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Alemania

Profesores en Alemania se unen contra el lenguaje inclusivo y el gobierno de Merkel cede: “Es mejor no usarlo”

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La titular del Ministerio de la Mujer de Alemania recomendó no usar lenguaje inclusivo en las comunicaciones administrativas y apoyó al colectivo de profesores que pide eliminarlo de las clases.

En los últimos meses en Alemania, mientras la campaña electoral que terminó ganando el socialismo se intensificaba, aparecía en paralelo una enrome polémica en torno al lenguaje inclusivo.

Como en todas las lenguas latinas, el plural alemán suele coincidir con el masculino y eso le dio el puntapié al feminismo radical para presionar por un cambio de lenguaje y la introducción de una letra que difiera del masculino para “incluir” a hombres, mujeres y transgénero.

Este absurdo, si bien ningún partido en Alemania excepto el AfD se animó a repudiar, ha vuelto al centro de la escena por una protesta de profesores escolares que se extiende desde 2019, cuando firmaron un “manifiesto de resistencia” pidiendo que se pusiera fin a estos atentados lingüísticos en los ámbitos educativos: “Hacemos un llamamiento a políticos, autoridades, empresas, sindicatos, comités de empresa y periodistas: ¡defiendan el idioma alemán contra estas tonterías de género!”

Firmaban el manifiesto Walter Krämer, presidente de la Asociación de la Lengua Alemana, Josef Kraus, presidente de la Asociación Alemana de Maestros, la escritora Monika Maron, ganador del Premio de los Medios a la Cultura del Idioma Wolf Schneider, las escritoras Angelika Klüssendorf y Cora Stephan, el filósofo Rüdiger Safranski, el novelista Peter Schneider, el actor Dieter Hallervorden y el ex director del Bild Zeitung Kai Diekmann, entre otros periodistas, artistas y principalmente, profesores.

El denominado lenguaje inclusivo se basa, en primer lugar, en un error general; en segundo lugar, da lugar a estructuras lingüísticas ridículas; en tercer lugar, no puede sostenerse de forma coherente; y en cuarto, no contribuye a mejorar la posición de las mujeres en la sociedad”, decía, contundente, el texto.

El error es que “no existe una conexión fija entre el lenguaje gramatical y el sexo”. Como ejemplo señalaba que “jirafa” es femenino en alemán -como en castellano- aunque hablemos del macho de la especie; y “caballo” es neutro en alemán, idioma que tiene tres géneros.

El género es simplemente una forma de repartir los sustantivos en cajas“, explica en el manifiesto Walter Krämer, “Pero es un error histórico considerar que todas las palabras que terminan en el cajón que utiliza el artículo masculino correspondan intrínsecamente a seres de género masculino”.

Y en cuanto a la tan mentada invisibilización de la mujer, el texto ironiza: “En la Ley Fundamental de Bonn (es decir, la Constitución alemana), hay hasta veinte referencias al Canciller en masculino, y eso no le ha impedido a Angela Merkel serlo varias veces”.

En marzo pasado, el Consejo de la Ortografía Alemana, que tiene funciones similares a las de la Real Academia de la Lengua Española, como la preservación de la uniformidad de la ortografía, se había pronunciado en contra del uso de estas formas que buscan indicar varios géneros en una sola palabra porque “perjudica la comprensión”.

Ni hablar de la lectura en voz alta. Como en castellano, idioma en el que tampoco es imposible pronunciar una palabra con equis o arroba. Por ejemplo, la palabra “lectores”, en alemán leser, podría aparecer así: leser*innen, leser_innen o leser:innen.

El asterisco, el guión bajo y los dos puntos se usa para agregar una declinación femenina a la palabra. Otro ejemplo: Bürger*innen (ciudadanxs). Tan ilegible como la equis o la arroba. Se supone que el uso de esas terminaciones visibiliza a las mujeres y a los transgénero en el lenguaje.

La comunicación jamás falló, ni en Alemania ni en ninguna parte del mundo, por este supuesto problema de representación. Por lo tanto, es claro que el lenguaje inclusivo tiene una razón puramente política.

