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Francia

Crisis jubilatoria en Francia: Macron demora la reforma previsional mientras el sistema de reparto está en quiebra

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El mandatario retrasó la presentación de su proyecto de reforma previsional al próximo 10 de enero, debido a fuertes discrepancias con sindicatos y grupos parlamentarios. Las medidas tienen por objetivo preservar el sistema disfuncional que opera en Francia. 

El presidente Emmanuel Macron anunció el retraso de la presentación de su programa definitivo para reformar el sistema previsional francés. El lanzamiento de las iniciativas estaba previsto para el próximo jueves en la asamblea legislativa, pero finalmente tendrá lugar el día 10 de enero.

La demora para el anuncio de las medidas fue marcada por las fuertes discrepancias de los grupos parlamentarios opositores al Gobierno (tanto de la izquierda como de la derecha), así como la negativa de los sindicatos a aceptar el programa.

La reforma previsional de Macron tiene por objetivo preservar el régimen de reparto que impera en Francia desde hace más de 70 años, aunque esto se produzca a costa de los intereses del ahorro de los trabajadores y futuros pensionados. 

Frente al envejecimiento poblacional existen dos opciones: preservar un sistema de reparto y reparametrizarlo constantemente para evitar su quiebra (reduciendo pensiones y ampliando plazos de jubilación), o elegir la capitalización individual como una solución definitiva para el problema intertemporal. El presidente Macron eligió la primera opción, a pesar de que en múltiples conferencias de prensa en el pasado había defendido la privatización del sistema. 

Los principales puntos de la reforma Macron

Aumento de la edad jubilatoria

El Estado francés fijaba una edad de 62 años para poder jubilarse, y siempre y cuando se hayan registrado hasta 43 años de trabajo. Hasta ahora, el único parámetro que se había ajustado en el sistema fue la cantidad de años de trabajo requeridos, pero a partir de la reforma de Macron la edad jubilatoria aumentaría hasta los 65 años

Esta medida apunta a compensar, al menos parcialmente, la creciente brecha entre los jubilados en la población pasiva y los trabajadores cotizantes que deben generar ingresos para costear los haberes previsionales.

Centralización del sistema

Francia se rige por un sistema previsional fragmentado en las siguientes instituciones: la Caja Nacional de Seguro de Vejez (CNAV por sus siglas en francés) para trabajadores del sector privado, un régimen de base, y un régimen complementario

Estas instituciones contienen hasta el 68% de los trabajadores afiliados a la seguridad social. El resto de los cotizantes está asociados a regímenes especiales que cuenta con hasta 42 especificidades, dependiendo del sector en donde se trabaje.

La reforma de Macron propone eliminar estas instituciones y crear un único sistema centralizado y universal que concentre todas las funciones. Un sistema de “caja única” de pensiones que monopolice tanto las tareas de recaudación de ingresos a la seguridad social como la distribución de haberes entre los afiliados. 

Modificación de la fórmula previsional

La reforma de Macron propone eliminar el sistema de cálculo de las pensiones a partir de los mejores 25 años cotizados, y en su lugar implementar un sistema de “puntos” por medio de los cuales se determinaría la pensión de cada persona. 

El sistema de puntos funcionaría de la siguiente manera: cada punto tendrá un valor de 0,55 euros por cada 10 euros cotizados. Por ejemplo, si una persona cotiza 300.000 euros obtiene 30.000 puntos, y por lo tanto su jubilación convertida a 0,55 euros por punto sería de 16.500 euros por año y 1375 euros por mes. 
De esta manera se calcularía el haber jubilatorio para cada tipo de cotizante dentro del sistema universal, y todos bajo las mismas reglas de juego. Asimismo, pese a la fórmula, el Estado francés garantizaría una pensión mínima de 1.100 euros por mes.

Los cambios propuestos por Macron limitarían la expansión del gasto previsional, que ya supera los 15 puntos del PBI. Sin embargo, constituye un paliativo meramente temporal. Una vez que se haya consumido por completo el ahorro por los nuevos parámetros, la sociedad francesa se verá obligada a discutir nuevamente otra reforma previsional si es que continúa la tendencia por el envejecimiento poblacional. 

