Bill Gates, el multimillonario fundador de Microsoft y uno de los principales impulsores de la Agenda 2030, sorprendió esta semana con una declaración que marca un giro sustancial en su postura, al admitir que el cambio climático “no conducirá a la desaparición de la humanidad”.
En una publicación en su sitio Gates Notes, el empresario pidió un “giro estratégico” en la lucha contra la "crisis climática", sugiriendo que el mundo debería dejar de obsesionarse con los límites de temperatura y las metas de reducción de emisiones para concentrarse en objetivos más concretos, como combatir la pobreza y las enfermedades.
El empresario Bill Gates.
“Aunque el cambio climático tendrá graves consecuencias, especialmente para las personas de los países más pobres, no conducirá a la desaparición de la humanidad. Las personas podrán vivir y prosperar en la mayoría de los lugares de la Tierra en el futuro previsible”, escribió Gates, desmarcándose del discurso alarmista que él mismo ayudó a amplificar durante años.
El magnate también aprovechó para criticar lo que describió como una “visión apocalíptica del cambio climático”, enfocada “demasiado en los objetivos de emisiones a corto plazo”. En su opinión, la próxima cumbre climática COP30, que se celebrará en Belém, Brasil, debería ser una oportunidad para “volver a centrarse en la métrica que realmente importa: mejorar las vidas”.
El empresario Bill Gates.
El reconocimiento de Gates llega justo después de que la ONU advirtiera que la humanidad no logró su objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C. Sin embargo, el empresario no comparte la narrativa de catástrofe total impulsada por el secretario general António Guterres, quien habló de “consecuencias devastadoras” y “puntos de inflexión” en los ecosistemas.
Desde una mirada más escéptica, las palabras de Gates exponen una contradicción que muchos críticos de la agenda 2030 vienen señalando hace años: Detrás de los discursos de emergencia climática se esconde una visión ideológica de extrema izquierda que busca justificar mayores regulaciones, impuestos y restricciones al desarrollo económico.
Al reconocer ahora que el planeta no está al borde del colapso, Gates implícitamente valida lo que sectores de derecha sostienen desde hace décadas, y que los problemas más urgentes de la humanidad no tienen nada que ver con las fallidas proyecciones apocalípticas sobre el clima.