“El asterisco de género carga increíblemente los textos con palabras y signos que no tienen nada que ver con el contenido y a veces incluso lo opacan”, dijo Doris Mendlewitsch, profesora de alemán para hijos de inmigrantes“El asterisco de género carga increíblemente los textos con palabras y signos que no tienen nada que ver con el contenido y a veces incluso lo opacan”, dijo Doris Mendlewitsch, profesora de alemán.

La respuesta del gobierno: A poco tiempo de dejar el poder, Merkel cede

Ante este reclamo por parte de profesores, luego de las elecciones y de un creciente clamor popular por una acción del Estado para terminar con este flagelo en las escuelas públicas del país, la respuesta del gobierno de Angel Merkel fue débil, pero se posicionó en contra.

Merkel envió a la Ministra de la Mujer, la socialdemócrata Christine Lambrecht, a que dé una conferencia de prensa donde finalizó recomendando no usar el lenguaje inclusivo.

La funcionaria saliente, integrante de la “gran coalición” que dirigía Angela Merkel, rechazó el uso de asteriscos, dos puntos o guion bajo, los signos con los cuales se representan las formas inclusivas en idioma alemán, ya que “produce confusión y alarga los procesos de comunicación innecesariamente“.

Su recomendación va dirigida a todas las oficinas bajo su jurisdicción, a la administración federal -Cancillería y ministerios-, a los tribunales y a las fundaciones federales de derecho público. “Los caracteres especiales como componentes de la palabra, en la comunicación oficial, no deben utilizarse”, dice la circular enviada por la ministra, en la cual cita al Consejo Alemán de Ortografía, que señaló que esas modalidades no son comprensibles para todos.

En su recomendación, la Ministra mencionó que en ciertas universidades, como la de Baviera, ya se está prohibiendo el uso de lenguaje inclusivo de género. El argumento, además de la deformación caprichosa y artificial del idioma, es de orden práctico: complica la escritura y se pierde mucho tiempo con el desdoblamiento.

“Alarga mucho las clases decir ‘los alumnos y las alumnas’”, dijo Lambrecht, con toda lógica. A pesar del tono del comunicado, la circular no es vinculante y no penaliza a quien lo haga.

Christine Lambrecht, ministra para las Mujeres del gobierno alemán (Getty)Christine Lambrecht, ministra de las Mujeres del gobierno alemán.

Alemania

Gobierno alemán pondrá en funcionamiento plantas de carbón que había decomisado para la “transición verde”

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El ministro de Economía, Robert Habeck, de Los Verdes, anunció que se activarán las centrales térmicas que permanecían en la reserva para disminuir la demanda de gas ruso.

Esta semana, la estatal rusa de energía Gazprom, redujo en un 60% los suministros de gas a Alemania, en respuesta a la visita del canciller Olaf Scholz a Kiev donde se comprometió a dar más apoyo a Ucrania, con envíos de armas y dinero.

Desde el Kremlin achacan la caída del suministro a “problemas de mantenimiento” pero no dan una fecha en la que el sistema podría estar “arreglado”. Desde el Gobierno alemán aseguran que es una respuesta política a su decisión de respaldar al presidente ucraniano, Volodimir Zelénski.

Alemania es uno de los países más dependientes del gas ruso de toda Europa. El 55% de su matriz energética depende del gas que llega desde Rusia a través del gasoducto Nordstream. Esto no es casual y fue diseñado así por el gobierno de Ángela Merkel.

En 2011, la entonces canciller decidió anunciar el cierre gradual de todas las plantas nucleares, y reemplazarlas por energías renovables, como molinos, represas y paneles solares.

Sin embargo, estos métodos de producción de energía resultaron insuficientes y para no quedarse sin luz, Merkel pactó con Rusia una masiva importación de gas como medida “temporal”, hasta que la inversión en energías renovables dé un salto tecnológico que las permita ser competitiva.

Pasó más de una década y a pesar de miles de millones de dólares en inversión pública para investigación y desarrollo, el salto tecnológico todavía no llegó, y el gas ruso sigue siendo el único sostén de la “economía verde” de Alemania.

