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Alemania

Cae el partido de Merkel en elecciones regionales de dos Estados clave mientras crece la izquierda ecologista

Tanto el centro-derechista CDU de Merkel como el derechista conservador AfD cayeron significativamente en las elecciones regionales en 2 Estados clave de la política alemana. El centro y la centro-izquierda se consolidan.

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En las elecciones regionales de este 14 de marzo llevadas a cabo en los Estados de Baden-Wurtemberg y Renania-Palatinado, la izquierda logró un significativo aumento de escaños, de la mano de los ecologistas y del socialismo.
Esto vino en detrimento de una importante caída de la CDU de Merkel, que actualmente está atravesando un cambio de liderazgo que los está alejando de la centro-derecha hacia el centro o centro-izquierda
Además, la conservadora Alternativa por Alemania (AfD) sufrió grandes caídas en dos regiones que, si bien siempre han sido bastiones de la izquierda, había logrado importantes avances.
Baden-Wurtemberg es uno de los principales bastiones del partido Los Verdes, de ideología ecologista radical, y en estas elecciones lograron ganar mejorando ligeramente sus resultados de 2016, consolidándose como primera fuerza indiscutida en la región.
El líder de Los Verdes en el Estado, Winfried Kretschmann, a pesar de pertenecer a un partido progresista y de izquierda extrema, se define a sí mismo como conservador.
De hecho, en Baden-Wurtemberg le ha ido tan bien al partido ecologista porque a la agenda verde le suma varias propuestas de índole conservadora y, más allá de las fuertes regulaciones medioambientales, mantiene una economía de libre mercado. Esto cada vez atrae votos más votos de la centro-derecha.
Los Verdes gobiernan en coalición con la CDU, pero el rol de la democracia cristiana en el gobierno regional es cada vez menor.
Además, el centrista liberal FDP subió un poco mientras el derechista AfD bajó, con una caída de más de 5% que se tradujo en perder 6 escaños.

Infografía de @ElElectoral sobre los resultados completos de las elecciones en Baden-Wurtemberg en comparación con los de 2016.

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Por otro lado, en Renania-Palatinado los ganadores fueron los centro-izquierdistas del SPD, que bajan muy ligeramente pero se quedan con los mismos escaños de 2016 y aumentan su ventaja sobre su mayor rival, la CDU.

La coalición “Semáforo“, que agrupa a los Socialdemócratas (identificados con el color rojo), al FDP (liberales, amarillos) y a Los Verdes logró reforzar su mayoría, mientras que la extrema izquierda y la derecha conservadora bajaron.

CDU también baja, por la irrupción del partido Votantes Libres, de centro-derecha liberal pro-democracia directa, que logra entrar al parlamento por primera vez robándole todos los votos al partido de Merkel.

Infografía de @ElElectoral sobre los resultados completos de las elecciones en Renania-Palatinado en comparación con los de 2016. 

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En ambos comicios, la participación se fija alrededor del 64%, bajando aproximadamente 6 puntos respecto a las elecciones de 2016, probablemente por la pandemia del COVID-19.

El 25 de abril y el 6 de junio van a haber otras muy importantes elecciones regionales en las provincias de Turingia y Sajonia-Anhalt, respectivamente. 

En estas, se verá definitivamente si la caída de la derecha y la centro-derecha es un fenómeno de las dos regiones que votaron este mes o si es algo que está atravesando todo el país.

Además, Los Verdes tienen una prueba de fuego para ver si aprovechan este impulso para desbancar al SPD o a la CDU e imponerse como segunda fuerza nacional, rompiendo el status bipartidista que ha imperado en las últimas décadas.

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Alemania

El jefe de la Armada de Alemania dijo que hay que aliarse con Rusia contra China: Fue despedido inmediatamente

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El viceadmiral Kay-Achim Schönbach, quien estaba al frente de la Fuerza Naval hace un año, dijo que era una “tontería” que Alemania se peleara con Rusia en vez de aliarse con ella para enfrentar a China.

El jefe de la Armada alemana fue removido de su cargo después de decir en un evento transmitido en vivo que Putin “merece respeto” y que Occidente debería sumar a Rusia como un aliado en su guerra fría contra China.

Se trata de Kay-Achim Schönbach, quien dirigía la fuerza naval de Alemania desde marzo del 2021, quien además calificó de “absurdo” que Ucrania vaya a recuperar Crimea (anexada por Rusia en 2014) y cuestionó duramente la política exterior de la Cancillería de su país.

Sus comentarios los hizo en una charla organizada por un grupo de analistas políticos en Delhi el viernes, donde se lo convocó para hablar de los conflictos internacionales actuales, pero la situación en Ucrania fue la indudable protagonista de la jornada.

