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La islamización de Francia: la justicia francesa no quiso condenar a un terrorista musulmán por el brutal asesinato de una mujer de 65 años judía porque “estaba bajo los efectos de cannabis”

La Justicia francesa declaró como inimputable al terrorista que cometió el brutal asesinato antisemita de Sarah Halimi en París, quien la estranguló en su casa al grito de “Allahu akbar” antes de arrojarla por la ventana.

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La Corte de Casación de Francia, el tribunal de apelación más alto de toda la estructura jurídica francesa, ha dictaminado esta semana que el musulmán que mató a Sarah Halimi, una mujer de la colectividad judía, el 4 de abril del año 2017 en un brutal homicidio con motivación antisemita, no puede ser juzgado porque estaba en un estado de delirio mental agudo provocado por su consumo de cannabis y no será condenado a prisión.

Kobili Traoré, un refugiado de Malí que estaba metido en el narcotráfico, admitió el asesinato. Según la investigación, el inmigrante africano golpeó a Sarah Halimi, de 65 años, antes de tirarla por la ventana de su departamento en París gritando “Allahu akbar” y celebrando diciendo “maté a la demonio“. 

No se pudo determinar bien por qué este sujeto estaba en el edificio, pero Halimi era la única judía en todo el complejo y Traoré tenía un familiar viviendo allí o en el edificio de al lado. Según el peritaje, Traoré trepó por el balcón de Sarah luego de una discusión con su familiar.

Sarah Halimi.

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El manejo de este asesinato ha sido un punto de inflexión para muchos judíos franceses, quienes subrayan el fracaso rotundo del Estado francés protegiendo a la comunidad de la judeofobia, en particular con su política de inmigración descontrolada y la justicia sesgada en su contra.

El grupo que reúne a las comunidades judías francesas, conocido como CRIF, calificó la sentencia como un “grave error judicial”. El fundador de la Oficina Nacional de Vigilancia contra el Antisemitismo, un organismo de vigilancia comunal, dijo que ya no tengo plena confianza en que los delitos de odio antisemita en Francia se manejen de manera adecuada”.

El hecho recibió el repudio también dela comunidad judía internacional. “Sarah Halimi fue asesinada por motivaciones claramente antisemitas, por la única razón de que era judía”, dijo el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores del Estado de Israel, Lior Hayat, al Times of Israel. 

Fue un asesinato despreciable que no sólo perjudicó a la propia víctima y a su familia, sino también a la sensación de seguridad de toda la comunidad judía. La forma de enfrentarse al antisemitismo es a través de la educación, la tolerancia cero y un fuerte castigo”, continuó Hayat, y agregó: “Este no es el mensaje que transmite la sentencia del tribunal”.

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La familia Halimi está buscando apelar con el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ya que agotó todas las instancias posibles en Francia. La familia de la víctima entiende que la justicia local tiene más compasión por un terrorista drogadicto que por una mujer de 65 años molida a golpes, asesinada y tirada por un balcón solo por su ascendencia.

Por su parte, el presidente Emmanuel Macron, gran responsable de la política de inmigración masiva en Francia, expresó su descontento con el resultado del juicio. De todo modos, con el descontento no alcanza. 

Sin lugar a dudas gracias a las políticas globalistas Francia se convirtió en una nación enferma, hogar de terroristas, un lugar donde la ley está más cerca de la Shaaria islámica que de la histórica Constitución Nacional.

Lo que ayer fue la imponente Francia, con su “Libertad, Igualdad y Fraternidad“, hoy es una tierra donde el yihad sale impune, donde el radicalismo islámico ha podido hacer base, y donde no se criminalizan los asesinatos religiosos cuando son hechos por refugiados africanos.  

Emmanuel Macron.

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El radicalismo islámico enseña que hay dos tipos de tierras en el mundo: Dar el Islam (“Casa del Islam”) y Dar el Jareb (“Casa de la Espada”). 

La primera hace referencia a los países islámicos o que en algún momento fueron islámicos, y la segunda hace referencia al resto del mundo que todavía, según ellos, no conquistaron. 

El caso de Sarah Halimi no es un homicidio más, sino por el contrario, es producto de un adoctrinamiento de odio sistémico contra todo lo que sea distinto al Islam, un odio que tiene 1.500 años de existencia y que ahora es promovido por las pseudo-democracias liberales de Occidente.