Ahora, con la guerra y la decisión de Rusia de aprovecharse de esta situación adversa, el Gobierno alemán, compuesto por una coalición de socialistas, ecologistas y liberales, anunció que volverá a la producción de energía más rudimentaria y contaminante: la quema de carbón.

Este domingo, el ministro de Economía y Energía, Robert Habeck, de Los Verdes, anunció que activarán nuevamente las centrales térmicas que habían sido decomisadas y puestas en reserva por las políticas verdes de Merkel.

Habeck, quien se desempeña como super-ministro de la coalición “semáforo”, había sido designado por su “brillante” programa para lograr la transición energética a una economía completamente libre de emisiones para 2050. Desde ya, ese plan quedó en el tacho.

El ministro también anticipó que pueden llegar a haber cortes de luz en invierno, por lo que recomiendan a los ciudadanos “ahorrar” energía lo más posible durante este verano, y que llegado el invierno europeo, a fin de año, reducir el consumo a un mínimo.

Muchas de las plantas de carbón estaban en proceso de desmantelamiento, y las empresas que las operaban estaban repartiendo planes de retiro para todo su personal, debido a las mismas políticas verdes de Habeck.

Las energéticas responsables de las plantas paradas, están modificando sus planes de desmantelamiento para poder operar por lo menos dos años más. Por ejemplo, la eléctrica RWE está frenando las jubilaciones y prejubilaciones de los trabajadores de tres centrales de lignito mientras prepara la contratación de nuevos empleados.

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Alemania

Brutal ataque terrorista armenio en Alemania: Un hombre atropelló a 30 personas con su auto en Berlín

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El terrorista armenio dejó al menos un muerto y varios heridos. En su auto, tenía una carta con brutales críticas al gobierno y la sociedad alemana por dejar entrar turcos al país.

Un hombre de origen armenio se subió a la vereda con su auto este miércoles en la arteria comercial más importante y concurrida de Berlín, y atropelló a más de 30 personas, asesinando hasta el momento a una mujer de 51 años, y dejando a más de 12 personas en estado grave y permanecen hospitalizados.

El autor de este ataque terrorista es un alemán de origen armenio de 29 años, quien fue detenido por dos ciudadanos cuando intentaba escapar y actualmente se encuentra arrestado por las autoridades.

Según el diario alemán Bild, el hombre tenía banderas y panfletos en contra de Turquía, y gritó frases en contra de Azerbaiyán, país que actualmente se encuentra ocupando la región armenia de Nagorno-Karabaj, luego de ganar la reciente guerra contra Armenia.

La policía todavía no se ha animado a categorizar el ataque como terrorista de manera oficial, pero uno de los oficiales que atendió a la prensa en el lugar de los hechos, aseguró que “definitivamente no fue un accidente, sino obra de un maníaco homicida, un asesino a sangre fría”.

Bild cita fuentes de la investigación, y asegura que el individuo dejó un escrito anunciando su ataque terrorista. El documento, al parecer, fue hallado por los agentes al registrar el vehículo.

No se trata de una carta en la que reivindica el ataque como tal, pero sí marca una fuerte posición política respecto a Turquía y la relación de Alemania con Turquía“, declaró una portavoz de la Policía, que rehusó ir más allá porque “aún se está examinando la naturaleza de los documentos e inscripciones carteles encontrados en el coche“.

Entretanto, sí se ha confirmado que el automóvil que conducía el autor de este atentado pertenecía a su hermana, y que él era un conocido de la Policía, ya que tenía antecedentes penales y varias denuncias por extremismo.

Se especula que el sujeto, identificado hasta el momento por su nombre, Gor, y por la primer letra de su apellido, que empieza con H, era un radical extremista por la causa armenia, y estaba extremadamente enojado por cómo el Estado alemán permite que inmigrantes turcos entren al país casi sin controles.

El atropello se produjo a las 10:30 de la manaña, cuando un Renault Clio gris invadió la acera de la Rankestrasse, donde la famosa avenida Kurfürstendamm se convierte en la Tauentzienstrasse, arrollando a los peatones.

