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Francia

Macron busca convertir a Francia en una potencia mundial metiéndose en decenas conflictos internacionales

El presidente francés Emmanuel Macron impulsa una agresiva política internacional buscando llenar el vacío que está dejando Trump al sacar a Estados Unidos de la posición de policía del mundo. Desde el Líbano hasta Brasil, todas los avances del Gobierno francés.

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La política exterior del actual presidente francés Emmanuel Macron ha sido uno de los aspectos más fuertes de su agenda política. Caracterizada por una gran cantidad de iniciativas de lucha contra el terrorismo, tanto dentro de las fronteras europeas como en países de Medio Oriente y África, el Jefe de Estado está renovando por completo la diplomacia de su país.
Con sus toques progresistas, socioliberales y reformistas, Macron busca posicionar a Francia en un alto nivel de importancia en la diplomacia global, pero sin dejar de lado la importancia del multilateralismo y los organismos internacionales, a los cuales apoya y fomenta. Antes de la pandemia, el Gobierno francés había disparado el gasto militar mientras relegó la seguridad interna de su país. Mientras “los chalecos amarillos” salían a protestar todos los fin de semanas, Macron impulsaba campañas internacionales dignas de un “neoconservador” americano.
Respecto a la Unión Europea, Macron, fuertemente europeísta, defiende una “re-fundación histórica del organismo multinacional para engrandecerlo. A diferencia de Merkel, Macron quiere consolidar a la Unión Europea como una Nación, con su propio Ejército europeo, una Constitución europea y evitar que el Reino Unido siga su propio camino yéndose definitivamente del bloque.
Sin embargo, sus posturas globalistas se extienden más allá de Europa, y en el norte de África, Medio Oriente y el resto de Asia muchas de sus decisiones recuerdan a más de uno a la postura intervencionista de un Bush o de un Obama.
Es altamente probable que desde que Trump decidió sacar a Estados Unidos de la posición de ser el Policía del mundo, llegando a acuerdos de paz y retirando tropas de todo el mundo, Macron haya visto la oportunidad de llenar ese vacío con sus propios soldados.

No puedo aceptar vivir en un mundo bipolar formado por EEUU y China” dijo en su visita a los países Bálticos. “Nuestra visión es que, si queremos construir una paz duradera en el continente europeo, debemos hasta trabajar con Rusia.

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Líbano 

En el que sin lugar a dudas es el principal país de Medio Oriente que se encuentra bajo la esfera de Francia, el Líbano mantiene un estrecho lazo diplomático, político y militar con el gobierno de Macron.

A principios de agosto, cuando ocurrió la masiva explosión en el puerto de Beirut, Macron visitó el país árabe, ex colonia francesa, para manifestar su apoyo y comunicar su deseo de coordinar la ayuda internacional ante la situación. 

A finales del mismo mes, los volvió a visitar, esta vez con el objetivo de condicionar al Presidente para que a cambio de las ayudas y fondos que le proveería, constituya un nuevo Gobierno que encabece reformas estructurales en el sistema bancario, eléctrico y político, en un plazo máximo de 3 meses, de acuerdo a los deseos del “pueblo libanés”.

El Líbano se encuentra actualmente bajo el control político y callejero del grupo terrorista Hezbollah, lo cual está teniendo resultados desastrosos: la pobreza del país está en máximos históricos, la economía entró en hiperinflación a principio de año y el sistema financiero está absolutamente quebrado.

Macron en Libano tras las explosiones. Fuente: DW.

Con estas intenciones es que apoyó a Mustafá Adib como Primer Ministro, quien renunció hace pocos días tras no lograr formar gobierno en el plazo que dispuso el Presidente francés.

Macron publicó en sus redes: “Libertad, diálogo, coexistencia. Líbano es fuerte en estos valores gracias a la historia centenaria del Gran Líbano. Sabrá renacer de la crisis que atraviesa. Lo digo en nombre de los franceses: siempre estaremos del lado del pueblo libanés.

