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Vaticano

El Vaticano suspenderá a los empleados que no se hayan vacunado con tres dosis

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El pase sanitario será requerido para todos los trabajadores y personas que visiten el Vaticano. Quien no lo tenga “no podrá acceder al puesto de trabajo y será considerado ausente y se suspenderá la retribución mientras dure la ausencia”.

El Vaticano anunció este jueves que a partir de este viernes de Nochebuena empezará a exigir que todos sus empleados estén vacunados con tres dosis para seguir trabajando en la institución.

Según el comunicado, se le suspenderá el sueldo a quien no esté en regla, y a partir de enero serán desvinculados si no completan el esquema de vacunación contra el Covid-19.

Desde mitad de año, el Vaticano ya exigía presentar una prueba negativa valida 48 horas en sustitución del certificado de vacunación. Sin embargo, como se lee en el decreto que entrará hoy en vigor, solo la vacuna les permitirá conservar su trabajo.

Además, a partir de este viernes todos los que visiten el Vaticano o quieran participar de las misas deberán presentar esquema completo de vacunación, que hasta el momento incluye dos dosis, pero a partir del año que viene requerirá también la dosis de refuerzo.

Desde el 31 de enero, los trabajadores del Vaticano que tengan contacto con el público tendrán que poseer también la dosis de refuerzo, que se está evaluando si será 3ra o 4ta dosis.

Lejos quedó la Santa Sede que no discriminaba a enfermos, incluso promoviendo la inclusión de leprosos u otros pacientes de enfermedades terminales que eran marginados de la sociedad.

Hoy, el Vaticano, no duda es discriminar a personas por su situación de salud, incluso excluyendo a quienes pueden estar perfectamente sanos sin la vacuna.

Vaticano

El Papa Francisco convoca una cumbre de cardenales y cancela todos sus viajes: ¿Se viene la renuncia?

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La salud física ya no le da más, pero pospone la renuncia todo lo posible hasta asegurarse que su legado reformista permanezca intacto.

Los rumores que hasta hace una semana parecían teorías conspirativas sin fundamentos empiezan a encontrar sustento. El Papa Francisco, canceló su gira por África y el resto de sus viajes al exterior, y convocó una inusual cumbre de cardenales en el Vaticano.

Fuentes cercanas al Sumo Pontífice aseguran que su cuerpo ya no le responde, especialmente una rodilla que sin inflitraciones prácticamente no la puede usar. Puertas adentro, Bergoglio y los cardenlaes se preguntan si le sirve a la Iglesia un Papa que no se pueda mover ni viajar por el mundo.

Así, a sus 85 años, Francisco convocó un consistorio para nombrar nuevos cardenales en agosto, un mes de vacaciones en el Vaticano, y se especula que su renuncia podría ser informada poco después de ello.

El Vaticano dijo que el único viaje que Francisco no suspendió fue su visita a la localidad italiana de L’Aquila, donde visitará la tumba de Celestino V, un claro mensaje sobre su futuro dado que se trata del primer Papa que renunció voluntariamente al papado, en el siglo XIII.

San Celestino V, nombre de nacimiento Pietro del Morrone, renunció a su función el mismo año de su elección, en 1294. El religioso había sido ermitaño hasta su nombramiento como Sumo Pontífice, y se encontró con un Vaticano dividido y en guerra interna, una situación parecida a la que llevó a la renuncia de Benedicto XVI, el único otro Papa que hasta la fecha renunció voluntariamente al máximo cargo.

De renunciar, Francisco sería el tercer que lo hace, pero el primero que lo hace por cuestiones reales de salud. En su entorno aseguran que de la cabeza, Bergoglio se mantiene “10 puntos”, pero que su situación física se encuentra muy deteriorada.

El consistorio extraordinario se llevará a cabo el 27 de agosto para crear 21 nuevos cardenales, 16 de los cuales tendrán menos de 80 años, por lo que tendrán voto para elegir al sucesor de Francisco en un futuro cónclave.

Con esto, Francisco se asegura buenas posibilidades que su sucesor sea un reformista como él, y le garanticen que sus reformas permanezcan intactas. Desde que se convirtió en Papa en 2013, el argentino nombró 83 cardenales, muchas veces presionando a los incumbentes para que den un paso al costado y no peleen su reemplazo.