Como escribe José Javier Esparza sobre el terrorismo que se vive en Europa en las últimas décadas: “no todos los árabes son terroristas, pero todos los terroristas son árabes“.

El antisemitismo se ha convertido en moneda corriente en Francia, la política progresista oficialista todavía no entiende que el terrorismo no se debate, se combate.


Por Tommy Pener, para La Derecha Diario.

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Francia

Rusia le corta el suministro de gas a Francia y Macron anuncia un plan de racionamiento de energía

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El Gobierno francés anticipó un “Plan de Ahorro de Energía” para empresas y ciudadanos, y pedirá que se reduzca en un 10% el consumo en todo el país.

La compañía francesa Engie informó que el gigante ruso Gazprom cerró el grifo y cortó completamente el suministro de gas a Francia este martes, que ya había caído sustancialmente desde el inicio de la guerra en Ucrania, luego de que el gobierno impidiera a las empresas pagar los contratos en rublos.

El flujo mensual de gas de Rusia se encontraba actualmente alrededor de los 1,5 TWh, frente a los suministros anuales totales de Engie en Europa por encima de los 400 TWh. La empresa informó que ya había implementado un plan de compras por vías alternativas y que tiene los volúmenes necesarios hasta fin de año para cumplir sus compromisos con sus clientes en Francia.

Sin embargo, el presidente francés Emmanuel Macron, tal vez no confiando en que el suministro esté asegurado o sabiendo que el suministro se podría cumplir pero con precios exorbitantes, anunció este mismo martes un plan de racionamiento de energía.

Bajo el menos impactante nombre de “Plan de Ahorro de Energía“, Macron quiere reducir en un 10% el consumo de energía de todos los franceses en un plazo de dos años. “Si no se reduce el consumo habrá riesgos de restricciones energéticas con impacto sobre el empleo, y es algo que queremos evitar a toda costa”, afirmó el portavoz del Gobierno, Olivier Véran, en unas declaraciones a France Info.

La primera ministra, Élisabeth Borne, ya anunció ayer lunes que las empresas deben presentar planes de sobriedad energética, que incluirá recortes en horarios de producción, y nombrar un mediador energético que estará encargado de la supervisión y aplicación de esos planes de ahorro.

Luego de que se implemente el racionamiento de energía en las empresas, llegará el turno de los consumidores privados, probablemente en octubre. Macron anticipó que se presentará una “hoja de ruta” y habrá una “campaña de información ciudadana“, para “concientizar” en la importancia de reducir el consumo.

Si bien Francia no cayó en la trampa ecologista de rechazar la energía nuclear, y un 70% de la electricidad consumida proviene de reactores nucleares, el 7% de la producción proviene del gas importado de rusia. Una caída repentina del 7% de la producción parece poco pero implica masivos cortes de luz y fábricas cerradas.

Además, Francia actualmente tiene un plan para reducir en un 50% la producción de energía nuclear para 2035, por lo que ese porcentaje de producción en base de gas, cada año aumenta, y se espera que en 2023 será del 9%.

Por último, actualmente la mitad de los 54 reactores nucleares franceses están completamente parados por procesos de recarga de combustible o problemas de corrosión en los circuitos de refrigeración, luego de que el gobierno de Macron no permitiera llevar a cabo el mantenimiento programado para principio de año para que no haya suba de precios durante las elecciones presidenciales.

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Francia

Encuesta CSA: El 70% de los franceses ahora rechaza la inmigración libre y pide controles fronterizos

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A diferencia de los números de encuestas del 2017, ahora más de siete de cada diez personas en Francia están a favor de una reducción “considerable” en la cantidad de inmigrantes que ingresan al país.

El Instituto CSA en una nueva encuesta divulgada por la emisora francesa CNEWS, que tuvo lugar el día viernes 29 de Julio, reveló que el 71% de los entrevistados cree que la tasa de inmigración en Francia debe reducirse “significativamente”, en comparación con el 28% que no está de acuerdo.

Esto es un cambio radical a una encuesta similar del año 2017, cuando justamente el resultado fue inverso. Casi el 70% estaba de acuerdo con una política migratoria de fronteras abiertas. Pero 5 años después, los efectos del multiculturalismo forzado han cambiado la percepción de la población francesa.