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Brasil 

Al otro lado del mundo, Macron también tiene una estrategia bien establecida. Luego de los incendios en la selva Amazónica, Francia lideró una campaña de donaciones y de ayuda internacional en agosto de 2019. 

En aquel entonces, los intereses franceses no lograron apoyo ni por el pueblo ni por las autoridades del país al que buscaban ayudar, ya que el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, rechazó los 22 millones de dólares que Macron le ofrecía al país ya que, según él, buscaban quitarle soberanía sobre el Amazonas.

Por el rechazo, el presidente Macron actuó de forma rencorosa y decidió tomar venganza oponiéndose al acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, que estaba siendo impulsado por el mandatario de Brasil.

A pesar de todo este show de ayuda humanitaria, los intereses de Macron van más allá. El mandatario expresó en el pasado sus intenciones de impulsar que la región del Amazonas sea convertida en una Zona Internacional de la ONU, como lo fue la “Zona Verde” de Bagdad (Irak) por presión de Bush en 2003, como lo fue Tanger (Marruecos) por presión de España en 1923 y como se trató que sea Jerusalén antes de la Guerra de la Independencia de Israel.

Esto implicaría quitarle una gran porción de tierra a Brasil, que cuenta con un sinfín de recursos naturales, población, y extensión estratégica de tierra. Algo a lo que Bolsonaro contestó que “la soberanía de Brasil no se negocia“, aunque permanece entre los planes que Macron quiere llevar a cabo en la región.

Macron y Bolsonaro, en la ONU.

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Lituania, Letonia y Bielorrusia 

Este martes 29 de septiembre, Macron se reunió con la opositora bielorrusa Svetlana Tijanóvskaya en Lituania, país donde se encuentra exiliada, para discutir los acontecimientos de Bielorrusia, la última dictadura europea. Tras el encuentro, el Presidente francés se comprometió a mediar para resolver la crisis generada a partir de las últimas elecciones en Bielorrusia e instó al Gobierno bielorruso a liberar a los presos políticos.

Francia no mantiene ningún lazo diplomático con Bielorrusia, y está apostando a que si logra resolver este complicado conflicto podrá ganar capital político internacional para encarar otros intereses.

Macron afirmó que Lukashenko debería abandonar el Gobierno cuanto antes, a lo que la lideresa opositora pronunció que tiene esperanzas de que Macron también pueda atraer a Rusia a la postura de la Unión Europea en contra del dictador Lukashenko.

Lukashenko (izquierda), Macron (derecha). Fuente: News Front.

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África 

Sólo 5 días después de ser investido como presidente, Emmanuel Macron viajó a Malí para promover su agenda anti-terrorista, y no dejó de involucrarse en los acontecimientos del continente africano desde entonces. 

Como parte de su lucha contra el terrorismo, Francia tiene desplegados cerca de 7.500 soldados militares en África. Toda la región de África Occidental tiene una larga historia con Francia, ya que tanto Mauritania, Senegal, Sudán francés (ahora Malí), Guinea, Costa de Marfil, Níger, Alto Volta (ahora Burkina Faso) y Dahomey (ahora Benín) fueron parte de una Federación Africana que era colonia francesa.

Desde principios del milenio, Francia ha intervenido en África con el objetivo de frenar la expansión de las células islamistas en la región. Sin embargo, con el surgir del ISIS en 2011, el gobierno francés inició una de las operaciones militares más grandes de la historia, cuando lanzó la Operación Barkhane en 2014. Desde entonces, Francia ha mantenido una postura altamente intervencionista en la región, entrenando a los locales para luchar contra el Estado Islámico e instalando múltiples bases en todo el territorio, similar a lo realizado por el presidente norteamericano George Bush en Afganistán e Irak en el pasado.

Además, el reciente golpe de Estado en Mali le abrió una oportunidad muy importante al Gobierno francés, que se ha declarado en favor de la democracia. Macron negoció satisfactoriamente la liberación del ex-Presidente y el ex-Primer Ministro, que habían sido arrestados por la Junta Militar.