Tras un recorrido de unos 200 metros, el coche volvió a la calzada y de nuevo a la acera, para arremeter contra un local en la Marburger Strasse. Por suerte, en la tienda, una filial de la cadena de droguerías Douglas, no hubo víctimas.

La primera embestida fue contra un grupo de escolares de Hesse de excursión en Berlín. Una de las maestras que viajaba con el grupo, de 51 años, perdió la vida, mientras que otra docente se encuentra en estado crítico.

The approximate route the driver took is outlined in red, before he crashed and was tackled by passersby
At least one person is dead after a car ploughed into crowds of people on a street packed with shops and cafes in western Berlin around 10.30am Wednesday

En la misma intersección de la avenida, en diciembre de 2016 el yihadista tunecino Anis Amri estrelló deliberadamente un camión robado contra un popular mercadillo navideño y mató a 13 personas de diversas nacionalidades. Amri, secuestró un camión, mató al conductor y luego lo estrelló contra el concurrido mercado navideño que allí se celebraba, donde también hirió a unas 70.

Desde entonces, la plaza de la iglesia Gedächtniskirche está protegida con bloques de hormigón y a los pies del cual arden velas en memoria de las víctimas. Pero nada de esto frenó al ahora terrorista armenio

Amri, un inmigrante ilegal que se movía por Europa como solicitante de asilo y con distintas identidades, se logró escapar de la zona del ataque y estaba preparando otro atentado en Italia, cuando fue abatido en una estacón de tren cerca de Milán por la policía italiana.

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La inflación de Alemania llegó al 7,9% en mayo, la cifra más alta desde diciembre de 1973

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Los precios minoristas subieron un 0,9% en mayo, mientras que habían repuntado un 0,7% en abril y hasta un 2,5% en marzo. Es la inflación más alta de la historia desde la reunificación.

La Oficina Federal de Estadística anunció que los precios minoristas subieron un 0,9% en mayo frente al mes anterior. Se observa una tenue desaceleración frente a los aumentos de abril (0,7%) y los aumentos de marzo (2,5%), pero el alza inflacionaria es la más drástica de las últimas décadas.

Al contrario de lo que sugiere el Gobierno del socialdemócrata Olaf Scholz, la inflación no se debe a la guerra entre Rusia y Ucrania, sino que responde al descalabro monetario permitido y defendido por la presidente del Banco Central Europeo y exdirectora del FMI, la economista francesa Christine Lagarde.

El shock de oferta por la guerra de Ucrania impactó violentamente en el IPC de marzo como consecuencia de la rigidez hacia la baja del nivel general de precios y el aumento de la energía, pero pasado el shock, los aumentos generalizados y sostenidos en el nivel del IPC responden a la política monetaria y forman inflación propiamente dicha.

En comparación con el mes de mayo de 2021, la inflación interanual de Alemania llegó al 7,9% y fue la más elevada desde diciembre de 1973. A su vez, estas cifras tan elevadas de inflación no se registraban en el país desde enero de 1952 en la Alemania de posguerra y en plena reconstrucción económica.

Los precios de la energía aumentaron hasta un 38,3% entre mayo de 2022 y mayo de 2021, y en el mismo período los alimentos aumentaron un 11,8%. Estos dos sectores lideraron los aumentos de precios en el mes.

La situación se torna aún más delicada si se tiene en cuenta que Alemania aún no logró recuperar el nivel de actividad económica real que tenía antes de la pandemia. El PBI trimestral alemán acumula una caída del 1,14% entre diciembre de 2019 y marzo de 2022. Además, la economía se encuentra virtualmente estancada desde septiembre de 2021 a pesar de los sucesivos programas de estímulos monetarios y fiscales.

Sin haber salido de la recesión y en presencia de la inflación más alta de las últimas cinco décadas, la economía más importante de Europa permanece atrapada en una situación de estanflación.

Los datos para el sector industrial son aún más negativos. La industria alemana no solamente no pudo recuperarse del shock por la pandemia en marzo de 2020, sino que además permanece en declive desde junio de 2018. El índice de producción industrial acumula una drástica caída de 10,6% entre 2018 y 2022, y una contracción del 5,2% desde febrero de 2020

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