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Francia

Encuesta CSA: El 70% de los franceses ahora rechaza la inmigración libre y pide controles fronterizos

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A diferencia de los números de encuestas del 2017, ahora más de siete de cada diez personas en Francia están a favor de una reducción “considerable” en la cantidad de inmigrantes que ingresan al país.

El Instituto CSA en una nueva encuesta divulgada por la emisora francesa CNEWS, que tuvo lugar el día viernes 29 de Julio, reveló que el 71% de los entrevistados cree que la tasa de inmigración en Francia debe reducirse “significativamente”, en comparación con el 28% que no está de acuerdo.

Esto es un cambio radical a una encuesta similar del año 2017, cuando justamente el resultado fue inverso. Casi el 70% estaba de acuerdo con una política migratoria de fronteras abiertas. Pero 5 años después, los efectos del multiculturalismo forzado han cambiado la percepción de la población francesa.

El cambio se ve especialmente en quienes se catalogan como “Centristas“. Dentro de este grupo, un 67% está a favor de proteger las fronteras y reducir la inmigración no-europea al país. Hace algunos años, los centristas defendían por abrumadora mayoría la migración libre.

Como era de esperar, dentro de quienes se identifican como de “Izquierda“, un 53% dijo que la inmigración libre debería mantenerse. Aunque el número parece alto, en encuestas del 2016 y del 2017, esta categoría respondía en más de un 80% en favor de la libre inmigración.

Las opiniones más definitivas fueron expresadas por quienes se identifican de “Derecha“, el 94% de los encuestados quiere asegurar las fronteras y reducir la inmigración en el país. Incluso si se excluye a la categoría llamada “Extrema Derecha” por la encuestadora, el porcentaje sigue siendo del 90%.

En total, la encuesta encontró que un total del 71% en todos los grupos apoyaba reducir la inmigración y asegurar las fronteras, una mayoría masiva y asentada que los políticos insisten que no existe.

Este masivo cambio de percepción sobre la problemática de la inflación se vio en las elecciones de este año entre Macron y Le Pen. La derechista ganó un masivo apoyo en comparación con el resultado que obtuvo en 2017, y aunque no fue suficiente para vencer a Macron, se hizo notorio un cambio de paradigma.

Además, el propio Macron adoptó una agenda contraria a la libre inmigración. A pesar de que en 2017 hizo campaña argumentando que Francia era una nación globalista y que controlar la migración era “racista”, este año el presidente lanzó un paquete de medidas para controlar la inmigración y forzar la inclusión cultural de los inmigrantes musulmanes.

Curiosamente, según la encuesta, la edad no fue un factor determinante en los resultados, ya que el 70% de los menores de 35 años deseaba una reducción en la inmigración en comparación con el 74% de los mayores de 65 años, diferencias que no son significativas.

El creciente sentimiento contra la inmigración en los adultos más jóvenes se reflejó también en las elecciones legislativas. Aunque Le Pen no logró derrocar al exbanquero en las elecciones presidenciales, su partido arrasó con un resultado sorprendente en las elecciones a la Asamblea Nacional de junio, en las que la Reunión Nacional (RN) obtuvo 89 escaños, comparado a los 8 que había obtenido en 2017.

El resultado sorpresa del partido populista de derecha, en combinación con una fuerte actuación entre la extrema izquierda, hizo que el presidente Macron perdiera su mayoría gobernante en el parlamento francés y tuviera que acordar con la centroderecha de Los Republicanos.

La preocupación por el tema de la inmigración fue central en las campañas de Le Pen, quien incluso prometió llamar un referéndum sobre inmigración si ganaba las elecciones, argumentando que los sucesivos gobiernos franceses han ignorado la voluntad del pueblo e impuesto la migración masiva al país sin su consentimiento.

Tras las elecciones a la Asamblea Nacional, Le Pen destacó el papel de la inmigración en la victoria y dijo: “Es cierto que nos sorprendió gratamente la movilización de nuestros compatriotas y este deseo de que la inmigración, la inseguridad, la lucha contra el islamismo no desaparezcan de la Asamblea Nacional”.