Se cree que este nuevo Gobierno militar busca poner a Malí bajo la esfera política rusa, por lo que Macron deberá demostrar si realmente tiene lo necesario para enfrentarse a una de las verdaderas super-potencias del mundo.

“Francia y la Unión Europea están trabajando junto con la CEDEAO y la Unión Africana para encontrar una solución a la crisis de Malí. La paz, la estabilidad y la democracia son nuestra prioridad.”, publicó en su cuenta de Twitter.

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Francia

“Fuerzas Armadas preparadas para guerras brutales y numerosas”: Francia aumentará el gasto militar a más de 400.000 millones de euros

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Tras los anuncios de las principales potencias de aumentar el gasto militar en los próximos años en el marco de una nueva carrera armamentística, Francia aumentará el presupuesto en defensa en un 33%.

El presidente francés Emmanuel Macron anunció esta semana un masivo aumento del 33% en el gasto de Defensa, que pasará de 259.000 millones a 413.000 millones de euros. En el contexto de una creciente carrera armamentística en Europa, Macron justificó la decisión en que “la nación debe transformar sus Fuerzas Armadas para estar preparadas para guerras más brutales y numerosas”.

Este aumento en el presupuesto de Defensa durará todo el período comprendido entre 2024 y 2030, según anunció el presidente francés desde la base aérea de Mont-de-Marsan el pasado 20 de enero.

En el discurso de Macron, el mandatario señaló que este aumento presupuestario estará destinado a la reparación y mantenimiento del equipamiento de las Fuerzas y su posterior transformación “para las guerras del futuro”, como así también reforzar los mecanismos de disuasión nuclear “por su vital importancia tras el conflicto en Ucrania”.

Actualmente, solo 9 países tienen armas nucleares: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, India, Pakistán, Corea del Norte (no confirmado), Israel (no confirmado) y, por supuesto, Francia. De estos, la nación francesa es el quinto país con más cantidad de ojivas nucleares, con un estimado de 290.

Fuente: Federation of American Scientists

Además de las prioridades señaladas previamente, se buscará aumentar en un 60% los fondos para los servicios de información e inteligencia con el objetivo de hacer frente a los ataques cibernéticos.

Otro de los temas que tocó Macron fue “duplicar la reserva operativa” para tener más unidades disponibles según las necesidades del momento, lo que implicaría un mayor volumen de ciudadanos con voluntad de prepararse militarmente.

En cuanto a desarrollo tecnológico, la “digitalización acelerada del campo de batalla” requiere de una mayor inversión en nuevas tecnologías de precisión. Frente a esto, se prevé el desarrollo de un “portaaviones de nueva generación” y de invertir más en herramientas como los drones.

La nueva carrera armamentística

Sin lugar a dudas, desde el desencadenamiento de la guerra en Ucrania y el aumento de tensiones bélicas en el Mar de Sur de China, el mundo se encuentra nuevamente envuelto en una carrera armamentística.

Dejando de lado aquellos gobiernos que minimizan y desprecian la necesidad de proveerse de capacidades de defensa serias, como el argentino, los países del mundo se encuentran envueltos en un aumento del gasto en defensa sin precedentes.

Estados Unidos, la principal potencia militar del planeta, anunció un incremento del 8% en el presupuesto de Defensa para el año 2023, alcanzando así un total de US$ 858.000 millones dólares en gasto militar. Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, el gobierno norteamericano ha donado en armamento militar y municiones casi 28.000 millones de dólares.

A comienzos de este año, Lockheed Martin informó que completó la producción y entrega de un total de 398 cazas F-35 Lightning II, cazas de quinta generación que tuvieron como destino las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y diversos aliados alrededor de mundo. Esta misma empresa ya se adjudicó otro contrato por otros 127 cazas a entregar hasta 2026.

Por su parte, Rusia, a través de su Ministerio de Defensa anunció el refuerzo de sus capacidades nucleares estratégicas para el año 2023, con un mayor despliegue de misiles nucleares de ojivas múltiples y una mayor modernización de su división de bombarderos estratégicos de largo alcance.