Se entra así en un ciclo por el cual se necesitarán cada vez más reformas para aumentar la edad de jubilación, reducir haberes potenciales, y ampliar el plazo de cotización requerido para jubilarse. El sistema de reparto es incompatible con el envejecimiento poblacional, y por su propia arquitectura es incapaz de ofrecer una solución a largo plazo

Francia

“Fuerzas Armadas preparadas para guerras brutales y numerosas”: Francia aumentará el gasto militar a más de 400.000 millones de euros

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Tras los anuncios de las principales potencias de aumentar el gasto militar en los próximos años en el marco de una nueva carrera armamentística, Francia aumentará el presupuesto en defensa en un 33%.

El presidente francés Emmanuel Macron anunció esta semana un masivo aumento del 33% en el gasto de Defensa, que pasará de 259.000 millones a 413.000 millones de euros. En el contexto de una creciente carrera armamentística en Europa, Macron justificó la decisión en que “la nación debe transformar sus Fuerzas Armadas para estar preparadas para guerras más brutales y numerosas”.

Este aumento en el presupuesto de Defensa durará todo el período comprendido entre 2024 y 2030, según anunció el presidente francés desde la base aérea de Mont-de-Marsan el pasado 20 de enero.

En el discurso de Macron, el mandatario señaló que este aumento presupuestario estará destinado a la reparación y mantenimiento del equipamiento de las Fuerzas y su posterior transformación “para las guerras del futuro”, como así también reforzar los mecanismos de disuasión nuclear “por su vital importancia tras el conflicto en Ucrania”.

Actualmente, solo 9 países tienen armas nucleares: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, India, Pakistán, Corea del Norte (no confirmado), Israel (no confirmado) y, por supuesto, Francia. De estos, la nación francesa es el quinto país con más cantidad de ojivas nucleares, con un estimado de 290.

Fuente: Federation of American Scientists

Además de las prioridades señaladas previamente, se buscará aumentar en un 60% los fondos para los servicios de información e inteligencia con el objetivo de hacer frente a los ataques cibernéticos.

Otro de los temas que tocó Macron fue “duplicar la reserva operativa” para tener más unidades disponibles según las necesidades del momento, lo que implicaría un mayor volumen de ciudadanos con voluntad de prepararse militarmente.

En cuanto a desarrollo tecnológico, la “digitalización acelerada del campo de batalla” requiere de una mayor inversión en nuevas tecnologías de precisión. Frente a esto, se prevé el desarrollo de un “portaaviones de nueva generación” y de invertir más en herramientas como los drones.

La nueva carrera armamentística

Sin lugar a dudas, desde el desencadenamiento de la guerra en Ucrania y el aumento de tensiones bélicas en el Mar de Sur de China, el mundo se encuentra nuevamente envuelto en una carrera armamentística.

Dejando de lado aquellos gobiernos que minimizan y desprecian la necesidad de proveerse de capacidades de defensa serias, como el argentino, los países del mundo se encuentran envueltos en un aumento del gasto en defensa sin precedentes.

Estados Unidos, la principal potencia militar del planeta, anunció un incremento del 8% en el presupuesto de Defensa para el año 2023, alcanzando así un total de US$ 858.000 millones dólares en gasto militar. Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, el gobierno norteamericano ha donado en armamento militar y municiones casi 28.000 millones de dólares.

A comienzos de este año, Lockheed Martin informó que completó la producción y entrega de un total de 398 cazas F-35 Lightning II, cazas de quinta generación que tuvieron como destino las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y diversos aliados alrededor de mundo. Esta misma empresa ya se adjudicó otro contrato por otros 127 cazas a entregar hasta 2026.

Por su parte, Rusia, a través de su Ministerio de Defensa anunció el refuerzo de sus capacidades nucleares estratégicas para el año 2023, con un mayor despliegue de misiles nucleares de ojivas múltiples y una mayor modernización de su división de bombarderos estratégicos de largo alcance.