El cambio se ve especialmente en quienes se catalogan como “Centristas“. Dentro de este grupo, un 67% está a favor de proteger las fronteras y reducir la inmigración no-europea al país. Hace algunos años, los centristas defendían por abrumadora mayoría la migración libre.

Como era de esperar, dentro de quienes se identifican como de “Izquierda“, un 53% dijo que la inmigración libre debería mantenerse. Aunque el número parece alto, en encuestas del 2016 y del 2017, esta categoría respondía en más de un 80% en favor de la libre inmigración.

Las opiniones más definitivas fueron expresadas por quienes se identifican de “Derecha“, el 94% de los encuestados quiere asegurar las fronteras y reducir la inmigración en el país. Incluso si se excluye a la categoría llamada “Extrema Derecha” por la encuestadora, el porcentaje sigue siendo del 90%.

En total, la encuesta encontró que un total del 71% en todos los grupos apoyaba reducir la inmigración y asegurar las fronteras, una mayoría masiva y asentada que los políticos insisten que no existe.

Este masivo cambio de percepción sobre la problemática de la inflación se vio en las elecciones de este año entre Macron y Le Pen. La derechista ganó un masivo apoyo en comparación con el resultado que obtuvo en 2017, y aunque no fue suficiente para vencer a Macron, se hizo notorio un cambio de paradigma.

Además, el propio Macron adoptó una agenda contraria a la libre inmigración. A pesar de que en 2017 hizo campaña argumentando que Francia era una nación globalista y que controlar la migración era “racista”, este año el presidente lanzó un paquete de medidas para controlar la inmigración y forzar la inclusión cultural de los inmigrantes musulmanes.

Curiosamente, según la encuesta, la edad no fue un factor determinante en los resultados, ya que el 70% de los menores de 35 años deseaba una reducción en la inmigración en comparación con el 74% de los mayores de 65 años, diferencias que no son significativas.

El creciente sentimiento contra la inmigración en los adultos más jóvenes se reflejó también en las elecciones legislativas. Aunque Le Pen no logró derrocar al exbanquero en las elecciones presidenciales, su partido arrasó con un resultado sorprendente en las elecciones a la Asamblea Nacional de junio, en las que la Reunión Nacional (RN) obtuvo 89 escaños, comparado a los 8 que había obtenido en 2017.

El resultado sorpresa del partido populista de derecha, en combinación con una fuerte actuación entre la extrema izquierda, hizo que el presidente Macron perdiera su mayoría gobernante en el parlamento francés y tuviera que acordar con la centroderecha de Los Republicanos.

La preocupación por el tema de la inmigración fue central en las campañas de Le Pen, quien incluso prometió llamar un referéndum sobre inmigración si ganaba las elecciones, argumentando que los sucesivos gobiernos franceses han ignorado la voluntad del pueblo e impuesto la migración masiva al país sin su consentimiento.

Tras las elecciones a la Asamblea Nacional, Le Pen destacó el papel de la inmigración en la victoria y dijo: “Es cierto que nos sorprendió gratamente la movilización de nuestros compatriotas y este deseo de que la inmigración, la inseguridad, la lucha contra el islamismo no desaparezcan de la Asamblea Nacional”.

El Islam radical se ha convertido cada vez más en un tema candente en Francia, que ha experimentado una serie de ataques yihadistas de alto perfil en los últimos años, incluida la decapitación de Samuel Paty, un profesor de Historia de secundaria que mostró a su clase un dibujo satírica de Mahoma durante una clase sobre libertad de expresión.

Los problemas asociados con la migración masiva, incluida la suba en índices de crimen y de terrorismo, incluso han generado fuertes tensiones civiles. El año pasado, un grupo de generales retirados amenazaron con un golpe de Estado y advertirieron que el país puede caer en una guerra civil si el gobierno no rechaza la islamización del país.

Francia está dentro de las 193 naciones que firmaron los acuerdos globales de la Migración y de Refugiados en 2018, promovidos por las Naciones Unidas. Esto le quita la posibilidad de cerrar sus fronteras sin consecuencias políticas y económicas de la ONU.


Por Alfonso Lorenzo de Olmos, para La Derecha Diario.

