El empresario y ex alcalde de Lima presentó un fuerte crecimiento en las encuestas durante las últimas horas.
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El empresario y ex alcalde socialista de Lima Ricardo Belmont se ha convertido en la principal sorpresa de la campaña presidencial en Perú, tras protagonizar un ascenso inesperado en las encuestas a pocos días de las elecciones y posicionarse como uno de los candidatos con posibilidades de disputar la segunda vuelta.
De acuerdo con los últimos sondeos, realizados antes del inicio de la veda electoral, Belmont alcanza entre el 11% y el 12% de intención de voto. Este resultado lo ubica en el segundo lugar o en empate técnico con otros postulantes, en una contienda altamente fragmentada. En tanto, Keiko Fujimori continúa liderando la carrera con cierta ventaja, mientras que Carlos Álvarez y Rafael López Aliaga se mantienen como competidores directos en la pelea por los primeros puestos.
El crecimiento de Belmont ha sido particularmente abrupto. En apenas una semana, pasó de figurar entre los candidatos con menor intención de voto a consolidarse como una opción competitiva. Analistas atribuyen este repunte a su desempeño en los debates presidenciales, donde mostró un tono conciliador y cercano, así como a su presencia en redes sociales, impulsada en gran parte por su entorno familiar y su base de seguidores más jóvenes.
No obstante, su irrupción en la contienda también ha reavivado cuestionamientos sobre su polémica trayectoria política y la solidez de su candidatura. A sus 80 años, Belmont no solo es el aspirante de mayor edad, sino también uno con un historial electoral irregular.
El candidato izquierdista se encuentra segundo en intención de votos de acuerdo a los últimos sondeos realizados
Si bien gozó de popularidad durante su gestión como alcalde de Lima entre 1990 y 1995, su carrera posterior ha estado marcada por múltiples intentos fallidos de regresar a cargos públicos, con resultados marginales en elecciones presidenciales y legislativas durante más de dos décadas.
El candidato, conocido popularmente como el ''hermanón'', se presenta como una figura independiente y ajena a la clase política tradicional. Sin embargo, su recorrido evidencia una serie de alianzas cambiantes con distintos partidos y espacios ideológicos, lo que ha generado dudas sobre la coherencia de su propuesta. Su discurso ha sido fuertemente caracterizado por poseer fuertes elementos de izquierda, así como el respaldo a líderes regionales como Andrés Manuel López Obrador.
En materia de seguridad, uno de los temas centrales de la campaña, su propuesta también ha sido objeto de críticas. Inspirado en el lema ''abrazos, no balazos'', popularizado por López Obrador, Belmont ha planteado un enfoque insuficiente frente a la grave crisis de criminalidad que enfrenta el país. En un escenario donde la inseguridad figura como la principal preocupación ciudadana, su planteamiento ha sido calificado por especialistas como desconectado de la realidad.
Keiko Fujimori se encuentra liderando actualmente las encuestas con una ventaja considerable
Su entorno político tampoco ha estado exento de controversias. Su candidato a la vicepresidencia es Daniel Barragán, ex ministro de Defensa del gobierno de Pedro Castillo, mientras que en el pasado Belmont ha mantenido vínculos con figuras controvertidas como Antauro Humala.
En el ámbito empresarial, Belmont también arrastra cuestionamientos relacionados con su canal de televisión RBC, especialmente por un fallido esquema de inversión conocido como ''accionariado difundido'', que dejó pérdidas a numerosos ciudadanos. Este episodio ha sido utilizado por sus opositores para cuestionar su credibilidad y su manejo financiero.
Pese a estos antecedentes, su crecimiento en las encuestas refleja el alto nivel de volatilidad del electorado peruano y el desgaste de las figuras políticas tradicionales. En un escenario de fragmentación y desconfianza, la figura de Belmont parece haber captado un voto de protesta o desencanto, más que un respaldo sólido a un programa de gobierno.
A pocos días de la elección, su candidatura se mantiene como una incógnita. Mientras algunos lo ven como un fenómeno pasajero impulsado por la coyuntura, otros advierten que su presencia en una eventual segunda vuelta podría alterar significativamente el tablero político peruano.
El empresario de los medios y ex alcalde de Lima ha sido objeto de numerosas polémicas a lo largo de su carrera