Un grupo de importantes contratistas militares, entre ellos el fundador de Blackwater, Erik Prince, le presentó al presidente estadounidense Donald Trump una propuesta para llevar a cabo deportaciones masivas con la ayuda del sector privado.
El plan incluiría una red de "campos de procesamiento" en bases militares, una flota privada de 100 aviones y un "pequeño ejército" de ciudadanos privados autorizados para realizar arrestos.
El plan, presentado en un documento de 26 páginas que los asesores del presidente Trump recibieron antes de su toma de posesión, tiene un costo estimado de 25 mil millones de dólares.
La propuesta sugiere una serie de tácticas agresivas para deportar rápidamente a 12 millones de personas antes de las elecciones intermedias de 2026, incluidas algunas que probablemente enfrentarían obstáculos legales y operativos.













