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Francia

Tres manifestantes irán a prisión en Francia por gritarle insultos y hacerle "fuck you" a Macron en medio de las protestas

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Las autoridades francesas han confirmado que procesarán a tres manifestantes anti-Macron por las acusaciones de que señalaron al asediado presidente con el dedo medio.

Francia cumplió este lunes, seis meses de protestas ininterrumpidas desde el anuncio del presidente Emmanuel Macron que reformaría la ley de jubilacion para subir la edad de retiro a 65 años, que ha sido introducida por decreto y sostenida por el Tribunal Constitucional.

Desde entonces, el gobierno macronista ha decidido lanzar una brutal campaña del miedo arrestando a todos los manifestantes posibles, incluso valiéndose de leyes antiguas que no se usaban hace siglos para poder justificar su detención.

Según un informe de BFMTV, Macron le ha pedido a sus fiscales que procesen a dos hombres y una mujer que le levantaron el dedo medio del "fuck you" al presidente durante su visita a Sélestat a principios de esta semana. Todos serán juzgados en septiembre.

Se los acusa de haber infringido una ley draconiana en el país que prohíbe las declaraciones o gestos que “afecten la dignidad personal o el respeto debido a un funcionario público de alto rango”. Según el Código Penal francés, tal delito conlleva fuertes penas, incluida una multa de 15.000 euros y potencialmente hasta un año de prisiónsegún confirmó un jurista entrevistado por la emisora La Chaîne Info.

La legislación no se usaba hace décadas, y proviene de una época en Francia muy distinta a la actual. Los insultos a Macron y a la figura presidencial son la norma, y hace meses que las calles de París y otras importantes ciudades están repletas de violentos y agresivos manifestantes.

Macron recurre a esta porción del Código Penal que no tiene asidero en la actual conformación de una democracia liberal, y busca cualquier excusa para poder tapar las críticas a su gobierno.

Esta no es la primera vez que las autoridades apuntan a miembros del público francés por insultar a Macron, habiendo arrestado a una mujer el mes pasado por decirle "basura" al presidente en una publicación en sus redes sociales.

Se dice que la mujer fue arrestada por tres policías que se presentaron en su casa por una de sus publicaciones en línea, que supuestamente la mostraba frente a un graffiti burlándose de Macron que las autoridades ahora dicen que ella misma hizo, aunque no pudieron demostrarlo.

Tal afirmación es negada por la mujer, que ahora se enfrenta a una pena máxima de 15.000 euros y un año de prisión si un tribunal francés la declara culpable de insultar a Macron.

Ya contra las cuerdas a raíz de las continuas protestas en el país, el líder francés ha comenzado a recorrer su país con la esperanza de recuperar el favor del público, que se ha vuelto contra el mandatario a pesar de haberlo votado por amplia mayoría hace menos de un año.

Lo odian pero lo votan, y poco después de consolidar un 55% del voto contra la derechista Marine Le Pen, Macron ahora ha visto caer su popularidad a su punto más bajo desde que llegó a la presidencia en 2017. Con apenas 25% de los encuestados diciendo que apoyan su gobierno.

Mientras tanto, tanto la derecha de Le Pen como la izquierda de Melénchon crecen en popularidad a pasos agigantados. Las encuestas hoy sugieren que Le Pen ganaría la presidencia si se celebraran elecciones en el país ahora mismo.

Francia

El comunista Nuevo Frente Popular que viene de ganar las elecciones en Francia, pide un "impuestazo" del 90% a los ricos

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El Nuevo Frente Popular, aliado a Emmanuel Macron, propone implementar un impuesto del 90 por ciento sobre los ingresos anuales superiores a 400.000 euros y reducir la edad de jubilación.

El Nuevo Frente Popular de Francia, partido de extrema izquierda que ganó de las elecciones legislativas del pasado domingo, planea recurrir a la típica estrategia de la izquierda para generar ingresos: un "impuestazo" para los más ricos.

La coalición de izquierda ha dejado claro que su intención es implementar una tasa del 90% para las rentas más altas, similar a algunas medidas de anteriores líderes franceses como François Hollande, ex presidente de la República entre 2012 y 2017, aunque sin tener mucho éxito .