Su objetivo en el Vaticano siempre fue contrarrestar la influencia históricamente dominante de las iglesias europeas, que suelen tener valores más conservadores. Por el contrario, Francisco buscó darle preponderancia a las iglesias latinoamericanas.

Con este anuncio, el Papa espera elevar el número de cardenales electores a 133. Actualmente este número se encuentra especialmente bajo, en 117, cuando tradicionalmente siempre se intentó que sea de al menos 120.

Entre los nuevos cardenales que podrán elegir al sucesor de Francisco están Leonardo Ulrich Steiner, el arzobispo de Manaus; Paulo Cezar Costa, arzobispo de Brasilia; el paraguayo Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, y el colombiano Jorge Enrique Carvajal, arzobispo emérito de Cartagena, todos reformistas como él.

En 2014, un año después de ser elegido, Francisco dijo a la prensa que si su salud le impedía desempeñar sus funciones, también consideraría renunciar. Benedicto XVI “abrió una puerta, la puerta a los papas jubilados”, dijo entonces el pontífice argentino.

Sin embargo, la mentalidad reformista de Bergoglio le impide renunciar en estos momentos, ya que su legado puede ser tirado a la basura si no actúa acorde a un meticuloso plan para evitar que vuelvan los conservadores al poder.

La situación es compleja, e incluso un grupo de canonistas conservadores argumentan que dada la extraña metodología empleada por Benedicto XVI para renunciar, se podría pedir la nulidad de su pontificado, esto es, declarar nulas todas sus enciclicas, documentos y nombramientos cardenalicios.

Esto Francisco lo sabe y por eso no quiere renunciar intempestivamente, aunque acorde a sus propios dichos debería. El Papa argentino es riguroso en su accionar y no dejará ninguna piedra sin levantar hasta lograr que su legado esté blindado por varias generaciones.

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Argentina

El Papa Francisco redobla su cruzada contra los obispos conservadores y ahora va por el Cardenal Poli

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El Santo Padre, a pesar de su desmejorada salud, se mantiene vigoroso en la persecución de aquellos que no le rinden la pleitesía que demanda.

Hace algunos días salió publicado en varios medios una polémica por una auditoría que el Papa Francisco ordenó desde Roma por un supuesto manejo “poco claro” en la concesión de unas propiedades del Arzobispado de Buenos Aires.

Para los que desconocen la interna entre el Vaticano y los distintos obispados que resisten sus cambios progresistas, esta auditoría puede parecer algo superficial, o simplemente una acción del Sumo Pontífice para llevar transparencia a la Iglesia. Pero la situación va por un lado completamente distinto.

La discordia comenzó por una audiencia pública que se realizó sobre un terreno en Puerto Madero donde funciona la Parroquia Nuestra Señora de la Esperanza, dependiente del Arzobispado de Buenos Aires y sede del Capellán Castrense de la Prefectura Naval, dependiente del Obispado Castrense de Argentina

El Arzobispado de Buenos Aires entregó la concesión del terreno a una empresa constructora por 40 años con el objetivo de que se construya una escuela primaria con secundaria, un jardín de infantes y un emprendimiento comercial

Los allegados a Bergoglio se quejaron de la situación e inmediatamente se activaron los mecanismos para iniciar un auditoria canónica a cargo de la Congregación de obispos, y Su Santidad otorgó al Cardenal Primado una audiencia en Roma.

Algunos desprevenidos se preguntan por qué la celeridad de Roma para investigar esta concesión que es perfectamente legal y razonable. Celeridad que no se vio para atender casos de abuso sexual y malversación de fondos como el caso del Obispo Zanchetta; casos de maltrato, abuso de poder y despidos injustificados como los que enfrenta Santiago Olivera, en juicio actualmente; entre otros. 

Lo cierto es que los intereses de Bergoglio están en otro lado y tienen que ver con cuestiones no espirituales sino políticas. Dentro del clero todos se conocen y la reputación del cardenal Mauro Aurelio Poli como hombre justo y buen administrador son conocidas, así como su inclinación a ser un hombre de fe que no se deja seducir por los beneficios de mostrarse adulador al Papa.

Pero especialmente, es uno de los pocos que quedan en la jerarquía de la Iglesia argentina que se para claramente en la vereda opuesta a las corrientes modernas de izquierda.

Es claro que Bergoglio se arrepiente de haber nombrado a Poli como su sucesor en la Arquidiócesis de Buenos Aires ya que no puede manejarlo a su antojo como hace con el resto de los obispos que, ya sea por miedo, mediocridad o afinidad política, obedecen sus órdenes aun cuando éstas vayan en contra de la fe que profesan.