En 2023, Rusia recibirá 22 lanzadores con misiles balísticos intercontinentales “Yars”, “Avangard” y “Sarmat“, 3 bombarderos estratégicos Tu-160, 1 submarino nuclear del proyecto “Borey-A“, y otras naves de superficie y armamento de su industria militar nacional.

Japón, la tercera economía del mundo, anunció también el mayor rearme de su ejército desde la Segunda Guerra Mundial. El presupuesto de defensa del país nipón se incrementará hasta alcanzar el 2% del PBI para el año 2027, en el marco de un programa de desarrollo de defensa por valor de US$ 314.000 millones de dólares.

Alemania, la cuarta economía mundial, anunció en 2022 un acuerdo entre el oficialismo y la oposición conservadora para asignar 100.000 millones de euros para comprar armas y equipamiento para su ejército, aumentando drásticamente su presupuesto en Defensa. Es una constante que también se puede ver en Taiwán, Corea del Sur, India y muchos países más.

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Economía

La peligrosa reforma previsional de Macron propone mantener el déficit fiscal en cifras récord hasta 2026

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El mandatario francés se niega a adoptar medidas fiscales duras para la reforma del sistema de pensiones, e incluso desatendió las recomendaciones del FMI que le pedían un déficit menor al 5% anual. La deuda del país ya supera el 112% del PBI y es la cuarta más alta de Europa. 

El presidente Emmanuel Macron volvió a sacar a relucir su pasado socialista y se negó a revisar la reforma del sistema de pensiones francés que anunció en 2022 a pesar de las fuertes advertencias de economistas y del propio FMI sobre el nivel de deuda que produciría.

Lejos de arreglar uno de los sistemas previsionales más comprometidos de Europa en términos de sostenibilidad y solvencia a largo plazo, el plan de Macron se basa puramente en una estrategia política, que busca “preservar” las jubilaciones estatales a cambio de engrandecer el agujero fiscal.

Descartando cualquier posibilidad de introducir un sistema de capitalización privado, Macron propuso elevar la edad mínima de jubilación de los 62 años hasta los 64 y endurecer los requisitos para percibir el 100% del haber jubilatorio correspondiente, demandando que los cotizantes deban haber aportado al menos 43 años de su vida

La recalibración constante de parámetros es algo usual para mantener sistemas de reparto estatal bajo un proceso de envejecimiento poblacional, pero sin un cambio radical en estos números o sin la introducción de participación privada, el déficit fiscal del gobierno francés no hará más que aumentar año a año.

Las tímidas reformas de Macron, apuntaladas por su primera ministra, la socialista Élisabeth Borne, situarán el déficit fiscal consolidado de Francia en torno al 5% del PBI todos los años entre 2023 y 2026.

Actualmente, el déficit presupuestario del gobierno asciende en el 6,5%, después de dos años de expansiones del gasto público por la pandemia, pero las previsiones del Ministerio de Economía, que idealizaban una reforma de pensiones más estricta, apuntaban a una fuerte reducción en los próximos años.

Sin embargo, viendo su caída en la intención de votos en la última elección, Macron ordenó a su campo realizar una reforma del sistema de jubilaciones más tenue, que evite perder el voto de izquierda que respalda las pensiones estatales.

Los cambios propuestos por el oficialismo no dejan contento a nadie: no garantizan la sostenibilidad de las pensiones y, al mismo tiempo, despertaron severas críticas de la población, que viene protestando hace años para evitar que eleven la edad jubilatoria.

Con la reforma previsional propuesta, el déficit primario de Francia (sin contar los intereses de deuda) aumentará del 3,4% del PBI en 2022 al 4,1% en 2023, y se reducirá muy gradualmente al 3,07% para el año 2026. Se trata de un sendero incluso más gradualista que el trazado por Alberto Fernández en las negociaciones con el FMI. 

