El NOTAM estadounidense obliga a aerolíneas a suspender rutas y agrava la crisis aérea del régimen.
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Estados Unidos emitió un NOTAM de emergencia que restringe toda la aviación general no comercial sobre sectores de la frontera sur de Venezuela, alegando operaciones militares en curso. La medida, vigente hasta el 1 de marzo de 2026, endurece el escenario que ya habían anticipado las advertencias del presidente Donald Trump, quien había señalado que el espacio aéreo venezolano “permanecerá cerrado en su totalidad”.
El impacto fue inmediato: aerolíneas europeas, especialmente las españolas, profundizaron cancelaciones y reprogramaciones ante la falta de garantías mínimas para operar en la región. Air Europa confirmó que cancela sus vuelos a Caracas hasta el 2 de diciembre, mientras evalúa extender la suspensión si la situación no mejora. La compañía habilitó cambios gratuitos de fecha hasta el 28 de febrero de 2026 y alternativas vía Bogotá, Medellín o Panamá. Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Iberia, por su parte, activó una “flexibilización” similar: quienes compraron pasajes hasta el 26 de noviembre podrán reprogramar viajes a Caracas para volar hasta el 28 de febrero. La aerolínea española enfrenta un escenario aún más complejo después de que el régimen de Nicolás Maduro revocara su licencia, junto con la de TAP, Avianca, Latam Colombia, Turkish Airlines y Gol, una acción que amenaza con aislar todavía más a Venezuela, cuyo tráfico aéreo ya venía extremadamente debilitado.
La suspensión de vuelos podría afectar a 15.000 pasajeros por semana, justo en plena temporada de fin de año, cuando las rutas entre Europa y Sudamérica suelen estar saturadas. En el aeropuerto de Maiquetía, la incertidumbre se multiplicó, con cientos de viajeros que desconocen si podrán regresar o concretar sus viajes programados.
Según especialistas en aeronáutica, la reacción de las aerolíneas no es opcional: las compañías están obligadas a acatar los NOTAM que implican prohibiciones de vuelo. Romà Andreu, profesor de EAE Business School, explicó que este tipo de alertas apuntan a evitar riesgos operacionales severos y que ignorar una prohibición expone a las empresas a responsabilidades en caso de incidente. La decisión de suspender rutas, sostuvo, es la medida correcta para proteger a pasajeros y tripulaciones.
En paralelo, Plus Ultra continúa a la espera de que España prorrogue o no el aviso emitido el 24 de noviembre, que vencía este lunes. La empresa reconoce que evalúa la situación “en tiempo real” conforme a lo que decida la autoridad aeronáutica española. La última conexión regular Caracas–Madrid se produjo el 24 de noviembre, cuando aterrizaron en Barajas dos vuelos —uno de Air Europa y otro de Plus Ultra— antes de quedar suspendidas todas las frecuencias. Nicolás Maduro
La combinación del NOTAM estadounidense, las advertencias de Trump y la decisión del régimen chavista de revocar licencias abre un escenario donde la conectividad venezolana podría deteriorarse aún más. Mientras tanto, miles de pasajeros siguen en vilo ante un panorama que, lejos de estabilizarse, parece tensarse con cada nueva medida.
En paralelo, la tensión militar en Venezuela sigue en ascenso: Maduro incluso pidió “ayuda” a la OPEP frente a las advertencias de Estados Unidos, una señal de debilidad que expone la fragilidad del régimen en un escenario cada vez más incierto.