El atacante, un inmigrante marroquí, atacó a su víctima y la apuñaló varias veces antes de escapar del lugar.
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Un inmigrante ilegal asesinó a una mujer a puñaladas en el municipio de Esplugues de Llobregat, en las afueras de Barcelona, España, el pasado sábado a las 11 de la mañana.
Según testigos, el atacante, quien sería un marroquí indocumentado, gritó "Alá es grande" momentos antes de abalanzarse sobre su víctima.
El ataque tuvo lugar en una zona residencial cercana al Camp Nou. Vecinos del barrio declararon haber visto al sospechoso merodeando por el lugar en los días previos al crimen, y al menos uno afirmó que parecía que había estado "observando el lugar".
Policía española.
Según los reportes, fue visto actuando "nerviosamente" en los momentos inmediatamente anteriores al apuñalamiento. Una imagen del agresor recorrió las redes sociales, en donde se lo ve armado con un cuchillo, caminando por las calles del barrio minutos después del ataque.
El sospechoso apuñaló a la mujer varias veces y le cortó la garganta antes de huir del lugar. En medio del ataque, un vecino llamado José Luis, de 58 años, escuchó los gritos y subió corriendo hacia donde provenía el ruido.
"Vi lo que parecía ser el hombre que se abalanzaba sobre su víctima y le grité", declaró. El agresor se dio la vuelta y dirigió el ataque hacia él. "Se acercó a mí e intentó apuñalarme en lo alto de las escaleras, pero no lo consiguió", relató José Luis, quien resultó herido durante el enfrentamiento.
El asesino inmigrante ilegal.
El vecino intentó golpearlo para defenderse, pero el atacante agarró piedras del suelo y se las tiró, golpeándolo en el brazo. Luego intentó apuñalarlo entre tres y cuatro veces más.
"Le resultaba más fácil apuñalar a una mujer joven que a un hombre", afirmó José Luis. Fueron los gritos de los vecinos reclamando la presencia policial los que finalmente hicieron huir al agresor del lugar.
El caso reaviva el debate en España sobre la gestión de la inmigración ilegal y la seguridad pública, en un contexto en el que episodios similares han generado creciente tensión política.
La combinación de la situación migratoria del sospechoso, el crimen cometido, y la invocación religiosa previa al ataque volvió a poner el tema en el centro de la agenda española y mundial.