La Canadian Broadcasting Corporation (CBC), la cadena pública de Canadá, dio marcha atrás con la polémica directiva que impedía a sus periodistas definir por cuenta propia como “ataques terroristas” los atentados del 11 de septiembre de 2001 y anunció que sus profesionales podrán utilizar nuevamente el término sin necesidad de atribuirlo a terceros.
La controversia estalló luego de que trascendiera un memorando interno enviado a los trabajadores de CBC de cara al 25° aniversario del 11-S, en el que se ordenaba expresamente: “No se refieran a los ataques del 11 de septiembre como ataques terroristas”.
La CBC había prohíbido llamar a los atentados del 11 de septiembre de 2001 como "ataques terroristas".
En lugar de utilizar esa denominación, la guía sugería describir los hechos simplemente señalando que los secuestros de aviones derivaron en impactos de aeronaves en Nueva York, Washington D.C. y Pensilvania, además de indicar que el World Trade Center fue destruido.
Bajo el argumento de que se trata de palabras cargadas de "implicancias políticas y emocionales", la CBC había defendido inicialmente esa postura asegurando que buscaba preservar la imparcialidad de sus periodistas.
Sin embargo, la decisión provocó una fuerte reacción pública. La diputada conservadora canadiense Rachael Thomas sostuvo que negarse a llamar terrorismo al 11-S deshonraba a las víctimas, familiares, sobrevivientes y miembros de los servicios de emergencia que presenciaron los atentados.
El cuestionamiento adquirió especial relevancia debido a que los ataques perpetrados por Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001 dejaron cerca de 3.000 muertos luego del secuestro de cuatro aviones comerciales y los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono.
Basem Boshra, el director senior egipcio de "estándares periodísticos y confianza pública de la cadena".
Ante la creciente polémica, CBC revisó finalmente sus reglas y debió dejar de lado la minimización de los hechos. Basem Boshra, el director senior egipcio de "estándares periodísticos y confianza pública de la cadena", sostuvo que la filtración de la normativa había generado preocupación y aseguró que el objetivo del medio nunca había sido minimizar los atentados.
La emisora terminó reconociendo que la exigencia se había convertido involuntariamente en “un impedimento para la claridad y la comprensión pública” y anunció que ya no será necesaria una atribución directa para describir los acontecimientos históricos del 11-S como terrorismo. Para hechos nuevos de "violencia política o ideológica", en cambio, CBC continuará aplicando su criterio restrictivo.