En 2023, Rusia recibirá 22 lanzadores con misiles balísticos intercontinentales “Yars”, “Avangard” y “Sarmat“, 3 bombarderos estratégicos Tu-160, 1 submarino nuclear del proyecto “Borey-A“, y otras naves de superficie y armamento de su industria militar nacional.

Japón, la tercera economía del mundo, anunció también el mayor rearme de su ejército desde la Segunda Guerra Mundial. El presupuesto de defensa del país nipón se incrementará hasta alcanzar el 2% del PBI para el año 2027, en el marco de un programa de desarrollo de defensa por valor de US$ 314.000 millones de dólares.

Alemania, la cuarta economía mundial, anunció en 2022 un acuerdo entre el oficialismo y la oposición conservadora para asignar 100.000 millones de euros para comprar armas y equipamiento para su ejército, aumentando drásticamente su presupuesto en Defensa. Es una constante que también se puede ver en Taiwán, Corea del Sur, India y muchos países más.

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Economía

La peligrosa reforma previsional de Macron propone mantener el déficit fiscal en cifras récord hasta 2026

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El mandatario francés se niega a adoptar medidas fiscales duras para la reforma del sistema de pensiones, e incluso desatendió las recomendaciones del FMI que le pedían un déficit menor al 5% anual. La deuda del país ya supera el 112% del PBI y es la cuarta más alta de Europa. 

El presidente Emmanuel Macron volvió a sacar a relucir su pasado socialista y se negó a revisar la reforma del sistema de pensiones francés que anunció en 2022 a pesar de las fuertes advertencias de economistas y del propio FMI sobre el nivel de deuda que produciría.

Lejos de arreglar uno de los sistemas previsionales más comprometidos de Europa en términos de sostenibilidad y solvencia a largo plazo, el plan de Macron se basa puramente en una estrategia política, que busca “preservar” las jubilaciones estatales a cambio de engrandecer el agujero fiscal.

Descartando cualquier posibilidad de introducir un sistema de capitalización privado, Macron propuso elevar la edad mínima de jubilación de los 62 años hasta los 64 y endurecer los requisitos para percibir el 100% del haber jubilatorio correspondiente, demandando que los cotizantes deban haber aportado al menos 43 años de su vida

La recalibración constante de parámetros es algo usual para mantener sistemas de reparto estatal bajo un proceso de envejecimiento poblacional, pero sin un cambio radical en estos números o sin la introducción de participación privada, el déficit fiscal del gobierno francés no hará más que aumentar año a año.

Las tímidas reformas de Macron, apuntaladas por su primera ministra, la socialista Élisabeth Borne, situarán el déficit fiscal consolidado de Francia en torno al 5% del PBI todos los años entre 2023 y 2026.

Actualmente, el déficit presupuestario del gobierno asciende en el 6,5%, después de dos años de expansiones del gasto público por la pandemia, pero las previsiones del Ministerio de Economía, que idealizaban una reforma de pensiones más estricta, apuntaban a una fuerte reducción en los próximos años.

Sin embargo, viendo su caída en la intención de votos en la última elección, Macron ordenó a su campo realizar una reforma del sistema de jubilaciones más tenue, que evite perder el voto de izquierda que respalda las pensiones estatales.

Los cambios propuestos por el oficialismo no dejan contento a nadie: no garantizan la sostenibilidad de las pensiones y, al mismo tiempo, despertaron severas críticas de la población, que viene protestando hace años para evitar que eleven la edad jubilatoria.

Con la reforma previsional propuesta, el déficit primario de Francia (sin contar los intereses de deuda) aumentará del 3,4% del PBI en 2022 al 4,1% en 2023, y se reducirá muy gradualmente al 3,07% para el año 2026. Se trata de un sendero incluso más gradualista que el trazado por Alberto Fernández en las negociaciones con el FMI. 