Al responder preguntas después de una breve presentación, Schönbach pareció restar importancia a la posibilidad de un conflicto militar con Rusia y Ucrania. “¿Rusia está realmente interesada en tener una pequeña franja de suelo ucraniano para integrarse en su país?” dijo el hombre de 56 años. “No. Putin está presionando porque sabe que puede hacerlo, y le sirve dividir la Unión Europea”.

Lo que Putin realmente quería, argumentó Schönbach, era respeto. “A la altura de los ojos, él quiere respeto. Y Dios mío, darle respeto es de bajo costo, incluso sin costo alguno. Es fácil darle el respeto que exige y probablemente se merece”.

Los comentarios llegan en un momento en que la postura de Alemania en el conflicto entre Rusia y Ucrania está bajo un mayor escrutinio, ya que si bien el gobierno de Angela Merkel ejerció enormes presiones contra Putin en el pasado, hoy en día su dependencia del gas ruso pone en tela de juicio que Alemania se la vaya a jugar por defender a Ucrania.

El jefe de la armada también dijo que los territorios anexados de Crimea se habían “ido” y “nunca volverían” a Kiev, argumentando a favor de lazos económicos más estrechos con Rusia para contener el ascenso de China. “Tener este gran país, incluso si no es una democracia, como socio bilateral… probablemente mantiene a Rusia alejada de China”.

Describiéndose a sí mismo como “un católico romano muy radical“, Schönbach dijo que Rusia también era un “país cristiano, incluso si Putin es ateo, no importa“.

Los comentarios generaron fuertes críticas por parte del embajador de Ucrania en Alemania cuando surgieron en las redes sociales. Andriy Melnyk le dijo al periódico Die Welt que los comentarios de Schönbach habían “puesto a todo el público ucraniano en una profunda conmoción” y “cuestionado masivamente la confiabilidad y confiabilidad de Alemania, no solo desde el punto de vista ucraniano”.

Él dijo: “Esta actitud condescendiente inconscientemente también les recuerda a los ucranianos los horrores de la ocupación nazi, cuando los ucranianos fueron tratados como infrahumanos”.

En un comunicado emitido el sábado por la noche, Schönbach dijo que se había puesto en comunicación con la Ministra de Defensa de Alemania, la socialista Christine Lambrecht, y que habían llegado a un acuerdo para que sea relevado de sus funciones con efecto inmediato.

Mis comentarios descuidados en India sobre seguridad y política militar son una carga cada vez mayor para mi oficina”, dijo en su declaración, mostrando, aunque forzado, cierto arrepentimiento por sus dichos. “Considero que este paso es necesario para evitar más daños a la armada alemana, al ejército alemán, pero especialmente a la República Federal de Alemania”.

Según un informe en Der Spiegel, Lambrecht había convocado en una reunión el sábado por la mañana a Schönbach para una reunión el lunes, donde es probable que lo hayan retado, y despedido.

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Alemania

El nuevo gobierno socialista en Alemania cierra tres centrales nucleares y queda dependiente del gas de Rusia

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Ahora quedan tres centrales operativas que se cerrarán este año. Alemania deja de ser así un país nuclear, justo cuando Europa atraviesa una crisis energética por la suba del precio del gas.

En menos de un año Alemania se convertirá en un país sin energía atómica. Las centrales nucleares de Brockdorf, Emsland y Gröhnde, en el norte de Alemania, dejaron de funcionar el último día de 2021, en tanto en 2022 correrán la misma suerte las de Neckarshaim 2, Isar 2 y Gundremingen C, ubicadas en el sur de ese país.

Lo notable es que esto sucede en un contexto donde los precios de la energía a nivel mundial están por las nubes por diversas razones, pero uno de los principales motivos es que las principales economías del mundo están impulsando una transición verde a pesar de que la tecnología todavía no está lo suficientemente optimizada.

La temprana y forzada transición verde lleva a severos déficits energéticos que terminan supliendo comprando gas a países como Argelia o Rusia, o petróleo a Arabia Saudita o Irán. Esto genera la misma contaminación a nivel global (pero en otros países) y lleva a fuertes subas de precios, ya que estos países se pueden cartelizar al ser los únicos proveedores a gran escala de los hidrocarburos.

Países como Francia han decidido invertir fuertemente en las plantas nucleares, ya que, sin fallas en el proceso productivo, es la manera de generar energía más limpia que existe en la actualidad.

Pero en Alemania tienen otra concepción de las plantas nucleares. Desde la catástrofe de Chernobil en 1986, se creó un fuerte movimiento anti-nuclear en el país, y cuando cayó la Unión Soviética, todos los partidos alemanes acordaron imponer fuertes medidas regulatorias al sector.

La movida desembocó en una ley que se firmó en 2001, donde se estipuló que toda central debía desconectarse después de 32 años de funcionamiento. En ese momento la energía atómica representaba un 30% de la matriz energética en Alemania. El carbón representaba el 52% y las energías renovables apenas un 8%.