El Islam radical se ha convertido cada vez más en un tema candente en Francia, que ha experimentado una serie de ataques yihadistas de alto perfil en los últimos años, incluida la decapitación de Samuel Paty, un profesor de Historia de secundaria que mostró a su clase un dibujo satírica de Mahoma durante una clase sobre libertad de expresión.

Los problemas asociados con la migración masiva, incluida la suba en índices de crimen y de terrorismo, incluso han generado fuertes tensiones civiles. El año pasado, un grupo de generales retirados amenazaron con un golpe de Estado y advertirieron que el país puede caer en una guerra civil si el gobierno no rechaza la islamización del país.

Francia está dentro de las 193 naciones que firmaron los acuerdos globales de la Migración y de Refugiados en 2018, promovidos por las Naciones Unidas. Esto le quita la posibilidad de cerrar sus fronteras sin consecuencias políticas y económicas de la ONU.


Por Alfonso Lorenzo de Olmos, para La Derecha Diario.

Francia

“Fuerzas Armadas preparadas para guerras brutales y numerosas”: Francia aumentará el gasto militar a más de 400.000 millones de euros

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Tras los anuncios de las principales potencias de aumentar el gasto militar en los próximos años en el marco de una nueva carrera armamentística, Francia aumentará el presupuesto en defensa en un 33%.

El presidente francés Emmanuel Macron anunció esta semana un masivo aumento del 33% en el gasto de Defensa, que pasará de 259.000 millones a 413.000 millones de euros. En el contexto de una creciente carrera armamentística en Europa, Macron justificó la decisión en que “la nación debe transformar sus Fuerzas Armadas para estar preparadas para guerras más brutales y numerosas”.

Este aumento en el presupuesto de Defensa durará todo el período comprendido entre 2024 y 2030, según anunció el presidente francés desde la base aérea de Mont-de-Marsan el pasado 20 de enero.

En el discurso de Macron, el mandatario señaló que este aumento presupuestario estará destinado a la reparación y mantenimiento del equipamiento de las Fuerzas y su posterior transformación “para las guerras del futuro”, como así también reforzar los mecanismos de disuasión nuclear “por su vital importancia tras el conflicto en Ucrania”.

Actualmente, solo 9 países tienen armas nucleares: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, India, Pakistán, Corea del Norte (no confirmado), Israel (no confirmado) y, por supuesto, Francia. De estos, la nación francesa es el quinto país con más cantidad de ojivas nucleares, con un estimado de 290.

Fuente: Federation of American Scientists

Además de las prioridades señaladas previamente, se buscará aumentar en un 60% los fondos para los servicios de información e inteligencia con el objetivo de hacer frente a los ataques cibernéticos.

Otro de los temas que tocó Macron fue “duplicar la reserva operativa” para tener más unidades disponibles según las necesidades del momento, lo que implicaría un mayor volumen de ciudadanos con voluntad de prepararse militarmente.

En cuanto a desarrollo tecnológico, la “digitalización acelerada del campo de batalla” requiere de una mayor inversión en nuevas tecnologías de precisión. Frente a esto, se prevé el desarrollo de un “portaaviones de nueva generación” y de invertir más en herramientas como los drones.

La nueva carrera armamentística

Sin lugar a dudas, desde el desencadenamiento de la guerra en Ucrania y el aumento de tensiones bélicas en el Mar de Sur de China, el mundo se encuentra nuevamente envuelto en una carrera armamentística.

Dejando de lado aquellos gobiernos que minimizan y desprecian la necesidad de proveerse de capacidades de defensa serias, como el argentino, los países del mundo se encuentran envueltos en un aumento del gasto en defensa sin precedentes.

Estados Unidos, la principal potencia militar del planeta, anunció un incremento del 8% en el presupuesto de Defensa para el año 2023, alcanzando así un total de US$ 858.000 millones dólares en gasto militar. Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, el gobierno norteamericano ha donado en armamento militar y municiones casi 28.000 millones de dólares.

A comienzos de este año, Lockheed Martin informó que completó la producción y entrega de un total de 398 cazas F-35 Lightning II, cazas de quinta generación que tuvieron como destino las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y diversos aliados alrededor de mundo. Esta misma empresa ya se adjudicó otro contrato por otros 127 cazas a entregar hasta 2026.

