El Gobierno de Estados Unidos anunció un nuevo paquete de sanciones contra cinco empresas estatales y ocho funcionarios cubanos, a quienes acusa de participar en operaciones destinadas a adquirir armamento, equipos militares y tecnología de defensa provenientes de Rusia y China. La decisión fue comunicada por el Departamento del Tesoro y se enmarca en la política de Washington de incrementar la presión sobre el régimen cubano por sus vínculos.
Según las autoridades estadounidenses, las entidades sancionadas habrían intervenido en negociaciones para la compra de material militar y equipamiento estratégico destinado a fortalecer las capacidades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Entre los señalados figuran compañías vinculadas al sector estatal y funcionarios que, de acuerdo con la investigación norteamericana, desempeñaron un papel relevante en la coordinación de estas operaciones.














