Con 82 votos a favor, los Estados miembros de la Corte Penal Internacional removieron al corrupto pakistaní Karim Khan tras una investigación por conducta indebida y abuso de poder.
En un hecho sin precedentes que marca el fin de una era de impunidad en la Corte Penal Internacional (CPI), los Estados miembros resolvieron este viernes la destitución inmediata del fiscal jefe Karim Khan.
La histórica decisión, tomada en una sesión cerrada en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, contó con el respaldo abrumador de 82 de los 125 Estados miembros, superando con creces la mayoría absoluta de 63 votos que se requería para purgar al tribunal de su cuestionado liderazgo.
Karim Khan
La caída de Khan, un abogado británico de origen pakistaní de 56 años, responde a una serie de denuncias que lo señalan no solo por su ineficiencia y falta de ética, sino por haber actuado como un corrupto facilitador de la tiranía venezolana al haber frenado la causa contra el dictador Nicolás Maduro.
Sin embargo, la estocada final provino de un dictamen interno que confirmó una “conducta grave” relacionada con el abuso sexual y el hostigamiento.
Los detalles que surgen de la investigación son escabrosos y dejan al descubierto la degradación moral del ahora exfiscal. Según documentos oficiales, Karim Khan mantuvo una relación sexual inapropiada con una abogada subalterna y, en un acto de cobardía institucional, intentó presionar a la víctima para que no presentara sus denuncias.
La víctima, una abogada malaya identificada como Sarah, denunció una “escalada de intentos” que derivó en agresión física. Con valentía, la mujer sentenció: “No hay forma de que algo sea consensual cuando existe tal disparidad de poder”.
Karim Khan y Nicolas Maduro
El panorama para el tribunal era terminal. Stephan Rapp, ex embajador estadounidense, fue tajante al advertir antes de la votación:
“Si no lo hacen, puede ser el fin de la corte”. Esta presión se sumó a las críticas de figuras internacionales como el secretario de Estado Marco Rubio y el presidente Donald Trump, quienes han cuestionado la legitimidad de un organismo que, bajo el mando de Khan, parecía más interesado en perseguir democracias que en castigar tiranos.
La remoción de Khan fue celebrada por diversas naciones que veían con espanto cómo el fiscal utilizaba su cargo para fines políticos personales.
El canciller israelí, Gideon Saar, calificó la destitución como algo que llegó “con mucho retraso”, sugiriendo que las recientes órdenes de arresto solicitadas por el fiscal contra Benjamin Netanyahu y Yoav Gallant no fueron más que un “intento de desviar la atención de la grave conducta indebida” que el británico intentaba ocultar.
Con esta destitución, la Corte Penal Internacional intenta rescatar lo que queda de su credibilidad, deshaciéndose de un funcionario que, con 82 votos en su contra, 13 a favor y 15 abstenciones, se retira por la puerta trasera de la historia, dejando tras de sí un tendal de sospechas de corrupción y abusos.