Pero después del accidente en Fukushima en 2011, cuando un tsunami impactó contra la central nuclear en Okuma, el gobierno de Merkel en Alemania decidió no construir nunca más nuevas plantas nucleares, por lo que las que se apaguen siguiendo la ley de 2001, no serán reemplazadas.

Es importante aclarar que la explosión en Chérnobil fue culpa de la desidia del régimen comunista soviético de una tecnología tan sensible como es la nuclear. Mientras que el accidente en Japón fue culpa de un tsunami. Dado que Alemania no tiene ni un régimen comunista ni la posibilidad de recibir el impacto de un tsunami, no debería preocuparse, pero la cuestión adquirió un fuerte tine político en las últimas décadas.

A partir del cierre de estas centrales térmicas, se agudizan las preocupaciones sobre el abastecimiento energético y el proceso de descarbonización.

Alemania es el país que más paga por la electricidad en Europa, lo que explica una suba del precio acumulada de más del 4% en el último año, cifra inusualmente alta para los países del Viejo Continente.

La mitad de la tarifa de energía esta compuesta por impuestos y recargos que sancionó el gobierno de Merkel para financiar la transición energética hacia energías renovables. Estas tasas no fueron suspendidas ni siquiera en pandemia y el nuevo gobierno socialista de Olaf Scholz prometió en campaña subirlas.

En otras palabras, Alemania ha decidido eliminar la energía más limpia de la humanidad por un miedo irracional, y en su lugar ha decidido comprar la energía más contaminante del mundo — el gas ruso — y ponerle un impuesto sideral que recae en los ciudadanos alemanes, para algún día en el futuro lejano incorporar energías renovables optimizadas a la matriz energética.

Esta decisión, además del claro problema económico, tiene un fuerte impacto geopolítico, ya que agudiza la dependencia de la enorme industria alemana del gas ruso, justo cuando la tensión de la Unión Europea con el gobierno de Putin por Ucrania está al límite.

Sobre el consenso de la medida, tres cuartas partes de los alemanes quieren que su gobierno tome medidas más duras contra la subida de precios y el 31 por ciento, casi un tercio, afirma que apoyaría el mantenimiento de la energía atómica si sirve para estabilizar los precios de la electricidad, según una encuesta del servicio de comparación de precios Verivox. Representa un aumento del 11 por ciento en el apoyo a la energía nuclear desde 2018.

El capitalismo ruso tiene de rehén a la gente de Putin... e incluso a él |  Opinión | Cinco Días

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Alemania

Alemania se convierte en el primer país del mundo en elevar el pase sanitario a tres dosis

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Momentáneamente se permitirá presentar un test negativo junto al pase sanitario de dos vacunas, pero en las próximas semanas solamente con tres dosis el pase se pondrá “verde”.

El canciller alemán Olaf Scholz, junto a los gobernador de los 16 estados del país, acordaron el viernes una nueva serie de restricciones sanitarias para frenar la propagación de la variante ómicron.

La nueva regla eleva el requerimiento para que el pase sanitario se ponga “verde” a tres dosis de la vacuna contra el coronavirus. Hasta la fecha, con dos dosis un ciudadano alemán podía gozar plenamente de sus derechos. Ahora, los perderá.

El acceso a restaurantes, bares, cines, teatros, y hasta el transporte público estará limitado a las personas con tres vacunas, o, momentáneamente, si tienen dos vacunas, podrán mostrar un test PCR de las últimas 48 horas.

Según explicó el gobierno socialista, la presentación del test es una medida transitoria, mientras se le da la oportunidad a los alemanes de vacunarse con la “dosis de refuerzo”. Pero que en algunas semanas será eliminado.

Es una regla estricta, pero necesaria que nos ayudará a controlar mejor las infecciones en el futuro de lo que es actualmente“, dijo Scholz, defendiendo la medida.

A pesar de no tener pruebas, Scholz dijo que “la mejor protección contra el omicron es una vacuna de refuerzo“. No hay evidencia que la vacuna frene el contagio de la nueva variante, y ya de por sí esta variante tiene una tasa de letalidad menor a la propia eficacia de la vacuna.

Olaf Scholz.

Esta fue la primera reunión con los líderes estatales del socialista Scholz desde que sucedió a Angela Merkel en el cargo en diciembre del año pasado, en un momento en que el nuevo gobierno alemán busca cumplir con su promesa de campaña de reforzar las medidas sanitarias.

La coalición de gobierno, liderada por el Partido Socialdemócrata (SPD), integra también a los ecologistas y a los liberales de izquierda, quienes a pesar de haber prometido una relajación de las restricciones en la campaña, cedieron en este punto a Scholz para poder formar gobierno.

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