Se calcula que el gasto público del Estado francés quedará apostado en el 57% del PBI en 2023, y bajará infimamente al 56% del producto para 2026. Estas cifras son superiores a las que se registraban antes de la pandemia, y responden al constante aumento del gasto social previsional del país (la partida más representativa dentro del Presupuesto). 

La decisión de Macron es tan mala, que incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió por las dramáticas consecuencias de la irresponsabilidad fiscal, y auguró una potencial crisis de deuda en Francia si se sigue este plan.

La deuda pública del país ya representó el 112% del PBI al término de 2022, convirtiendo a Francia en la cuarta nación europea con el nivel de deuda más alto del continente, solo por detrás de los sospechosos de siempre: Italia, Grecia y Portugal

La falta de medidas fiscales contundentes en el frente previsional sostendrá al déficit fiscal en niveles peligrosamente altos, y el ratio de deuda pública podría llegar a duplicarse en 20 años. 

El FMI alerta por la creciente diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos franceses y los bonos de origen alemán (un país mucho más desendeudado). Si la deuda pública crece y los rendimientos crediticios aumentan, la economía destinará cada vez más recursos a fondos públicos en lugar de utilizarlos en inversión privada o en crédito inmobiliario para familias. 

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Economía

Macron prohibió los vuelos de corta distancia que se puedan sustituir con tren para “cuidar el medio ambiente”

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Francia optó por el camino más extremista posible para cumplir con la “agenda verde” y obtuvo el visto bueno de la Comisión Europea para prohibir vuelos low cost. Las medidas suponen un impacto ambiental casi anecdótico, pero un brutal golpe para la economía. 

Adelantando por sobre otros países de la Unión Europea, el Gobierno de Emmanuel Macron se apresura por implementar una medida que nunca antes había sido llevada a cabo en Europa ni fue estudiada a profundidad: se prohíben todos los vuelos de corta distancia que puedan ser reemplazados por viajes en tren.

En lugar de optar por la aplicación de impuestos disuasivos o incluso apostar por regulaciones, el Gobierno galo se inclinó por la vía más extremista y decidió imponer una prohibición total. Macron justificó las medidas objetando que cada pasajero produce una emisión de 285 g/CO₂ por kilómetro en vuelo, siguiendo así la “agenda verde” de Europa. 

Pero las medidas realmente prometen un impacto ambiental casi irrisorio en comparación al costo económico que generan. La prohibición sólo puede aplicarse cuando los trayectos sustitutos en tren no superen dos horas y media, y el análisis de la Comisión Europea (CE) señala sólo tres rutas podrán cerrarse: París-Orly – Burdeos, París-Orly – Nantes, y París-Orly – Lyon

La CE aprobaría la implementación de la prohibición de Macron por un lapso de 3 años, en el cual se evaluará el resultado de las medidas y, en base a ello, se determinará una prórroga por otro período o la cancelación del programa. Nuevamente, Francia se apresura por implementar una prohibición de la cual no se tiene ningún tipo de evidencia sobre los resultados que pueda llegar a dar.

Para el sector aéreo las medidas suponen un costo catastrófico ya que aún no había logrado recuperarse del shock provocado por la pandemia, los servicios y las utilidades anuales no se vieron normalizadas completamente, y el cierre de rutas provocará la distorsión del tráfico general.

Pero desde el punto de vista ambiental las medidas son intrascendentes, ya que el análisis de Bruselas limitó el cierre de rutas aéreas a solo tres (hasta previo aviso o revisión), y no a un nivel más generalizado como pretendía el Gobierno francés.

El famoso futbolista Kylian Mbappé se burló de las estrambóticas medidas del presidente Macron, ya que en lugar de usar el tren como transporte alternativo hizo pública su preferencia (y su capacidad económica) para viajar en aviones privados, fuera de la jurisdicción de la prohibición. 

El vocero presidencial Olivier Véran, así como el ministro de Transporte Clément Beaune pretenden llevar las cosas aún más lejos y estudian la imposición de nuevas medidas para los viajes en jets privados, que actualmente representan uno de cada diez vuelos que se realizan en Francia. 

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