Tras la peregrinación a Luján, el Cardenal Mario Poli pidió que 'apuesten  por la familia'
Cardenal Poli, último bastión de los conservadores en la Iglesia argentina.

El problema es que el Cardenal no tiene esqueletos en el placard que le sirvan a Su Santidad para sacarlo del cargo. Además, Poli no parece enfermarse o morirse, algo que el Papa ha aprovechado con velocidad en el pasado. Por ahora, lo único que puede hacer Francisco es esperar a que el Cardenal Primado cumpla 75 años, y allí forzarlo a renunciar.

Pero este ataque al Arzobispo de Buenos Aires se viene gestando desde hace bastante tiempo. Entre las mil y una trampas orquestadas por el Papa, cabe recordar cuando instigó a monseñor Santiago Olivera, el poco feliz Obispo Castrense, a reclamarle al Cardenal la posesión de la Parroquia Luján Castrense, la cual poseía un Capellán militar y era de uso compartido. Olivera, hombre de pocas luces, perdió la pulseada contra el Cardenal.

Hace un año, cuando el monseñor Joaquín Sucunza, hombre de confianza de Bergoglio y obispo auxiliar de Buenos Aires, cumplió 75 años, fue depuesto de su cargo de vicario para los Asuntos Económicos por el Cardenal Poli. Esto molestó a la tropa pro Francisco, quienes no esperaban un contraataque de Poli, y ahora exigen que, apenas el Cardenal cumpla los 75 años este noviembre, sea depuesto y reemplazado por un hombre de la causa bergogliana

Es sabido que la Congregación de Obispos no encontrará nada en contra del Cardenal pero, seguramente, este escándalo orquestado por los lacayos del Papa servirá para que éste le pida la renuncia y lograr así, un clero argentino completamente conformado por hombres de izquierda y leales a su persona y no a Jesucristo.

Lo que resulta sorprendente es que el Papa, estando mal de salud y con múltiples dificultades, dedique tiempo a “voltear” a un Cardenal a un país que no ha visitado en todo su papado. Pero todo tiene una razón.

Los rumores que se oyen en las sacristías dicen que Bergoglio quiere ser canonizado y para eso requiere del apoyo de los Cardenales Primados, quienes votarán y de entre los cuales, surgirá el nuevo Papa. Papa que puede canonizarlo o destruir su legado. 

Para asegurarse su paso a la inmortalidad, Bergoglio necesita que todos los Cardenales del mundo sean afines a él, ya sea porque le deben el solideo cardenalicio o porque comparten sus ideas izquierdistas. Poli no cumple estos requisitos.

El hombre de Bergoglio que se rumorea para suceder a Poli no es otro que monseñor Víctor Manuel Fernández, mejor conocido como “Tucho” Fernández, aquel hombre enviado a convertir a la Universidad Católica Argentina en un centro bergogliano, el mismo hombre que fue enviado a destruir la obra del Mons. Aguer y aquel que se hizo famoso por escribir un libro sobre el arte de besar.

El daño que Bergoglio le ha hecho a la Iglesia es grande y la pérdida del último bastión de derecha en el clero argentino no es un hecho menor debido a que, independientemente de la fe que cada uno profese, la fe católica es uno de los bastiones de occidente

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Vaticano

Guerra Ucrania-Rusia: el Papa Francisco declaró que evalúa visitar Kiev

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El Pontífice dijo que la opción de viajar a la capital del país invadido por Rusia “está sobre la mesa”.

El papa Francisco habló de la posibilidad de viajar a Ucrania, en medio de la guerra ocasionada por la invasión de Rusia.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski y el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, invitaron al pontífice a viajar a la capital del país para acompaña a la población ucraniana en este duro momento que esta atravesando. El papa criticó el conflicto bélico reiteradamente y se ofreció a hacer “todo lo necesario” para lograr su final.

A bordo del avión que lo trasladó a Malta para una visita de 36 horas, le consultaron sobre si tenía pensado visitar Kiev. Francisco dijo: “Sí, está sobre la mesa”.

Sin nombrar al presidente ruso Vladimir Putin, el Pontificie dijo que “una vez más algún poderoso, tristemente encerrado en los anacrónicas pretensiones de intereses nacionalistas, provoca y fomenta conflictos”.

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