La Casa Blanca reafirmó también su respaldo al embargo económico vigente desde 1962, rechazando cualquier intento internacional de promover su levantamiento. Según el comunicado oficial, Washington mantendrá su oposición activa ante resoluciones presentadas en foros internacionales, como Naciones Unidas, que busquen flexibilizar las sanciones.
El memorando no solo retoma la línea de la justicia, sino que actualiza las herramientas para fortalecer a los sectores independientes de la sociedad cubana. Entre sus disposiciones, se incluye el impulso a servicios de internet, medios de comunicación libres, iniciativas privadas y derechos de asociación. El objetivo declarado es reducir la dependencia del aparato estatal, brindar mayor autonomía a los ciudadanos y garantizar una base más sólida para una futura transición democrática.
“La gente de Cuba ha sufrido por mucho tiempo bajo un régimen comunista que reprime sus aspiraciones legítimas de libertad y prosperidad”, declaró la Casa Blanca.











