A cambio, Rusia detendría la guerra y se comprometería a brindar garantías de seguridad “robustas” para Ucrania. Esta propuesta fue duramente criticada por el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, quien calificó de inaceptable reconocer a Crimea como rusa, ya que contraviene la constitución ucraniana y el derecho internacional.
Por otro lado, la propuesta apoyada por Ucrania y sus aliados europeos sugiere un alto al fuego inmediato seguido de negociaciones territoriales, además de que Kiev recibiría garantías de defensa similares al Artículo 5 de la OTAN, sin necesariamente ingresar formalmente a la alianza.
Trump ha expresado públicamente su frustración con la lentitud de las negociaciones. En una publicación en Truth Social, condenó los recientes ataques rusos sobre Kiev, uno de los más mortales del último año, calificándolos de innecesarios y con un ''muy mal timing'', dado el estado avanzado de las conversaciones. ''Vladimir, ¡DETENTE! Mueren 5.000 soldados por semana. Terminemos este acuerdo de paz'', escribió el presidente estadounidense.

El vicepresidente JD Vance también se pronunció en favor de congelar las líneas territoriales actuales como base para un eventual acuerdo de paz, una postura que coincide con la visión del entorno de Trump, pero que choca con las demandas ucranianas.
A pesar de la presión de Washington hacia Kiev para que haga concesiones, Zelenski ha mantenido firme su rechazo a reconocer la anexión de Crimea o entregar territorios adicionales a Rusia.
Sin embargo, la intensificación del conflicto, sumada a los recientes atentados y el clima de incertidumbre política en ambos bandos, podría alterar el rumbo de las negociaciones en los próximos días.