Por su parte, Rusia, a través de su Ministerio de Defensa anunció el refuerzo de sus capacidades nucleares estratégicas para el año 2023, con un mayor despliegue de misiles nucleares de ojivas múltiples y una mayor modernización de su división de bombarderos estratégicos de largo alcance.

En 2023, Rusia recibirá 22 lanzadores con misiles balísticos intercontinentales “Yars”, “Avangard” y “Sarmat“, 3 bombarderos estratégicos Tu-160, 1 submarino nuclear del proyecto “Borey-A“, y otras naves de superficie y armamento de su industria militar nacional.

Japón, la tercera economía del mundo, anunció también el mayor rearme de su ejército desde la Segunda Guerra Mundial. El presupuesto de defensa del país nipón se incrementará hasta alcanzar el 2% del PBI para el año 2027, en el marco de un programa de desarrollo de defensa por valor de US$ 314.000 millones de dólares.

Alemania, la cuarta economía mundial, anunció en 2022 un acuerdo entre el oficialismo y la oposición conservadora para asignar 100.000 millones de euros para comprar armas y equipamiento para su ejército, aumentando drásticamente su presupuesto en Defensa. Es una constante que también se puede ver en Taiwán, Corea del Sur, India y muchos países más.

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Economía

La peligrosa reforma previsional de Macron propone mantener el déficit fiscal en cifras récord hasta 2026

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El mandatario francés se niega a adoptar medidas fiscales duras para la reforma del sistema de pensiones, e incluso desatendió las recomendaciones del FMI que le pedían un déficit menor al 5% anual. La deuda del país ya supera el 112% del PBI y es la cuarta más alta de Europa. 

El presidente Emmanuel Macron volvió a sacar a relucir su pasado socialista y se negó a revisar la reforma del sistema de pensiones francés que anunció en 2022 a pesar de las fuertes advertencias de economistas y del propio FMI sobre el nivel de deuda que produciría.

Lejos de arreglar uno de los sistemas previsionales más comprometidos de Europa en términos de sostenibilidad y solvencia a largo plazo, el plan de Macron se basa puramente en una estrategia política, que busca “preservar” las jubilaciones estatales a cambio de engrandecer el agujero fiscal.

Descartando cualquier posibilidad de introducir un sistema de capitalización privado, Macron propuso elevar la edad mínima de jubilación de los 62 años hasta los 64 y endurecer los requisitos para percibir el 100% del haber jubilatorio correspondiente, demandando que los cotizantes deban haber aportado al menos 43 años de su vida

La recalibración constante de parámetros es algo usual para mantener sistemas de reparto estatal bajo un proceso de envejecimiento poblacional, pero sin un cambio radical en estos números o sin la introducción de participación privada, el déficit fiscal del gobierno francés no hará más que aumentar año a año.

Las tímidas reformas de Macron, apuntaladas por su primera ministra, la socialista Élisabeth Borne, situarán el déficit fiscal consolidado de Francia en torno al 5% del PBI todos los años entre 2023 y 2026.

Actualmente, el déficit presupuestario del gobierno asciende en el 6,5%, después de dos años de expansiones del gasto público por la pandemia, pero las previsiones del Ministerio de Economía, que idealizaban una reforma de pensiones más estricta, apuntaban a una fuerte reducción en los próximos años.

Sin embargo, viendo su caída en la intención de votos en la última elección, Macron ordenó a su campo realizar una reforma del sistema de jubilaciones más tenue, que evite perder el voto de izquierda que respalda las pensiones estatales.

Los cambios propuestos por el oficialismo no dejan contento a nadie: no garantizan la sostenibilidad de las pensiones y, al mismo tiempo, despertaron severas críticas de la población, que viene protestando hace años para evitar que eleven la edad jubilatoria.

Con la reforma previsional propuesta, el déficit primario de Francia (sin contar los intereses de deuda) aumentará del 3,4% del PBI en 2022 al 4,1% en 2023, y se reducirá muy gradualmente al 3,07% para el año 2026. Se trata de un sendero incluso más gradualista que el trazado por Alberto Fernández en las negociaciones con el FMI. 