En esta ocasión, el desafío para el Nuevo Frente Popular (NFP) será aún mayor, ya que no controlan el Palacio del Elíseo, ocupado por Emmanuel Macron, quien, mediante una "campaña del miedo" contra la derecha, similar a la realizada por Sergio Massa a Javier Milei, ha logrado infundir temor en la población francesa, lo que resultó en un desempeño mejor de lo esperado en estas elecciones.

El programa del NFP incluye varias medidas populistas: una tasa impositiva del 90 por ciento sobre ingresos anuales superiores a 400.000 euros, una reducción en la edad de jubilación de 64 a 60 años, la congelación de precios de “bienes esenciales”, un aumento del 14 por ciento en el salario mínimo y compromisos de gasto de al menos 150.000 millones de euros en tres años, según destaca el diario The Times en su análisis post-electoral.

El diario francés Le Figaro ha recopilado opiniones de expertos que cuestionan la constitucionalidad de algunas de estas medidas fiscales, sugiriendo que podrían ser rechazadas. Según este periódico, diversas opciones fiscales planteadas por el Nuevo Frente Popular en su "contrato legislativo" han sido objeto de críticas por parte de economistas y analistas, preocupados por sus posibles consecuencias económicas y cuestionando su viabilidad práctica.

Entre las propuestas más discutidas se encuentra la idea de "aumentar la progresividad del impuesto sobre la renta a 14 tramos", un proyecto cuyos detalles aún no están completamente definidos. Este plan recuerda al programa de Jean-Luc Mélenchon, quien en 2022 propuso una escala de impuestos que iba desde el 1% para ingresos entre 0 y 10.292 euros, hasta el 90% para ingresos superiores a 411.683 euros.

El equipo de campaña de La Francia Insumisa ha indicado que estos límites podrían cambiar esta vez, afirmando que "las tasas y umbrales exactos de cada tramo se determinarán en consulta con los interlocutores sociales y expertos fiscales para garantizar la eficacia y justicia de esta reforma".

Las medidas fiscales del NFP no solo buscan aumentar los ingresos del Estado mediante el robo al sector privado, sino también "redistribuir" la riqueza y reducir las "desigualdades". La historia reciente muestra que este tipo de propuestas suelen ser difíciles de materializar debido a la oposición de diversos grupos sociales, que saben muy bien el desastre económico que causarían.

Además, la propuesta de reducir la edad de jubilación y aumentar el salario mínimo también enfrenta grandes desafíos. Estos cambios requieren un manejo responsable de los recursos públicos, algo imposible para la izquierda, y una estrategia seria para incrementar los ingresos del estado, evitando impactos negativos en la economía, como la inflación o la caída de la competitividad.

El compromiso de gastar 150.000 millones de euros en tres años representa una mala noticia para el contribuyente francés, quien será la verdadera víctima de todo esto, teniendo que pagar, con el fruto de su trabajo, las demagogias de los políticos.

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Francia

Macron se unió al Partido Comunista y logró evitar un triunfo de Le Pen, pero ahora debe lidiar con la extrema izquierda en el poder

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El presidente francés le entregó el país al comunista Nuevo Frente Popular con tal de que Le Pen no ganase las elecciones legislativas de este domingo.

Este domingo 7 de julio, los franceses volvieron a las urnas para votar en una segunda vuelta a los miembros de la Asamblea Nacional. Tras solo haber elegido 76 escaños en la primera vuelta de aquellos que obtuvieron más de 50% en su distrito el pasado 30 de junio, aún quedaban por cubrir 501 escaños en la segunda vuelta.

En la primera vuelta, el partido de derecha liderado por Marine Le Pen, Encuentro Nacional, había ganado a lo largo de todo el país, obteniendo una victoria arrolladora. Sin embargo, no fue suficiente para ganar en primera vuelta en la mayoría de los distritos, por lo que tuvo que ir a una segunda vuelta.

En segunda vuelta se enfrentaría en los distritos contra dos partidos principalmente: el de Macron, llamado Juntos, y una alianza de partidos de extrema izquierda, conocido como Nuevo Frente Popular.

Todas las encuestas indicaban que Le Pen ganaría la mayoría de las carreras contra estos dos partidos por separado, pero Macron, en un acto de desesperación total, anunció una alianza con los comunistas y quitó a sus candidatos de todos los distritos donde los comunistas tenían posibilidades de ganarle a Le Pen.