Se calcula que el gasto público del Estado francés quedará apostado en el 57% del PBI en 2023, y bajará infimamente al 56% del producto para 2026. Estas cifras son superiores a las que se registraban antes de la pandemia, y responden al constante aumento del gasto social previsional del país (la partida más representativa dentro del Presupuesto). 

La decisión de Macron es tan mala, que incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió por las dramáticas consecuencias de la irresponsabilidad fiscal, y auguró una potencial crisis de deuda en Francia si se sigue este plan.

La deuda pública del país ya representó el 112% del PBI al término de 2022, convirtiendo a Francia en la cuarta nación europea con el nivel de deuda más alto del continente, solo por detrás de los sospechosos de siempre: Italia, Grecia y Portugal

La falta de medidas fiscales contundentes en el frente previsional sostendrá al déficit fiscal en niveles peligrosamente altos, y el ratio de deuda pública podría llegar a duplicarse en 20 años. 

El FMI alerta por la creciente diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos franceses y los bonos de origen alemán (un país mucho más desendeudado). Si la deuda pública crece y los rendimientos crediticios aumentan, la economía destinará cada vez más recursos a fondos públicos en lugar de utilizarlos en inversión privada o en crédito inmobiliario para familias. 

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Economía

Macron prohibió los vuelos de corta distancia que se puedan sustituir con tren para “cuidar el medio ambiente”

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Francia optó por el camino más extremista posible para cumplir con la “agenda verde” y obtuvo el visto bueno de la Comisión Europea para prohibir vuelos low cost. Las medidas suponen un impacto ambiental casi anecdótico, pero un brutal golpe para la economía. 

Adelantando por sobre otros países de la Unión Europea, el Gobierno de Emmanuel Macron se apresura por implementar una medida que nunca antes había sido llevada a cabo en Europa ni fue estudiada a profundidad: se prohíben todos los vuelos de corta distancia que puedan ser reemplazados por viajes en tren.

En lugar de optar por la aplicación de impuestos disuasivos o incluso apostar por regulaciones, el Gobierno galo se inclinó por la vía más extremista y decidió imponer una prohibición total. Macron justificó las medidas objetando que cada pasajero produce una emisión de 285 g/CO₂ por kilómetro en vuelo, siguiendo así la “agenda verde” de Europa. 

Pero las medidas realmente prometen un impacto ambiental casi irrisorio en comparación al costo económico que generan. La prohibición sólo puede aplicarse cuando los trayectos sustitutos en tren no superen dos horas y media, y el análisis de la Comisión Europea (CE) señala sólo tres rutas podrán cerrarse: París-Orly – Burdeos, París-Orly – Nantes, y París-Orly – Lyon

La CE aprobaría la implementación de la prohibición de Macron por un lapso de 3 años, en el cual se evaluará el resultado de las medidas y, en base a ello, se determinará una prórroga por otro período o la cancelación del programa. Nuevamente, Francia se apresura por implementar una prohibición de la cual no se tiene ningún tipo de evidencia sobre los resultados que pueda llegar a dar.

Para el sector aéreo las medidas suponen un costo catastrófico ya que aún no había logrado recuperarse del shock provocado por la pandemia, los servicios y las utilidades anuales no se vieron normalizadas completamente, y el cierre de rutas provocará la distorsión del tráfico general.

Pero desde el punto de vista ambiental las medidas son intrascendentes, ya que el análisis de Bruselas limitó el cierre de rutas aéreas a solo tres (hasta previo aviso o revisión), y no a un nivel más generalizado como pretendía el Gobierno francés.

El famoso futbolista Kylian Mbappé se burló de las estrambóticas medidas del presidente Macron, ya que en lugar de usar el tren como transporte alternativo hizo pública su preferencia (y su capacidad económica) para viajar en aviones privados, fuera de la jurisdicción de la prohibición. 

El vocero presidencial Olivier Véran, así como el ministro de Transporte Clément Beaune pretenden llevar las cosas aún más lejos y estudian la imposición de nuevas medidas para los viajes en jets privados, que actualmente representan uno de cada diez vuelos que se realizan en Francia. 

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