Se calcula que el gasto público del Estado francés quedará apostado en el 57% del PBI en 2023, y bajará infimamente al 56% del producto para 2026. Estas cifras son superiores a las que se registraban antes de la pandemia, y responden al constante aumento del gasto social previsional del país (la partida más representativa dentro del Presupuesto). 

La decisión de Macron es tan mala, que incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió por las dramáticas consecuencias de la irresponsabilidad fiscal, y auguró una potencial crisis de deuda en Francia si se sigue este plan.

La deuda pública del país ya representó el 112% del PBI al término de 2022, convirtiendo a Francia en la cuarta nación europea con el nivel de deuda más alto del continente, solo por detrás de los sospechosos de siempre: Italia, Grecia y Portugal

La falta de medidas fiscales contundentes en el frente previsional sostendrá al déficit fiscal en niveles peligrosamente altos, y el ratio de deuda pública podría llegar a duplicarse en 20 años. 

El FMI alerta por la creciente diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos franceses y los bonos de origen alemán (un país mucho más desendeudado). Si la deuda pública crece y los rendimientos crediticios aumentan, la economía destinará cada vez más recursos a fondos públicos en lugar de utilizarlos en inversión privada o en crédito inmobiliario para familias. 

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Economía

Macron prohibió los vuelos de corta distancia que se puedan sustituir con tren para “cuidar el medio ambiente”

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Francia optó por el camino más extremista posible para cumplir con la “agenda verde” y obtuvo el visto bueno de la Comisión Europea para prohibir vuelos low cost. Las medidas suponen un impacto ambiental casi anecdótico, pero un brutal golpe para la economía. 

Adelantando por sobre otros países de la Unión Europea, el Gobierno de Emmanuel Macron se apresura por implementar una medida que nunca antes había sido llevada a cabo en Europa ni fue estudiada a profundidad: se prohíben todos los vuelos de corta distancia que puedan ser reemplazados por viajes en tren.

En lugar de optar por la aplicación de impuestos disuasivos o incluso apostar por regulaciones, el Gobierno galo se inclinó por la vía más extremista y decidió imponer una prohibición total. Macron justificó las medidas objetando que cada pasajero produce una emisión de 285 g/CO₂ por kilómetro en vuelo, siguiendo así la “agenda verde” de Europa. 

Pero las medidas realmente prometen un impacto ambiental casi irrisorio en comparación al costo económico que generan. La prohibición sólo puede aplicarse cuando los trayectos sustitutos en tren no superen dos horas y media, y el análisis de la Comisión Europea (CE) señala sólo tres rutas podrán cerrarse: París-Orly – Burdeos, París-Orly – Nantes, y París-Orly – Lyon

La CE aprobaría la implementación de la prohibición de Macron por un lapso de 3 años, en el cual se evaluará el resultado de las medidas y, en base a ello, se determinará una prórroga por otro período o la cancelación del programa. Nuevamente, Francia se apresura por implementar una prohibición de la cual no se tiene ningún tipo de evidencia sobre los resultados que pueda llegar a dar.

Para el sector aéreo las medidas suponen un costo catastrófico ya que aún no había logrado recuperarse del shock provocado por la pandemia, los servicios y las utilidades anuales no se vieron normalizadas completamente, y el cierre de rutas provocará la distorsión del tráfico general.

Pero desde el punto de vista ambiental las medidas son intrascendentes, ya que el análisis de Bruselas limitó el cierre de rutas aéreas a solo tres (hasta previo aviso o revisión), y no a un nivel más generalizado como pretendía el Gobierno francés.

El famoso futbolista Kylian Mbappé se burló de las estrambóticas medidas del presidente Macron, ya que en lugar de usar el tren como transporte alternativo hizo pública su preferencia (y su capacidad económica) para viajar en aviones privados, fuera de la jurisdicción de la prohibición. 

El vocero presidencial Olivier Véran, así como el ministro de Transporte Clément Beaune pretenden llevar las cosas aún más lejos y estudian la imposición de nuevas medidas para los viajes en jets privados, que actualmente representan uno de cada diez vuelos que se realizan en Francia. 

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