La mezcla de delincuentes comunes y guerrilleros dio origen a uno de los grupos criminales más sangrientos de Brasil.
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En las últimas horas, operativos policiales en Río de Janeiro, Brasil, pusieron en el centro de la atención pública al Comando Vermelho (Comando Rojo en portugués), abreviado como CV, la mayor organización criminal de Brasil.
Dedicada al narcotráfico, la extorsión, el robo, el secuestro y el sicariato, fue fundada en 1979 por Rogério Lemgruber dentro del Instituto Penal Cândido Mendes, en la prisión de Ilha Grande. Allí, una mezcla de delincuentes comunes y terroristas de extrema izquierda presos por la dictadura militar de ese entonces dio origen a uno de los grupos criminales más sangrientos de la historia del país.
La dictadura brasileña, a través del decreto-ley n.º 898 de 1969, había modificado la Ley de Seguridad Nacional para permitir que "presos políticos" y criminales compartieran el mismo espacio carcelario.
Narcoterroristas detenidos del Comando Vermelho.
Esta decisión se transformó en un experimento que unió la violencia de los delincuentes con la organización y el discurso ideológico de los terroristas de izquierda. De esa convivencia nació la llamada Falange Vermelha (Falange Roja), que con el tiempo se convertiría en el temido Comando Vermelho.
A fines de los años 60, el régimen militar intensificó la represión y envió a la Isla Grande a militantes de izquierda acusados de asaltos y secuestros ideológicos. Según el diario O Globo, la prisión albergaba originalmente a 51 presos, pero esa cifra se duplicó tras el Acto Institucional N.º 5 y una fuga masiva en la Penitenciaría Lemos Brito.
En ese ambiente, los extremistas de izquierda, en su mayoría jóvenes, crearon estructuras de autogestión junto a los delincuentes, como una forma de resistencia al régimen militar brasileño.
Narcoterroristas detenidos del Comando Vermelho.
Uno de los fundadores, William da Silva Lima, conocido como “Professor”, relató que el objetivo inicial era “combatir la tortura y los malos tratos en las penitenciarías”. Pero tras la salida de los militantes de izquierda hacia 1975, los delincuentes comunes adoptaron las enseñanzas organizativas e ideológicas y las aplicaron a su propio beneficio, utilizando los conocimientos adquiridos para la estrategia criminal. La Falange Vermelha fue el resultado directo de esa fusión entre ideología de izquierda y el crimen.
El 17 de septiembre de 1979, una brutal matanza dentro del penal selló el dominio del grupo y marcó el nacimiento oficial del Comando Vermelho (Comando Rojo). A partir de entonces, todo preso debía jurar lealtad o morir. Durante los años 80, el grupo extendió su control sobre las favelas de Río, organizó fugas masivas y monopolizó el tráfico de drogas. En 1985, según Estadão, controlaba el 70% del mercado de narcóticos en la ciudad.
De un experimento carcelario nacido en plena dictadura surgió un monstruo criminal que hoy impone su ley a sangre y fuego. El Comando Vermelho, concebido por la unión de delincuentes comunes y extremistas de izquierda, se transformó en el símbolo más violento del crimen organizado en Brasil.