönbach, quien dirigía la fuerza naval de Alemania desde marzo del 2021, quien además calificó de “absurdo” que Ucrania vaya a recuperar Crimea (anexada por Rusia en 2014) y cuestionó duramente la política exterior de la Cancillería de su país.

Sus comentarios los hizo en una charla organizada por un grupo de analistas políticos en Delhi el viernes, donde se lo convocó para hablar de los conflictos internacionales actuales, pero la situación en Ucrania fue la indudable protagonista de la jornada.

Al responder preguntas después de una breve presentación, Schönbach pareció restar importancia a la posibilidad de un conflicto militar con Rusia y Ucrania. “¿Rusia está realmente interesada en tener una pequeña franja de suelo ucraniano para integrarse en su país?” dijo el hombre de 56 años. “No. Putin está presionando porque sabe que puede hacerlo, y le sirve dividir la Unión Europea”.

Lo que Putin realmente quería, argumentó Schönbach, era respeto. “A la altura de los ojos, él quiere respeto. Y Dios mío, darle respeto es de bajo costo, incluso sin costo alguno. Es fácil darle el respeto que exige y probablemente se merece”.

Los comentarios llegan en un momento en que la postura de Alemania en el conflicto entre Rusia y Ucrania está bajo un mayor escrutinio, ya que si bien el gobierno de Angela Merkel ejerció enormes presiones contra Putin en el pasado, hoy en día su dependencia del gas ruso pone en tela de juicio que Alemania se la vaya a jugar por defender a Ucrania.

El jefe de la armada también dijo que los territorios anexados de Crimea se habían “ido” y “nunca volverían” a Kiev, argumentando a favor de lazos económicos más estrechos con Rusia para contener el ascenso de China. “Tener este gran país, incluso si no es una democracia, como socio bilateral… probablemente mantiene a Rusia alejada de China”.

Describiéndose a sí mismo como “un católico romano muy radical“, Schönbach dijo que Rusia también era un “país cristiano, incluso si Putin es ateo, no importa“.

Los comentarios generaron fuertes críticas por parte del embajador de Ucrania en Alemania cuando surgieron en las redes sociales. Andriy Melnyk le dijo al periódico Die Welt que los comentarios de Schönbach habían “puesto a todo el público ucraniano en una profunda conmoción” y “cuestionado masivamente la confiabilidad y confiabilidad de Alemania, no solo desde el punto de vista ucraniano”.

Él dijo: “Esta actitud condescendiente inconscientemente también les recuerda a los ucranianos los horrores de la ocupación nazi, cuando los ucranianos fueron tratados como infrahumanos”.

En un comunicado emitido el sábado por la noche, Schönbach dijo que se había puesto en comunicación con la Ministra de Defensa de Alemania, la socialista Christine Lambrecht, y que habían llegado a un acuerdo para que sea relevado de sus funciones con efecto inmediato.

Mis comentarios descuidados en India sobre seguridad y política militar son una carga cada vez mayor para mi oficina”, dijo en su declaración, mostrando, aunque forzado, cierto arrepentimiento por sus dichos. “Considero que este paso es necesario para evitar más daños a la armada alemana, al ejército alemán, pero especialmente a la República Federal de Alemania”.

Según un informe en Der Spiegel, Lambrecht había convocado en una reunión el sábado por la mañana a Schönbach para una reunión el lunes, donde es probable que lo hayan retado, y despedido.

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Alemania

El nuevo gobierno socialista en Alemania cierra tres centrales nucleares y queda dependiente del gas de Rusia

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Ahora quedan tres centrales operativas que se cerrarán este año. Alemania deja de ser así un país nuclear, justo cuando Europa atraviesa una crisis energética por la suba del precio del gas.

En menos de un año Alemania se convertirá en un país sin energía atómica. Las centrales nucleares de Brockdorf, Emsland y Gröhnde, en el norte de Alemania, dejaron de funcionar el último día de 2021, en tanto en 2022 correrán la misma suerte las de Neckarshaim 2, Isar 2 y Gundremingen C, ubicadas en el sur de ese país.

Lo notable es que esto sucede en un contexto donde los precios de la energía a nivel mundial están por las nubes por diversas razones, pero uno de los principales motivos es que las principales economías del mundo están impulsando una transición verde a pesar de que la tecnología todavía no está lo suficientemente optimizada.

La temprana y forzada transición verde lleva a severos déficits energéticos que terminan supliendo comprando gas a países como Argelia o Rusia, o petróleo a Arabia Saudita o Irán. Esto genera la misma contaminación a nivel global (pero en otros países) y lleva a fuertes subas de precios, ya que estos países se pueden cartelizar al ser los únicos proveedores a gran escala de los hidrocarburos.

Países como Francia han decidido invertir fuertemente en las plantas nucleares, ya que, sin fallas en el proceso productivo, es la manera de generar energía más limpia que existe en la actualidad.

Pero en Alemania tienen otra concepción de las plantas nucleares. Desde la catástrofe de Chernobil en 1986, se creó un fuerte movimiento anti-nuclear en el país, y cuando cayó la Unión Soviética, todos los partidos alemanes acordaron imponer fuertes medidas regulatorias al sector.