De esta manera, según los boca de urna y los primeros resultados, el Nuevo Frente Popular obtuvo una aplastante victoria, ganando en todos los distritos donde Macron retiró a sus candidatos. La encuestadora IFOP estima que los comunistas son la primera fuerza con entre 180 y 215 diputados.

Como segunda fuerza quedaría la coalición del partido Juntos y otros satélites aliados de Macron, con entre 150 y 180 diputados. Recién tercera habría quedado la fuerza de Le Pen, con entre 120 y 150 diputados. Por último, la centroderecha de Los Republicanos obtuvieron entre 60 y 65 escaños, con candidatos independientes obteniendo aproximadamente 10 bancas.

Hasta el momento, Macron había gobernado en alianza legislativa con un sector del Partido Socialista y Los Republicanos. Se necesitan 289 escaños para obtener mayoría, por lo que con estos resultados, el único camino de gobernabilidad que le queda a Macron es unirse con el Nuevo Frente Popular.

Macron pensaba que empoderando al Nuevo Frente Popular, lastimaría a Le Pen pero sin darle tanto poder a la extrema izquierda, pero el tiro le salió por la culata y ahora debería incluirlos en el Gobierno si quiere seguir al frente del Palacio del Elíseo.

El propio líder del frente comunista, Jean-Luc Mélenchon, dio un discurso apenas cerraron los comicios, y advirtió que si Macron no los mete en el Gobierno, no le darán "gobernabilidad gratis" y que podría el país entrar en una crisis institucional sin precedentes.

En Francia existe el cargo de Primer Ministro, una suerte de Jefe de Gabinete y Ministro del Interior simultáneamente, que se encarga de las relaciones con el Poder Legislativo, y que históricamente ha sido entregado al líder de la fuerza en el Congreso que otorga gobernabilidad.

Este "Gobierno compartido" tiene un nombre oficial en la política francesa y se llama "cohabitación", donde el Presidente le otorga el cargo de Primer Ministro al líder del partido que permite sumar mayoría en el Congreso, en este caso, sería al comunista Mélenchon. Este tipo de gobierno obligaría a Macron a correrse fuertemente a la izquierda, y trabajar en una agenda común con sus nuevos aliados comunistas.

La opción moderada: Hollande

A pesar de que en la campaña Macron le entregó la mayoría del Congreso a los comunistas con tal de evitar una victoria de Le Pen, fuentes cercanas al mandatario aseguraron que no tiene intenciones de que Mélenchon ingrese al Gobierno.

Para lograr esto, punteros de Macron han estado hablando con el expresidente François Hollande, ex líder del Partido Socialista, quien hoy es parte del Nuevo Frente Popular y que este domingo logró salir electo como diputado por el distrito de Corrèze.

Hollande fue mentor político de Macron, y una buena parte de los diputados del Nuevo Frente Popular, los más de centroizquierda, responden a él. De esta manera, dependiendo si dan los números al final del recuento, podría ser Hollande quien asuma como Primer Ministro, uniendo en una alianza legislativa al centroizquierdista Partido Socialista, al centroderechista Los Republicanos, y al centrista partido de Macron.

Este camino implicaría la ruptura del Nuevo Frente Popular, que aglutina al comunista Francia Insumisa, partido de extrema izquierda progresista que lidera Mélenchon, al tradicional Partido Comunista, al Partido Socialista, y al Partido Verde.

Son dos caminos que llevarían a Francia a dos lugares muy distintos, uno implicaría un giro a la extrema izquierda y un Congreso dominado por una fuerza comunista como nunca se había visto en la historia del país; mientras que el otro implicaría volver a los orígenes socialdemócratas del movimiento de Macron, con un gobierno más centrista pero con una fuerte impronta del clásico Partido Socialista francés.

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Economía

Los mercados festejan el triunfo de Le Pen: los principales puntos del programa económico de la derecha francesa

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La plaza bursátil de Francia festeja ampliamente el triunfo electoral de la derecha, que supone un gran freno para las políticas extremistas de la coalición de Melenchón. Le Pen ofrece un programa económico con énfasis en fomentar activamente la tasa de natalidad.

El espacio político de Marine Le Pen obtuvo un gran triunfo en las elecciones legislativas de Francia celebradas el domingo pasado, conquistando a más del 33% del electorado en la primera vuelta. La derecha francesa se encuentra cerca de llegar al poder de manera definitiva, y está preparada para desplegar su programa de Gobierno.

