El Gobierno de Giorgia Meloni activó un equipo especial para asistir a los ciudadanos italianos afectados por las nuevas restricciones aplicadas por España. Roma calificó la decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez como una represalia injustificada.
El Gobierno de Italia puso en marcha una unidad de crisis para asistir a los ciudadanos italianos afectados por los controles fronterizos impuestos por España, una medida adoptada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez en medio del creciente conflicto diplomático entre ambos países por la gestión de la crisis migratoria en Ceuta.
La decisión fue anunciada por el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano pocas horas después de que España comenzara a aplicar controles temporales sobre pasajeros procedentes de Italia por vía aérea y marítima. Madrid justificó la medida como una respuesta recíproca a los controles previamente establecidos por el Gobierno de Giorgia Meloni para los viajeros llegados desde España.
Donald Trump junto a la primera ministra Giorgia Meloni
La nueva unidad de crisis tendrá como función coordinar la asistencia consular, brindar información actualizada sobre los requisitos de ingreso y responder consultas de ciudadanos italianos afectados por las restricciones. Además, el Gobierno italiano mantendrá un seguimiento permanente de la situación para evaluar el impacto que los controles puedan tener sobre el turismo, los viajes de negocios y el tránsito habitual entre ambos países.
Desde Roma calificaron la decisión del Ejecutivo español como una medida desproporcionada y sostuvieron que los controles implementados previamente por Italia respondían exclusivamente a criterios de seguridad y al aumento de la presión migratoria sobre las fronteras exteriores de la Unión Europea.
El conflicto diplomático se intensificó después de la invasión masiva de migrantes desde Marruecos hacia Ceuta, una situación que llevó a varios países europeos a expresar preocupación por la seguridad de sus fronteras. Italia decidió mantener controles sobre viajeros procedentes de España ante el temor de posibles desplazamientos secundarios de migrantes ilegales, mientras que Madrid respondió aplicando restricciones equivalentes a los pasajeros italianos.
Inmigrantes ilegales entrando a Ceuta
El Ministerio de Exteriores italiano señaló que continuará dialogando con las autoridades españolas y con las instituciones de la Unión Europea para intentar resolver la disputa mediante canales diplomáticos. Roma considera que las diferencias entre ambos gobiernos deben solucionarse preservando la libre circulación de personas y evitando afectar innecesariamente a ciudadanos que viajan por motivos laborales, familiares o turísticos.
La disputa refleja las crecientes diferencias entre Madrid y Roma sobre la gestión de la inmigración irregular y añade un nuevo foco de tensión dentro de la Unión Europea, en un momento en que la crisis migratoria vuelve a ocupar un lugar central en la agenda política del continente.