La movida desembocó en una ley que se firmó en 2001, donde se estipuló que toda central debía desconectarse después de 32 años de funcionamiento. En ese momento la energía atómica representaba un 30% de la matriz energética en Alemania. El carbón representaba el 52% y las energías renovables apenas un 8%.

Pero después del accidente en Fukushima en 2011, cuando un tsunami impactó contra la central nuclear en Okuma, el gobierno de Merkel en Alemania decidió no construir nunca más nuevas plantas nucleares, por lo que las que se apaguen siguiendo la ley de 2001, no serán reemplazadas.

Es importante aclarar que la explosión en Chérnobil fue culpa de la desidia del régimen comunista soviético de una tecnología tan sensible como es la nuclear. Mientras que el accidente en Japón fue culpa de un tsunami. Dado que Alemania no tiene ni un régimen comunista ni la posibilidad de recibir el impacto de un tsunami, no debería preocuparse, pero la cuestión adquirió un fuerte tine político en las últimas décadas.

A partir del cierre de estas centrales térmicas, se agudizan las preocupaciones sobre el abastecimiento energético y el proceso de descarbonización.

Alemania es el país que más paga por la electricidad en Europa, lo que explica una suba del precio acumulada de más del 4% en el último año, cifra inusualmente alta para los países del Viejo Continente.

La mitad de la tarifa de energía esta compuesta por impuestos y recargos que sancionó el gobierno de Merkel para financiar la transición energética hacia energías renovables. Estas tasas no fueron suspendidas ni siquiera en pandemia y el nuevo gobierno socialista de Olaf Scholz prometió en campaña subirlas.

En otras palabras, Alemania ha decidido eliminar la energía más limpia de la humanidad por un miedo irracional, y en su lugar ha decidido comprar la energía más contaminante del mundo — el gas ruso — y ponerle un impuesto sideral que recae en los ciudadanos alemanes, para algún día en el futuro lejano incorporar energías renovables optimizadas a la matriz energética.

Esta decisión, además del claro problema económico, tiene un fuerte impacto geopolítico, ya que agudiza la dependencia de la enorme industria alemana del gas ruso, justo cuando la tensión de la Unión Europea con el gobierno de Putin por Ucrania está al límite.

Sobre el consenso de la medida, tres cuartas partes de los alemanes quieren que su gobierno tome medidas más duras contra la subida de precios y el 31 por ciento, casi un tercio, afirma que apoyaría el mantenimiento de la energía atómica si sirve para estabilizar los precios de la electricidad, según una encuesta del servicio de comparación de precios Verivox. Representa un aumento del 11 por ciento en el apoyo a la energía nuclear desde 2018.

El capitalismo ruso tiene de rehén a la gente de Putin... e incluso a él |  Opinión | Cinco Días

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Alemania

Alemania se convierte en el primer país del mundo en elevar el pase sanitario a tres dosis

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Momentáneamente se permitirá presentar un test negativo junto al pase sanitario de dos vacunas, pero en las próximas semanas solamente con tres dosis el pase se pondrá “verde”.

El canciller alemán Olaf Scholz, junto a los gobernador de los 16 estados del país, acordaron el viernes una nueva serie de restricciones sanitarias para frenar la propagación de la variante ómicron.

La nueva regla eleva el requerimiento para que el pase sanitario se ponga “verde” a tres dosis de la vacuna contra el coronavirus. Hasta la fecha, con dos dosis un ciudadano alemán podía gozar plenamente de sus derechos. Ahora, los perderá.

El acceso a restaurantes, bares, cines, teatros, y hasta el transporte público estará limitado a las personas con tres vacunas, o, momentáneamente, si tienen dos vacunas, podrán mostrar un test PCR de las últimas 48 horas.

Según explicó el gobierno socialista, la presentación del test es una medida transitoria, mientras se le da la oportunidad a los alemanes de vacunarse con la “dosis de refuerzo”. Pero que en algunas semanas será eliminado.

Es una regla estricta, pero necesaria que nos ayudará a controlar mejor las infecciones en el futuro de lo que es actualmente“, dijo Scholz, defendiendo la medida.

A pesar de no tener pruebas, Scholz dijo que “la mejor protección contra el omicron es una vacuna de refuerzo“. No hay evidencia que la vacuna frene el contagio de la nueva variante, y ya de por sí esta variante tiene una tasa de letalidad menor a la propia eficacia de la vacuna.

Olaf Scholz.

Esta fue la primera reunión con los líderes estatales del socialista Scholz desde que sucedió a Angela Merkel en el cargo en diciembre del año pasado, en un momento en que el nuevo gobierno alemán busca cumplir con su promesa de campaña de reforzar las medidas sanitarias.

La coalición de gobierno, liderada por el Partido Socialdemócrata (SPD), integra también a los ecologistas y a los liberales de izquierda, quienes a pesar de haber prometido una relajación de las restricciones en la campaña, cedieron en este punto a Scholz para poder formar gobierno.

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