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Francia

La derecha y la izquierda francesa se unieron para derribar el pase sanitario de Macron en el Congreso de Francia

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El gobierno quería institucionalizar el pase sanitario para viajar dentro del país y en las fronteras, pero el derechista Rally Nacional y el izquierdista NUPES se unieron para rechazar la propuesta de ley.

Los parlamentarios de la oposición rechazaron el proyecto de Ley de Covid que pretendía institucionalizar el pase sanitario de vacunación contra el COVID para viajar dentro y fuera de Francia más allá del 31 de julio, cuando expira el decreto que firmó Macron a principio de año.

La coalición gobernante de Francia, Juntos, no logró obtener la mayoría en las elecciones parlamentarias de junio, y debió respaldarse en el centroderechista Los Republicanos para mantener a la primera ministra Élisabeth Borne.

Pero a pesar de su apoyo, no logró la mayoría para aprobar esta controvertida ley. Diputados de todo el espectro político, incluido el partido de Marine Le Pen, el derechista Rally Nacional, y la coalición de izquierda de Jean-Luc Melenchon, el comunista NUPES, unieron fuerzas por primera vez en la historia legislativa para bloquear este proyecto.

En total, 219 diputados votaron en contra de la institucionalización del pase de salud para viajes tanto internos entre las diferentes provincias como internacionales, y solo 195 votaron a favor. Además, hubo 142 abstenciones o ausencias.

Si bien el oficialismo de Juntos y Los Republicanos tiene un total de 312 bancas, mucho más que las 289 que necesita para la mayoría simple, no todos los diputados republicanos votaron a favor, con muchos decidiendo abstenerse.

Los Republicanos no entró en una alianza formal con el gobierno, y simplemente prometió apoyar las leyes más importantes como el Presupuesto Anual y la elección del primer ministro, lo cual quiere decir que no todas las leyes que envíe Macron serán aprobadas automáticamente.

Pero la coalición gobernante tampoco se vio favorecida por el hecho de que actualmente no cuenta con los 21 diputados nombrados recientemente para funciones ministeriales, para los cuales, según el código electoral, se debe esperar al menos 30 días para reemplazar en el Congreso.

Rally Nacional y NUPES, dos partidos que se encuentran en el opuesto del espectro político, celebraron de pie el rechazo histórico a esta ley. Ambos tienen un total de 164 diputados (89 la derecha y 75 la izquierda), que se respalda en otro bloque comunista, el GDR, que tiene 22 diputados, y hay otros 16 diputados independientes, mayormente outsiders populistas, que también votan en contra del gobierno en este tipo de proyectos.

La primera ministra Elisabeth Borne recurrió a Twitter para criticar la inusual alianza de la oposición. “Este es un momento serio. Al unir fuerzas para votar en contra de las medidas para proteger a los franceses contra el covid, los partidos de la oposición están impidiendo cualquier control fronterizo contra el virus”, escribió. Una frase bastante irónica considerando que Borne ha dicho en el pasado que los controles fronterizos son “racistas y xenofóbicos”.

El proyecto de ley asegura que Francia está atravesando la “séptima ola de covid” y que está en camino de convertirse en una enfermedad endémica, por lo que se necesita crear una ley que le dé facultades al Ejecutivo para enfrentar el virus de manera sistémica y no coyunturalmente.

El pase sanitario seguirá siendo requerido para comer en restaurantes, entrar a cines y demás actividades cotidianas, una política que no requiere de la aprobación del Congreso, pero ya no podrá ser pedido a quienes viajen entre las provincias francesas, ni en los puntos de ingreso/egreso del país.

A pesar del rechazo en general, se aprobó en particular un artículo que introduce la posibilidad de extender el uso de la base de datos de pruebas de Covid de Francia SI-DEP y su sistema de alerta a los contactos cercanos de personas con Covid hasta el 31 de marzo de 2023. 

El nuevo ministro de Salud de Francia, François Braun, ha dicho que el gobierno hará todo lo posible para restablecer la parte rechazada del proyecto, y que el Senado todavía puede salvar la ley si hace algunas modificaciones y la vuelve a enviar a la Asamblea, donde ya los 21 diputados elevados a ministros estén reemplazados y Los Republicanos otorguen un mayor apoyo.

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