Los mercados celebraron decididamente de manera contundente el triunfo de Agrupación Nacional. El índice CAC-40 de la plaza bursátil de París registró este lunes una importante suba de hasta el 2,59%, superando la barrera de los 7.673 puntos básicos

Se registraron fuertes subas en los principales bancos del país, en entidades vinculadas con el sector agropecuario. Destacó la fuerte suba de las acciones de Société Générale (una de las entidades bancarias más importantes y antiguas del país galo).

La reacción positiva de los mercados responde al freno político de un eventual Gobierno presidido por la extrema izquierda del “Nuevo Frente Popular”. Esta alternativa propone una oleada de regulaciones ecologistas con un potencial altamente dañino para la actividad industrial, una reforma tributaria para aumentar los impuestos, y una agenda proclive al aumento del tamaño del Estado francés (que ya se constituye como el más grande del mundo, representando el 56% del PBI).

El NFP también supone un retorno al proteccionismo más recalcitrante, ya que propone un “impuesto kilométrico” para las importaciones, que sería determinado por la distancia entre el destino de origen y Francia de cada mercancía gravada. Ningún país serio dentro de la Unión Europea posee impuestos de tales características. Los mercados celebran un alto a este tipo de políticas abiertamente extremas, inviables y poco realistas.

El programa económico que propone el espacio de Marine Le Pen

La derecha francesa presentó una propuesta económica “híbrida”, con rasgos que difieren en cierta forma con las políticas más tradicionales de este tipo de espacios, como por ejemplo las que está llevando a cabo el Presidente Milei en Argentina. Sin embargo, los mercados se muestran más optimistas por esta alternativa en comparación a cualquier otra pueda ofrecer el arco político francés en estas recientes elecciones.

El punto más sobresaliente del programa de Agrupación Nacional es el activo fomento de la tasa de natalidad a través del sistema impositivo. Las principales propuestas son las siguientes:

  • Duplicar la ayuda estatal para madres solteras francesas que crían hijos, junto con la aplicación de controles más exhaustivos para prevenir el fraude. Las ayudas sociales se reservarán a los franceses, en lugar de seguir fomentando la inmigración ilegal
  • Eximición de impuestos para donaciones entre padres e hijos, y abuelos y nietos, de hasta 10.000 euros
  • Abolición del impuesto de Sociedades para empresas cuyos emprendedores sean menores a los 30 años de edad, durante un plazo de 5 años
  • Eximir a todos los trabajadores de hasta 30 años del pago del impuesto a la Renta, con el fin de alentar la oferta laboral en la economía y fomentar la natalidad nacional

También se proponen una serie de medidas para simplificar y racionalizar el sistema impositivo francés, que actualmente desalienta la expansión de la oferta laboral, la competitividad frente al exterior y el poder adquisitivo de los franceses en el mercado local. Los puntos más relevantes:

  • Reducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 20% al 5,5% aplicable para productos energéticos (electricidad, combustibles, gas, etc)
  • Eximición del pago de aportes patronales sobre todos los aumentos salariales superiores al 10%, estableciendo un tope de hasta 3 salarios mínimos

El programa también contempla la privatización de la radiodifusión estatal para eliminar el canon de publicidad, y paralelamente se propone la estatización de todas las autopistas del país, con el objetivo de rebajar por lo menos un 15% el costo de los peajes percibidos por el consumidor. Esta última medida podría involucrar un costo para el Estado (y la sociedad), pero responde al carácter “híbrido” o pragmático del espacio de Le Pen.

En relación al sistema previsional y la vejez (que sin lugar a dudas constituye uno de los mayores problemas dinámicos de Francia), Agrupación Nacional presentó una serie de propuestas fiscalmente irresponsables, aunque moderadas en comparación a las opciones de la extrema izquierda. Las medidas son las siguientes:

  • Reducir la edad jubilatoria de 62 a 60 años, y bloquear cualquier propuesta legislativa que apunte en la dirección contraria
  • Reindexar las jubilaciones y pensiones a la inflación
  • Aumento de la jubilación mínima hasta los 1.000 euros mensuales, actualmente fijada en los 961 euros respectivamente

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